martes, 29 de agosto de 2017

Nicaragua: territorios indígenas en disputa y el recurso comunal de mapas 3D

Ollantay Itzamná

FOTOGRAFÍA: ANTROPOLOGIA-NICA.BLOGSPOT.COM

Entre el 8 y 16 de agosto, del presente año, el Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CADPI) y la Coalición Internacional por la Tierra (ILC), realizaron un curso interactivo sobre la elaboración participativa de mapas 3D, en la ciudad de Bilwi, Nicaragua.

Participaron en el curso delegad@s de territorios autónomos del pueblo misquito, y representantes de organizaciones de México, Guatemala y Perú, con el objetivo de aprender a utilizar dicha herramienta formidable para el conocimiento/reconocimiento participativo de los territorios comunales, y lo que en ellos cohabitan.

¿En qué consiste la construcción comunal de un mapa 3D y para qué sirve?

La cartografía, desde tiempos inmemoriales, aparte de ser una herramienta orientativa, fue y es una poderosa arma en y para la definición de las disputas territoriales.

En las últimas décadas (ante la globalización de la tercera ola de despojo colonial capitalista) se han activado ingentes procesos de resistencias comunitarias en diferentes territorios indígenas invadidos o amenazados por los agentes neo extractivistas. Y, una herramienta formidable para dirimir dichas “disputas desiguales” (entre invasores e invadidos) es la construcción participativa de mapas 3D de los territorios, en los territorios.

El mapa 3D es la representación en maqueta de todo lo que es y contiene un determinado territorio u objetivo que se desea mostrar. Se construye en base a las curvas de nivel que presentan las hojas cartográficas del territorio.

Quienes deciden qué se muestra y qué no de un territorio en un mapa 3D son l@s miembros de las comunidades.

Según Adilia Alemán, integrante de CADPI, responsable de la iniciativa Pueblos Indígenas de ILC para Latinoamérica, en la construcción de mapas 3D elaborados por algunos territorios autónomos del Caribe norte de Nicaragua se involucraron niñ@s, jóvenes, adultos, autoridades y ancian@s del lugar.

“Los del lugar son quienes mejor conocen sus territorios porque allí viven, allí cultiva, cazan, pescan (…). Los jóvenes y adultos dibujan las curvas, cortan y las pegan, los niñ@s pintan los ríos y lagos, los abuel@s cuentan el origen, las historias y significado de cada lugar. Así, entre tod@s construyen el mapa de su territorio”.

El proceso de la elaboración participativa de un mapa 3D tiene un alto poder pedagógico y didáctico para la transferencia y resignificación conocimientos para poblaciones con culturas orales. Recrea y fortalece procesos de autoidentificación circunscritas a un determinado territorio.

Es una herramienta de empoderamiento y/o construcción y ejercicio de poder comunal para la defensa de los territorios y lo que en ellos existe.

El proceso participativo en la elaboración de un mapa 3D ayuda a la identificación de todas las riquezas y amenazas que coexisten en un territorio, y sobre todo apara el conocimiento/socialización de dicha información.

Al mismo tiempo, ayuda a gestionar/gobernar dicho territorio en base a sus potencialidades, vocación productiva y zonificación ecológica. Ayuda a cultivar en sus habitantes una cultura ecológica de cuidado de las cuencas hídricas, suelos, bosques, medidas de adaptación/mitigación al cambio climático…. Incluso estimula eco espiritualidades en la comunidad.

¿Por qué CADPI –ILC promueven la construcción comunal de mapas 3D?

Según Dennis Mairena, miembro de CADPI, el inédito proceso autonómico del pueblo misquito, en Nicaragua, aparte de la impronta británica, expresa el espíritu de nicaragüenses comprometidos con el bienestar de los pueblos indígenas.

Detrás de la Ley de Autonomías (1987) y la Ley 445 (Ley del Régimen de Propiedad Comunal de Pueblos Indígenas y Comunidades  Étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua y de los ríos Bocay, Coco, Indio y Maíz, 2003) estuvieron y están defensoras indígenas como Mirna Cunnigham, actual Presidenta de FELAC, fundadora y Presidenta de CADPI. Estos esfuerzos se materializan en la actual titulación del 33% del territorio nacional bajo propiedad colectiva para pueblos indígenas.

CADPI surgió a partir de la necesidad de monitorear el proceso autonómico y la gobernanza territorial de la Región Autónoma del Caribe Norte, según Ivania Talavera, Directora de CADPI. Quizás por ello esta institución se estableció en Bilwi, capital de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, a casi 600 Km de Managua.

Ivania nos informó que mediante un proceso participativo ya se elaboraron mapas 3D en los territorios autónomos de Waspám y Tasba pri. Actualmente elaboran un ambicioso mapa 3D de toda la región autónoma de Caribe norte, con la misma metodología, con el apoyo de ILC.

Con estos mapas, CADPI-ILC, promueven no sólo la defensa y la gobernanza de los territorios indígenas autónomos, y sus mecanismos de adaptación al cambio climático, sino también facilitan metodologías para la resignificación y transferencia de información/conocimientos ancestrales hacia las presentes y futuras generaciones de los pueblos.

