jueves, 19 de enero de 2017

México ̶ Estados Unidos. Cuenta Regresiva

Jorge Gómez Barata

A menos de 24 horas de la toma de posesión como presidente de los Estados Unidos, se conoce lo que Donald Trump pretende hacer contra México, lo que se ignora es qué hará México para lidiar con una situación que, de un día para otro, puede convertirlo de principal socio de Estados Unidos en la región, en su adversario. 

De aplicarse las políticas proteccionistas esbozadas por el presidente electo que, además de una revisión del Tratado de Libre Comercio, insiste en gravar con impuestos de hasta el 35 por ciento a los automóviles, y una amplia gana de artículos industriales y manufacturas producidos en ese país y exportados a Estados Unidos, no solo afectaría a México, sino que tendría un enorme impacto sobre la economía global.

Los vínculos entre ambos estados, el comercio bilateral y los intercambios humanos se remontan a unos doscientos años. No hay en el Nuevo Mundo relación a la vez más trágica, compleja y fecunda que la existente entre esos dos países. México es el único país de la región contra el cual Estados Unidos ha librado una guerra, en la que el primero perdió más de la mitad de su territorio.

Se trata del único país Iberoamericano fronterizo con Estados Unidos, nada menos que 3000 kilómetros, a lo largo de los cuales existen 58 cruces por donde diariamente transitan más de un millón de personas, casi 450 000 vehículos y se realiza un comercio bilateral superior a los 500 mil millones de dólares, es decir, más de mil millones cada día.

Estados Unidos es el primer socio comercial de México, su mejor cliente y principal proveedor. En el país norteño viven cerca de 35 millones de personas de origen mexicanos y unos seis millones de empleos en Norteamérica se asocian al comercio binacional.

Esta compleja, diversa y cuantiosa relación bilateral cuenta con soportes legales e institucionales que difícilmente pueden ser cambiados de modo unilateral ni en plazos breves. México es un miembro clave de la Organización Mundial de Comercio, sus tratados de libre comercio involucran a unos 45 países y sus relaciones están salvaguardadas por treinta acuerdos de protección de inversiones.

 Más allá de la relación entre dos de los más grandes socios comerciales del mundo, un trastorno de la economía mexicana tendría un impacto catastrófico a nivel global. El país azteca es la décima economía mundial, ocupa el número 12 por sus exportaciones y el 14 por las importaciones. Las ventas de México superan los 500 000 millones de dólares anuales y sus compras los 400 000 millones. Su PIB es de más de un billón de dólares.

Además de petróleo, la industria mexicana exporta otros 200 productos, muchos de ellos de alta tecnología y considerable valor agregado. El 70 por ciento de ellos forman parte de cadenas productivas mundiales.

No obstante, si Estados Unidos encuentra puntos insatisfactorios en su relación con México, aspira a controlar mejor sus fronteras y ordenar su situación migratoria, seguramente encontrará en el vecino a un aliado abierto a todo tipo de dialogo. Lo inverosímil es que la superpotencia trate a México como adversario y le haga la guerra por situaciones que ellos mismos han creado.

Alguien debería recodarle a Donald Trump que el Tratado de Libre Comercio de las Américas no es una invención mexicana, sino estadounidense. Allá nos vemos.

La Habana, 19 de enero de 2017


 ………………………………………………………………….
 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


No hay comentarios:

Publicar un comentario