domingo, 9 de abril de 2017

EL DEBUT MILITAR DE TRUMP

Jorge Gómez Barata

El golpe coheteril con más de cincuenta misiles Tomahawk asestado por Estados Unidos a la base aérea siria de Shayrat, desde la cual presumiblemente partieron los aviones que lanzaron un ataque químico sobre la localidad de Khan Sheikhoun, en la provincia de Idlib, marca el debut militar de Donald Trump. A la vez constituye un divorcio y varios desmentidos.

El divorcio afecta las relaciones con Rusia, y en especial con el presidente Vladimir Putin, que seguramente utilizará todos los medios a su alcance para responder, incluido lo que pueda haber de cierto en los trascendidos acerca de presuntas relaciones de colaboradores del presidente estadounidense con el entorno gubernamental ruso.

Con este ataque Estados Unidos se desmiente. Primero, porque hasta ahora había afirmado que su objetivo era combatir al Estado Islámico y no al gobierno sirio, y porque hace una semana, tanto el secretario de estado Rex Tillerson, como la embajadora en Naciones Unidas Nikki Haley, declararon que el derrocamiento de al Assad no era un objetivo de la política norteamericana.

Otro mentís alude a las conclusiones y a los trabajos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que en 2013 realizó el inventario de las armas químicas en poder de Siria, las ubicó y fiscalizó, su traslado y destrucción, labor que influyó para que en ese año mereciera el Premio Nobel de la Paz. ¿De dónde salieron las armas químicas presuntamente empleadas por el gobierno sirio que carece de instalaciones para producirlas? La interrogante es válida respecto a los rebeldes. Si hubiera armas químicas en Siria, ¿quién las aporta? 

El presidente Trump ha insistido que en la lucha contra el Estado Islámico procuraría la alianza con Rusia, cosa ahora virtualmente descartada, debido a que es imposible conciliar la colaboración con la guerra declarada al presidente Al-Assad, que disfruta de un apoyo incondicional de Rusia. De hecho, donde hace unos días Trump planeaba tender un puente, acaba de abrir un abismo.

En cualquier caso, algo ha ganado Trump, que criticado por casi todo lo que ha hecho desde su llegada a la presidencia, recibe sus primeros parabienes por el ataque a Siria. La mayor parte del congreso, la prensa y la opinión pública estadounidense, convencida de la culpabilidad del presidente Al-Assad y profundamente rusofóbica, aprueban sus medidas extremas.

A poco más de veinticuatro horas del debut bélico de Donald Trump, la única certeza es que la acción traerá consecuencias que pueden ser graves y definitorias. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de abril de 2017


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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


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