miércoles, 11 de octubre de 2017

UNA NUEVA Y ORIGINAL EXCUSA

Por Giraldo Mazola Collazo

Embajador de Cuba en Namibia

Aparte de mi vocación frustrada de ser médico tengo una instintiva atracción por las informaciones sobre afecciones en los oídos pues cuando me torturaron en el desaparecido Buró de Investigaciones en 1958, con lo que entonces se denominaba “teléfono” que consistía en que mientras el comandante Medina te sentaba frente a él y te preguntaba por tal o cual cosa, un fornido energúmeno se acercaba por detrás y te golpeaba simultáneamente con sus manazas por ambos lados de la cara para de esa forma afectarte los oídos.

Te aturdías completamente, te caías, perdías el equilibrio, el sentido de la dimensión y la coordinación y en el suelo no atinabas a cubrirte bien de unas patadas subsiguientes y cuando tratabas de levantarte calculabas mal el lugar de la silla en la que pretendías erguirte.

Durante unas semanas después en el Vivac me supuraba el oído izquierdo. Al concluir la guerra un especialista me examinó y me vaticinó que perdería inexorablemente la audición de ese oído.

Eso me lo ratificó el dolor fortísimo que sentía en ese oído al tomar aviones cuyos sistemas de presurización no eran perfectos en esos años.

Por algo que desconozco en otro examen años después se comprobó que mi audición de ese oído era mejor que la del otro y la cicatriz que debía existir en la membrana del tímpano no era visible. Por ello me convertí en un asiduo lector de asuntos relacionados con lesiones auditivas.

Al iniciarse esta inusual campaña sobre los daños auditivos que se habían producido en un grupo de diplomáticos norteamericanos en Cuba, independientemente de la obligatoriedad de seguir atentamente tales noticias debido a mis funciones como diplomático cubano, este antecedente personal, hizo que buscara otros detalles de la referida agresión acústica.

Teniendo en cuenta la extensa fabricación de falsos hechos utilizados por el gobierno norteamericano para justificar su más extensa lista de agresiones mi primera reacción fue y sigue siendo que se trata de otra nueva y sin dudas original manipulación para llevar a cabo su propósito de revertir el curso actual de las relaciones entre ambos países.

Quienes volaron su acorazado Maine en la bahía de La Habana con dos tercios de sus tripulantes a bordo para iniciar la primera guerra inter imperialista o inventaron el incidente del golfo de Tonkín para desatar la agresión contra Viet Nam tal y como es objetivamente impugnable al leer los informes desclasificados de la CIA, o quienes pese a los informes de instituciones internacionales que revisaron palmo a palmo el territorio iraquí asegurando que no poseía Saddam Hussein armas de destrucción masiva, atacaron y ocuparon ese país sin que aparecieran, era de esperar que intentaran encubrir sus actuales decisiones de alterar sus relaciones con Cuba.

En su discurso ante la ONU, el Canciller Bruno Rodríguez fue enfático al declarar que Cuba ha cooperado con Estados Unidos para realizar una investigación al respecto y, sin embargo, no ha recibido datos sobre los síntomas concretos ni los cubanos han podido examinar a los diplomáticos afectados.

Luego, en la reunión sostenida, a propuesta de la parte cubana, con el secretario de Estado, Rex Tillerson, le advirtió de no tomar decisiones apresuradas que no se sustenten en evidencias ni en resultados investigativos concluyentes, lo instó a no politizar un asunto de esta naturaleza y le reiteró la solicitud de cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses para llevar a buen término la investigación en curso sobre los alegados incidentes con diplomáticos de EE.UU. en La Habana.

Enfatizó que el Gobierno de Cuba no tiene responsabilidad alguna en los alegados hechos y cumple seria y rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en lo que respecta a la protección de la integridad de los agentes diplomáticos acreditados en el país y sus familiares, sin excepción.

Sin embargo tres días después de dicha reunión decidieron retirar aproximadamente un 60 por ciento de su personal diplomático de Cuba y advirtieron a los viajeros norteamericanos que no deben visitar la isla debido a "ataques específicos" que han lesionado a los enviados estadounidenses.

Y tras esa medida, en una escalada evidentemente política  decidieron pedir el retiro de 15 diplomáticos cubanos de Washington. Pareciera que la retórica anticubana vuelve a estar de moda tras la llegada a la Casa Blanca de un Gobierno republicano.

No es un secreto que la embajada de EE.UU. en Cuba y las de todo el planeta han sido siempre albergue de agentes de sus servicios secretos encubiertos como diplomáticos y por ahí pueden venir los tiros.

La causa de los incidentes o ataques acústicos parece comenzar a develarse.

Apareció una noticia en Estados Unidos donde un funcionario de la NASA, que pidió no ser identificado, informó que la agencia (así denominan a la CIA) estaba preparando una demanda contra la American Technology Corporation, fabricante de los equipos LRAD-RX que utilizan en La Habana para comunicarse con sus agentes.

La demanda está fundamentada principalmente en la afectación auditiva que dichos equipos han causado a un grupo de funcionarios y familiares de los mismos. Según el funcionario de la NASA, los equipos fueron adquiridos hace menos de un año. Los funcionarios de la American Technology Corporation entrenaron a los que se encargarían de utilizarlos  pero nunca dijeron que dichos equipos podían causar problemas auditivos.

