lunes, 5 de junio de 2017

Poniéndonos al día: El tema Racial sin Fidel

Por Esteban Morales

UNEAC

Solo nos queda Raúl para continuar bregando con este tema, que dentro de la Dirección Política del País, mas nadie  se atreve a mencionar.

Desde el muy temprano marzo de 1960, Fidel Castro habló sobre el tema. Pero el mismo quedó sepultado en el olvido  después de 1962. Algo que no volveré  a explicar aquí porque está más que repetido en mucho de mis artículos. Parece que muchos continúan  sosteniendo la “estúpida tesis”  de que tratar el tema nos divide, cuando lo que realmente nos dividirá será no tratar un tema que afecta a tantos cientos de miles de cubanos, negros, blancos y mestizos.

Posteriormente el propio Fidel lo retoma en los años noventa, en la iglesia de Harlem, desde donde acepta lo idealista que habíamos sido al considerar que el problema sería solucionado, tomando como base la extraordinariamente  humanista política social de la Revolución Cubana.

Fidel lanza entonces su concepto de “Discriminación Objetiva”, dentro del cual se acepta  explícitamente que el racismo y la discriminación racial sobreviven. Yo agregaría, afectando el proyecto de la Revolución de igualdad social para todos.

Teniendo en cuenta la guerra cultural que se nos hace desde la aun sobreviviente política  agresiva de Estados Unidos,  el tema racial vuelve a aflorar en los ataques contra Cuba. No siendo casual de que muchos que están en las  nóminas  de la llamada disidencia,  sean negros. Y que Obama, en su visita a La Habana  se haya reunido con ellos.

El tema nos amenaza, no solo desde las intenciones subversivas de la política norteamericana, sino también desde dentro, desde la propia sociedad civil cubana, donde hay tantas gentes revolucionarias, negras y  no negras, que no acaban de comprender por qué nuestra prensa continua ignorando el tema, porque nuestra televisión apenas  lo refleja, porque nuestra escuela no acaba de asumirlo; y nuestras universidades no lo estudian como deben;  no aparece suficientemente recogido en nuestro libros de historia  y no acabamos de lograr  llevarlo a un nivel de debate que le declare definitivamente la guerra, a la discriminación por el color de la piel, dentro de una sociedad mestiza, de una cultura mestiza y un pueblo mestizo.

Todo parece indicar, que los que frenan el debate,  a que estamos obligados,  quisieran  luchar contra el monstruo pero sin mencionarlo por su nombre. Lo cual es absurdo, pues como ya dio el propio Raúl  Castro “…para solucionar un problema, lo primero es reconocer que existe…”

Fidel lo calificó como una lacra, Raúl como algo bochornoso  y yo lo califico como uno de los peligros más grandes  que estamos obligados a enfrentar,  si no queremos que se convierta en una pandemia social.

Seremos unos demagogos,  si no creemos que asumir el legado que Fidel nos ha dejado, es también luchar contra el racismo y la discriminación racial que aún nos ataca, que niega y no por simple instinto, la realización del sueño a que Fidel  nos ha convocado.

La Habana, Diciembre 4 del 2016

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