martes, 14 de noviembre de 2017

Otorgan a Oscar López Rivera Orden de la Solidaridad

Por Oscar Figueredo Reinaldo
Publicado en Cubadebate el 14 noviembre 2017

Oscar López Rivera, luchador independentista de Puerto Rico, rinde tributo al Héroe Nacional de Cuba José Martí, en el Memorial dedicado al Apóstol en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla. / ACN

Mercedes López Acea, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidenta del Consejo de Estado, impuso en la mañana de este martes la Orden de la Solidaridad al luchador independentista Oscar López Rivera, en acto efectuado en el Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución.

Durante la ceremonia, López Rivera reiteró su agradecimiento a Fidel, Raúl y al pueblo cubano, ejemplos de solidaridad “en los momentos en los que más lo necesitamos”.

“Una de las cosas que más admiro de este pueblo es el desarrollo alcanzado por sus recursos humanos. Este espíritu solidario es hijo de un proceso que comenzó en Cuba desde el inicio de las luchas por la independencia”, agregó.

El luchador boricua resaltó su confianza en la continuidad del ejemplo de Cuba y advirtió que hoy se vive en un mundo donde existen gobiernos capaces de promover guerras para saquear a los más vulnerables.

“El gobierno de Estados Unidos ha tenido una práctica de odio y miedo y eso destruye sociedades. Desde que son trece colonias se apreciaba la ambición de convertirse en un imperio”, acotó.

Por su parte, Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y compañero de López Rivera durante varios de sus meses en prisión, reconoció las cualidades del patriota puertorriqueño y resaltó su entereza, el valor y la solidaridad implícita en la resistencia demostrada durante los años que permaneció encarcelado.

“Nos convoca esta mañana el deseo y la decisión merecida de reconocer a nuestro querido amigo Oscar López Rivera (…) Su capacidad para resistir, su valor personal, su sentido de dignidad y de solidaridad con los más necesitados lo convirtieron en un símbolo de sublevación contra el coloniaje”, concluyó.

Minutos antes, López Rivera rindió tributo al Héroe Nacional José Martí con la colocación de una ofrenda floral al pie del monumento al Apóstol en el Memorial ubicado en la histórica Plaza de la Revolución.

Asistieron también a la actividad José Ramón Balaguer, miembro del Secretariado del Comité Central del PCC y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, así como Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba.

Invitado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), López Rivera cumple una amplia agenda que incluye recorridos por lugares de interés como el casco histórico de la Habana Vieja. Igualmente, el independentista boricua sostendrá encuentros con organizaciones y grupos de solidaridad con Cuba y otros que abogan por la total soberanía de Puerto Rico.

Está previsto también que Oscar López visité la provincia de Santiago de Cuba, donde rendirá homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

Este es uno de los primeros viajes internacionales del luchador independentista desde que el pasado 17 de mayo saliera definitivamente de prisión. Tres meses antes, el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, había firmado la conmutación de la condena contra López Rivera y con esa decisión puso fin a casi 36 años de prisión por luchar por la liberación de Puerto Rico.


PORQUÉ LAS MASACRES EN ESTADOS UNIDOS

Por Manuel E. Yepe

Apenas 24 horas después de la masacre en una iglesia de Texas, el presidente estadounidense Donald Trump formuló tres ideas “trascendentales” que revelan su pensamiento acerca del problema que representa para la seguridad de su país la tenencia descontrolada de armas de fuego, un fenómeno cada vez más extendido en la población de Estados Unidos.

En primer lugar, sostuvo que las armas no eran el problema. En segundo lugar, que quien detuvo al autor de la masacre fue una persona muy consciente que portaba una pistola. En tercer lugar, que la verdadera culpabilidad por el hecho recae en la enfermedad mental que sufría el autor de la masacre.

En un artículo de fondo del periódico The Nation, vocero del ala más progresista del Partido Demócrata, su analista principal David M.

Perry, descarta la apreciación de Trump de que “felizmente, un buen hombre armado impidió la continuidad de la masacre”.

La descripción de los detalles de la matanza es horripilante: El asesino, un hombre de piel blanca con amplio historial de violencia doméstica, llegó a la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, Texas, armado con un rifle AR-15 y abrió fuego. Entre las víctimas estaban la hija de catorce años del pastor de la iglesia, de 72 años de edad; una mujer embarazada, y numerosos niños.

Una familia logró esconderse en un cuarto de baño, en el que se apreciaban huellas de balas en las paredes. Un niño de ocho años se refugió debajo de un banco cuando su hermano y dos hermanas estaban siendo acribillados.

Luego que el asesino había dado muerte a 26 personas, herido a otras 20 y traumatizado a toda la comunidad, salió de la iglesia, dejó caer su rifle en presencia de un civil armado, subió a su auto y huyó hasta que se estrelló contra otro automóvil, para finalmente suicidarse con un disparo de su pistola en la cabeza.

