viernes, 9 de diciembre de 2016

CUBA-ESTADOS UNIDOS. DE NUEVO EN CAMINO

Jorge Gómez Barata

Por primera vez en casi sesenta años, a partir del 20 de enero de 2017, la política de Estados Unidos hacia Cuba podrá ser periodizada por tres puntos de quiebre: antes de Barack Obama, con Obama, y bajo Donald Trump.

Durante la primera etapa (1959-2009), prolongada por cincuenta años, a pesar de eventos trascendentales como el establecimiento del bloqueo, la invasión de bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles, y cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, así como otra miríada de peligros y tensiones, fue desde el punto de vista político la más monótona.

Diez presidentes pasaron sin aportar nada al diseño original del binomio Eisenhower-Nixon, que gobernaba en 1959 cuando Fidel Castro accedió al poder por vía revolucionaria. Con determinación digna de mejor causa, abundancia de recursos, sin ninguna contención jurídica ni mediática, la administración de Dwight Eisenhower apostó por la intransigencia ante la revolución, y por la violencia militar para derrocarla. Así llegó hasta George Bush.  

La campaña presidencial de 1960 entre John F. Kennedy y Richard Nixon fue la cuarta en la cual Cuba figuró como uno de los temas. Antes había sido en 1896, cuando en el apogeo de la guerra de independencia en la isla contendieron William McKinley y William Jennings, la segunda cuando el propio McKinley, vencedor en la Guerra Hispano-Cubano Americana, volvió a derrotar a Jennings, llevando como vicepresidente a Theodore Roosevelt, considerado héroe de aquella guerra. En total Cuba ha sido tema en 14 de las 36 campañas electorales por la presidencia de los Estados Unidos. Ningún país, ni siquiera la Unión Soviética, exhibe semejante record.

 En la pugna que acaba de concluir, el tema cubano tuvo una relevante vigencia, debido entre otras cosas a la presencia entre los aspirantes de dos cubanos-americanos, Ted Cruz y Marco Rubio; a la actualidad del proceso de reformas que tiene lugar en la Isla, y a los avances en la normalización de las relaciones entre ambos países alcanzados bajo la presidencia de Obama.

Desde la campaña por la presidencia, iniciada alrededor de 2006, Barack Obama, entonces candidato por el Partido Demócrata, se caracterizó por introducir matices en el enfoque del tema cubano, prometiendo un cambio de política respecto a la isla, cosa que, aunque con demora, comenzó a realizar a partir de las negociaciones previas al anuncio realizado junto al presidente Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, que marcó el inicio de una etapa diferente.

Lamentablemente los esfuerzos de Obama por avanzar en la normalización y eliminar el bloqueo, cuestiones que había prometido continuar Hillary Clinton que luchó por sucederle, quedaron truncos cuando la candidata del Partido Demócrata fue derrotada por Donald Trump, que ha anunciado un cambio de política respecto a la isla, el cual, de concretarse, pudiera hacer retroceder la historia.

A cuarenta y tres días de la toma de posesión que lo convertirá en el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump parece dispuesto a abrir una nueva etapa de confrontación, ante la cual la diplomacia y la dirección política de la Isla deberán maniobrar para tratar de evitar un retroceso.

La probada capacidad de resistencia del pueblo cubano y la determinación de sus líderes, que no necesita ser puesta a prueba, deberá ser acompañada por una capacidad de maniobra que alcance la excelencia y conduzca a nuevas victorias. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de diciembre de 2016

*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente

No hay comentarios:

Publicar un comentario