domingo, 20 de agosto de 2017

Barcelona, culpables y responsables: más allá del terrorismo

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada, 19 de agosto de 2017

Detalles del atentado en la Rambla de Barcelona - LUIS CANO. ABC

A las 12 horas de este viernes 18 de agosto, España entró en catarsis. En todos los ayuntamientos del Estado se convocó a actos de repulsa contra los atentados terroristas que sacudieron Barcelona y Cambrils. Dos furgonetas conducidas por jóvenes, cuyas edades fluctúan entre 17 y 30 años, embestían a viandantes con un intervalo de horas. En Barcelona, 14 víctimas mortales y más de 100 heridos; en Cambrils, los cinco terroristas resultaron abatidos a manos de la policía autónoma. El modus operandi ha sido calco de los ocurridos en Londres y París. Mientras se hacía el silencio, en Barcelona, de manera espontánea, los asistentes entonaron la frase: ¡No tengo miedo! Una manera de crear confianza, de recuperar el pulso de lo rutinario, comenzar el luto y honrar a las víctimas. Lamentablemente nada parece indicar que el miedo ha desaparecido. Conscientes, tal vez, de la gravedad de la situación, su declamación responde a una necesidad de contrarrestar lo inevitable.

Estos atentados han venido para quedarse. Su origen espurio se encuentra en las acciones de las llamadas tropas aliadas de Occidente, encabezadas por Estados Unidos, invadiendo países como Afganistán, Irak, Libia, fomentando guerras en Siria y desestabilizando gobiernos considerados enemigos. ¿Qué otro sentido tienen las palabras de Mariano Rajoy señalando que combatirán siempre a quienes deseen destruir nuestra forma de vida y nuestros valores? O mejor aún, cuando señala con rotundidad que el problema es global y que la batalla contra el terrorismo está ganada En otras palabras, Occidente se considera dueño del mundo y Estados Unidos se proclama defensor de los valores que, dice, les pertenecen por derecho propio. Hasta el mismísimo Donald Trump, quien no tiene empacho a la hora de proteger a sus amigos del KKK y, de paso, promover intervenciones militares a diestra y siniestra, muestra su pesar y condena los atentados en Barcelona.

La espiral del miedo y el terrorismo yihadista ha calado hasta los huesos. No importa que las medidas implementadas por los aparatos de seguridad y los gobiernos publiciten la normalidad. A pesar de los controles, la colaboración de las comunidades musulmanas, la vigilancia en los puntos calientes y el apoyo de gobiernos amigos es poco probable que estos atentados dejen de producirse. El origen es la causa del problema, y mientras se oculte será imposible que desaparezca en el corto y mediano plazos.

Sabemos quiénes son los culpables, aquellos que cometen el delito, pero los responsables residen en la Casa Blanca, el Pentágono, el 10 de Downing Street, el Palacio del Elíseo o la sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Bruselas, por citar algunas. No hay que extrañarse: la Unión Europea y Estados Unidos han sido los causantes del nuevo terrorismo que asola sus ciudades. El resto es tirar balones fuera.

Nada hace pensar que la realidad pueda revertirse. El llamado Estado Islámico (Isis) se asentó, expandió y tiene sus fundamentos en las invasiones de Irak y Libia, países destruidos y desarticulados como estados, reducidos a reinos de taifas, donde el control político por las tropas del Isis han posibilitado la toma de ciudades, proclamando el Estado Islámico. Sin olvidarnos de la guerra en Siria, recreada desde los centros de poder en Washington. Estas agresiones no han pasado desapercibidas a los ojos de la comunidad musulmana y los pueblos árabes. Los ataques a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, fueron la culminación de ese hastío y marcó un punto de inflexión. Bajo la declaración de guerra contra el terrorismo islámico se confundió, manipuló y presentó a una cultura milenaria y una religión, la musulmana, como la causante de todos los males en el mundo. La declaración de guerra contra el terrorismo islámico, por la administración de George W. Bush, fue el error que nos sitúa en Barcelona.

Para muchos jóvenes, hijos y nietos de musulmanes arraigados en Francia, Bélgica, Alemania o España, las políticas fomentadas o amparadas por los gobiernos, criminalizando el islam y sus seguidores, son la fuente del conflicto. La falta de oportunidades, el desempleo, la marginalidad y la sobrexplotación coadyuvan a crear ese malestar contra la sociedad de consumo, identificada con la decadencia de la moral occidental y el capitalismo.

El Isis se apoya en tales condicionantes para sumar adeptos y mártires a sus filas. Una llamada para miles de jóvenes musulmanes que rechazan la dominación militar y deciden luchar contra el invasor. Lo desgarrador es la identificación del objetivo con la necesidad de causar el mayor dolor, desgarrando y poniendo en tela de juicio los propios valores de la vida. El enemigo no tiene sexo ni edad, y carece de humanidad. Barcelona debe hacernos reflexionar y evitar declaraciones pomposas y propagandísticas que hablan del triunfo de Occidente. La guerra no es religiosa, sino geopolítica, por el control de las materias primas y la dominación imperialista.


Atentado en Siria deja al menos 9 muertos

Delegaciones de empresarios de Argelia, Irak, Libia y Kuwait tuvieron presencia en la Feria. | Foto: Sputnik Nóvosti

Telesur  -  20 agosto 2017

El ataque fue en la Feria Internacional de Damasco, capital siria, cuando proyectiles impactaron la exposición. 

El corresponsal de TeleSUR en Siria, Hisham Wannous,  informó que el atentado de este domingo en Damasco, Siria, hasta ahora ha generado nueve muertos y 12 heridos. 

Según Wannous, el ataque fue realizado por grupos armados desde Guta Oriental, un suburbio en los alrededores de Damasco.

Las autoridades sirias precisan que las víctimas fueron causadas por proyectiles que "cayeron" sobre la exposición.

El ataque se generó en la Feria Internacional de Damasco, que se realiza entre el 17 al 26 de agosto en la capital siria. 

La exposición industrial internacional se realizó este domingo por primera vez después de una pausa de 5 años. Foto: SANA.

En la feria están presentes delegaciones oficiales y cerca de 1.300 hombres de negocios de países árabes y de otras naciones.


La caravana del abrazo

En Brasil, Lula deploró a las elites que sostienen a Temer

La gira en colectivo y algunos tramos en barco se prolongará por veinte días, en los que visitará nueve provincias de esa región en la que es amplio favorito de cara a los comicios de 2018.

Desde Brasilia - Por Dario Pignotti

Página 12  -  20 de agosto de 2017 

Miles de seguidores rodean a Lula durante una presentación en Salvador, estado de Bahía. Imagen: AFP

No paran de abrazarlo. Luiz Inácio Lula da Silva cumplió ayer su tercer día de gira por el empobrecido nordeste brasileño donde deploró a las “elites” que sostienen al gobierno de Michel Temer. Lo que Brasil necesita es “un gobierno con credibilidad y elegido democráticamente por el pueblo (..) si un día el PT vuelve a gobernar este país vamos a hacer más de lo que ya hicimos”. Lo dijo en Feira de Santana, en el interior del estado de Bahia, con un sombrero de los que llevan los campesinos de esa región donde recibió una bandera de los Sin Tierra. El público coreaba “Lula guerrero del pueblo brasileño” la misma consigna escuchada el jueves Salvador y el viernes en Cruz de las Almas. Allí cargó a upa a Luiz Inácio Magalhaes, que estaba junto a su mamá,  la asistente social Tahita Magalhaes, afiliada al PT. Cuando le preguntaron eligió ese nombre para su hijo Tahita  respondió “tenía que hacer ese homenaje (..) Lula representa al pueblo nordestino”.

La gira en colectivo y algunos tramos en barco, se prolongará por 20 días, en los que visitará 9 provincias de esa región en la que es amplio favorito de cara a los comicios de 2018 en los que planea ser candidato a un tercer mandato. Más: todas las encuestas publicadas este año lo ubicaron como el político más popular del país con un 30 por ciento promedio de intención de voto en el padrón nacional.

“Estoy haciendo esta gira para reencontrarme con Brasil y conversar con el pueblo, que es lo que hago desde que comencé en la política”.

En esta caravana Lula retomó una tradición iniciada en los años 90 cuando recorrió todo el país y repitió parcialmente en 2005 para repeler la guerra informativa declarada por el grupo Globo tras el escándalo del “Mensalao” por el cual renunciaron varios ministros y cayó la dirección del PT. Advertido de que sería imposible revertir los ataques televisivos, radiales y gráficos de Globo, optó por hablar ante el público en centenas de actos –llegó a realizar hasta tres en un día– una estrategia que le permitió la  proeza comunicacional de vencer al multimedios y, seguidamente, ser reelecto en 2006.

