miércoles, 5 de octubre de 2016

Matthew se posó en el extremo este de Guantánamo

Maisí, Imías y Baracoa, en la provincia de Guantánamo, y Moa, en la vecina Holguín, en el borde delantero del huracán

5 de octubre de 2016 00:10:59

Baracoa recibió un fuerte embate del huracán Matthew. Foto: EFE

A las seis de la tarde de ayer, la pared frontal del ojo del poderoso huracán Matthew, de categoría 4 según la escala Saffir-Simpson, tocó tierra cubana por su extremo más oriental, en la zona de Punta Caleta, en el municipio de Maisí, de la provincia de Guantánamo. Antes de ese primer contacto, registrado por el radar de la Gran Piedra, las bandas del gigantesco fenómeno atmosférico ya habían hecho estragos en la geografía maisiense, así como en el vecino territorio de Imías, al oeste de ese municipio, y en el norte, en la ciudad de Baracoa.

Allí, antes de la llegada del ojo, los primeros impactos fueron las intensas lluvias y vientos que sobrepasaban los 120 kilómetros por hora. Esa situación produjo, como primera consecuencia, la incomunicación por vía terrestre de esos tres municipios con la capital provincial.

En las dos primeras horas de azote sobre Guantánamo, en Imías las principales avenidas se interrumpieron con árboles caídos por el efecto de los vientos, mientras que los baracoenses veían como su malecón era rebasado por in­mensas olas que provocaron las penetraciones del mar, un peligro que se advirtió desde temprano, para todo la costa norte desde Guan­tánamo hasta Camagüey. De la misma ma­nera, los ríos no tardaron en iniciar sus crecimientos.

Precisamente, después del primer encuentro del huracán con tierra cubana, desde Moa, municipio más oriental de la provincia de Hol­guín colindante por el este con Baracoa, se re­portaron fuertes vientos, oleaje y penetraciones del mar.

Pero los moenses ya se habían preparado, conocedores de que el mar puede en­trar hasta 300 metros, y sus habitantes con suficiente tiempo ya estaban resguardados.

Otro de los primeros y más peligrosos im­pactos de Matthew es el tiempo que se mantuvo sobre el punto por el cual entró.

Desde las seis de la tarde hasta el cierre de la edición, el centro del huracán estuvo posado allí, azotando fuertemente a la esquina oriental cu­bana, Imías, Baracoa, Maisí, municipios guantanameros, y también a la provincia de Hol­guín.

Durante ese tiempo la zona soportó intensas lluvias, vientos de velocidades de hasta 180 ki­lómetros por hora de manera sostenida y las penetraciones del mar en ambos litorales.

Los vientos sostenidos en Baracoa afectaron viviendas, bodegas y otras instalaciones, fundamentalmente a sus techos, y derribaron nu­me­rosos árboles, entre ellos cocoteros.

En la zona se sintieron vientos de hasta 180 kilómetros por hora. Foto: EFE

Desde horas tempranas, el huracán Matthew también provocaba penetraciones del mar en la zona del Bate Bate (municipio de San Antonio del Sur) y en otros puntos del litoral guantanamero.

En el caso del Bate Bate los efectos del oleaje interrumpieron en poco tiempo el tránsito ve­hicular por ese tramo, próximo al poblado de Bai­tiquirí.

En la primada de Cuba también se notificaba la interrupción del servicio eléctrico, lo mis­mo que en Yateras y San Antonio del Sur. Una avería en la fibra óptica afectó la comunicación con ese último municipio, lo mismo que con Imías y Maisí.

Como resultado de ello el enlace con esos dos últimos territorios se sostendría mediante los radioaficionados y con Maisí por vía sa­telital.

En reunión del Consejo de Defensa Pro­vin­cial, en la que participó el miembro del Buró Político, general de cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín, viceministro de las Fuerzas Ar­madas Revolucionarias, se aseguró que di­cho órgano mantiene una especial comunicación con Baracoa, por los mencionados estragos, las penetraciones del mar en el área del malecón y otros sitios, y por las inundaciones que allí provocan las intensas lluvias.

Varios de los ríos más caudalosos de Cuba corren desde la montaña hasta la ciudad, provocando violentas avenidas y considerables es­tragos a la población y los recursos de la economía.
Similar vigilancia se tenía con Caimanera por su ubicación en zona baja y colindar con la bahía de Guantánamo, lo que también  po­día convertirla en víctima de las penetraciones del mar.

Ante esas peculiaridades, Denny Legrá Aza­ha­­res, presidente del Consejo de Defensa Pro­vin­cial, aseguró que si era necesario evacuar más personas en esos lugares, ello se haría, pues lo más importante es proteger la vida de cada ser humano.

Hasta ayer la provincia reportaba 227 598 personas evacuadas, de ellas 182 281 en casas de familias y 45 508 en centros de recepción estatales.

En un mensaje a los guantanameros Es­pi­nosa Martín indicó evitar salir a las calles cuando las lluvias y los vientos de Matthew estuvieran presentes.

El doctor José Rubiera, del Centro de Pro­nós­ticos del Instituto de Meteorología , explicó que el estado estacionario de Ma­tthew podría deberse a la presencia de un anticiclón al norte y este tendría que esperar un flujo de arrastre que le propicie el otro organismo para desplazarse hacia al nordeste, con rumbo a la Florida.

El meteorólogo afirmó que el diámetro del ojo de Matthew era de unos 28 kilómetros. Ex­presó también que debía dejar Cuba por un punto cercano a la bahía de Mata, al este del municipio de Baracoa.


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