lunes, 16 de octubre de 2017

Obsesionado Donald Trump en abandonar acuerdos

Por Arthur González*

Martianos  -  octubre 15, 2017


En evidentes señales de sus peculiares características psicológicas, el presidente Donald Trump manifiesta una marcada obsesión por asumir lo que algunos analistas han calificado como “doctrina del abandono”, es decir, deshacer y cortar todos los pactos multilaterales firmados por Estados Unidos.

A esa obsesión enfermiza se une otra y es la relativa a tratar de borrar de la historia del país, todo lo que logró su antecesor, Barack Obama, lo que pudiera incluir un sentimiento racista.

El hecho más reciente de este accionar fue el anunció de que Estados Unidos abandonará el 31/12/2017, la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en apoyo a Israel, quien no aceptó el reconocimiento de Palestina como un estado independiente.

El mundo sabe de los crímenes que a diario comete Israel contra el pueblo palestino, en un holocausto peor al que los nazis cometieron contra el pueblo judío y que dura muchos más años, gracias a las presiones de Estados Unidos en la ONU, para que las sanciones a Israel no sean efectivas.

Desde que Trump tomó posesión de su cargo, canceló tratados y abandonó  organizaciones internacionales, entre ellos: el Tratado Transpacífico, (TTP), pacto comercial con 11 naciones de la cuenca del Pacífico; el acuerdo de París sobre el cambio climático, apoyado por 195 países; el Tratado de libre comercio con México y Canadá, (TLCAN), todo eso unido a sus críticas a la OTAN, la ONU y otros convenios como el Tratado nuclear con Irán, (JCPOA); el comercial con Corea del Sur, el de reducción del arsenal nuclear con Rusia.

La obsesión de Trump por romper los lazos multilaterales se ha convertido en la base de su política exterior.

A lo interno también lanza sus dardos contra el ACA y DACA, a lo que se suma su persistencia, cuasi enfermiza, para derogar el Obamacare en materia de salud, para lo cual acaba de informar que dejará de pagar miles de millones de dólares en subsidios a las aseguradoras de salud, fuerte golpe al funcionamiento del mencionado seguro médico para personas de bajos ingresos.

Respecto a la salida de Estados Unidos de la UNESCO, es cierto que no es la primera oportunidad que rompen lanzas a favor de Israel. En 1974, Washington le retiró sus contribuciones financieras debido al reconocimiento de la UNESCO, a la Organización para Liberación Palestina y sus condenas al estado de Israel.

El 31/12/1984 el presidente Ronald Reagan, retiró a EE.UU. al considerar que “el organismo estaba politizado y que era hostil hacia las instituciones básicas de una sociedad libre, especialmente contra el libre mercado y la libertad de prensa”. Regresaron en el 2003.

Como si fuese una historia cotidiana, en octubre de 2012, la UNESCO aprobó la adhesión de Palestina como miembro con plenos derechos, con lo que EE.UU. estuvo en desacuerdo y le volvió suspender sus contribuciones financieras.

En octubre de 2016, los yanquis condenaron otra resolución contra Israel, en solidaridad con ese país.

La historia se encarga de exponer la verdad sobre las represalias de los opresores cuando la UNESCO asume posiciones democráticas; tales son los casos de Sudáfrica en 1956, cuando acusó a dicha organización de “interferir en sus problemas raciales”, retirándose como miembro pleno.

El propio Barack Obama decidió congelar el aporte financiero de EE.UU. a la UNESCO, que representa el 22 % del total que recibe, en respuesta a la entrada de Palestina como miembro pleno. Desde esa fecha, la Casa Blanca acumula una deuda de más de 500 millones de dólares con la UNESCO.

Las presiones y manipulación política de Estados Unidos por defender a su aliado Israel, están por encima de los propósitos de la UNESCO, que es una institución cultural y educativa de Naciones Unidas, lo que prueba la verdadera naturaleza de los yanquis, a lo que en estos momentos se le unen las características sociopáticas de su presidente, con su narcisismo maligno.

Para rematar la obsesión de Trump contra los acuerdos internacionales, hay que tomar en cuenta las afirmaciones del destacado sico-historiador Robert Jay Lifton, quien recientemente afirmó: “La mente de Donald Trump está estacionada en la realidad solipsista, lo que significa que un individuo sólo es capaz de abrazar una realidad que tiene que ver con él mismo y la percepción y protección de su propio ser”.

Algo que no se puede dejar de mencionar en los acuerdos deshechos por Trump, es la relación diplomática establecida con Cuba por Obama, debido a que:

“Décadas de aislamiento de Cuba por parte de EE.UU. no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar obtener un resultado diferente… es mejor fomentar y respaldar las reformas que imponer políticas…”

“Debemos poner fin a nuestro enfoque obsoleto y promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.”

En su realidad solipsista, Trump inventó los supuestos ataques acústicos, para justificar retrotraer la estrategia diseñada hacia La Habana, por la administración Obama.

Habrá que esperar para saber cuál será su próxima decisión, la que alejará más a Estados Unidos del resto de las naciones y podrá en evidencia el verdadero rostro del supuesto paladín de los derechos humanos, dirigido hoy por un perturbado mental que peligrosamente tiene su dedo en el disparador nuclear y ojalá que no le permitan accionarlo.

Por esas actitudes expresó José Martí:

“Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se les puede evitar”.

* Cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano


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