martes, 13 de junio de 2017

Favorece Donald Trump a la Revolución cubana

Por Arthur González*

Martianos  -  junio 13, 2017


Parecería imposible creer que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pudiera tomar decisiones que lejos de perjudicar favorecerán a la Revolución cubana.

Evidentemente Trump jamás ha puesto un clavo en la pared, si lo hubiera hecho, podría entender que mientras más golpes le diera, más fuerte, profundo y perdurable lo dejaría para soportar cualquier peso.

Eso mismo pasará con las medidas que debe anunciar el viernes 16/06/2017 en Miami, para quedar bien con la mafia terrorista anticubana.

A Cuba no se le puede apretar más de lo ya hecho  Estados Unidos en los últimos 58 años, por tanto, la eliminación de algunas flexibilizaciones que realizó Barack Obama, con el propósito de minar desde adentro a la Revolución y erosionar el socialismo, les permitirán a algunos que se marearon con tales medidas, y hasta aplaudieron al Presidente por tomar “la dirección correcta”, comprender que con los yanquis no hay arreglo alguno.

Obama mantuvo intacta la guerra económica contra Cuba, e incluso fue el Presidente que más sanciones impuso a los que se atrevieron a comerciar con la Isla, aprobó los mayores presupuestos para las acciones subversivas, no eliminó la Radio ni la TV Martí, a pesar de que ni se escuchan ni se ve en el territorio cubano, no permitió el correo postal directo ni el uso del dólar, no obstante haberlo asegurado, y la base naval yanqui en Guantánamo, no fue nunca tema de discusión con La Habana.

La marcha atrás de algunas de las medidas tomadas por Obama en su cambio de estrategia, harán que el pueblo cubano entienda realmente que pretende Estados Unidos, sobre todo las nuevas generaciones de cubanos que ahora con más fuerza, seguirán protestando por esa criminal guerra económica que quiere asfixiarlos.

El apoyo de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus asalariados en Cuba, esos que miran con buenos ojos la eliminación de algunas “flexibilizaciones”, harán que el pueblo los rechace aún más y comprenda quienes son y cómo desean ver a los cubanos que defienden su soberanía.

Con sus medidas, Donald Trump favorecerá la firmeza ideológica del pueblo cubano, el que tomará más conciencia y probablemente miren diferente a aquellos cubanos, que sin tener en cuenta lo que significa para Cuba la bandera norteamericana, andan vestidos con ella por calles y ciudades, olvidando la oprobiosa Enmienda Platt.

Ojalá Trump en su arrebato, también decida cerrar la estación local de la CIA en la Habana, como hiciera en 1961 el entonces presidente D. Eisenhower, así Cuba se libraría de muchas acciones de espionaje y subversión a la que está permanentemente sometida, con el incremento del personal “diplomático” y el equipamiento tecnológico introducido después del 17/12/2014.

Mas limitaciones y escaseces de las que han sufrido los cubanos desde 1960, serán muy difíciles de elevar y para aquellos ilusos que aseguran que la crisis de Venezuela será el fin del socialismo cubano, deberían recordar que augurios semejantes emitieron en 1989 cuando cayó el muro de Berlín y más tarde la URSS en 1991.

Parece que no acaban de comprender que los cubanos provienen de una estirpe mambisa, que sufrió el primer campo de concentración del mundo en aquella criminal concentración de Valeriano Weyler, que enfrentó sangrientas tiranías como la de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, ambos ahijados de Washington, y que solo la Revolución socialista les entregó soberanía y dignidad.

Por eso, con calma y sapiencia los cubanos esperarán las medidas de Trump, con la convicción de que la única dirección correcta que pudiera tomar Estados Unidos, es eliminar la guerra económica, el apoyo y financiamiento a la subversión, el cierre de Radio y TV Martí, la devolución incondicional del territorio que ocupan en Guantánamo y dejar que Cuba marche por el camino que tomó, por voluntad propia, el 1ro de enero de 1959.

Recrudecer las acciones contra la Revolución fortalecerán la conciencia social y permitirá a los confundidos, saber quiénes son los imperialistas y sus aliados. Al final, sin pretenderlo, Trump le hará un favor al proceso revolucionario cubano, porque como aseguró José Martí:

“…ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

* Cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano.

España 1936 y Venezuela 2017: golpes de Estado y confabulación fascista

Por J. Á. Téllez Villalón


(Citas con vínculos activos)

Es conocida la manipulación por las oligarquías del concepto de democracia y su confabulación internacional para ejercer –hasta límites dictatoriales- la dominación política y mutilar, con ello, los derechos económicos, sociales y culturales de la inmensa mayoría.

La actual campaña de la derecha global contra el pueblo venezolano, con la OEA y Luis Almagro como punta de lanza, tiene un antecedente bastante ilustrativo en el golpe de Estado de julio de 1936 contra la II República española. Este suceso dio inicio a una Guerra Civil que ensangrentó a España y desembocó -luego de una heroica resistencia- en una larga y cruel dictadura, con “una historia de degradación y asesinato en masa” [1].

Contra ciertos mitos que aún perduran, aquel fue un golpe militar encabezado por los generales Francisco Franco, Emilio Mola y José Sanjurjo, en contubernio con otros poderes oligárquicos, nacionales y extranjeros.  Días antes, el general Emilio Mola había firmado una  instrucción confidencial bajo el seudónimo El Director, en la que llamaba al golpe: “Las circunstancias gravísimas que atraviesa la nación, debido a un pacto electoral que ha tenido como consecuencia inmediata que el Gobierno sea hecho prisionero de las organizaciones revolucionarias, llevan fatalmente a España a una situación caótica, que no existe otro medio de evitar que mediante una acción violenta […] se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo” [2].

El equivalente español al 16D venezolano, fue el 16F de 1936, solo que, en signo contrario, una derrota electoral de la oligarquía. Ante la cual, el partido hegemónico de la derecha durante la II República, la falangista Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) -la MUD de aquella España-, los grupos “monarquizantes” y el alto clero católico desencadenaron un plan golpista para frenar los proyectos populares del Frente Popular - una coalición de partidos de izquierdas- y abolir la Constitución republicana de 1931.

Para lograr su propósito -como lo describió Raúl Roa en su artículo Pablo de la Torriente Brau y la Revolución Española [3]-, la derecha desata sobre el gobierno legítimo  “un diluvio de injurias y de falsas acusaciones, capaces de suscitar en torno suyo una atmósfera de inquietud  y de confusión”.  Al unísono, desde sus escaños parlamentarios, Gil-Robles y Calvo Sotelo- los Ramos Allup y Julio Borges de  ayer-, “arremetieron contra el gabinete de Cáseres Quiroga, imputándole estar al servicio de intereses extraños, mientras la prensa derechista-verdadero surtidor de inmundicias- iniciaba, por su parte, un ataque   refinado y sistemático  contra el prestigio  y esencia de las instituciones republicanas, intentando infiltrar en la opinión neutral del país la creencia de que por el camino de la democracia y del Frente Popular se iba, Inexorablemente, a la anarquía y a la barbarie”.