Según el artículo de The Nation, la valoración del mandatario estadounidense, que atribuye la responsabilidad del desastre a la enfermedad mental del asesino y no a la tenencia de armas por personas no calificadas para su posesión, es la típica explicación de la violencia en el país que manejan los políticos republicanos.

Unos días después de la masacre en Texas, Trump declaró en Japón, donde iniciaba un periplo oficial por varios países de Asia, que "tenemos un montón de problemas de salud mental en nuestro país, como igualmente lo tienen otros países, pero en ningún caso se trata de problemas generados por las armas mismas."

Los cadáveres en la iglesia y el trauma experimentado por los supervivientes demuestran claramente que el incidente no se detuvo por efecto de que había allí una persona armada dispuesta a impedir la continuidad de la matanza, como ha pretendido hacer ver Trump, argumenta el artículo de David M. Parry en The Nation.

El énfasis en la salud mental es simplemente una forma de desviar la atención de la necesidad de hablar los peligros de la tenencia sin control de las armas de fuego. “Nuestro sistema de salud mental está necesitado de mucha ayuda, pero no para frenar la violencia de las armas precisamente, porque sólo del 3 al 5 por ciento de los actos violentos involucran a personas con discapacidades psiquiátricas que sólo constituyen sólo el 18% de la población”, afirma Parry.

Unos días después de la masacre de Texas, en Japón, Trump declaró: "tenemos un montón de problemas de salud mental en nuestro país, igual que lo tienen otros países, pero en ningún caso se trata de problemas generados por la tenencia de armas."

Le falto a Trump agregar que entre las cerca de 200 naciones del mundo con pobladores que tienen problemas de salud mental, Estados Unidos es el líder indiscutible en balaceras masivas.

El artículo de The Nation sostiene que no es cierta la versión de Trump de que "un buen hombre con un arma" impidió la continuación de la masacre. Los cuerpos inertes en la iglesia y el trauma de los supervivientes demuestran claramente que el incidente no se detuvo por la intervención armada de algún civil.

La versión del mandatario estadounidense que atribuye la responsabilidad de los tiroteos a la salud mental de los implicados, es la típica explicación republicana de la violencia. Son muchos los políticos republicanos (y algunos demócratas) que han expresado este criterio durante décadas para justificar su apoyo y su punto de vista “coincidente” con el de los comerciantes de armas que representa el multibillonario lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) en la cuestión del control o la liberación de las ventas de armas a la población.

La Habana, Noviembre 13 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


SUPERPOTENCIAS EN LA ERA GLOBAL

Jorge Gómez Barata

En los análisis políticos estratégicos lo importante no es lo inmediato, factual, o accesorio, sino las tendencias predominantes que se abren paso en medio de contradicciones y diferencias, y aunque suelen ser complejas, espectaculares, e incluso trágicas, no impiden que se realicen los objetivos globales.

 Durante la Guerra Fría la confrontación entre las superpotencias era explicita y predominantemente ideológica. El enfrentamiento del capitalismo y el socialismo se derivaba del conflicto conceptual entre el liberalismo y el marxismo. Ese esquema cambió cuando, con la desaparición de la Unión Soviética, sus propuestas dejaron de ser viables.

Si algo puede colegirse de la gira del presidente Trump por Asia, especialmente de sus visitas a China y Vietnam, es que en la era global, en lo referido a las relaciones entre las potencias, así como también respecto a los países emergentes, apenas existe espacio para las ideologías. El presidente estadounidense felicitó a Xi Jinping por su elección como Secretario General del Partido Comunista, y este saludó los esfuerzos de su homólogo a favor de su país. El intercambio de cortesías se avaló con acuerdos económicos por doscientos cincuenta mil millones de dólares.

El proceso que ahora parece madurar, fue descrito en los años setenta del pasado siglo XX, cuando en medio de la Guerra Fría, en momentos en que predominaban componentes militares como la destrucción mutua asegurada, la competencia económica se hacía más intensa, y la confrontación ideológica parecía irreconciliable; aparecieron tendencias políticas como la “detente” impulsada desde Europa Occidental y acogida por la Unión Soviética, y  la “teoría de la convergencia”, expuesta por Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad nacional del presidente Carter, la cual fue respaldada por  intelectuales occidentales tan calificados como John G. Galbraith, Raymond Aron y otros.

Aquel pensamiento, virtual cuando existían dos sistemas sociales contrapuestos, sostenía que la economía, el comercio, la ciencia, la tecnología y la cultura harían perder influencia a las ideologías como factor determinante en las relaciones internacionales. Con el colapso soviético, lo que entonces era una presunción se ha trasformado en una evidencia. El presidente Raúl Castro fue atinado al sostener que las diferencias entre Estados Unidos y Cuba no impedían una relación civilizada. Aunque frustrado, aquel enfoque consta como precedente, y es una muestra de cómo la confrontación de visiones puede ser trascendida en beneficio de la normalización.  