Un mapa 3D de un territorio, elaborado por las mismas comunidades, expresa la identidad y la personalidad de ecosistemas vitales (donde interactúan lo cósmico-lo humano y lo sagrado). Es una potente herramienta disuasiva para los potenciales intrusos externos. Y una verdadera pedagogía política territorial graficada en una maqueta comunal.


MONSTRUOSO CRIMEN SIN ARREPENTIMIENTO

Por Manuel E. Yepe

El primero de noviembre se cumplirá una década de la muerte del Brigadier General Paul W. Tibbets Jr., quien piloteara el avión estadounidense que el 6 de agosto de 1945 dejó caer sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, para escarnio de la humanidad toda, la primera de las únicas dos bombas atómicas que han estallado sobre centros poblados en la historia de la humanidad.

Tibbets, comandante del “Enola Gay”, superfortaleza B-29 que dejó caer su mortífera carga en los días finales de la Segunda Guerra Mundial asesinando o mutilando a no menos de un cuarto de millón de civiles de un solo golpe, falleció tranquilamente en su hogar sin dar señales de arrepentimiento por su hegemónica participación en aquel monstruoso crimen, cuando la conclusión de la guerra estaba ya definida y la rendición de Japón era apenas cuestión de horas de negociaciones diplomáticas ya en curso.

La explosión, el fuego y la radiación de la bomba lanzada por Tibbets sobre Hiroshima constituyen uno de los actos terroristas más salvajes y cobardes llevados a cabo por Estados Unidos, y por  cualquier otra nación, en la historia bélica del mundo.

Murieron casi instantáneamente en Hiroshima, en ese primer bombardeo atómico de aéreas pobladas en la historia del mundo, unas a 140.000 personas - incluyendo una docena de aviadores estadounidenses apresados por los japoneses y miles de trabajadores coreanos reclutados por la fuerza por los nipones como mano de obra durante la guerra.

Otras 70.000 personas sucumbirían tres días más tarde en el bombardeo atómico de Nagasaki, también ejecutado por Estados Unidos como parte del mismo proyecto criminal, diseñado más como arma de posguerra que para influir en la ya decidida Segunda Guerra Mundial.

Un número mayor aún de seres humanos fueron heridos y quedaron con horribles cicatrices que les marcaron durante toda su triste supervivencia. La mayoría de las víctimas de la bomba eran mujeres, niños, ancianos y otros civiles que no habían tenido participación directa alguna en la guerra.

Setenta y dos años después del bombardeo atómico de Hiroshima, los gobernantes estadounidenses debían estar en condiciones de responder honestamente las preguntas históricas y morales que rodean a ese terrible acontecimiento, de la misma manera que los norteamericanos y la humanidad toda había exigido legítimamente que Alemania y Japón se arrepintieran por su participación dirigente en tantos episodios dolorosos en la II Guerra Mundial.

La bomba atómica que con inaudita premeditación y alevosía lanzara Estados Unidos sobre las cabezas de tantos indefensos civiles sin la menor justificación, había sido bautizada con el nombre de la madre del comandante de la nave, Enola Gay, y la propia bomba fue identificada como “Little Boy” (niño pequeño), seguramente en paradójico homenaje a sus descendientes.

No obstante la sistemática manipulación de hechos históricos que caracteriza a este período, trascendió que en los momentos en que Washington dejó caer la bomba atómica sobre la muy poblada ciudad japonesa de Hiroshima, la rendición de Japón estaba siendo negociada por canales diplomáticos, con perspectivas de solución satisfactoria a corto plazo para todas las partes involucradas en el conflicto. Se hizo evidente que el propósito estadounidense era hacer ostentación de la poderosísima arma que singularmente poseía, a partir de cuyo monopolio se proponía implantar una dictadura a escala global.

Japón se rindió incondicionalmente el 15 de agosto de 1945, nueve días después del bombardeo de Hiroshima.

Grupos de ciudadanos nipones sobrevivientes de la bomba atómica y ciudadanos de todo el mundo han llamado de manera reiterada, desde entonces, al gobierno de Estados Unidos a pedir disculpas por los inhumanos bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.

En contraposición, algunos veteranos estadounidenses - ex prisioneros de guerra en Japón- se han opuesto al ofrecimiento de tales disculpas, argumentando engañosamente que los bombardeos atómicos gemelos (Hiroshima y Nagasaki) salvaron vidas porque apresuraron el final de una larga y cruel confrontación bélica.

En mayo de 2016, el entonces presidente Barack Obama, se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos que se atrevió a realizar una visita a Hiroshima luego de la guerra.

"Llegamos a Hiroshima para reflexionar sobre las terribles fuerzas desencadenadas en un pasado no tan lejano. Venimos a llorar a los muertos", dijo Obama en un discurso que formuló en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. Cuidadosamente se centró en la reconciliación y evitó o evadió inquietantes preguntas sobre culpas y responsabilidades por aquella monstruosidad.

Pero nunca ha habido disculpas ni muestras de arrepentimiento en relación con la toma de la genocida decisión de lanzar bombas atómicas sobre las dos superpobladas ciudades mártires japonesas.

La Habana, Agosto 28 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.