viernes, 10 de febrero de 2017

Españoles: ¿siervos permitidos del Emperador Donald Trump?

Ollantay Itzamná

Tomado de internet

Hace unos días atrás, trascendió el ofrecimiento (por teléfono) del actual Presidente de España, Mariano Rajoy, al nuevo y controvertido Presidente de los EEUU., Donald Trump, para ser un “interlocutor” del actual régimen norteamericano ante América Latina, Europa, Norte de África y Medio Oriente.

Esta inoportuna y vergonzosa humillación española vislumbró la refulgente dignidad democrática latinoamericana materializada en la respuesta del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma: “América Latina no requiere de interlocutores. Son tiempos distintos. Tiempos de soberanía”.

¿Qué visualiza estos comprimidos mensajes irradiados por dos altos dignatarios de estados?

Mariano Rajoy representa, no sólo a la conservadora tendencia irreflexiva española, sino que es la materialización, en las urnas, de la voluntad popular de la mayoría de súbditos españoles cuya Monarquía jamás permitió asomarse a los métodos y contenidos de la modernidad ilustrada. En este sentido, es “normal” y explicable el espíritu subalterno y servil que expresa el dignatario ante los deseos del nuevo Emperador norteamericano.

Evo Morales representa las milenarias resistencias colectivas de los pueblos andinoamazónicos esquilmados pero no vencidos.  Él no necesitó de los beneplácitos de Emperador o Monarca alguno para surgir políticamente. Es más, él es producto de las luchas desiguales de los pueblos contra el Imperio. Por ello, su respuesta ante cualquier amenazante poder externo también expresa la elegancia y gallardía del espíritu colectivo de los pueblos que representa.

La predisposición psicológica subalterna y prepotente del Presidente de España se configuró en las inconclusas historias de dominado/dominador que sufrieron las diferentes generaciones de los pueblos de España.

En el milenio anterior, España despojó a los pueblos de Abya Yala, y de otras partes del mundo, para fertilizar al capitalismo inglés de ese entonces, y terminó más atrasado y obstruido que el resto de sus vecinos.

En el presente milenio, para formar “parte” de la Unión Europea (UE) “moderna”, tuvo que convertirse en el gendarme y guarda costas de la Europa “desarrollada”, y así contener la “avalancha” de los africanos en busca del “banquete angloalemán”. La vigilancia española en el muro de Ceuta y Melilla evidencia ello. Pero, al igual que en el milenio pasado, España terminó tan servil y empobrecido que antes.

Bolivia ha sido colonia de España y de los EEUU. Pero, en los últimos tiempos, la rebelión democrática de las mayorías subalternizadas derrotó no sólo a las élites internas pro euronorteamericanas, sino además expulsó al Embajador del Imperio en Bolivia (DEA y USAID incluidos). Así, emprendió su propio camino libertario, intentado superar las casi atávicas taras de condición de colonialidad servil.

Mariano Rajoy, hundió a la ilusa España nada menos que en el segundo país más empobrecido de la UE (sólo superado por Grecia). Con casi el 30% de su población en situación/riesgo de pobreza. Convirtió en desempleados cerca del 25% de su población.

Evo Morales, junto a las organizaciones y movimientos sociales, hizo de Bolivia una referencia mundial en el ejercicio de la democracia intercultural y económica. Liberó de la condición de empobrecimiento material cerca de dos millones de bolivianos, sin invadir, ni colonizar, pueblo ajeno alguno.

Es evidente que el ya repudiado Emperador norteamericano ronda en busca de verdugos útiles para contrarrestar el sentimiento antinorteamericano creciente en el mundo. También son evidentes las ansias de Rajoy por recuperar los territorios latinoamericanos para las empresas españolas, y así recobrar la “estabilidad” de la economía española. Pero, como bien dice Evo Morales: “Los países europeos están en crisis económica porque ya no dejamos que saqueen a nuestros pueblos”.

Si los pueblos de España lo aceptan, Rajoy puede seguir manteniendo a los pueblos de ese país en “siervos permitidos” de la UE, e incluso de los EEUU. Pero, que esa condición servil/colonial sea incluso acosta de la soberanía y dignidad de los pueblos latinoamericanos, es completamente inaceptable para la razón y la dignidad latinoamericana.


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