Esta repugnante campaña –afirma Roa- “era la etapa previa del movimiento sedicioso, estudiado y aprobado, dos meses antes del triunfo electoral de las izquierdas, por Sanjurio y los agentes de Hitler y de Mussolini”. “La agitación –atizada ya sin embozo por los cónsules italianos y las oficinas comerciales nazis-adquirió un ritmo aciclonado. Los atentados y masacres de obreros, ejecutados por falangistas y pistoleros a sueldo se multiplicaban por días”. Ante las “embestidas y provocaciones” de la derecha, el gobierno legítimo de Cáseres Quiroga se determinó a asumir una actitud enérgica y a cortar el ascenso de la marejada fascista. El pueblo, “olfateando la inminencia del golpe de Estado”, se lanzó a la calle. El 18 de julio fue la respuesta de la reacción a esa defensa popular.  

De aquella primera intentona de la anti-España contra la España vital, salió victorioso el pueblo. Los generales traidores y sus amos extranjeros, habían olvidado -al decir de Roa- que el pueblo existía, que estaba presto a defender, a precio de vida, las libertades populares y las esencias más puras y progresistas de la cultura y de la personalidad histórica de España.  Así ignora hoy la reacción al heroico pueblo de Bolívar.

El “Generalísimo” -como también se practica por la derecha de hoy-, recurrió a la retórica de una supuesta defensa de la democracia, la libertad y contra el peligro del comunismo. Así, en su Manifiesto de las Palmas expresó: "La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total; ni igualdad ante la Ley, ni libertad aherrojada por la tiranía…".

Se urdió un autoproclamado movimiento nacionalista, pero respaldado por el fascismo internacional. El mismísimo rey Alfonso XIII, exiliado en Italia, pidió apoyo a Mussolini para un eventual golpe de Estado y restaurar la Monarquía. Además, se ha demostrado la financiación de la derecha falangista por parte de Navarra, Portugal, Alemania y de diferentes empresas y bancos extranjeros.

Los verdaderos objetivos del golpe y no el “peligro rojo” o el “peligro comunista -como no lo es hoy en Venezuela “el peligro cubano”-, eran frenar las reformas progresistas y democráticas, diseñadas en los primeros años de la II República. Entiéndase, la reforma agraria, los estatutos de autonomía, la reforma militar y una política cultural que favorecía al pueblo. Era “una explosión de barbarie” contra los intentos republicanos de “civilizar” a los de abajo.

Como lo describía la sección española de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura (AIDC) en su manifiesto del 30 de julio de 1936: “Este levantamiento criminal de militarismo, clericalismo y aristocratismo de casta contra la República democrática, contra el pueblo, representado por su Gobierno del Frente Popular, ha encontrado en los procedimientos fascistas la novedad de fortalecer todos aquellos elementos mortales de nuestra historia...”. [4]

Ante esta arremetida fascista y al llamado de la AIDC española, respondieron consecuentemente los intelectuales revolucionarios, pacifistas y antifascistas de todo el mundo; plenamente conscientes de lo que estaba en juego en tierras ibéricas.

El intelectual francés André Malraux escribió en aquellos días que “las grandes maniobras ensangrentadas del mundo habían comenzado en España, el científico alemán   Albert Einstein veía como única razón para mantener la esperanza “la lucha heroica del pueblo español por su libertad y su democracia” y el también alemán Güstav Regler llegó a decir que en España “no escribimos Historia, la hacemos”.

Desde los primeros años de la década del 30, los intelectuales habían desplegado una serie de encuentros y habían creado organismos a favor de la paz y en repudio al fascismo. Entre estas iniciativas antifascistas impulsadas por la intelectualidad de izquierda se destaca el Movimiento Amsterdam-Pleyel, concretado por iniciativa de Romain Rolland y Henri Barbusse, en cuyas reuniones se denunciaron las secuelas de la Primera Guerra Mundial y los intelectuales se comprometieron activamente con la defensa de la paz. En Italia, Benedetto Croce y otras figuras eminentes de la inteligencia subscribieron la Protesta de los intelectuales italianos contra el fascismo y los seudointelectuales a sus plantas. “Nuestra fe no es una excogitación artificiosa y abstracta (…), es la posesión de un tradición, convertida en disposición del sentimiento, en conformación mental y moral” -declaraban [5]. 

Rolland y Barbusse organizaron en agosto de 1932 el Congreso Internacional contra la Guerra y el Fascismo, que se reunió en Ámsterdam con el fin explícito de frenar la amenaza de Japón contra la URSS. Rolland hizo un llamado, enarbolado después por España y que hoy pudiese ser extendido a la solidaridad con Venezuela: “¡La Patria está en peligro! Nuestra Patria Internacional”.

Ante el creciente clima derechista, fascista y totalitario, se fundó por Louis Aragon, en el París de 1933, la Maison de la Culture. Poco después surgía la revista Commune, con Andre Gide, Barbusse y Paul-Yves Nizan.

En 1935, en la Sala de la Mutualité de la capital francesa se realizó el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. En el cónclave se constituyó la Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, con una junta directiva de doce miembros entre los cuales se hallaban Valle Inclán, Thomas Mann, Gorki, Bernard Shaw, Aldous Huxley y Sinclair Lewis. Asistieron doscientos treinta delegados, pertenecientes a treinta y ocho países, a cuyos nombres podemos sumar los de Romain Rolland, Jean Giono, Ilia Ehrenburg, Jean Cassou y Alexei Tolstoi. José Bergamín propuso que se realizara un segundo congreso en Madrid. En junio de 1936 se reúne en Londres el pleno de la Asociación y un mes después estalla la Guerra Civil en España con el golpe de Estado de las tropas falangistas.

El dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht advirtió que, si bien era importante defender la cultura, mucho más lo era la defensa del hombre: “La cultura estará salvada, si los hombres se salvan. No nos debemos arrastrar hasta el punto de afirmar que los hombres existen para la cultura y ¡no la cultura para los hombres!” Y añadía Brecht: “Uno puede detener el golpe, si sabe cuándo cae y hacia dónde y por qué, y para qué cae.” Y más: “El salvajismo no viene del salvajismo, sino de los negocios, que sin él no podrían seguir haciéndose” [6].

Como es sabido, el "Movimiento" fascista odiaba profundamente a los intelectuales, sobre todo a los que trataban de establecer profundas conexiones con el pueblo. “Tengo a gran orgullo –berreaba Mussolini lo que otro troglodita antes- no haber atravesado nunca el umbral de un museo. Ni haber leído jamás una página de Benedetto Croce”.

Adolfo Hitler en el Congreso del Partido Nacional Socialista Alemán de 1935 declaró: “La misión del arte no es acercarse a la podredumbre ni describir al ser humano en estado de putrefacción”.  “Cuando oigo la palabra cultura, saco mi pistola y disparo”, profería “epilépticamente” un intelectualoide nazi. 

En España fue asesinado Federico García Lorca y Miguel Hernández fue encarcelado. El falangismo reprimió con especial inquina a los maestros y empeñó su voluntad en destruir todos los vestigios de las conquistas culturales del pueblo sedimentadas desde los tiempos de la Ilustración. El 12 de octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el general franquista Millán Astray gritó: “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”. El entonces rector, Miguel de Unamuno, ripostó: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”.

