domingo, 19 de febrero de 2017

CONSEJEROS, EMBAJADORES, Y LEYES

Jorge Gómez Barata

Según diversas fuentes, el pasado 29 de diciembre Michael Flynn, que ya estaba seleccionado como consejero de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, conversó con el embajador ruso en Washington, a quien sugirió moderación ante las sanciones que ese mismo día el presidente Obama impuso a Rusia. La reacción de Putin fue tan serena y comedida que ordenó no hacer nada.

Excepto que él lo cuente, nunca sabremos si el líder ruso, actuó siguiendo o no el consejo de Flynn, aunque proviniendo de un ex general, ex director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, y cercano colaborador de Trump desde la campaña electoral, no es extraño que lo haya tenido en cuenta. Muchos observadores elogiaron la elegante respuesta de Putin.  
 
Aunque expresamente no aprueba la conversación con el diplomático ruso, el presidente Trump cree que lo hecho por su ex asesor “…No estuvo mal”, y que lo erróneo fue la filtración a la prensa de un asunto confidencial.

Sin embargo, algunos expertos estiman que, al hablar con un diplomático extranjero, específicamente con el representante de un país con el cual el gobierno estadounidense de entonces mantenía una intensa disputa, Flynn pudiera ser imputado por violación de la Ley Logan de 1799, que prohíbe y penaliza a ciudadanos no autorizados que se involucren en negociaciones que conciernen al gobierno.

La Ley Logan fue adoptada en 1799 bajo la presidencia de John Adams, después que, en 1798 George Logan, un legislador estatal de Pensilvania, en calidad de ciudadano privado, actuando de buena fe, viajó a Francia mezclándose por su cuenta en negociaciones con el gobierno francés, que entonces se encontraba en conflicto con Estados Unidos.

Aunque en 218 años solo una persona ha sido imputada y ninguna sancionada al amparo de dicha ley, en varias ocasiones se le ha invocado. La primera fue en 1941 respecto a filtraciones a la prensa presuntamente cometidas por Benjamín Sumer Welles, subsecretario de estado en la administración de Herbert Hoover.

Siendo Senador, el ex candidato a la presidencia George McGovern fue señalado por violar la Ley Logan al viajar a Cuba y reunirse allí con funcionarios de gobierno, incluido el presidente Fidel Castro. En aquella ocasión sus explicaciones fueron aceptadas, y el Departamento de Estado consideró inaplicable dicha ley. 

En idéntico sentido operó el presidente Reagan contra el reverendo Jesse Jackson, quien viajó a Cuba y obtuvo la liberación de varios presos con los cuales regresó a Estados Unidos. La acusación nunca se formalizó.

Probablemente sea irrelevante averiguar si Flynn puede ser imputado al amparo de la Ley Logan, aunque es pertinente recordar que, con alrededor de un millón de abogados, unos 1000 jueces, 90 de ellos federales, Estados Unidos es la sociedad más judicializada del planeta, y el estado norteamericano la más compleja de las estructuras políticas y administrativas existentes.

Según algunos entendidos, la Ley Logan puede contradecir la Primera Enmienda a la Constitución según la cual: “El Congreso no aprobará ninguna ley…que coarte la libertad de palabra…” No obstante, mientras esté vigente, cualquier juez federal, en cualquier punto del país, con un motivo plausible, puede invocarla. La actual administración ya tuvo una experiencia, mejor se cuida. Allá nos vemos.

La Habana, 18 de febrero de 2017

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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


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