lunes, 20 de febrero de 2017

Trump cierra su primer mes con más ruido que logros políticos

La mayoría de iniciativas del presidente de EE UU no se han traducido en cambios substanciales

Escándalos y medidas controvertidas han sido protagonistas desde que jurase el cargo.

LUNES, 20 DE FEBRERO DEL 2017 - 10:36 CET

Parece que haya pasado un siglo desde que Donald Trump llegó al poder. En poco más de cuatro semanas de presidencia, el neoyorkino ha batallado con los tribunales a costa de su veto inmigratorio, ha descrito a la prensa como “el enemigo del pueblo”, ha descabezado a su asesor de seguridad nacional por sus polémicos contactos con Rusia y se ha enzarzado en interminables discusiones estériles sobre la cifra de asistencia a su investidura o sobre un fraude electoral que nunca existió. Las viejas formas de hacer política en Washington han pasado a mejor vida. Y las filias y fobias del presidente se airean ahora en 140 caracteres. Todo parece moverse tan rápido que es difícil separar la paja del trigo.

En realidad, no ha pasado más que un mes desde que el magnate llegó al poder, un mes en el que ha firmado 23 decretos y cinco leyes, según el recuento de 'Politico'. "Nunca ha habido una presidencia que haya hecho tanto en tan poco tiempo”, dijo esta semana sacando pecho. Pero para ser exactos su edificio no tiene ni siquiera los cimientos. Media docena de los miembros de su gabinete todavía no han sido confirmados y, entre medio, Trump ha despedido a su fiscal general interina, Sally Yates, y a su asesor de seguridad nacional, Michael Flynn. Su hombre para ocupar la secretaría de Trabajo, Andrew Puzder, renunció al cargo debido a las dificultades que presentaba su confirmación.

Muchos de esos decretos han generado a ríos de tinta y protestas en las calles, pero un análisis reposado sugiere que pocas cosas han cambiado en la práctica. La orden de construir el muro con México no es más que una declaración de intenciones porque no se ha presentado todavía un proyecto detallado. Para salir adelante, tendrá que superar la evaluación de varias agencias y obtener financiación en el Congreso. Algo similar pasa con la reforma financiera. Trump quiere deshacer el entramado de regulaciones que atan a los bancos y las aseguradoras, pero lo único que ha hecho de momento es encargar un plan para reformar la ley Dodd-Frank.

CUMPLIR LAS PROMESAS

El líder estadounidense está cumpliendo con sus promesas de campaña. Eso no se le puede negar. Pero algunas han enfrentado obstáculos imprevistos, como el veto inmigratorio, que ha sido suspendido por los tribunales. Otras, como el giro proteccionista que supone la ruptura con el tratado Transpacífico de libre comercio, ya eran un hecho, dado que el Congreso no ratificó el acuerdo negociado por la Administración de Obama.

También sigue vigente 'Obamacare', la reforma sanitaria que Trump se comprometió a eliminar a las primeras de cambio. Con el primer decreto de su presidencia dejaron de implementarse algunas de sus cláusulas, como las multas que imponía Hacienda a los ciudadanos que renuncian a contratar un seguro, pero los republicanos todavía no han presentado la reforma que debe reemplazar a 'Obamacare'. Lo más substancial de este primer mes de mandato tiene que ver con cuestiones burocráticas: el freno a la contratación de funcionarios públicos o el edicto para eliminar dos regulaciones por cada una nueva que se aprueba.

MÁS LA FORMA QUE EL FONDO

Trump ha supuesto más una revolución en las formas que en el fondo. Y si se compara su primer mes con el de Barack Obama es discutible que el conservador haya tenido un mayor impacto. En esos 30 días iniciales, el demócrata ilegalizó la tortura; aprobó una ley de estímulo económico de 787.000 millones de dólares para salir de la crisis; envió a 17.000 tropas adicionales a Afganistán y prohibió la discriminación salarial de las mujeres en el sector público. Su índice de aprobación aumentó substancialmente. El de Trump ha seguido adelgazando.

De lo que no hay duda, es que el país está más dividido que nunca. Hay una América que vive en guardia permanente ante la aparente deriva autoritaria de la Casa Blanca y otra que mira al futuro envalentonada, satisfecha por la ruptura con la corrección política y por el asalto contra los poderes fácticos.


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