jueves, 19 de enero de 2017

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 20 DE ENERO DE 2017


Los salvadoreños siguen siendo testigos de acontecimientos de mucha trascendencia y que denotan cambios y transformaciones que operan en las instituciones del estado, las organizaciones sociales y políticas, y los ciudadanos; algunos de ellos rompiendo los esquemas de épocas previas que se han superado o se intentan hacerlo.

Posiblemente uno de los hechos desde los que parten los demás, y que sigue influenciando a la sociedad salvadoreña de diversas maneras, ocurrió el 16 de enero de 1992, cuando fueron firmados los Acuerdos de Paz entre el gobierno y la ex guerrilla del FMLN.

Precisamente, este lunes se han conmemorado esos acontecimientos que ocurrieron en el palacio de Chapultepec, México; a consecuencia de tal efeméride diversidad de instituciones y personas han participado, comentado o discrepado, tal como ha ocurrido por cada uno de los 25 años desde que ese acontecimiento impactó al país y al resto de la comunidad internacional.

A partir de ahí han sucedido muchos cambios, nuevos eventos y tomas de decisiones en el desarrollo de la llamada construcción y consolidación de la democracia del país, con sus efectos positivos algunos y otros hasta regresivos.

Algunos beneficiando a las mayorías, y otros adversándolas y afectando la situación de los salvadoreños, que salieron de una guerra civil al detenerse los disparos, pero luego enfrentándose a la evolución del escenario actual de crisis económica y financiera, y la profundización de la violencia delincuencial.

Nadie discute que muchos de los efectos mencionados son el resultado de la corrupción de antes y la de la actualidad; y sobre todo de la impunidad y la inoperancia del sistema judicial, verdaderas plataformas de quienes, aprovechando el poder, han hecho lo que han querido, con la seguridad de no ser nunca señalados y juzgados.

La población ha visto que ante los delitos de cualquier índole quienes han tenido que responder han sido los pobres o los sin ese poder de la impunidad; testigos por décadas de infinidad de delitos catalogados de cuello blanco, que nunca habían sido investigados y mucho menos castigados.

Ya por la década de los setenta, del siglo pasado, el beato monseñor Oscar Arnulfo Romero, había plasmado esa realidad en una de sus mensajes, cuando afirmaba que en el país la justicia era como la culebra, que sólo mordía a los descalzos.

Pero las cosas en esta segunda década del siglo veintiuno ha ido también modificándose, y cada vez la población es sorprendida con acontecimientos que quizás nunca pudo imaginar, precisamente en el sentido de las transformaciones sociales y políticas de las que se hablaba.

Entre muchas cosas ocurridas, quizás de las primeras en esta época, fue ver al alcance de todos a Francisco Flores Pérez, un expresidente de la República ante el banquillo de los acusados con sus manos esposadas, yendo a prisión o a detención domiciliar; enfrentando un proceso judicial que se vislumbraba con sólidos elementos para una condena. Hasta su abrupta muerte devino parte de esa realidad novedosa.

Posteriormente la población ha sido conmovida por noticias de capturas y acusaciones contra funcionarios, exfuncionarios, dirigentes políticos, empresarios prominentes, entre otros, quienes también han desfilado frente a las cámaras y el morbo mediático.

Aun así, sectores de la sociedad han manifestado insatisfacción y rechazo por lo que se han considerado privilegios hacia ciertos ciudadanos que, al contrario de la mayoría de quienes han enfrentado la justicia, han gozado de selectividad en cuanto a medidas sustitutivas o lugares de detención.

Con el correr de los tiempos otro hecho inédito, Elías Antonio Saca, otro expresidente de la República, junto a sus excolaboradores e integrantes de la trama corrupta por lo que son acusados, ataviados con las indumentarias como es exhibido cualquier hijo de vecino procesado judicialmente, para luego ser trasladados al penal  capitalino “La Esperanza”, popularmente conocido por “Mariona” debido a su ubicación, en horas de la madrugada, y fotografiados en grupo en esos espacios tétricos de los centros policiales del país, para ser proyectadas esas imágenes en los diversos medios del país y las redes sociales.

No ha faltado quien haya mostrado satisfacción al presenciar tan sombría imagen, sobre todo aquellos que han presionado a las autoridades para otorgar el mismo trato a todos. Y en ello coincide la gran mayoría; pero sin duda, eso mismo ha provocado reflexiones diversas, pues un ex mandatario salvadoreño está encarcelado en una de las más enigmáticas penitenciarias que ejemplifica el deterioro y hacinamiento del sistema de centros penales.

También otros se han expresado alarmados por los peligros de que una persona calificada de alto riesgo esté en un lugar donde su seguridad esté al borde; incluso por algunos adversarios y enemigos de su partido que semanas antes soñaron con verlo detenido y humillado. Además de expresidente, Saca González también lo fue de su partido Arena, del que fue expulsado deshonrosamente al perder las elecciones ante el FMLN, y culpado por ello.

Surgen más inquietudes para lo que preocupa a los salvadoreños, entre continuar luchando por el desarrollo de la sociedad y en especial de la justicia, la erradicación de la corrupción y la impunidad, sobre todo, y buscar soluciones a las deficiencias institucionales; o seguir perdiendo la fe en el futuro, del que nadie puede saber qué deparará; o quizás como en otras cosas, acostumbrarse a seguir viendo estas escenas, y luego ver para otro lado.

Para los amigos oyentes de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.

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