sábado, 18 de febrero de 2017

TRAICIONAR A LOS ESTADO UNIDOS

Jorge Gómez Barata

Con algo de sensacionalismo, algunos análisis especulan acerca de que, al aconsejar al embajador ruso de cómo reaccionar ante las sanciones a Rusia impuestas por el presidente Obama, el ex consejero de Seguridad Nacional, general retirado Michael Flynn pudo incurrir en el delito de traición.

Tan presunción es errónea. El delito de traición es extremadamente raro en los Estados Unidos debido a que se trata de la única figura jurídica tipificada y descrita detalladamente en el texto de la Constitución que en su Artículo III, Sección 3, establece: “El delito de Traición contra los Estados Unidos consistirá solamente en levantarse en armas contra ellos o unirse a sus enemigos, dándoles ayuda y facilidades…”

Debido a estas precisiones, en toda la historia de los Estados Unidos no llegan a cuarenta las personas juzgadas por traición, uno de ellos fue Aaron Burr, ex vicepresidente, notorio porque desempeñando ese cargo, se batió en duelo y dio muerte a Alexander Hamilton y más tarde se involucró en un proyecto separatista por lo cual, en 1807 fue detenido y acusado de traición, resultando absuelto.

Al concluir la Guerra Civil, el evento más violento en la historia de los Estados Unidos y en el cual los políticos y jefes militares separatistas tomaron las armas contra el país, al ser derrotados y apresados, no fueron enjuiciados por traición. Ni siquiera Jefferson Davis, presidente de los Estados Unidos Confederados fue considerado como tal. Tampoco se aplicó tal calificativo a Robert E. Lee, Comandante General de los Ejércitos Confederados.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial solo una persona ha sido enjuiciada por traición. Incluso algunos procesos muy publicitados como el de los esposos Ethel y Julius Rosenberg, ejecutados en la silla eléctrica al encontrárseles culpables de entregar secretos nucleares a la Unión Soviética, no fueron juzgados por traición sino por espionaje, invocando una ley de 1917. Tampoco Edward Snowden ni Manning (Chelsea) Bradley fueron imputados por ese delito.
  
La precisión en torno al delito de traición se relaciona con el origen de los Estados Unidos, un país fundado como resultado de la unión de trece entidades coloniales que es gobernado por una estructura federal. El hecho de que los estadounidenses, sean a la vez ciudadanos de los Estados Unidos y del estado en el cual residen, sobre todo en los tiempos fundacionales, obligaba a compartir lealtades y se prestaba a equívocos.

Por otra parte, en el ámbito político, los conceptos estadounidenses sobre lealtad y traición son sumamente flexibles y la distinción entre patria y gobierno son obvias.

En resumen, la traición a los Estados Unidos, requiere que quien lo cometa tome las armas contra el país o se una a los enemigos (armados). Ello no significa que se pueda chacharear con el embajador ruso y servirle de consejero. El general Flynn no cometió traición, aunque por mucho, traspasó los limites. Allá nos vemos.

La Habana, 18 de feb. de 17

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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


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