El semiótico italiano Humberto Eco afirmaba que el fascismo eterno era una dictadura con una profunda debilidad filosófica e ideológica, pero con una amalgama de sincretismos reaccionarios. Entre estas características típicas del fascismo, Eco enumeraba el rechazo de la modernidad política y el culto de la acción por la acción; por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se  identifica con actitudes críticas [7].

A la “España bajo las bombas” de 1937 acuden intelectuales de 26 países de Europa, América y Asia, con motivo del II Congreso Internacional de Escritores; un arcoíris colmado de raigambre humanista con un discurso unánime, de apoyo al pueblo español en su lucha contra el fascismo internacional por la dignidad humana, por la defensa de la cultura y por la libertad del hombre y del pensamiento.

En el Congreso, el brigadista Ludwig Renn apeló a la imaginación de cada escritor para encontrar alternativas concretas de lucha: “Luchad contra la guerra; os lo rogamos; luchad con la pluma y con la palabra como cada uno pueda mejor, pero luchad”.

El estadounidense Malcolm Cowley declaraba honestamente que lo único que podía hacer era presentar un informe veraz ante la opinión pública de su país y desenmascarar el filofascismo de la cadena periodística Hearst, abuela amarillista de la CNN actual.

La novelista alemana Anna Seghers, perseguida por el nazismo, finalizó así su intervención en el Congreso: “Pero lo más importante es que esto es una cosa permanente, para siempre. Que la lucha actual en el suelo español por la libertad se ha recibido con tal apasionamiento, que ha traído a todo lo mejor del mundo, y tiene tanta fuerza, que ha penetrado en los cerebros más duros y hasta en la oscura y terrible ilegalidad”.

El intelectual cubano Juan Marínello no perdió oportunidad para reclamar el respaldo a la España republicana, a la que calificó como “la tierra de la esperanza del mundo”. Consecuentemente, el   8 de julio intervino para solidarizarse con el hermano pueblo de Venezuela, leyendo el mensaje de los exiliados políticos venezolanos residentes en México, “quienes momentáneamente damos el pecho al brutal proceso regresionista de las dictaduras latinoamericanas, estamos defendiendo también la cultura contra la barbarie, luchando por la liberación del hombre”. Era la voz de los dignos representantes de un pueblo solidario, los perseguidos por las dictaduras de Juan Vicente Gómez y López Contreras, la voz de aquellos que según el historiador Andreu Castells, autor de “Las Brigadas Internacionales en la Guerra de España”, tuvieron a 149 de sus hijos en esas milicias. Entre ellos, el médico Isaac J. Pardo, quien colaboró con los servicios médicos republicanos antes de lograr salir de España ; Víctor García Maldonado, militante comunista venezolano, que participó en acciones bélicas y el caso más sonado entre los brigadistas internacionalistas, Oscar Pantoja Velásquez, un joven caraqueño que al no ser aceptado por su edad en la oficina de reclutamiento que existía en Caracas, convenció a su madre de que se iba a estudiar a Francia y desde allí se alistó como voluntario.

La muerte del joven Pantoja, en una de sus primeras acciones militares en la Ciudad Universitaria de Madrid, provocó gran revuelo mediático en Venezuela. El diario La Esfera instrumentalizó su historia para reforzar su campaña anticomunista. Para el libelo, el joven era “paladín de un ideal absurdo”, que había sido seducido “por el arrullo alucinante de los agitadores”, y cedido a un “impulso juvenil irreflexivo”, a un “sentimentalismo loco”, convirtiéndose en una de las víctimas del “veneno izquierdista”.

El diario La Esfera había sido fundado en 1926 y tuvo como primer director al periodista Ramón David León quien venía de la jefatura de redacción de El Universal. León preconizó las ideas y políticas del golpista y dictador Juan Vicente Gómez y fue un acérrimo enemigo de los intelectuales de izquierda. Tan así que en 1955 La Esfera fue adquirida por el grupo privado Cadena Capriles de Miguel Ángel Capriles Ayala -tío del golpista y fascista Enrique Capriles.

El empresario Capriles Ayala creó en 1958 uno de los periódicos más importantes del país, El Mundo, y posteriormente, se hizo propietario de la totalidad del grupo conocido después como Cadena Capriles, un conglomerado de medios de prensa de marcada posición oligárquica y derechista.

Según el profesor la Universidad de Notre Dame Michael Coppedge, en 1968 un acuerdo entre Rafael Caldera y el grupo mediático tendría como resultado que Miguel Ángel Capriles obtuviera un escaño en el senado y el derecho a decidir once candidatos al Congreso. A cambio, el grupo empresarial debería dar una cobertura favorable a la campaña a las presidenciales de 1968. Miguel Ángel Capriles fue elegido para el Senado de Venezuela en 1968 en la lista del partido COPEI y siete “Capriles nominados” fueron electos a la Cámara de Diputados de Venezuela, incluyendo el director de El Mundo, Pedro Ramón Romero. A su vez el hermano de Capriles Ayala, el periodista e historiador Carlos Capriles Ayala, fue nombrado embajador en España.

Los orígenes del partido Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) se remontan a 1937, cuando Rafael Caldera creó la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), una agrupación socialcristiana de tendencia falangista y de expresa simpatía hacia Franco.

Otro de los fundadores de COPEI, Enrique Díaz Ruiz, luchó del lado del Caudillo. El golpe del 36 lo sorprendió en el seminario donde estudiaba para ser jesuita, y llegó a ser capitán de requetés, el brazo militar de los monárquicos carlistas navarros a las órdenes del general Mola. En agosto de 1946, el falangista venezolano publicó en La Religión una carta al político Rafael Caldera en la que llamaba a la intervención extranjera -cualquier parecido no es pura coincidencia- y destilaba el característico anticomunismo de los fascistas: “yo me pregunto si tus adversarios recuerdan el anticomunismo que siempre te ha animado precisamente porque es el comunismo vehículo de nuevo imperialismo extranjero para la Patria”.

Estas raíces fascistas están presentes en amplios sectores de la derecha radical antichavista. Del ala más extrema y radical de COPEI provienen los golpistas Enriques Capriles y Julio Borges.  Capriles fue de la lista de Miranda por COPEI y llegó al Congreso como diputado copeyano. Borges fue secretario privado de Andrés Caldera cuando era Ministro de la Secretaría.  Primero Justicia (PJ) tuvo su génesis en COPEI y Leopoldo López, fundador de Voluntad Popular (VP), antes perteneció a PJ.

Confabulados, protagonizaron el golpe a Chávez del 2002 y las sucesivas intentonas al líder bolivariano y a su seguidor Nicolás Maduro. En abril de 2002, PJ fue el único partido político en aceptar la disolución por la fuerza de la Asamblea Nacional que ordenó la junta golpista de Pedro Carmona.

Poco duró la esperanza reformista del partido Acción Democrática (AD), tras la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. A golpe de golpes y pactos fijos, terminaron comiendo del mismo plato que la ultraderecha perezjeminista y Fedecámaras. Recientemente se supo, que AD se aliaba a VP, para impulsar como candidato, ante unas posibles elecciones, a Ramos Allup [8]. 

No es de extrañar entonces, que los herederos ideológicos del franquismo en Hispanoamérica promuevan hoy los ataques contra Maduro, como antes hicieran contra Chávez. 