La demanda incluye la compensación económica por los daños recibidos a los que operaron los equipos y los familiares afectados. (Una tentación muy grande aún para los más disciplinados agentes)

En cuanto se conocieron de los problemas auditivos de los operadores, la NASA ordenó no continuar utilizando el LRAD-RX pero esto implicó un cambio inmediato en los medios de comunicación con la agentura, lo cual requirió un gasto en la utilización de otras vías, que no estaba en su presupuesto.

El problema se ha complicado por la penetración del mar en la Embajada estadounidense en la Habana, debido al huracán Irma, ya que una parte del equipamiento quedó bajo las aguas del mar y aunque se había planificado el viaje a Cuba de un número de técnicos y especialistas para verificar las condiciones de los equipos, ahora se considera el viaje no tiene sentido.

En estos momentos se limitó el acceso del público a la Embajada para desmontar los equipos y envíalos a Estados Unidos para que, si es posible, sean revisados.

Los expeditos y locuaces voceros de la Casa Blanca o del Departamento de Estado que hablan de todo no la han comentado ni siquiera cantinfleando como muchas veces.

Sin embargo en mi barrio se decía: Verde con puntas…..guanábana.


ESPINA EN LA GARGANTA DE TRUMP

Por Manuel E. Yepe

El gobierno constitucional y legítimo de Venezuela presidido por Nicolás Maduro ha logrado sobrevivir una descomunal guerra de cuarta generación que incluye, de manera simultánea, guerra sicológica, económica, financiera y cibernética, articuladas con campañas de propaganda encabezadas por las siete grandes corporaciones de la comunicación que controlan más de 70 % de los medios de difusión masiva en el mundo. Todas concertadas en beneficio de una sola ideología global, actuando como verdaderos policías de una dictadura del pensamiento neoliberal único.

Nadie lo duda, Maduro ha sido el mandatario más acosado y ofendido en la historia de Venezuela.

Blanco obsesivo de los ataques de Washington, la ultraderecha internacional y la oposición interna, ha sido el proyecto político bolivariano, que considera al pueblo depositario del poder constituyente originario y que ha sido activado como tal en la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio de 2017.

Aseguran los expertos que la purga del estratega del entorno de Trump, Steve Bannon, por una troika de generales (James “Perro loco” Mattis, secretario de Defensa; Herbert R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional, y John Kelly, jefe de gabinete), que se apoderó de la Casa Blanca, es augurio de que la guerra no convencional y asimétrica contra Caracas podría escalar a una nueva fase bélica.

De hecho, en el marco de una guerra irregular o híbrida, está teniendo lugar una brutal ofensiva bélica que utiliza tecnologías de última generación y una élite de expertos en temas de guerra electrónica, realidad virtual y propaganda seudodemocrática.

A ello se suma la guerra política en la OEA con la declarada complicidad de su secretario general Luis Almagro y el apoyo de los 12 países del llamado Grupo de Lima.

Se trata de una guerra en la que, valiéndose de los recursos concertados de veinte trasnacionales de los rubros alimentario y farmacéutico, mediante el acaparamiento y el desabastecimiento, la manipulación del tipo de cambio en la economía y de los mercados ilegales y de riesgo –utilizan  plataformas sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, Youtube, Instagram y las de grandes corporaciones como Time Warner, General Electric, News Corporation, Sony Pictures, Walt Disney Co., CBS Corporation y Bertelsmann que controlan el 70% de la superestructura cultural integrada por televisoras, radios, medios impresos y las web noticiosas privadas.

A la posesión de esta enorme armada, obedecería, según el analista uruguayo Carlos Fazio, el discurso descarnadamente imperialista y maniqueísta de Donald Trump en Naciones Unidas en el que, manipulando engañosamente un contradictorio concepto de soberanía, situó a Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela en un renovado eje del mal, maquillando las aristas más agresivas del enfoque militar de guerras múltiples y políticas de cambio de régimen de las administraciones Clinton, Bush y Obama, ahora bajo la doctrina del “perro loco” Mattis.

Trump dijo, más recientemente aún, que prepara nuevas acciones contra la “dictadura socialista de Maduro”, impuso sanciones financieras contra Venezuela, y en agosto pasado no descartó la opción militar. En una cena con algunos gobernantes de América Latina, Trump adelantó algunos aspectos de la estrategia militar diseñada por quienes coloquialmente llama “mis generales”, consistente en una nueva ofensiva desestabilizadora encubierta que facilite una intervención humanitaria.

Los ataques de la reacción venezolana no prosperaron, escribe Facio, porque con astucia, coraje y decisión, gran habilidad táctica y estratégica, y un acertado manejo de la información de inteligencia y de las nuevas tecnologías de la comunicación, Maduro y su equipo gubernamental han logrado abortar varias intentonas golpistas, guarimbas, maniobras para socavar la lealtad del alto mando militar, guerra económica y planes desestabilizadores urdidos en laboratorios especializados del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Pero la derrota de Estados Unidos y sus aliados en la etapa ha sido posible porque, a diferencia de las instituciones castrenses de los otros países del área (exceptuando a Cuba), concebidas como fuerzas para la dominación sub-imperialista, Venezuela cuenta con un Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), que desde hace doce años tiene una estructura y una doctrina antiimperialista, antioligárquica, humanista e integracionista latinoamericana derivada del genio y la visión geopolítica del comandante Hugo Chávez, que en 2004 definió una nueva estrategia castrense basada en la construcción de una unión cívico-militar que tiene como una de sus premisas fundamentales la participación activa del pueblo en las tareas de la defensa integral de la nación.

La Habana, Octubre 10 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.