Si bien el tablero político mundial presenta complejidades derivadas de la confrontación de Rusia con Europa y los Estados Unidos, asociadas fundamentalmente a la anexión de Crimea; ello constituye un hecho que, aunque conlleva consecuencias para el clima político global, a largo plazo no parece un impedimento insalvable.

No obstante algunas turbulencias que enrarecen el clima estratégico, las coincidencias entre las potencias permite tratar los problemas que plantean riesgos globales de un modo nuevo. Tal es el caso del conflicto nuclear con Corea del Norte, tema en el cual las tres superpotencias concuerdan y el acuerdo 5+1 con Irán. Aunque parezca surrealista, el presidente Trump se ha auto propuesto para mediar en los conflictos marítimos entre China y Vietnam, dos estados socialistas.

Actualmente cuando en términos estratégicos las diferencias ideológicas entre las superpotencias, las potencias europeas, y los países emergentes han dejado de existir, o se han atenuado hasta dejar de estorbar en las relaciones económicas y políticas, la geopolítica transita por enfoques que obviamente trascienden aquellos que caracterizaron al siglo XX.

Aunque es pronto para establecer adónde conducirán las actuales tendencias, cada país deberá decidir cómo se ensambla en el mundo global. Quedar fuera y convertirse en excepción no parecen ser opciones ganadoras. Allá nos vemos. 

La Habana, 13 de noviembre de 2017

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El presente artículo fue escrito para el diario Por Esto. Al reproducirlo indicar la fuente.  


EL TEMA RACIAL EN LA REALIDAD CUBANA DE HOY

Por Esteban Morales

UNEAC

En la Cuba actual, el racismo está en la conciencia de las personas. Pero lamentablemente también en la realidad. Conciencia y realidad se retroalimentan. Produciendo una situación en que resulta indispensable trabajar sobre los dos planos del fenómeno, para lograr comprenderlo y eliminarlo. Por supuesto, lograr avances en la conciencia será siempre mucho más difícil que en los marcos de la realidad material.[1]

A ello se agrega, que, durante muchos años, desde 1959, la realidad que se vivía no contribuía a la persistencia de los estereotipos raciales, discriminación y racismo. El ambiente social predominante presentaba las características propias de una sociedad que avanzaba en sus proyectos de crear un nuevo modo de producción y junto con él, nuevas formas de vida y de convivencia social. El triunfo revolucionario en 1959 había abierto esas posibilidades. El Líder de la Revolución también había alertado sobre la existencia de la discriminación racial y sus consecuencias. En momentos tan tempranos, como marzo s de 1959, había abordado el problema.

Pero, a partir de la segunda mitad de los años ochenta, las cosas empezaron a cambiar, trayendo un conjunto de problemas que comenzaron a afectar seriamente el curso del   desarrollo de la nación.

No se trataba de la contrarrevolución, ésa había comenzado a afectarnos desde el propio año 1959, pero lejos de desmembrar el proyecto revolucionario, sirvió para cohesionar al pueblo alrededor del proyecto revolucionario y de su liderazgo político. La contrarrevolución, en esos años, sirvió para radicalizar el proceso, elevar la conciencia antiimperialista, cohesionar al pueblo alrededor de las tareas principales, elevar la capacidad de respuesta ante los intentos por destruir a la revolución, comprender la capacidad del internacionalismo como arma de defensa y de contraataque.

Los proyectos sociales desplegados, con profundo sentido de justicia, sirvieron para formar a un pueblo que se núcleo más profundamente que nunca alrededor de una identidad nacional rescatada y de una identidad cultural fortalecida e inclusiva. Que elevo a planos insospechados su instrucción y nivel cultural. Que hizo de la solidaridad un principio básico de la convivencia social. Que logro creer, sobre una base de realizaciones objetivas, que las lacras del pasado desaparecerían. No todo fue bueno, en términos de experiencias acumuladas. Se cometieron errores, hubo fallas y desaciertos de todo tipo, que ahora nos laceran y obstaculizan las rectificaciones y los avances. Nos percatamos de que muchas cosas deben ser cambiadas, rectificadas, incluso desplazadas de nuestra realidad. Pero se avanzó y la sociedad cubana comenzó a ser diferente, mejor, más sólida. Dentro de ello, aunque las preocupaciones sobre la cuestión racial permanecieron en muchas personas, reclamar el tratamiento de los asuntos negativos que aun sobrevivían no parecía tener la prioridad, que tal vez si ameritaba darles. Porque en medio de los avances que se iban obteniendo, no parecía legitimo ni prudente reclamar sobre un problema que al parecer se iba solucionando. Y que siempre había encerrado el peligro de dividirnos. Por eso, negros blancos y mestizos, todo el pueblo dio su voto de confianza a la altura de 1962, cuando se declaró que el problema racial estaba resuelto.