El gobierno de Mariano Rajoy dio “asilo político” al prófugo de la justicia venezolana Lester Toledo. Este promotor de violencia que se paseó por Miami y que ahora lo hace en Europa, estuvo vinculado a la contratación de sicarios para producir una escalada de muerte durante las concentraciones de la derecha venezolana en septiembre de 2016, la llamada “Toma de Caracas”. El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional destacó que esos planes “abortados” habrían dado lugar a “situaciones terroristas que podrían crear el ambiente del tan esperado golpe de Estado…”[9]. El también dirigente del partido fascista VP se había reunido en Washington con el lacayo imperialista Luis Almagro a finales del 2016, sumándose al grito de este y de la derecha global dueña de las transnacionales mediáticas: “En Venezuela se rompió el hilo constitucional” [10].

Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional-en desacato-, es otro de los líderes de VP, compinche del representante  de los ricos en la OEA [11] y  conspirador de acciones injerencistas. Guevara denunció ante el Congreso de Perú los supuestos abusos del gobierno venezolano contra los dirigentes de la MUD y se reunió con igual propósito con representantes del Departamento de Estado. También ha manifestado estar en contra del diálogo promovido por Maduro con la oposición y ha sido promotor de las acciones violentas y desestabilizadoras  de las últimas semanas [12]. 

Como se sabe, el coordinador nacional de VP Leopoldo López fue condenado por la justicia venezolana por instigar las guarimbas como parte del “Plan La Salida” que provocó decenas de víctimas luego del triunfo del presidente Nicolás Maduro. López fue uno de los padrinos políticos de Lorent Saleh, el “Neonazi Venezolano”, quien tenía en Colombia vínculos estrechos con grupos neonazis y con los círculos radicales del Centro Democrático de Uribe y  pretendía realizar acciones terroristas en Venezuela con francotiradores, bombas, y la creación de un grupo paramilitar[13].

María Antonieta Mendoza de López, la madre del “Monstruo de Ramo Verde”, ocupa desde 2000 el cargo de Vicepresidenta de Asuntos Corporativos del grupo empresarial Organización CISNEROS. El propietario de esta organización es Gustavo Cisneros, amigo personal de Felipe González y George W. Bush, entre otros connotados líderes de la derecha mundial.

Cisneros se encuentra entre los cinco hombres más ricos de Latinoamérica, es dueño y accionista de varios canales televisivos y, como su padre, mantuvo vínculos estrechos con el magnate de Wall Street, recientemente fallecido, David Rockefeller.

El semanario Newsweek reveló en abril del 2002 que  el multimillonario, estuvo “en el vértice” del complot que preparó el Golpe de Estado a Chávez [14]. El antecedente español de Cisneros fue el banquero y contrabandista Juan March, el hombre más rico e influyente de la España de 1936 y quien financió, sin reparos, las acciones violentas contra la II República Española.

Meses antes del golpe de abril del 2002 el Gobierno de José María Aznar (PP), a petición del Ministro de Justicia, le concedió la nacionalidad española al “Juan March venezolano”. Recuérdese que Felipe González (PSOE) justificó la asonada, asegurando que el presidente Chávez era un "golpista" que "liquidaba las libertades" y que "estaba montando un autogolpe al estilo Fujimori" [].

Estas descalificaciones, cargar sobre el enemigo los propios errores o defectos, practicadas contra la España Republicana y contra la República Bolivariana de Venezuela hoy, con el apoyo de la prensa hegemónica mundial, se avienen a los principios del entonces Ministro de Educación Popular y Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels. 

El 27 de febrero 1933 ardió en llamas el Reichstag, parlamento alemán.  Hitler, sin prueba pericial, acusó a los comunistas -quienes acusaban abiertamente a los nazis-  y detuvo a los búlgaros Georgi Dimitrov, Vasil Tanev y Blagoi Popov y al neerlandés Marinus van der Lubbe. A este último, detenido en el lugar de los hechos, lo convirtieron en el chivo expiatorio. Hoy esparcen terror y muerte por toda Venezuela y culpan de ello a los círculos bolivarianos.

Una de las más conocidas figuras del Partido Popular de España, Esperanza Aguirre, enemiga del chavismo y quien se reunió hace poco con el padre del golpista venezolano Leopoldo López, afirmó en un artículo publicado por ABC: “La "II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás…” [16].

En el periódico español El País se recalca lo mismo: “Hoy Venezuela es un país aislado del resto de sus vecinos, con presos políticos, la oposición perseguida, el Parlamento suspendido y la economía destruida. Este es el verdadero legado de Nicolás Maduro y el chavismo”[17]. El Nacional - ¿por su parte?-, repite lo que ya Trump ha reiterado: “Venezuela es un desastre” [18].

Así también niegan el carácter dictatorial del franquismo y la naturaleza golpista de lo sucedido en julio de 1936, todo lo cual redunda en una apología al fascismo. Los herederos ideológicos del franquismo, aseguran que “el verdadero golpe de estado contra la República habría tenido lugar en 1934, durante la llamada Revolución de Asturias, protagonizada principalmente por el PSOE, la UGT y los anarquistas de la CNT”[19].

De modo similar, la derecha cavernaria venezolana, en la voz de Ramos Allup, intenta instaurar la matriz de opinión de que el verdadero golpe de estado dio inicio en Venezuela el llamado 6D [20]. Cuando, por el contrario, el 9 de enero de 2017, la Asamblea Nacional Venezolana-en desacato, desconoció al Presidente de la República, Nicolás Maduro; intentó un Golpe parlamentario como en Brasil y luego calumnió a Maduro de dar un autogolpe. 

Los verdaderos golpistas estuvieron  por meses demandando la Constituyente y ahora llaman “Prostituyente” [21] a la convocada por el presidente legítimo de Venezuela.  

Otra de las patrañas de esta confabulada derecha, es la manipulación religiosa.

Se dice que, tras la toma de Málaga en enero de 1937, la prensa profranquista intentó sembrar un mito, vinculando la historia de Franco con la Vida de los Santos. Recuérdese que el golpista y dictador español fue llamado “Caudillo de España por la gracia de Dios” y “Hombre Providencial”.

Se oculta así que, por introducir la enseñanza laica, el matrimonio civil y el divorcio, el gobierno de la II República fue condenado, que varios miembros del clero pasaron de la “preocupación” por la nación y las almas católicas a la afiliación con el bando fascista y se ofrecieron voluntarios -fusil en mano- para luchar como “templarios” contra el bolchevismo que había invadido España. Ese fue su aporte al plan golpista y a la guerra cultural contra las izquierdas, convertir la guerra civil en una “guerra santa”, “una lucha de los sin Dios […] contra la verdadera España, contra la religión católica”. Algunos, incluso, financiaron con fondos de la Iglesia al bando nacionalista.

Hoy en Venezuela la Conferencia Episcopal Venezolana se comporta cual un partido de la MUD.

En diciembre del 2003, durante el paso de una marcha chavista por Altamira, integrantes de PJ descabezaron una Virgen de las allí colocadas; el hecho bajo el principio de la exageración y la desfiguración de Goebbels, devino en una campaña de los medios antichavistas, con el rol protagónico del obispo Baltasar Porras, y la equiparación de este “horror” con los cometidos durante la España de 1936 a 1939.

