domingo, 13 de agosto de 2017

LA RUTA A GUAM

Jorge Gómez Barata

En el centro del Océano Pacífico, de unos 165 millones de kilómetros cuadrados, se encuentra la isla Guam, un territorio de 550 kilómetros cuadrados, distante 2,600 km de Filipinas, 3,423 de Hong Kong, y unos diez mil de San Francisco. Desde Pyongyang hasta Guam, a unos tres mil kilómetros, un misil a 8000 kilómetros por hora, demora unos 22 minutos.

Desde el punto de vista operativo, el adversario deberá determinar no solo el momento del lanzamiento, sino su dirección. De ese dato dependen tres acciones probables: (1) Observar. (2) Interceptar (3) Contratacar. Algún día puede ocurrir que un ensayo se confunda con un ataque y sea ripostado. ¿Cuándo será? ¡Es cuestión de tiempo!

A la voluntad política, las razones, o las sinrazones que tenga un país para lanzar un ataque atómico con misiles balísticos, es preciso añadir un grupo de problemas, que a lo largo de los años las grandes potencias han resuelto, pero que un debutante como Corea del Norte debe poner a prueba. 
 
CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Asumiendo que Corea del Norte dispone de misiles capaces de alcanzar algunos puntos del territorio de los Estados Unidos (Alaska, Guam y Hawai), quedan varias incógnitas:

¿Habrá logrado ese país reducir el tamaño de una bomba atómica hasta convertirla en una ojiva, cuyas dimensiones y peso permitan acoplarla a la cabeza de un misil?

Aun contando con una alta eficiencia tecnológica, para acertar un blanco de 48X13 kilómetros a tres mil de distancia, es preciso asumir las variables de un móvil sometido a la influencia del viento, la temperatura, las propiedades mecánicas del mar, y la derivada incorporada por la rotación del planeta. En casos así, para asegurar la operación, suele dispararse más de un misil. Corea dice que empleará cuatro, lo cual aumenta sus posibilidades.

A todo ello se añade que cada segundo que el misil permanezca en el aire está expuesto a los sistemas anticoheteriles ubicados en Corea del Sur, Japón, y a bordo de los buques en la zona y en Guam. Todo ello sin contar la reacción de Rusia y China, que como se sabe no están interesadas en un conflicto nuclear en sus fronteras, y pueden dar baja a cualquier misil.
   
Un elemento de naturaleza militar es el del número de misiles con cabezas nucleares de que dispone Corea del Norte. Unos pocos sirven para una demostración, pero no para una guerra con Estados Unidos, que dispone de decenas de miles.    

Un dato significativo son los anuncios de Corea del Norte acerca de la posibilidad de atacar a Guam, con lo cual renuncia al factor sorpresa. Ateniéndonos a la regla de que: “Guerra avisada no mata soldados”, se trata de un elemento de distracción o de un “farolazo”.  

En cualquier caso, no se necesita ser experto ni estar al tanto de las correlaciones de fuerza para comprender que Corea del Norte puede hacer daño a Estados Unidos, pero no vencerlos ni destruirlos, lo cual al revés es absolutamente posible y provocaría una masacre de enormes consecuencias. La única posibilidad para Corea del Norte de ganar esa guerra es evitándola. Instarlos a semejante aventura es criminal. Allá nos vemos.  

La Habana, 11 de agosto de 2017

  *Este artículo fue escrito para el diario “Por Esto”. Al reproducirlo o citarlo, indicar la fuente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario