jueves, 8 de diciembre de 2016

Juanita ¿su hermano Fidel “sembró mucho odio”?

Por Chencho Alas

En mi libro Iglesia, Tierra y Lucha Campesina, a propósito de la concentración de la tenencia de la tierra en pocas manos, afirmo lo siguiente: “Toda actuación injusta crea en el que la comete una situación interna en el plano de la conciencia de inseguridad, de angustia y hasta en ocasiones de pavor. Cuando la práctica injusta es denunciada con nombre y apellido de su autor, la reacción que tiene es generalmente agresiva…” (pág. 33).

Le pregunto a Juanita si realmente está muy segura de que su hermano Fidel “sembró mucho odio”. Juanita, ¿no será que los opresores, los injustos, los tiranos sembraron mucho odio y por eso el pueblo con Fidel se vio obligado a denunciarlos con la espada en la mano? Para poder responder a esta pregunta lo primero de todo que debe hacerse es formular un recordatorio de la Cuba de Batista y de los presidentes que le precedieron, de los militares y cuerpos de seguridad que controlaban la vida del pueblo, de la oligarquía que acaparaba las finanzas, los medios de producción y sobretodo la tierra, y algo muy importante, la presencia del poder yanqui.

No resulta difícil hacer este recuento, lo mismo se daba en El Salvador y Nicaragua.

En mi país tuvimos la dictadura militar de 1932 a 1989, una dictadura al servicio de la oligarquía reconocida como la más conservadora del continente comparable solamente con la de Paraguay. Esto mismo se dio en Nicaragua en donde la dictadura de los Somoza duró de 1934 a 1979 con la diferencia de que no solo acapararon el poder militar sino también el económico. El gobierno de Estados Unidos mantuvo a los Somoza a pesar de que lo reconocía como un tirano corrupto y criminal. Se dice que en cierta ocasión, el secretario de estado le comentó a Roosevelt las atrocidades cometidas por Somoza haciéndole ver que mantenerlo era dañino al prestigio de su administración. La respuesta de Roosevelt fue qué le vamos a hacer, es un “son of a bitch”, un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta.

Contra estos esbirros y otros se levantaron hombres libres cuyos nombres dan gloria a nuestros pueblos. En El Salvador recordamos a Farabundo Martí, en Nicaragua a Augusto Cesar Sandino y en Cuba a Fidel Castro. ¿Qué tuvieron de común estos tres hombres? La defensa de la soberanía de sus países, la lucha por la democracia, la justicia, su amor por los más necesitados, su espíritu solidario.

En una sociedad individualista, estos valores constituyen una amenaza a sus intereses y por eso despiertan iras incontrolables, odio. Hablar de reforma agraria, de pecado estructural, de cambio revolucionario, no suena bien. Mucho menos el meterse de manos y pies a lograr esos cambios. Por lo tanto, no se puede afirmar que Farabundo, Augusto Cesar o Fidel cultivaran el odio, sumieran a la sociedad, a los pueblos en el odio. Es todo lo contrario.

Desde luego, tenemos que entender que estos cambios no se hacen con consejitos, con trapos tibios. La respuesta necesaria de quienes rechazan el cambio es violenta, es mortal, por lo mismo, hay que responderles de la misma manera, si se hace necesario, procurando que el daño que se inflige no sea mayor al que se quiere combatir.

En mis años de trabajo pastoral en Suchitoto (El Salvador)*, yo me comprometí a llevar adelante la reforma agraria porque la consideraba necesaria para que los campesinos salieran de la opresión, del hambre. La respuesta que recibí fue violenta. ORDEN, el brazo civil de la Guardia Nacional, me secuestró y torturó. Yo no predicaba el odio, no buscaba sumir al país en el odio, sin embargo, los ricos y el gobierno me acusaron de sembrar el odio.

Juanita, su hermano, no sembró el odio. Su hermano enseñó a leer, dio el uso de la tierra a los sin tierra, se preocupó como nadie más en el siglo pasado de la salud no solo de su pueblo sino de todos los pueblos, no dudó en llevar a sus soldados a Namibia para liberar del peligro a ese pueblo del apartheid de los blancos.

Juanita, vuelva su rostro a quienes su hermano les dio la mano y va a descubrir de dónde viene el odio y de dónde el amor.

Austin, Tx, EE UU, 07 de diciembre de 2016


* Dato agregado por MONCADA

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