Recientemente, varios representantes de movimientos sociales confirmaron que durante una misa celebrada en la Basílica de Santa Teresa, el cardenal Urosa Sabino emitió “un discurso divisionista y cargado de proselitismo político a favor del plan golpista” de la derecha [22]. La respuesta de los verdaderos golpistas fue acusar a los chavistas. El promotor del golpe y de la Carta Democrática de la OEA, el líder adeco Henry Ramos Allup, expresó. “Hordas chavomaduristas no respetan ni a fieles, ni religión católica, ni templos dedicados al culto. Solo respetan paleros y babalaos cubiches” [23].

A propósito de esta manipulación de la fe, el escritor católico holandés J. Brower declaró en Valencia durante el II Congreso de 1937: “Y si esto fuese razón para ser acusado de “izquierdismo”, estaría orgulloso de afirmar que estoy, como Jesucristo y como mi hermano Bergamín, decididamente a la izquierda”.

Como lo interpreta, la legitima izquierda del mundo, lo que está en marcha en Venezuela, contra y sin tener en cuenta a su pueblo, es un golpe fascista con el apoyo de las derechas hispanoamericanas, históricamente proyanquis.

Mussolini y Hitler apoyaron el golpe y la guerra de Franco, primariamente, por intereses geopolíticos; ahora lo que le interesa al Imperio, en primer lugar, son los recursos naturales del pueblo venezolano. 

El presidente Donald Trump, en uno de los primeros indicios de la proyección de su gobierno con América Latina, pidió a través de un twitter libertad para el terrorista Leopoldo López, después de posar para una foto con la esposa de éste, Lilian Tintori, en la Casa Blanca.  En su    encuentro con los congresistas antibolivarianos Marco Rubio, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart, la Tintori solicitó la intervención estadounidense contra su país, “acciones, no sólo palabras” [24].

Marco Rubio, quien comparte con Leopoldo López una vieja amistad con el líder de la derecha colombiana Álvaro Uribe, arribó a Tegucigalpa el mismo día de junio del 2016 en que se reunía la Comisión Permanente de la OEA para discutir la primera propuesta de Almagro de aplicar la Carta Democrática a Venezuela. La visita incluyó un encuentro con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández donde no debieron faltar como tema central sus proyecciones contra los países del ALBA.  Orlando Hernández era el presidente del Congreso Nacional de Honduras (2010-2014), cuando este órgano legislativo condecoró a la líder de SUMATE,  María Corina Machado [25].

Por esos días se consumaba la otra conspiración de la derecha brasileña, paraguaya y argentina, que impidió -de facto- el traspaso de la presidencia de Mercosur a Venezuela, con el mismo procedimiento con que el pasado 3 de abril violentaron la institucionalidad de la OEA, confabularon un golpe al legítimo Consejo Permanente [26], desconociendo la presidencia y vicepresidencia de Bolivia y Haití, respectivamente; para intentar aprobar una nueva resolución condenatoria contra Venezuela.

Hace 80 años, en septiembre de 1937, varios escritores latinoamericanos y españoles, subscribieron otro manifiesto en solidaridad con España, Apelaciones desde Madrid. A los escritores hispanoamericanos.   En él afirmaban: “Estamos en días en que el escritor no puede rehuir su deber de hombre. Su decisión en la pugna española no puede producirse sino a favor de un pueblo noble y entero, y contra el ataque de la barbarie mundial”. Hoy, por la lógica del pensamiento y por la del corazón, urge evitar el golpe de Estado de la derecha global contra el pueblo de Venezuela.

Consecuentemente, si hoy los herederos de Goebbels twittean mil veces sus mentiras para hacerlas verdades, las personas honestas del mundo, debemos compartir los llamados a la solidaridad de Juan Marinello y Rafael Alberti en 1937:

"No puede hablarse hoy de España sin hablarse de Argentina, de Cuba, de Venezuela, del Ecuador. No se puede combatir el fascismo sin atacar a su hermano gemelo el imperialismo"

“Todas las voces del mundo / los corazones más llenos / de sangre limpia, de clara /sangre que es entendimiento / contigo, pueblo de España..."

La España de ayer es la Venezuela de hoy: los mismos enemigos, las mismas complicidades, las mismas intenciones de derrocar la esperanza y la justicia, los mismos aviesos métodos, actualizados en la era digital; merecen pues, las mismas respuestas de los hombres dignos.


LAS CIENCIAS SOCIALES Y HUMANISTICAS EN LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA. LIMITACIONES Y DIFICULTADES

ESTEBAN MORALES

No me resulta  difícil  escribir sobre La Universidad de La Habana y  de  los estudios universitarios en general; sobre todo de  la  mencionada,  a la que ingresé en 1962 y de la que  me jubilé  en el 2010.

Desde 1964 no tuve otro centro de trabajo. O sea que le dedique  46  años de mi vida laboral activa.  Y aun continúo impartiendo  cursos de maestría: sobre Economía Norteamericana, Relaciones Cuba-Estados Unidos, Relaciones Raciales en Cuba,  Raza y Cultura en los Estados Unidos. No  me he arrepentido de hacerlo, porque el contacto con los estudiantes, que a veces son personas mayores, me rejuvenece y estimula mucho. Además de que colaboro con la Cátedra del Adulto Mayor.

Sirviéndome  todo de un perenne aprendizaje. Soy maestro  desde 1960, en que me incorporé al primer contingente de Maestros Voluntarios de Minas del Frio,  en la Sierra Maestra  y para mí el magisterio ha sido mi vida toda.

Por tanto, particularmente, el  tiempo en la Universidad de La Habana, ha sido  prácticamente mi completa  vida laboral, por  lo que me siento en condiciones de hablar sobre  ella,  casi como de mi propia casa.

La Universidad de La Habana cuenta con una bellísima historia. Fidel ha dicho que en ella se hizo revolucionario.

Fue siempre una institución, en la que ciencia, política y lucha revolucionaria,  se coaligaron para hacer de la misma un símbolo paradigmático de nuestra historia cultural y política.

No se puede  escribir la historia de Cuba, desde su fundación en 1726,  sin mencionar  a  la Universidad de La Habana. Fue la primera universidad. Después se fundaron otras dos: en Santiago de Cuba y  Villa Clara, como universidades públicas, para sumar  tres en todo el país. Por lo cual resultaba prácticamente imposible para muchos jóvenes,  realizar estudios universitarios  si  no disponían de recursos para vivir en las capitales de provincias donde existían universidades. Situación que fue resuelta, a partir del plan de becas universitarias creado con posterioridad al triunfo de la revolución. Decisión que coronaba  la importancia que la Revolución Cubana siempre le ha dado a la educación.

Durante el siglo XX la Universidad de La Habana, se destacó por jugar un papel fundamental en la lucha revolucionaria. Una de las organizaciones, que desempeñó un papel fundamental en esa  lucha  fue  la FEU, fundada en 1923, que se caracterizó siempre  por su espíritu  combativo  y revolucionario. Nombres como los de Julio Antonio Mella (fundador), Jose  Antonio Echeverría, y otros muchos revolucionarios, pasaron a engrosar la larga lista del martirologio  revolucionario. Actividades como los enfrentamientos con  la policía de la dictadura de Fulgencio Batista y  el asalto al palacio presidencial  en 1957, La Carta de Méjico, firmada por Fidel Castro y Jose Antonio Echevarría,  forman parte de la larga historia de la lucha estudiantil,  que contribuyó al derrumbe de la dictadura bastitana en 1958.

