domingo, 29 de enero de 2017

La primera semana de Trump sacude EEUU y aterroriza a la comunidad internacional

En solo siete días, el nuevo presidente ha transformado las formas y los pilares por los que durante décadas se ha regido la primera superpotencia mundial

Trump señala a miembros de la prensa, sentado en su despacho del Air Force One, el 26 de enero. AP / PABLO MARTINEZ MONSIVAIS

EL PERIÓDICO  - NUEVA YORK -  IDOYA NOAIN @noainny
SÁBADO, 28 DE ENERO DEL 2017 - 21:41 CET

Quince meses fueron suficientes para disparar en una meteórica carrera política hasta la cumbre del poder mundial a Donald Trump, un empresario inmobiliario y estrella de la telerealidad. Ahora, en solo siete días en la Casa Blanca, este septuagenario ha transformado radicalmente no solo las formas sino también muchos principios políticos que han regido Estados Unidos durante décadas e incluso siglos. La Administración y muchos de quienes votaron a Trump (si no la inmensa mayoría o incluso la totalidad de esos votantes) celebran la primera semana como una de logros y “promesas cumplidas”. Quienes advertían de la posible regresión e involución democrática lamentan haber tenido razón. Y las palabras que ha tuiteado este sábado una de las más cercanas asesoras de Trump, Kellyanne Conway, tienen sentido opuesto según si las interpretan sus defensores o sus críticos: “Shock para el sistema. Y solo está empezando”.

Tras una semana tan intensa como salpicada de caos para los estándares de cualquier Administración, EEUU amanecía este sábado con personas que tienen la documentación necesaria para entrar en el país, ya sea como refugiados o como inmigrantes legales, frenados en las fronteras, y cientos de miles más conscientes de que enfrentan un veto por discriminación religiosa. Es el escandaloso fruto de la última de las 15 acciones que Trump ha tomado en sus primeros siete días usando el poder ejecutivo, el mismo del que él y los republicanos acusaban de abusar a Barack Obama. Y es el más poderoso recordatorio del poder que maneja Trump.


LO SIMBÓLICO Y LO TANGIBLE

Las acciones ejecutivas que ha tomado (seis órdenes, ocho memorandos y una proclamación) satisfacen promesas de campaña como el abandono de tratados de libre comercio. La mayoría, no obstante, tienen más peso simbólico que real. A muchas (incluyendo la que afecta a la destrucción de la reforma sanitaria de Obamala reactivación de dos polémicos oleoductos o la persecución de inmigrantes sin papeles y la construcción del muro con México) les queda un largo y complejo camino legislativo y legal por delante que no garantiza su aplicación. Han sido redactadas, en buena parte, sin consultar con las agencias encargadas de implementarlas o los legisladores que tienen que conseguir convertirlas en realidad. Y tras muchas de ellas se sabe que está la mano de Stephen Bannon y Stephen Miller, dos hombres que como buena parte del círculo más cercano de asesores de Trump (y como el propio presidente) han llegado a la Casa Blanca sin experiencia en el gobierno pero con una agenda decidida y radical.

A ese agresivo despliegue de poder, además, le han acompañado otras muchas acciones en algunos casos menos visibles pero más efectivas y de consecuencias ya tangibles. La cruzada contra el aborto, por ejemplo, se libra con fuerza no solo dentro de las fronteras de EEUU sino también a través del recorte de fondos para ONGs internacionales. Una Administración plagada de negacionistas del cambio climático ha empezado a desandar pasos dados. Se ha impuesto una mordaza a las agencias federales. Y se han congelado decenas de regulaciones.

EL MAGMA

La transformación radical que representa Trump tiene otros elementos. Lo que dice, cómo y cuándo lo dice y lo que hace y cómo y cuándo lo hace forman un magma donde se combinan lo real y lo falso, lo trascendente y lo banal, lo preparado y lo lanzado por sorpresa y fuera de guión. Sus obsesiones personales (como la cobertura mediática de su toma de posesión) han sido elevadas por su cargo a cuestiones políticas, igual que su encarnizado enfrentamiento con los medios de comunicación. Su Casa Blanca replica tanto la improvisación como la estrategia del “caos intencionado” que contribuyeron a hacer triunfal su campaña. Y su cuenta de Twitter, que sigue siendo un vertedero de filias y fobias, ahora ya es ineludible.

