martes, 25 de julio de 2017

Gracias y buena suerte, compañera

Jorge Gómez Barata

Desde la época de Raúl Roa, Carlos Lechuga y más recientemente Ricardo Alarcón, pocas figuras de la esfera diplomática alcanzaron la relevancia y la popularidad de Josefina Vidal, directora de América del Norte en la cancillería cubana, quien condujo el tramo público de las negociaciones de las que resultaron avances decisivos en el inicio de la normalización de las relaciones con Estados Unidos.

No se trataba de una tarea cualquiera, sino de cambiar un curso determinado por siglos de desencuentros y décadas de confrontaciones decisivas y en ocasiones extraordinariamente violentas, y de intentar poner fin a una era, convertir la confrontación en distensión, y al adversario en vecino. Obviamente ella no estaba sola, sino que formó parte de un competente equipo, que bajo la dirección del presidente Raúl Castro, avanzó hasta donde ha sido posible. 

Debido a que con el restablecimiento de las relaciones, la apertura de las embajadas, la visita de Barack Obama a Cuba, así como la negociación de decenas de acuerdos en áreas decisivas, y al cambio de administración en Estados Unidos, era previsible un movimiento así.

Antes que la Vidal dejaron el ámbito bilateral la negociadora y contraparte suya Roberta Jacobson, subsecretaria adjunta para asuntos hemisféricos, designada por Barack Obama embajadora en México; y recientemente Jeffrey De Laurentis, quien desde la apertura de la embajada fungió como encargado de negocios.   

Desde que alrededor de 2006 Vidal comenzó a aparecer públicamente en asuntos relacionados Estados Unidos, su personalidad sencilla y natural, su modo sereno y moderado de encarar los encuentros con la prensa, y su habilidad para exponer complicados problemas políticos en un lenguaje asequible, complementaron su competente actuación con la imagen de una mujer que sabía lo que hacía.

El hecho de ser designada como embajadora en Canadá, una de las más importantes plazas de la diplomacia cubana, y la presencia del presidente Raúl Castro en su presentación, indica un reconocimiento a sus servicios.

Como es habitual, en la prensa cubana es poco probable que se comente el desempeño de esta funcionaria, que deja una magnifica zaga, y ante la cual, alguien que siguió atentamente su desempeño y estuvo pendiente de sus apariciones, siente el deseo de decir: gracias, y desearle nuevos éxitos. Allá nos vemos.

La Habana, 25 de julio de 2017


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