La  Revolución del 30, en la que los estudiantes desempeñaron un gran papel, y  que la restauración  echo a bolinas, sin embargo, no logro revocar la autonomía lograda,  y de la cual solo cabe decir, que se prescindió de ella  ante la convicción  de que la sociedad que lanzaba el proyecto revolucionario de 1959,  aportaba la respuesta a las demandas que justificaron la lucha por   la Autonomía Universitaria.

La universidad de La Habana,  hasta el comienzo de la segunda mitad de los años   setenta, albergaba en su seno  todas las carreras universitarias, desde las ciencias naturales y exactas, hasta las humanidades, las ciencias sociales, agropecuarias  y las médicas, incluida las veterinarias.

Durante los años 60 y 70, la Universidad se vistió de obreros, campesinos  y  sus hijos. Quienes  por  primera vez,  de manera masiva,  tuvieron  oportunidad de acceder a los estudios universitarios. Lo cual varió sustancialmente su composición social. Se puede decir que desde  entonces la universidad fue para los revolucionarios. Tanto por  su alumnado como por el profesorado, engrosando su claustro  por medio del fuerte Movimiento de  Alumnos  Ayudantes. Los que desempeñaron una función fundamental, al suplir la ausencia de muchos profesores que se marcharon  del país. Vivimos esa  época, en que uno  se paraba y explicaba Economía Política y otro del grupo se ponía de pie y explicaba Estadística  Matemática. Siendo en medida importante, nuestros propios profesores.

Hacia  la segunda mitad de  los años 70,  se produce un cambio estructural, de la organización académica universitaria,  que género  las modificaciones  generales siguientes:

Las antiguas denominadas escuelas, en su mayoría,   se transformaron en facultades universitarias.  

De la Facultad de Humanidades, que contaba con siete escuelas, emergieron, como facultades independientes, Ciencias de la Información o Periodismo, Lenguas Extranjeras, Derecho, Filosofía e Historia, Letras y Artes,   y un nuevo Departamento de Sociología.

Al reformular la estructura de la antigua Facultad de Humanidades,  formada hasta entonces por  un grupo  de Escuelas;  en mi opinión,  se cometieron dos errores básicos  que afectaron el desarrollo de las ciencias sociales en  general, incluidas las humanidades. Decisiones que fueron tomadas por razones meramente burocráticas,  dado que se fundamentaban   en la  necesidad de no tener tantas facultades. Cuando en realidad, el desarrollo alcanzado  ya sugería pasar a facultades,  todas las áreas que hasta entonces  habían sido escuelas.

El primero de los errores, de este periodo,  fue eliminar el antiguo departamento de Sociología, que ya tenía las condiciones para devenir  una  facultad; obedeciendo tal decisión al prejuicio de considerar a la sociología como una ciencia burguesa de  actitud contestataria   al Materialismo Histórico. Es decir, más de 20 años después, cometíamos con Sociología, el mismo error que habían  cometido los soviéticos en la década del 50. En medio de esta situación, el departamento de sociología se disolvió, se perdió la experiencia acumulada y casi todos sus profesores  más experimentados,  abandonaron la Universidad, buscando  ocupación en otras áreas. También en 1976, seria  eliminado el entonces Departamento de Antropología, por similares razones. Lo cual comprometió sobremanera la formación de antropólogos  en Cuba. Situación que aún no ha podido ser regularizada.

Posteriormente, se fundaría otro departamento de sociología, que aun hoy, no ha logrado acumular la experiencia académica del primero. Estas decisiones estuvieron vinculadas  a concepciones dogmáticas subyacentes  en el llamado Departamento de Marxismo-Leninismo  del Ministerio de Educación Superior (MES)  y cierta corriente ideológica, compartida entonces  dentro de la estructura  partidaria  y  alimentada  por un  grupo de viejos  e ilustres profesores dentro de la propia Universidad de La Habana, apoyados por  instancias externas, y  que   habían sido las mismas  que preconizaron la liquidación del primer Departamento de Filosofía y la eliminación de la  revista Pensamiento Crítico. Se trataba de una lucha ideológica que se libraba entre los que pretendíamos ir más allá del llamado” Marxismo Clásico” importado de Europa socialista y los que pretendían, sin negar ese Marxismo, tomarlo, para  asentar más la teoría en nuestras experiencias nacionales.

El segundo  error,  fue cometido al unir a la antigua Escuela de Historia  con el nuevo Departamento de Filosofía (Llamado entonces de  Marxismo Leninismo). A lo que se sumó también la antigua Escuela de Ciencias Políticas. Sacrificando el nivel ya alcanzado por la Escuela de Historia, que estando  entre las que más se destacaba por su claustro,  hubiera podido convertirse en una facultad,  uniéndola con Filosofía y Ciencias Políticas,   que pudieron  haber quedado como simples departamentos  de servicio docente.

Para la época mencionada  dominaba en la mayoría de las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades, excepto en Economía,  la que podemos llamar una corriente “docentista”;  es decir, una actitud que priorizaba a ultranza  la docencia, poniéndole muchos obstáculos  teóricos y estructurales a la investigación. Siendo este también el momento en que  el Cro. Fidel, fundó los conocidos como Equipos de Investigaciones Económicas, dentro del Instituto de Economía de la Universidad de La Habana.

Por nuestra parte, entonces, dentro del vicedecanato de investigaciones de la antigua  Facultad de Humanidades,  se  fundaron  también Grupos  de investigación, como fueron los de América latina, Religión, Estudios Cubanos, África y Medio Oriente, y Estados Unidos, los que en su mayoría devendrían posteriormente en Centros  de Investigación.

Estos grupos de investigación estaban integrados por figuras muy destacadas de la academia de entonces, tales como: Fernando Portuondo, Hortensia Pichardo y Juan Pérez de La Riva, profesores  con  los que la academia Universitaria  tiene una deuda impagable. Junto a ellos, despuntaban algunos entonces jóvenes profesores  de los cuales no menos  de  cuatro,  hoy ostentan el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades, tales como: Fernando Martinez,  Aurelio Alonso, Juan  Valdés Paz y Rolando Rodríguez;  aunque haya que recordar también, que no pocos eran rechazados por la “cavernaria  ortodoxia”, subyacente  en  la entonces docencia de las Ciencias Sociales y Humanísticas en la Universidad de La Habana.

Para entonces la confrontación entre docencia e investigación, llenó un espacio importante en la lucha ideológica dentro de la antigua facultad de Humanidades y de la Universidad  de La Habana en general. No pocos defendían la absolutización de la docencia como la única tarea fundamental. Mientras otros defendían la idea de que sin investigación la docencia no tendría la calidad necesaria para cumplir con el cometido científico que debía desempeñar la Universidad. Para entonces, ya hacía tiempo, que el Cro. Fidel había dicho que “…Cuba  debía ser un país de hombres de ciencia y de pensamiento”.