Ahora, con 72 años, fuera del gobierno y bajo un régimen de facto decidido a proscribirlo, Lula se embarca en otra marcha porque “no podemos bajar la cabeza, hay que luchar”. Corre con ventaja dado que su liderazgo galvaniza a todo el campo democrático popular, y  crece entre los ciudadanos que sufren las penurias del ajuste de Temer que ya dejó poco menos de 14 millones de desocupados y 8 de subocupados.

Mientras el líder petista está en campaña 14 meses antes de las elecciones entre sus adversarios ninguno se consolidó, aunque muchos aspiran a ser el referente “anti-Lula”. El empresario Joao Doria, que se jacta de su antilulismo intentó, hacer un circuito paralelo  por el nordeste a donde viajó en su avión particular. No tuvo suerte. Hace dos semanas fue recibido a huevazos en Salvador y el viernes en Recife, capital del estado nordestino de Pernambuco, se limitó a discursear para empresarios en un hotel a salvo de “esa gente manipulada por la izquierda”, dijo Doria con su macartismo de mercado que le rindió buenos dividendos  el año pasado al ser electo intendente de San Pablo destronando al  petista Fernando Haddad, tenido como un posible eventual candidato en las presidenciales de 2018 si Lula quedara fuera del pleito por una condena en segunda instancia en la causa Lava Jato, conducida por otro el juez Sergio Moro.  

Pero Doria sabe de su fortaleza en San Pablo, el mayor colegio electoral brasileño. El empresario de corbatas caras es  especialmente entre las clases medias blancas, y  si finalmente se consolida como candidato tendrá el aval del espectro financiero, mediático y político que luego de bendecir la deposición de Dilma Rousseff ahora  trabaja para impedir un tercer mandato de Lula, a través de toda índole de mecanismos propios de un régimen anómalo.

Lula admitió que el “golpe” será realmente victorioso cuando él quede fuera de carrera , para lo cual todas las armas son válidas, como lo prueba su antagonista mayor el juez Moro, que  combina medidas judiciales, a veces al margen de la ley,  y apariciones públicas casi proselitistas.

En julio firmó una sentencia de  9 años y medio de prisión sin pruebas contra Lula y la semana pasada ofreció una conferencia en la que habló como candidato presidencial, aunque ni él sepa si lo será. La presentación fue organizada por una empresa periodística ligada al intendente paulista Joao Doria. El siempre noticiado fin del lulismo, desmentido por la realidad pese a que la popularidad de Lula está lejos de ser la de 2010, refleja no sólo la intención de impedirle ser candidato en 2018, sino de  establecer un nuevo  sistema de valores políticos . ¿Cómo? Aboliendo la simbología encarnada por Lula que hoy realizaba su cuarto día de gira en colectivo por el nordeste .

La mercadotecnia del régimen asigna roles a cada uno de sus referentes.

A Moro le corresponde el papel de justiciero guiado por un fin superior: acabar con el “lulopetismo”.  Joao Doria representa al empresario  exitoso fóbico de la política  y el militar retirado Jair Bolsonaro apunta al mercado de electores con tentaciones fascistas. Bolsonaro, el único que reivindica a la dictadura y a Donald Trump sin sonrojarse, es el diputado más votado de Río de Janeiro y el dirigente conservador mejor posicionado con entre 15 y 17 puntos.

En ese escenario implantado tras la caída de Rousseff cada día ganan más protagonismo los militares y la policía empleados para garantizar un orden postdemocrático que ,como dice el senador y ex sindicalista Paulo Paím, atiza la “lucha de clases” mediante la eliminación de los derechos laborales  y el congelamiento del gasto público.

“El papel de las Fuerzas Armadas no es solamente coercitivo, porque cuando más se militariza de la seguridad también hay una componente de propaganda” observó el jefe del bloque de diputados del PT, Carlos Zarattini. “Temer mandó casi 10 mil integrantes de las fuerzas armadas a Río de Janeiro (en julio) pensando en términos políticos, pensando en la propaganda directa que es tener a los militares desfilando todos los días en las favelas o en Copacabana”, indicó Zarattini en entrevista con PáginaI12.

Además el  legislador petista señaló  la operación de pinzas, con la complicidad de congresistas y miembros de la Corte, para implantar el parlamentarismo en lugar del actual presidencialismo como forma de esterilizar una eventual victoria de Lula. Se trata de sucesivos “golpes dentro del golpe”. Pero descartó la hipótesis de un golpe clásico encabezado por los militares donde “por el momento vemos que prevalecen los grupos institucionalistas del comandante del Ejército general Villas Boas. Esto  es así en este momento, no sabemos más adelante”.