Algunas cosas, que al parecer estaban muy bien, no lo estaban en realidad. Entre ellas:

- Casi nadie se cuestionaba de que las cosas podían hacerse de otro modo y los pocos que se atrevían a manifestar sus discrepancias, terminaban aplastados por el pensamiento social único, que casi todos apoyaban.

- Creíamos que el proceso que llevábamos adelante era irreversible y todo lo que parecía cuestionárselo terminaba demonizado.

- De los Países Socialistas parecía venir todo lo mejor. Reproducíamos sus errores y modelos con  casi religiosa disciplina. Particularmente en el trabajo científico de las Ciencias Sociales cubanas, así como en el campo de la economía.

- Nuestro socialismo vestía un uniforme que no podía diferenciarse ni en el mínimo detalle del uniforme que vestían los llamados Países Hermanos.

- Comenzamos a tener conciencia de nuestras diferencias, solo cuando estas se convirtieron en mecanismos de defensa. “La revolución a Cuba no vino con las tropas del Ejército Rojo”. El llamado campo Socialista comenzaba a desmoronarse y nos negábamos casi intuitivamente a caer como fichas de dominó. Entonces, como mecanismo de defensa, comenzamos a insistir más en lo que teníamos de diferente y con ello, a saber, que debíamos apoyarnos más en nuestros valores nacionales.

- Así emerge el llamado “Periodo de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que hacia mediados de los ochenta, comenzó a diferenciarnos definitivamente, porque se apartaba de un camino por donde comenzaban a moverse los ex países socialistas europeos y que nosotros teníamos la idea de que no debíamos seguir. Ganando así la conciencia de no copiar, de la que antes casi carecíamos. Ya habíamos copiado demasiado y por ese camino, sobre todo, con Estados Unidos al lado, llegaríamos al laberinto que ya conocíamos y que no queríamos repetir.  Pues volveríamos a ser, como antes de 1959, una neo colonia de Estados Unidos.

- Ese mismo liderazgo político, bajo el cual se construyeron los avances, aunque también se cometieron los errores, fue el que en definitiva nos salvó. Porque Fidel Castro, “con su visión de  al doblar de la esquina”,  intuyo  el derrumbe y comenzó a prepararnos y a prepararse  él mismo para lo que se avecinaba.[2]

- Pero lo que más nos afecto fue el derrumbe económico. Con el perdimos casi todas las seguridades. Nuestro PIB cayó un 35% en tres años y se esfumo el 85% de nuestro mercado. El golpe fue brutal y aunque “chocamos con la terapia”, no usamos “la terapia de choque”, pues el estado absorbió el costo de la crisis y el pueblo sufrió bastante, pero mucho menos de lo imaginable bajo aquellas condiciones.  Aunque se derrocharon recursos y sobre todo petróleo, de todos modos se puso de manifiesto que también se crearon capacidades técnicas, materiales y sobre todo humanas, que desempeñaron un papel clave para detener la crisis económica en 1994 y comenzar a crecer nuevamente.

- Los resultados sociales de aquella crisis económica, con atisbos de crisis social, nunca política, nos sirvieron para percatarnos de que nuestro patio era particular “pero que en el llovía y nos mojábamos como en los demás”. Se agudizaron las diferencias sociales, apareció la prostitución, hizo su emergencia algo de droga, creció la delincuencia, bajo el nivel de vida  y en ese contexto,  los grupos raciales negros y mestizos, comenzaron evidenciar, de que a pesar de lo que habían avanzado,  no habían logrado un proyecto de vida a la par con la mucha de la  población blanca, equilibrado y sostenible.[3]

De ese contexto social y sobre todo económico de la crisis de finales de los años ochenta y principios de los noventa, reemergió el racismo. Nos percatamos de que no había desaparecido, de que no estaba desapareciendo al ritmo que habíamos presupuesto, sino que lo que había ocurrido, era que se había “escondido, esperando situaciones propicias para su re emergencia. Como las que ahora se presentaban.

Cuba, en la cuestión racial, devenía así en un paradigma. Ningún país del hemisferio había cambiado tanto como Cuba, En ningún lugar como en la Isla se había desplegado una política de justicia social, que persiguiera la desigualdad hasta los mismos bordes del igualitarismo, en ninguna nación del hemisferio en que vivimos se había logrado hacer retroceder el racismo y la discriminación de todo tipo como en Cuba. Y sin embargo, se ponía claramente de manifiesto que no había sido suficiente. Mostrando fehacientemente, que 50 años de revolución, aunque muy radical, no eran suficientes para borrar más de 400 años de esclavitud y neocolonialismo.
           