Como histórico  primer error,  ya había sido disuelto el antiguo Departamento de Filosofía, el que incluso se había  creado al amparo de la Reforma Universitaria;  y también   se   había eliminado la revista Pensamiento Crítico. Dos acciones de las que considero  nunca podremos  arrepentirnos lo suficiente. Dado que ambas áreas, tanto el departamento como la revista,  habían servido para introducir  dentro de  un camino propio e independiente  a las ciencias sociales y humanísticas cubanas. Habiendo respondido  tales decisiones  más a ciertas actitudes de dogmatismo, ortodoxia  negativa y  de enfrentamiento político-  ideológico mal interpretado y  comprendido,   que a necesidades  reales de defender  la ideología de la  revolución.

La revolución estaba en peligro entonces, como lo  ha estado  siempre;  pero para la época,  el peligro  ideológico  como tal,  provenía de la  confusión entre la defensa de depender de un marxismo importado,  o   trabajar inteligentemente, para generar nuestra propia versión. Dentro de   eso,  líderes políticos como Fidel Castro,  Osvaldo Dorticós,  Carlos Rafael Rodríguez y Armando Hart,   se percataban de ello, por lo que  visitaban frecuentemente el Departamento de Filosofía.

Por él pasaron casi todas las personalidades intelectuales y políticos de ese tiempo y muchos impartieron cursos y conferencias. Desarrollando actividades de debate que nutrían  fuertemente  los esfuerzos por  encontrar los denominados por  Ernesto Guevara, “caminos propios”. Por oposición a los  que el mismo les llamo “Los caminos trillados”.

Pero la corriente dogmática, triunfó,  resultado de la influencia soviética,  con no pocos representantes  entre nosotros.  La  experiencia  particular, que  habría de conducirnos  por  los  ya exigidos caminos propios, se frustró. A lo que le siguió una época d cierta confusión ideológica  y hasta de cierto “oscurantismo”. Lo que comenzaríamos a superar, con posterioridad  a  la implosión de la  antigua URSS y el resto del  llamado Campo Socialista.  Sobre lo cual, ya el Cro. Fidel había alertado. Lo que a su vez  trajo como consecuencia que no tuviéramos  más remedio que tratar de andar por nuestros propios caminos, aunque ello no significo  nunca una   renuncia  al  Marxismo verdadero.

Sin embargo, para entonces, ganó el dogmatismo y las fuerzas que se oponían a lo que estaba ocurriendo en el orden ideológico,  ganaron la batalla. El Departamento de Filosofía  “voló en pedazos”,  y la revista Pensamiento Crítico,  no volvió a publicarse. Hoy, muchos conservamos la colección y otros la  buscan afanosamente.

Tratándose de una historia, que  en el  contexto político-ideológico entonces  prevaleciente,   siempre sería  posible de repetirla. Como  ocurrió   pocos años después, cuando  fueron desmembrados  otros Centros de Estudio: CEA, Europa y África más tarde. Salvo el Centro de estudios sobre Estados Unidos. Más  tarde desaparecería también el Departamento América, a cargo de los asuntos de Estados Unidos, dentro de la estructura del Partido.

Hoy pretendemos  restañar  los  errores  y solucionar  las ausencias, pero de un modo que no considero para nada acertado. Pues tratar de gestionar y formular  la política exterior  solo desde las propias  instituciones  del gobierno, no resulta un buen método para enfrentar la experiencia de siglos  que se nos viene   encima. Además, la experiencia acumulada, que yo creo  fue exitosa, no dice que las instituciones de  investigación, que tienen que ver con la política exterior,  puedan estar dentro de los propios  organismos  gubernamentales. Lo cual se convierte en una trampa, porque el enemigo, afanoso por acercarse a las interioridades de nuestro proceso de formulación de política, conoce de antemano donde buscarlo. Sabe dónde está y de donde sale .Quienes participan. Mientras que años atrás, eran tantos los centros participantes, las correlaciones gobierno-instituciones  académicas, “bajo cuerda”, que no era posible saber a dónde  estaba la verdad  y donde la “mascarada”. Estando ahora al descubierto, cuando más necesitamos el ocultamiento y las fachadas falsas. A no ser que todo ello, no sea más que la vitrina de exhibición    para  una diplomacia encubierta. Aunque  no olvidemos que la política exterior de Estados Unidos tiene vitrina, tienda y trastiendas.

Así,  desaparecieron áreas del campo de las ciencias sociales y Humanísticas  y  del campo de las Relaciones Internacionales, que habían logrado un nivel de desarrollo,   que nos  indicaba, que dentro de la Isla, el marxismo leninismo, la formación de política,  lograría tomar sus propios caminos,  evitando la copia del marxismo soviético, que lamentablemente prevaleció por muchos años y que produjo un retraso  en las Ciencias Sociales y Humanísticas  en Cuba, que solo recientemente hemos comenzado a superar.  Creo que ahora necesitaríamos   mucho,  de  casi todo  eso  que hemos eliminado.

Recuperación, que  en parte, se va logrando sobre la base de un proceso de producción científica de nuestras Ciencias Sociales  y Humanísticas, e internacionales,  que  en ciertas Instituciones Académicas, miran mucho más hacia nuestras realidades propias y sus particularidades históricas , que para las experiencias ajenas;   no siendo  posible despreciar  lo que  estas experiencias mencionadas, contribuyeron a nuestra actual  formación. Una  formación que nos enseñó a formular política,  sin que nos la adivinaran tan fácil. Aunque  solo fuera ello necesario  para no repetir las  cuestiones negativas  del periodo analizado.

No estoy en condiciones de explicar cómo fue este proceso en el resto de las universidades, pero lo que sí me  es posible afirmar, es que lo  ocurrido especialmente en La Universidad de La Habana y otros centros,  afectó a  todo el país. Tanto por las instancias y niveles de donde provinieron los errores cometidos, como por  Las afectaciones  a La  Universidad de La Habana, la  que siempre fue una  institución líder en  los  campos  mencionados.

Sin dudas, las decisiones tomadas entonces, produjeron un daño casi irreparable al desarrollo de las Ciencias Sociales y Humanísticas  y de las Relaciones Internacionales,  particularmente,  en La Universidad de La Habana,  pero también en el país, de lo  que  no  ha sido posible  aun recuperarnos totalmente.

No hay más que observar detenidamente, las dificultades  en que se encuentran las Ciencias Sociales y Humanísticas en el resto de nuestros centros de educación superior. No  se ve que necesitaríamos campos del conocimiento que aún están en pañales. Como son los Estudios Raciales y los de Estados Unidos. Habiéndose alertado  ya hace tiempo sobre estos últimos,  acerca de la necesidad de que en cada Universidad existiera al menos un Grupo de Trabajo que le hiciera frente a estos temas  para dar atención a esa avalancha  de  visitantes,  que ahora exploran nuestras Universidades. Preguntando  casi siempre por como son estudiadas las relaciones raciales en Cuba y como son abordados los temas de  las relaciones con Estados Unidos.

