lunes, 8 de mayo de 2017

POLÍGONOS Y PRUEBAS ATÓMICAS

Jorge Gómez Barata

La paradoja de las armas nucleares es que para ensayar cómo destruir a presuntos enemigos, las potencias y los países emergentes que poseen bombas atómicas se auto agreden. Estados Unidos, que no utilizó ninguna bomba contra la Unión Soviética, ha lanzado casi mil en Nevada, mientras la ex URSS detonó otro tanto en su territorio.

De los siete países nucleares, cinco (Estados Unidos, Rusia, China, India y Pakistán) cuentan con polígonos nucleares propios. Gran Bretaña y Francia nunca realizaron tales pruebas en sus respectivos territorios, sino que lo hicieron en el Sahara, la Polinesia Francesa en el océano Pacifico, y en Australia. Corea del Norte, prueba las suyas en su territorio. 

La poca extensión territorial (120 000 km²) aconseja a la República Democrática y Popular de Corea a efectuar sus pruebas nucleares de modo subterráneo. Según los satélites que la espían y las mediciones sismológicas, estas tienen lugar en la base militar de Punggye-ri, ubicada en una zona de montañas a menos de 400 kilómetros de Pyongyang, y a unos cien de la frontera con China.

Si bien las pruebas nucleares subterráneas son menos letales que las realizadas en tierra, la atmosfera, o el mar, ello no significa que sean inocuas. Dependiendo de la profundidad y de la potencia, la filtración de las radiaciones hacia la superficie puede ser o no contenida. No obstante, los efectos sobre la estructura física del terreno, las aguas subterráneas, y las formas de vida bajo tierra son inevitables. También lo son la elevación del suelo y los potenciales riesgos de provocar o acelerar eventos sísmicos. 

La primera explosión nuclear tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México. Ese mismo año Estados Unidos utilizó bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki. La Unión Soviética detonó la suya en 1949, mientras Gran Bretaña y Francia lo hicieron en 1952 y 1960 respectivamente. En 1964 se sumó China. En 1974 y 1998 la India y Pakistán respectivamente se incorporaron al club. En 2006 debutó la República Popular Democrática de Corea.

La primera bomba de hidrógeno se ensayó en 1952 por Estados Unidos en las Islas Marshall. La detonación nuclear más poderosa de la historia la protagonizó la Unión Soviética en 1961, cuando hizo estallar la “Bomba Zar” de una potencia equivalente a cincuenta megatones. Sin contar las de Corea del Norte, antes de la prohibición se registraron 2053 explosiones. En 1959 Estados Unidos y la Unión Soviética suscribieron un acuerdo por el cual se abstendrían de ensayar armas nucleares en la Antártida.

En 1962 se produjeron dos eventos estremecedores, la Crisis de los Misiles en Cuba, y la realización de nueve ensayos nucleares en el espacio exterior, de ellos cuatro soviéticos y cinco estadounidenses. El de mayor potencia se denominó “Starfish prime” de 1,4 megatones, y fue efectuado por Estados Unidos a 400 kilómetros de altura.

De la mano del miedo la cordura llegó en 1963, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares en la atmosfera y el mar, y limitó la cantidad de los subterráneos. En 1996 se firmó el tratado para la Prohibición de Todas las Pruebas Nucleares al cual se han adheridos 195 países. 

Aunque se ignoran los detalles de las instalaciones subterráneas de Corea del Norte, hasta ahora se ha tratado de explosiones de baja potencia que no constituyen riesgos mayores, no obstante, preocupan a China y a Corea del Sur y son ejes del conflicto con Estados Unidos. 

Al margen de otras consideraciones y respetando las razones expuestas por los países nucleares emergentes: India, Pakistán y Corea del Norte, soy de la opinión de que ninguna política basada en las armas nucleares es sensata ni correcta. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de mayo de 2017


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