Hoy, a nivel de los años transcurridos del 2000, las estadísticas recogidas muestran claramente, que no solo fueron negros y mestizos los más golpeados por la crisis, sino que esas diferencias se mantienen y que, en los años más recientes, incluso se han agravado.

No solo los puntos de partida  que han caracterizado la situación de blancos, negros y mestizos, continúan siendo difererentes, sino que las desigualdades existentes continúan constituyendo el parámetro fundamental, que como punto de partida debe ser tomado en consideración para la política social y que dentro de esa política, hay que tener en cuenta el color,  pues  continua siendo una fuerte variable de diferenciación social.[4]
Hoy los cubanos somos más que  nunca antes iguales ante la ley, pero continuamos siendo  desiguales, en términos raciales, para alcanzar las oportunidades que la propia política social pone a nuestra disposición.[5]

Negros y mestizos son los que peor viven, los que menos remesas reciben, los más representados en la población penal, los que menos tienen a su alcance un empleo en la llamada economía emergente ( del dólar y las corporaciones),  los que menos representados estuvieron hasta hace muy poco en las estructuras del poder político y administrativo.[6]

Sin embargo, continúan existiendo problemas y deficiencias que afecta más a los grupos negros y mestizos que al resto de la población y que impacta negativamente en el trabajo a realizar para solucionar la situación, especialmente en nuestros jóvenes: ellos son:

  1. El racismo y la discriminación racial aun existente provienen también de la limitada atención, que, de manera específica, le dimos a este problema durante muchos años, hasta que a la altura de mediados de los años ochenta el Liderazgo Político de la Revolución se percató de que había que hacer serios ajustes en la política social seguida hasta esos años. Tomando en consideración el color de la piel, como lo que es, una variable de diferenciación social.[1]
  1. Que es necesario fortalecer la identidad cultural y racial, dentro de la identidad nacional. Priorizada esta última dentro del enfrentamiento político, pero descuidadas las otras
  1. Que son necesarios ajustes en la educación a todos los niveles, entre ellos, fortalecer la enseñanza de la historia.
  1. Que es necesario que el color y los estudios raciales entren en la escuela a todos los niveles. Fortaleciendo los estudios engráciales en las universidades. Los estudios sobre África, Asia y Medio Oriente. Desterrando el occidentalismo, ese fenómeno de absolutización de un componente ideológico y cultural que nos induce a una forma maniquea, hegemónicamente blanca y racista de asimilar la cultura occidental, la universal y nuestra propia cultura cubana.¿Cómo es posible que en una nación multicolor, como Cuba, con una herencia neocolonial tan cercana, no haya un tratamiento científico de esos  problemas en nuestra educación superior?[2]
¿De qué desarrollo de la ciencia podemos hablar en nuestras universidades, si el núcleo de ese desarrollo, que es, en primer lugar, auto reconocernos como pueblo y como nación, se presenta incompleto, apenas se aborda   o se les da un tratamiento prejuiciado, a esta parte esencial de la identidad nacional?

¿De qué cultura general e integral podemos hablar hoy en Cuba, con esos lastres   neocoloniales en nuestra enseñanza?

Se trata de que un abordaje científico de los problemas de   la llamada “raza” y el color, aspectos esenciales de la identidad, que deben   entrar   en la escuela cubana, a todos los niveles, para que puedan pasar definitivamente a la cultura, lográndose así combatir a fondo las   aristas negativas, que aun permiten   espacio al racismo, los estereotipos raciales, la tendencia al blanqueamiento y la discriminación racial existente en nuestro país. No se trata simplemente de dar a nuestro estudiante una formación cultural, sino de una formación cultural antirracista.

  1. - Nuestro sistema estadístico debe aún mejorar considerablemente, para que el color, pueda quedar recogido en las mediciones socioeconómicas que generamos. No basta que contemos  a nuestra población, esta también  tiene que ser registrada  en todos sus rasgos, siendo  particularmente  el color  una variable de diferenciación social muy importante en un país como Cuba .No tomar en consideración esta variable mencionada, deja fuera del análisis de la población un conjunto importante de indicadores  de diferenciación social, que impiden caracterizar de manera real la situación socioeconómica de la gente, introduciéndose  entonces  sesgos inadmisibles,  que  afectan  a   la política social  y a  la dirección de la sociedad en su conjunto.[3]

Categorías económicas y socioeconómicas  como,  desempleo, calidad del empleo, niveles de ingreso,  salario, estado y calidad de  la vivienda, marginalidad, violencia familiar, remesas, acceso a los niveles de educación superior, migración interna, migración externa, promedio de vida,  mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad general, niveles de la jubilación, acceso a la recreación, equipamiento doméstico  y otros, deben ser estadísticamente cuantificados tomando en consideración el color de la piel.[4]

No toda la población cubana disfrutaba, al mismo nivel, de las ventajas que la política social pone a su disposición. Porque la distribución social, durante muchos años, fue igualitaria, pero la población no es homogénea, por lo que, debido a razones, que también puede ser de orden racial, no todos los ciudadanos han estado en similares condiciones para alcanzar las oportunidades puestas a su disposición. Lo cual en la educación se observa con claridad. Pues, no es lo mismo provenir de una familia de universitarios, que de una familia obrera, sin antecedentes de contacto con la vida intelectual. Lamentablemente, aun,  no es lo mismo vivir en Nuevo Vedado que en Párraga o Pogolotti.[11]

Aquello de que “todos somos iguales” fue un slogan de la demagogia republicana. No, todos los cubanos no somos iguales. Hay que reconocer, que por término medio, según seamos blancos, mestizos o negros, aunque iguales ante la ley y frente a una política social extraordinariamente humanitaria,  hemos tenido puntos de partida históricos diferentes, que se trasladan   de  generación en generación y  que aun arrastramos de una historia colonial  y neocolonial  de 500 años. Por lo que,  el único modo de borrar esa compleja realidad,   es fundamentar  la  política  social en   las desigualdades  aun  existentes. Por lo tanto, hay que tener cuantificadas  y bien  localizadas esas desigualdades. Para atacarlas allí donde se estén produciendo.[12]

Nuestras estadísticas,  de todos tipos, tanto demográficas como socioeconómicas,  deben recoger  el color. Pues tienen que  ser el  reflejo  de  la nación, que no es otra cosa que  al pueblo que la compone. Cuba   no es Suecia ni Holanda .Estamos  en  el Caribe. Con una historia muy peculiar. No  se trata de un simple deseo; no,  es que cuando no reflejamos el color,   estamos echando al cesto del olvido siglos  de historia. Estamos ignorando la reproducible  herencia del colonialismo  que aun padecemos todos.[13]

Me pregunto ¿cómo  entender  y dirigir  científicamente  a la   sociedad  cubana  sin tomar en consideración  el color? ¿De qué pueblo estamos hablando? ¿A qué nación nos estamos refiriendo, cuando no tomamos en consideración el color?[14]Pongamos un ejemplo que nos ilustra un poco.

En los Estados Unidos, la nación económicamente más desarrollada del planeta, cuando a nivel federal la tasa de desempleo es un 7 %, entre los hispanos es de un 10 o  12 % y entre los negros de un 15 a un 20%.¿ A qué se deben  esas diferencias? Incluso  en la nación más rica del mundo. Si introducimos al estado, en el análisis,  la comparación se hace aun más compleja.

La multicolaridad, rasgo que caracteriza a nuestra nación,  tiene que estar presente en todos los escenarios en que el pueblo  se desenvuelve. Y  cuando no este, debemos  exigirla,  todos los que tengamos conciencia de su importancia: blancos, mestizos y negros .Pues se trata de que nuestra sociedad no sería definitivamente democrática, culta ni para todos,  sin considerar ese ingrediente. Democracia, justicia social, derechos humanos y equilibrio racial,  son inseparables.[15]De lo contario, aunque no lo queramos, contribuimos a perpetuar  el desequilibrio, que  no  es solo de color, sino clasista, que subyace  como herencia del colonialismo. Pues clase y color se dieron siempre la mano en la historia de nuestro país. Donde decir blanco,  era decir hegemonía cultural, riqueza, cultura;  mientras que negro,  era decir esclavitud, pobreza, deculturacion, cultura sojuzgada.

Entonces,  la llamada Acción Afirmativa  debe tener  su espacio entre nosotros .De lo contrario va a ser imposible que,  dentro de un periodo  de tiempo medianamente  aceptable,  podamos equilibrar los diferentes puntos de partida  histórico de los grupos raciales que componen hoy   nuestra sociedad.[16]

Un problema social,  que aún no esté resuelto,  adopta siempre  expresiones concretas, que no pocas veces son directamente  políticas. Vivimos hoy momentos muy difíciles y complejos. Estos se caracterizan porque los problemas tienden a institucionalizarse. Razón  por la cual,  la   sociedad civil cubana actual está hoy  generando, paulatinamente, respecto  a  la cuestión racial, una institucionalidad propia,  al margen del estado, sus dispositivos y aparatos. También  al margen del gobierno y las organizaciones políticas y de masas. Lo cual quiere decir,  que existen   sectores de la sociedad, especialmente  afectados por la cuestión racial, blancos, negros o mestizos, que  no encuentran en  ella  la institucionalidad que  termine de dar   respuestas a sus  nuevas necesidades, inquietudes  y preocupaciones.[17]

Entonces, particularmente los afectados directamente  o aquellos  para los cuales   el  tema racial  es  un objeto de preocupación, con independencia del grupo racial al que pertenezcan,  no  encuentran todavía  una respuesta política en las instituciones existentes. Siendo este uno de los retos a que hoy se tiene que enfrentar la sociedad  cubana y que no puede dejar de formar parte del debate para su perfeccionamiento.

