sábado, 3 de junio de 2017

TRUMP Y LA POLÍTICA HACIA CUBA

ESTEBAN MORALES

PARECE QUE EL SR. PRESIDENTE ESTA AL DECIDIR QUE POLITICA SEGUIRA CON CUBA.

YA LE HABIAMOS DICHO  que si deseaba seguir una política inteligente con Cuba, le bastaba con aplicar la Directiva Presidencial  de Obama.

No se trata de que le estuviésemos pidiendo  una panacea para Cuba,  porque  la Directiva no lo es; pero sin dudas si continuaría los principios fundamentales dé un arreglo  con el que ambos Países han venido avanzando. Pues lo contrario sería volverse a ensalzar en una política que no ofreció el mejor resultado para nadie en los últimos más de 50 años. Claro, que no para nadie, pues la llamada mafia anticubana vivió de esa política durante muchos años. Se aprovechó de ella y ahora continúa presionando para obtenerla nuevamente.

Parece ahora, ojala no, que Trump, al ser solo un hombre de negocios y un ignorante en política exterior, como ya ha demostrado varias veces,  se llevaran el “Gato al agua” los que le están asesorando ,dentro de la administración, en el campo de la política hacia Cuba.

Pero pensamos que son muchos los inconvenientes que tiene retornar a una política agresiva con Cuba. Entre otras:

  • Porque ya esa política mostro su ineficiencia para tratar con Cuba. Lo cual fue ampliamente reconocido por Obama el 17D.

  • Porque la política hacia Cuba ha dejado de ser crecientemente un asunto solo entre Cuba y Estados Unidos, para pasar a ser una preocupación, de muchos que internamente no se preocupaban por el asunto  y porque internacionalmente ha ganado mucho terreno el interés por eliminar la agresividad hacia Cuba.

  • Porque Cuba ofrece  hoy oportunidades  para los negocios que estimulan a muchos sectores económicos dentro de la sociedad norteamericana.

  • Porque una política que no tuviera en cuenta los intereses  económicos de acercamiento a Cuba terminaría por enfrentar a Trump con mucha gente de su propio gremio. Y ya el Presidente ha acumulado en pocos meses muchos enfrentamientos con los  propios aliados de Estados Unidos.

  • El presidente no es lo suficientemente ideológico como para jugar con variables políticas e ideológicas que no ofrecen garantías a Estados Unidos   como para obtener ganancias de ningún tipo con  una política agresiva hacia Cuba.

  • Son muchos los  países,  incluidos  aliados de Estados Unidos, que actuarían con Cuba, para descarrilar una política  agresiva hacia  la Isla. Es decir, no harían caso algunos a las presiones sobre Cuba, como ya estaba teniendo lugar antes del 17d.

  • Luego decidirse por una política hacia Cuba que pongan al orden del día los mismos instrumentos que ya fracasaron en la política anterior, no sería ganancia para Trump.

  • Respecto a América Latina y el Caribe, no hay más que observar la falta de consenso que has habido en la OEA para agredir a Venezuela.

Además, la política de Trump hasta ahora hacia Cuba está dejando pasar asuntos que lucen contradictorios.

  • Lo primero que aparece como contradictorio es el contexto en el que Trump quisiera  ejercer presiones contra Cuba. No pareciéndole ello favorable ni internamente   como tampoco a nivel internacional.

  • Internamente sobre todo, porque respecto a Cuba se están moviendo iniciativas en el congreso respecto a: el incremento de los vuelos, el comercio, búsqueda de financiamientos, liberación de viajes, colaboración científica, intercambio cultural y académico, etc.

  • Todo indica que el presupuesto del 2018 ha eliminado el dinero para la llamada disidencia. Lo cual luce bastante contradictorio con  que Trump vuelva a permitir que los mismos que antes lo hicieron vuelvan a vivir  del dinero del contribuyente norteamericano: los Diaz Balart, Ileana, Marco Rubio, Bob Menendez y otros.

  • Externamente, porque son varios, incluso aliados de Estados Unidos, los países que se mueven para hacer negocios con Cuba.

Luego entonces, no es difícil concluir que si Trump va a ejercer presiones políticas sobre Cuba no encuentra un ambiente propicio para ello, ni internamente ni a nivel internacional.

Los retos son más bien de Cuba, la que debe moverse con mayor rapidez para hacer avanzar la restructuración de su modelo económico y solucionar un conjunto de asuntos que la limitan para poder recibir de manera segura el retorno a una potencial nueva política agresiva de Estados Unidos.

¿Qué espera Trump extraer como provecho de una nueva política agresiva hacia Cuba? No parece claro? Más bien parece hacerse evidente que se trata de una  “trumpada” en el aire.

La Habana, Junio 2 del 2017

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