miércoles, 8 de marzo de 2017

Militares de EEUU y Rusia ya planifican juntos la ofensiva contra el Estado Islámico en Siria

Reunión sin precedentes de los jefes del Estado Mayor de los ejércitos de ambas potencias en Turquía

Un convoy de blindados con bandera de EEUU circulan por las afueras de la ciudad de Manbij, en el norte de Siria. AFP / DELIL SOULEIMAN / AFP

EL PERIÓDICO  -  ESTAMBUL  -  JAVIER TRIANA 
7 DE MARZO DEL 2017 - 21:12 CET

Estados Unidos y Rusia se han dado la mano esta semana en Turquía. ¿El motivo? Entre otros: la guerra de Siria. El país eurasiático reunió a los jefes del Estado Mayor de los ejércitos estadounidense, ruso y turco, en una cumbre tripartita sin precedentes, según un comunicado emitido este martes por las Fuerzas Armadas turcas.

El encuentro entre Joseph DunfordValery Gerasimov y Hulusi Akar, del que no hubo aviso público previo, ha tenido lugar en la ciudad meridional turca de Antalya, tradicional destino vacacional ruso y sede habitual de conferencias internacionales. El texto publicado por el Ejército de Turquía menciona de manera escueta que entre los asuntos de seguridad que se abordaron se encontraban Irak y Siria.

La agencia de noticias AFP detalló que el Ministerio ruso de Defensa confirmó la reunión en la que “están programados asuntos de seguridad en Siria e Irak”. Fuentes anónimas citadas por el diario local 'Hürriyet' indicaron que la cumbre comenzó temprano este martes y se prolongó a lo largo del día.

INMINENTE ASALTO A RAQQA

Los tiempos para la reunión no parecen elegidos al azar, ya que en estos momentos se debaten los detalles para comenzar una gran operación militar que permita expulsar a los yihadistas del Estado Islámico (EI) de la que éstos consideran su capital, Raqqa, mientras una coalición internacional combate al EI en su plaza fuerte en Irak, Mosul.

Por su parte, el primer ministro turco, Binali Yildirim, aseguró durante una rueda de prensa celebrada en Ankara que los tres jefes del Estado Mayor trabajaron para prevenir enfrentamientos indeseados en distintas partes de Siria. La falta de comunicación (o quizá la mala fe de las partes) ha resultado en episodios como el que el mes pasado acabó con la vida de tres soldados turcos en el norte del país árabe, aunque quizá el más sonado fue el derribo de un avión ruso en siria por parte de Turquía al invadir este supuestamente el espacio aéreo del segundo en noviembre de 2015, lo que llevó a la congelación de unas relaciones solo recientemente retomadas.

De hecho, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunirá este viernes con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Rusia. Además de firmar varios acuerdos económicos bilaterales, la Presidencia de Turquía ha publicado un comunicado en el que señala que los líderes "intercambiarán opiniones sobre asuntos regionales e internacionales, en particular sobre Siria".

El EI es el único enemigo común que los tres países tienen en la región, ya que cada una de las partes representan interesen distintos: Estados Unidos ha estado apoyando sobre todo a las milicias kurdo-sirias del Partido de Unidad Democrática en el norte del país (que demostraron en varias ocasiones ser de las fuerzas más eficientes contra el EI); Rusia cerró filas en torno al presidente sirio, Bashar el Asad, e inclinó la balanza de la guerra a favor de este con el poderío de la aviación rusa; Turquía, por su parte, ha estado apoyando directa e indirectamente a grupos opositores a Asad, a quien Ankara quiere fuera del cargo, y entró oficialmente en Siria en agosto de 2016, con la Operación Escudo del Éufrates, que en teoría buscaba alejar de las fronteras turcas “la amenaza terrorista”, unos términos que las autoridades varían y moldean a conveniencia.

BLINDADOS EN MANBIJ

Además, la presencia estadounidense se ha hecho notar en el norte de Siria este mismo lunes, cuando se pudieron ver blindados de combate con la bandera de las barras y las estrellas patrullando en la localidad de norteña siria de Manbij, recién arrebatada al EI.

La reunión entre los mandos militares de EEUU y Rusia llega en un momento especial, ya que la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU ha abierto un nuevo y polémico capítulo en las relaciones entre Washington y Moscú.


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