El debate racial aun  no es promovido desde esos niveles. El tema racial  no está en las  agendas de ninguna de  las organizaciones políticas y de masas, ni en la de la Asamblea  Nacional del Poder Popular. El tema racial  no  aparece  en ninguno de los documentos puestos a debate público recientemente. No se debatió en el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, aunque Raúl Castro lo menciono;  ni en los Comités de Defensa de la Revolución. Tampoco aparece en el trabajo del Movimiento Sindical.[18]Salió al calor de las críticas realizadas por Raúl Castro a la política de cuadros en el VI Congreso del Partido y continuara emergiendo cuando se discutan los problemas sociales y políticos en la próxima Conferencia del partido.[19]

Salvo  para un número muy  limitado de instituciones, como el Ministerio de Cultura, la UNEAC y  la Fundación Fernando Ortiz, junto a otras fundaciones, Proyectos Comunitarios y  grupos informales, el tema racial no tiene una presencia explicita amplia   en la vida nacional. Los medios de información  lo reflejan muy  limitadamente  y sin ninguna  sistematicidad, así como  tampoco son  muy  divulgadas  aun  las actividades que se realizan sobre el tema.[20]

Sin embargo,  el marco  de las preocupaciones respecto al tema racial  se están ampliando  y   sus   expresiones  en el trabajo cultural van  tomando cada vez  mayor  espacio.

Se ha venido formando un consenso alrededor del tema, su importancia  y necesidad de  su tratamiento, sobre todo,  en medio de la compleja situación económica actual. Se van acumulando  expresiones   de los líderes principales del país,  en los  discursos de  Fidel y Raúl;  la institucionalidad gubernamental  y política, está reaccionando.  Existiendo múltiples  señales de  que se están generando medidas y  potenciales políticas que tienen  que ver directa o colateralmente   con el tema racial, dando continuidad a las ya existentes.[21]

Entonces,  se ha comenzado a trabajar fuertemente  para institucionalizar el tema y sus posibles  soluciones, desde una perspectiva que contribuya y forme parte del conjunto de políticas que el país  está debatiendo para hacer avanzar el socialismo. Sobre todo, porque también  hay que brindar batalla a  ciertos  grupos, que  lo están enfocando como un problema de ausencia de democracia,  derechos humanos y  libertades civiles para   los negros, en nuestro ambiente social actual.[22]Con posiciones que están vinculadas a un  manejo contrarrevolucionario  del tema. Aprovechando las consecuencias del debate recientemente   abierto en la Comisión de Derechos Humanos y Raza,  celebrada en Ginebra. Se está  produciendo  aquello sobre lo que tantas veces  han  alertado varios intelectuales  revolucionarios en Cuba. Tema de nuestra realidad, que nosotros mismos no abordemos, otros  lo toman en sus manos y no siempre con las mejores intenciones.

Tratándose, sobre todo,  de un asunto  en el  que  existen  diferentes posiciones ideológicas y  puntos de vista políticamente contrapuestos. Que vinculan  ya el asunto racial con la  actual política de subversión de Estados Unidos hacia Cuba. Por lo que pensamos que hay que trabajar fuertemente en las direcciones  siguientes:

  • Hay que terminar de  abrir fuertemente  el debate público del tema  y  prepararse para los impactos  que  en este  periodo nos puede traer.

  • Hay que llevar el tema  racial a los debates de  la Conferencia   del Partido.[23]

  • Hay que tratar  los asuntos del tema    a través de los mecanismos de trabajo de  la Asamblea Nacional del Poder Popular a todos los niveles.[24]

  • El tema tiene que  terminar de  formar parte de la agenda  en las organizaciones políticas y de masas y dentro del Movimiento Sindical en particular.

  • Hay  que continuar trabajando para adoptar medidas inmediatas que nos permitan avanzar de manera integral en el marco  de la educación a todos  los niveles   en la divulgación y el trabajo cultural.

  • Hay que tratar de  crear un dispositivo institucional  específico,  a nivel estatal del gobierno o  de ambos, para atender el tema racial.             

Finalmente, los cubanos tampoco podemos limitarnos a ser meros espectadores, del llamado Movimiento Afro descendiente, bajo el pretexto, sobre todo,   de que en Cuba no hay  pueblos originarios  o  de que en Cuba todos somos afro descendiente.