Adicionalmente,  me preguntaría cuanto de lo valioso que se publicaba y se publica  en Cuba hoy  será   utilizado en las aulas;  y pienso en los libros de muchos de esos profesores de los que se ha prescindido, o de revistas especializadas que incluyen la ensayística histórico-social, y el debate actual, revistas tales como  Temas, Casa de las Américas, Caminos, Catauro, La Gaceta, Unión y otras.

He constatado que muchos estudiantes conocen nuestros trabajos sólo después de que se gradúan, o porque los descubren casualmente en internet.  Claro, no es algo que pueda mostrarse estadísticamente, pero estoy seguro que la producción en materia de literatura llega a las aulas de las Facultades  de Letras y Artes más fluidamente que la de la problemática política, social y de Relaciones Internacionales, Relaciones Raciales  y sobre Estados Unidos, a las de Filosofía, Derecho,  Historia, Sociología, Comunicación social y otras.

Mención  especial  merece,   qué trabajos enfocados al tratamiento  de  la problemática de las Relaciones Raciales en Cuba, apenas circulan en nuestras Universidades. Produciéndose la realidad de que ese lado complejo y “oscuro” de nuestra cultura, apenas es  enfocado    en nuestros estudios universitarios.

Cuanto de lo positivamente crítico para el desarrollo de la Revolución y del País se pierde  para la lectura de nuestros estudiantes y  nuestro pueblo. Sobre todo,  si tomamos en  consideración, que nuestra prensa nacional apenas  los   publica de manera sistemática.

Sobre todo, si también tomamos en consideración, que en años recientes y aun hoy se adoptan decisiones políticas, que limitan sobremanera la relativa independencia que se  debe  tener en estos campos de las ciencias para lograr hacer avanzar  la creación científica.  Son varios los ejemplos de profesores que  han sido objeto de represalias administrativas y  políticas por criterios expresados,  o por las publicaciones  donde los han expresado. Lo cual creo valdría la pena analizar detenidamente.

Tales acontecimientos son relativamente  recientes, por lo que en medio de las situaciones que hoy vivimos, no es posible pensar que las Ciencias Sociales y Humanísticas, e Internacionales, al menos   en  nuestras universidades,   estén en condiciones de enfrentar fuertemente  los nuevos desafíos  presentes, ante la guerra cultural con Estados Unidos  en la que ya estamos  inmersos.

Solo la Facultad de Economía pudo, en cierto modo,  liberarse de los errores cometidos, al contar con una fuerte tradición curricular, un profesorado más cercano a la investigación, y un claustro  que no pudo ser  llevado  a seguir la línea que si fue impuesta en otras áreas. En esta, por iniciativa de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro,  docencia e investigación tendieron siempre a marchar  juntas.

En particular, La Universidad de La Habana, que cuenta  todavía con un fuerte potencial científico en las ciencias sociales, y Humanísticas,  hoy atraviesa una situación, en la que la mayoría de sus profesores en el campo mencionado, apenas  aparecen en los eventos científicos, casi no escriben, no aparecen  en los medios, apenas producen resultados de alta  calidad, y casi no opinan sobre los fenómenos   actuales  del país. La inmensa mayoría de los  que logran  hacerlo, es porque han buscado refugio para la  creatividad en otras instituciones fuera de las Universidades, no  viéndose entonces  atrapados en la madeja burocrático académica y de cierta intolerancia  para la crítica,    que a veces domina  nuestras instituciones universitarias.

Por lo que las personas que más se destacan  en el campo de  las Ciencias Sociales y Humanísticas en nuestro  país, por lo general, ya no están dentro de Las plantillas  Universitarias.  Historiadores, economistas, sociólogos, politólogos, internacionalistas, etc. Todos  van buscando un espacio que se les abra para la creatividad, la labor  crítica y la creación científica.  Ambiente que por lo general no encuentran en las Universidades,  sino en otras instituciones, como  el  Centro de Estudios de la Cultura Cubana Juan Marínelo,  el Centro de Estudios Sicológicos y Sociológicos,  La casa de África, El Centro Martin  Luther King, el Centro pablo de la Torriente, Casa de las Américas, centro  Che Guevara,  la UNEAC; Fundación Fernando Ortiz  y en  Grupos   de Debate como Jueves de Temas, Dialogar Dialogar, Criterios,   y otros.

Por lo que dado los acontecimientos que han tenido lugar, no es difícil percatarnos de  que, políticamente hablando, no se  ha sido  capaz de generar un  ambiente de verdadera  libertad de pensamiento,  independencia académica y creatividad,   que tan necesarios son al  avance de las Ciencias Sociales y Humanísticas. Por lo que solo al margen de ese ambiente  viciado por el dogmatismo, la persecución del pensamiento  propio e independiente  y la sanción  de toda idea que no comulgue con lo que es considerado por algunos  como lo   establecido, ha resultado  posible en estos años, la emergencia paulatina de un pensamiento saludable, crítico,  creativo y salvador.

La  enseñanza universitaria   se va quedando   carente de   sus mejores  cuadros, en el campo de las ciencias sociales y  Humanísticas,  imposibilitados de sobrevivir en el ambiente   que en estas  se ha generado para el pensamiento creador y la crítica revolucionaria de la realidad que nos rodea.

No me refiero a otros campos de la ciencia universitaria,  como las Naturales y Exactas,  que no domino;  aunque viví la realidad de que  durante muchos años  en ellas se está  logrando  mucho más.

Muchos de  los  centros  de los  polos científicos, tuvieron su Alma Mater en la Universidad de La Habana. Ella misma fue generando centros en la Facultad de Economía, tales como el  Centro de Estudios de la Economía Cubana,  centro de Estudios de Economía Internacional, Centro de Estudios Demográficos, FLACSO, Centro de Estudios sobre Estados Unidos, Administración Pública,  Centro  de  Técnicas de Dirección;   que por particularidades del área económica, ya explicadas, lograron escapar a los problemas políticos que afectaron al resto de las Ciencias Sociales y a las Humanidades.

En el área de Ciencias Naturales y Exactas dentro de la Universidad de La Habana, hubo sus polémicas entre los Físicos y los Químicos, pero terminaron generando dos centros de investigación muy importantes. Dedicados a la producción de componentes para la Electrónica.

Los Médicos y Veterinarios  que salieron de la Universidad, fundaron centros como  el CENIC,  el CENSA, la Estación INDIO HATUEY, el ICA, y otros, que aun siendo más jóvenes, puede considerarse también herederos de los  avances  que han tenido las Ciencias Naturales  y Exactas dentro de la Universidad de La Habana.

Pero respecto a las Ciencias Sociales Humanísticas,  de manera inmediata, dentro de La Universidad de La Habana, no tengo esperanza alguna de que  la  situación pueda solucionarse.

Considero que urge investigar a fondo  la situación y adoptar  las  medidas necesarias para que el potencial científico e intelectual, en el campo de las Ciencias Sociales y Humanísticas,  no se afecte  y para que  se  pueda  disfrutar, cuanto antes,  de un ambiente de confianza, respeto y  consideración política,   que les permita a nuestros científicos sociales,  desplegar la crítica revolucionaria  tal y como la   ha reclamado  nuestro  Presidente Raúl Castro,  y como el  país  lo necesita en estos momentos de sumo peligro  para la supervivencia de la Revolución.

La Habana, Enero 20  del 2017