miércoles, 4 de enero de 2017

PERIODISMO Y ÉTICA, EL SALVADOR: ¿Qué sucedió realmente en el caso Paola Lazo?

Reportes RADAR  - 4 Enero, 2017

¿Qué sucedió realmente en el caso Paola Lazo?

Todo comenzó la tarde del jueves 29 de diciembre a las 4:30 pm cuando en medio del abrumador tráfico de San Salvador la joven de Paola Renee Lazo Velásquez, de 21 años, circulaba de poniente a oriente sobre el carril izquierdo sobre el Paseo General Escalón, conduciendo un Pick Up Mazda de tres colores, rojo, negro y gris, año 86 e identificado con las placas P-371443.

Delante de Paola, en la misma dirección y carril,  se conducía la señora Mercedes Guadalupe Payes de Valdez, de 65 años de edad, en un vehículo color beige Toyota tipo Sedan placas P-489640. Cuando ambas circulaban frente al Condominio Balam Quitze, en medio del pesado tráfico y las distracciones de escaparates y vendedores, Paola se distrajo, y no se percató que el tráfico se había detenido bruscamente.

Como resultado de la distracción de Paola, su vehículo embistió fuertemente al carro de la señora Payés sacándolo de su carril y dejándolo cruzado sobre la línea separadora central que divide al carril contrario. En unos pocos minutos se formó un fuerte congestionamiento sobre una de las vías principales de la zona comercial de San Salvador.

Cuando llegó la inspección de la policía siguieron el procedimiento rutinario de pedir los documentos reglamentarios a cada conductora y pedirle por separado a cada una que contara su versión. Fue en ese momento que los agentes se percataron que Paola conducía sin estar autorizada para ello y no portaba licencia.

La posición de los vehículos y el lugar del impacto en cada uno mostraban una clara evidencia de los hechos. El pickup de Paola tenia abollado su parte frontal y el Sedan tenia semidestruido su parachoques y baúl trasero. Era visible que Paola había embestido por detrás al vehículo de la señora Payes.

Entre conductores es conocido el refrán que quien pega por detrás siempre paga los daños en cualquier colisión, pues el reglamento de tránsito manda a guardar la distancia reglamentaria. Así, aunque el vehículo delantero se detenga bruscamente o haga una maniobra indebida si el carro que persigue guarda la precaución podrá frenar o evitar el impacto.

En el lugar del accidente, luego de relatar su versión de los hechos la señora Payes informó a la Policía que sentía dolor en su nuca y hombres como resultado del impacto. El dolor podía ser entendible dado los 65 años de edad de la señora edad en la que los huesos y cartílagos son más sensibles a los golpes y sacudidas.

Por esta razón, los agentes reportaron a la base la situación, recibiendo la indicación de extenderle un oficio solicitando a Medicina Legal un reconocimiento médico legal de sangre, para que remitiera los correspondientes resultados, a la Fiscalía. En estos casos no corresponde a los agentes policiales establecer la veracidad o no de las lesiones, sino atender la solicitud de una de las partes. Un error de apreciación puede ser la diferencia entre la vida, la muerte o una invalidez permanente.

Al establecerse las situaciones de responsabilidad, lesiones manifiestas por una de las partes y carencia de licencia de conducir por la persona responsable del accidente la ley manda a los agentes a proceder a la detención. La policía no puede decidir a discreción si detiene o no al responsable, simplemente debe acatar la ley. Si la policía deja libre a un imputado o sospechoso por una aparente razón humanitaria o de simple apreciación, puede ser objeto de sanción penal y administrativos por incumplir sus obligaciones como autoridad.

La ley del Fonat en su artículo 36 obligaba a los policías a la detención. En dicho artículo se establece que no se detendrá a los conductores involucrados en un accidente de tránsito en el que haya daños personales, cuando estos permanezcan en el lugar de dicho percance; sin embargo, dicha disposición no aplica entre otros casos, “cuando el o los responsables del accidente no poseen licencia de conducir, o sea inadecuada a la capacidad o tipo de vehículo involucrado en el accidente”; siendo este el caso de la señorita Paola Renee Velásquez, a quien se atribuyó la responsabilidad del accidente y no portaba licencia de conducir. La señora Payes, alegaba daños personales.

Paola aviso a su familia del accidente. En el transcurso de una hora de espera de la inspección, declaraciones y consultas, se hicieron presentes tres hermanos de Paola, entre ellos Raúl Antonio Lazo Velázquez, quienes al conocer la decisión de los agentes de proceder a la detención de su hermana se enojaron mucho y forcejearon con la policía para liberarla. En un momento dado, le arrebataron la detenida a la policía y le quitaron las esposas. Otros agentes tuvieron que intervenir para neutralizar la acción agresiva de los hermanos Lazo. La resistencia al arresto es una falta que obliga a los agentes policiales a elevar la fuerza y las medidas precautorias en un procedimiento.

Mientras unos agentes contenían a los tres hermanos Lazo, otras dos agentes mujeres separaban a Paola del altercado, para ponerla en un sitio seguro, y continuar el procedimiento. Es la imagen que captan los periodistas de un medio televisivo que se centran en recoger la tensión del conflicto y la versión de los hermanos.

Para una agenda informativa de un medio, un accidente de tránsito de colisión entre dos vehículos no es noticia, pues ocurren decenas a diario en el país. Pero un forcejeo violento en medio de una de las principales calles de la capital de civiles en defensa de una mujer joven contra la policía si es un enfoque atractivo para atraer audiencia. Años de competencia informativa entre canales noticiosos les han enseñado a los directores de noticias estos trucos de marketing noticioso.

Por eso el canal televisivo decidió no recoger la versión de la policía ni de la conductora golpeada. Con eso el canal rompía una de los principios de la ética informativa: realizar una investigación objetiva de los hechos y contrastar las diferentes opiniones. En un país polarizado y violento varios medios han entrado a esa espiral. Estimular todo aquello que produzca pasiones y visualizaciones en la red.

Otras mentiras fueron dichas sobre el hecho. Que la conductora del Sedan era la que había golpeado al vehículo de la joven Lazo al hacer una maniobra incorrecta, que la señora Payes era familiar del General Munguía Payés y por eso no la detenían, que una de las conductoras era la esposa de Marcos Rodríguez, Secretario de Transparencia, luego que no,  que era la hija de Marcos Rodríguez

Ninguna de esas versiones fue aclarada por el medio televisivo. Por el contrario en su versión noticiosa del mediodía del 3 de enero, todavía seguían manteniendo a flote el tema y dándole espacio al ex alcalde de San Miguel para que formulara nuevas acusaciones. El medio televisivo al valorar la cantidad de visualizaciones de su nota decidió alargar la vigencia del tema a cualquier costo, aun del costo de faltar a la verdad.

El caso Paola Lazo es un caso de estudio sobre la ética periodística  en la cual varios medios en su afán de obtener rating y visualizaciones construyen versiones falsas, inexactas y distorsionadas de los hechos con el único afán de ganar rating y notoriedad. El medio gana pauta comercial y más ingresos económicos pero la gran perdedora es la ética periodística y a la verdad informativa.


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