En una semana en el Despacho Oval Trump ha tenido también ya una crisis diplomática, con México, y se ha asomado a una guerra comercial (aunque en solo unas horas un anunciado impuesto a las importaciones mexicanas pasó a formar parte de la larga lista de ‘solo una idea’). En el aire está también que llegue a usar el poder ejecutivo para iniciar una investigación por supuesto fraude electoral, una de las falsedades que usó en campaña y repite ahora que es presidente, minando con nuevo poder la confianza en la democracia estadounidense.
Pese a su primera reunión bilateral, que mantuvo el viernes con Theresa May, y 11 conversaciones telefónicas con líderes mundiales, el mensaje de “América primero” no ha desaparecido ni un día de su discurso. Y que el sábado coincidiera con un cierre parcial de las fronteras de EEUU profundiza los miedos a un creciente aislacionismo. Arranca la semana número dos.



El veto de Trump a refugiados y musulmanes desata el caos en aeropuertos y fronteras

EEUU empieza a rechazar a decenas de personas con permisos legales. Creciente indignación ante una medida islamófoba ya retada en los tribunales

Inmigrantes se manifiestan este viernes en Nueva York contra la política migratoria de Trump. EFE / JUSTIN LANE

EL PERIÓDICO  -  NUEVA YORK -  IDOYA NOAIN  @noainny
SÁBADO, 28 DE ENERO DEL 2017 - 23:40 CET

El iraquí que trabajó como traductor para el Ejército de Estados Unidos, el científico iraní que debía llegar a un laboratorio en Boston, la familia de refugiados de Siria que iba a instalarse en Ohio, el doctorando iraní con permiso de residencia permanente... El veto impuesto por Donald Trump a refugiados e inmigrantes de siete países de mayorías musulmanas, que entró en vigor inmediatamente tras la firma de una orden ejecutiva, tiene sus primeras víctimas. Y crecen los fantasmas de un apartheid religioso en un país que cerró sus fronteras el viernes, paradójicamente, el mismo día en que se marcaba el recuerdo del Holocausto nazi, en el que como han recordado muchos fallecieron precisamente refugiados que Estados Unidos rechazó.

Desde el viernes, un número no determinado de personas pero que superan la decena solo en un aeropuerto neoyorquino han quedado atrapadas en los aeropuertos estadounidenses, en los que se les ha negado la entrada al país pese a tener la documentación legal. En el resto del mundo se impedía embarcar o se bajaba de aviones a otros que se disponían a volar a EEUU también con los papeles requeridos. Y a la par ha ido creciendo la indignación y denuncia de la conflictiva medida, que ha sido ya retada en los tribunales y cuyo alcance es mayor incluso de lo que se había anticipado. A última hora de este sábado, Trump ha declarado que el veto estaba funcionando "muy bien".

Trump, que ha congelado 120 días todo el programa de refugiados e indefinidamente el concreto para los sirios, no solo ha paralizado al menos durante 90 días la concesión de visados a todos los ciudadanos de Irak, Irán, Siria, Libia, Sudán, Somalia y Yemen. Según ha confirmado el Departamento de Seguridad Interior, su orden ejecutiva afecta también a personas que ya eran residentes legales de EEUU o inmigrantes con visado a los que la entrada en vigor les ha pillado fuera del país y que ahora no pueden regresar.

DEFENSA Y CRÍTICAS

Antes de que Trump fuera presidente miembros de su gabinete como el ahora vicepresidente Mike Pence criticaron la medida (en diciembre de 2015 Pence la tildó de “ofensiva e inconstitucional”). Pero ahora tanto fuentes de la Administración como destacados líderes republicanos defienden que “no se trata de un veto a musulmanes” y niegan que Trump, que dará prioridad como refugiados a los cristianos perseguidos, haya impuesto un “test religioso”.

Sus voces, no obstante, palidecen frente a las que denuncian la rampante discriminación de la medida y su ilegalidad, teniendo en cuenta, por ejemplo, que una ley de 1965 prohibió toda la discriminación a inmigrantes en base a su origen nacional. Una docena de premios nobeles y miles de académicos han firmado una carta de denuncia e Irán, uno de los países cuyos ciudadanos se ven afectados, ha anunciado ya que tomará medidas de reciprocidad.


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