viernes, 31 de marzo de 2017

LOS DESAFÍOS DE LA IZQUIERDA

Jorge Gómez Barata

A cien años del triunfo bolchevique en Rusia, y a veinticinco del colapso de la Unión Soviética, avanzar hacia el socialismo no es menos necesario que entonces, sino más. No obstante la meta no está más cerca sino más lejos. A la izquierda le asiste la razón, aunque no le acompaña el éxito. Ahora, como en 1917, la pregunta es la misma: ¿Qué hacer?

La interrogante, pertinente para la izquierda latinoamericana, no lo es para la europea. La primera, que ha comenzado a acceder a los gobiernos tras tres siglos de dominación colonial y doscientos años de gobiernos oligárquicos, encuentra una enorme deuda social expresada en subdesarrollo, pobreza, exclusión, y dependencia, y sufre los apremios del tiempo y del sistema.

Por el contrario, la izquierda europea, habituada a gobernar en varios países desde hace más de un siglo, puede ser moderada porque sus programas políticos no retan al sistema, sino que se proponen reformarlo, tampoco sus metas están aguijoneadas por la urgencia. Ello le permite proceder de acuerdo a las reglas, avanzar de modo gradual, y consolidar jurídica e institucionalmente sus conquistas.

Según prueban eventos recientes, la izquierda latinoamericana dispone de uno o dos mandatos presidenciales para realizar una labor que pudiera tomar décadas. Se trata de un empeño en el cual es obligatorio confrontar las estructuras económicas, sociales, jurídicas y mediáticas, adaptadas para eternizar el poder de las oligarquías.

Fue Salvador Allende quien primero se percató que de que ejercía el gobierno, aunque carecía del poder. Acceder a la presidencia por vía electoral es el punto de partida de un largo y difícil camino plagado de obstáculos, y que se recorre contra reloj. 

En América Latina, antes de pensar en instalar conquistas socialistas es preciso resolver tareas tan urgentes como el rescate de algunos recursos naturales, el combate al hambre y la exclusión, avanzar en materia agraria, alfabetizar, curar, y entronizar medidas fiscales que permitan allegar recursos. Nada de eso puede hacerse sin lesionar los intereses burgueses y oligárquicos que despliegan una enconada resistencia, para lo cual cuentan con todos los recursos del estado y con poderosas maquinarias políticas.

Así, paso a paso, sin revoluciones ni altercados, los partidos y elementos más avanzados de la izquierda moderada europea construyeron los estados de bienestar, conviven con el sistema, y sobreviven a la embestida neoliberal.

Como ha quedado demostrado, con el avance y los obstáculos confrontados por los procesos liderados por Lula, Chávez, Evo, Correa, Kirchner, Maduro y otros, el verdadero reto no es llegar al gobierno, sino lograr un desempeño que permita a la izquierda consolidar sus avances hasta hacerlos irreversibles, y maniobrar para evitar las tensiones que actualmente se originan en torno a sus avances.

La idea de protagonizar un choque frontal, para en tiempo record reformar las estructuras estatales y resolver un abrumador cúmulo de problemas económicos, sociales y culturales acumulados a lo largo de siglos, y confrontar a las fuerzas de la reacción respaldadas por el imperialismo no es viable, puede provocar reveses y conducir a importantes retrocesos.

En la lucha política la habilidad táctica es tan importante como la amplitud estratégica. Allá nos vemos.

La Habana, 31 de marzo de 2017


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