En cada uno de los tres encuentros  continentales de la campaña “500 años de resistencia indígena, negra y popular “, y en otras conferencias Internacionales sobre los Afro descendientes, se  han producido  declaraciones  de solidaridad con Cuba. Porque un movimiento que tiene como eje la reivindicación del derecho  de autodeterminación de los pueblos indígenas y afrodescendientes,  perciben  al pueblo cubano como un símbolo de la resistencia continental en la defensa de la soberanía y la dignidad. Entonces, ¿Cómo podría Cuba  no identificarse con este movimiento?, ¿Cómo podría  no considerarlo un aliado importante en la lucha antiimperialista, es decir, en la lucha liberadora del continente?

La Habana, Septiembre  del  2011



[1] Ver: Esteban Morales “Cuba: raza después de 1959”, Enciclopedia sobre Cuba, en proceso de publicación, septiembre 2011.

[2] Alguien dijo en una ocasión, y yo lo comparto, que “Fidel va al futuro, regresa y nos lo cuenta”. Un ejemplo de ello lo tenemos muy reciente. Ver: periódico Granma, jueves s 8 de septiembre del 2011, “Tres preguntas de Fidel en 1999 a los Jefes de Estado de la OTAN que no fueron respondidas “. p.5

[3] No sería justo ni cierto decir que la población blanca no sufrió también; sino que negros y mestizos, masivamente sufrieron más.

[4] ver Niurka Núñez González, Pablo Rodríguez Ruiz, María M. Pérez Álvarez, Odalys Buscaron Ochoa, Lazara Y. Carrazana Fuentes, Ana J. García Dally, “Las Relaciones Raciales en Cuba: Estudios Contemporáneos”, Colección Fuente Viva No. 35, editorial fundación Fernando Ortiz, 2011, pp.13-84.

[5] Ver: esteban Morales. Frente a los Retos del Color en Medio del Debate por el Socialismo.

[6] En la última asamblea nacional y el Congreso del partido, se ha dado un salto considerable, incrementándose sustancialmente la representación de negros y mestizos en las estructuras políticas y administrativas. Ver: Revista Bohemia, 6 de mayo de 2011, donde aparecen las cifras.

[7] La política social inaugurada en 1959 fue igualitaria, trato la pobreza en general y a todos los pobres como iguales, con independencia de su raza o color de la piel. Todos avanzaron, pero con puntos de partida desiguales, según fueran blancos, negros o mestizos, las brechas se mantuvieron. Solo que a más altos niveles.

[8] Lamentablemente existen muy pocos especialistas de estas materias en nuestras universidades. Se cuentan con los dedos de una mano los profesores que serían capaces de ofrecer una buena conferencia de historia de África, Asía y Medio Oriente. Lamentablemente, quien fuera nuestro mejor especialista de historia de África y Medio Oriente, el Dr. Armando Entralgo, con una obra reconocida, falleció hace pocos años. En la Escuela Secundaria y los preuniversitarios, no se les presta suficiente atención a estas materias.

[9] Si el color de la piel, por término medio, diferencia a los cubanos, en su status socioeconómico, dejarlo a un lado, significa no estar en condiciones de reflejar en nuestras estadísticas las diferencias sociales, u ocultarlas, que es peor.

[10] Es asombroso, la cantidad de estadísticas, que Cuba envía a Naciones Unidas, en las que la población no es clasificada por el color de la piel. Por lo cual, la verdadera obra social de la revolución, pierde la oportunidad de ser mostrada. ¿Cuáles son las razones que explican esa garrafal ausencia? Cuba es una sociedad multicolor  y ello no es simple asunto de pigmentación, sino de historia. Ver del Autor, Cuba: color de la piel, nación, identidad y cultura. ¿Un desafío Contemporáneo?, libro Contracorriente V, editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2008, pp.163-189, nota 58. Se trata, además, de que nuestros censos no consideran para nada las diferencias lingüísticas, la mezcla subyacente en nuestra población entre cubanos y descendientes de antillanos (jamaicanos, haitianos etc.). La población china, al representar menos de un 1% fue eliminada del censo. No se toman en consideración los lugares de procedencia. Por todo lo cual, el censo es aún muy deficiente culturalmente. Un censo no es solo un asunto estadístico-cuantitativo, sino más que ello, cultural.

[11] En el contexto  de la Crisis de 1989-1994, el aun Presidente del Consejo de Estado,  Fidel Castro, se percato de esta  situación y oriento realizar varias investigaciones, buscando  el trasfondo de estas diferencias, lo  que ha  permitido hacer ajustes  importantes dentro de la política social. Y tener  una mayor conciencia de las diferencias que se ocultan  tras  la ausencia o la homogeneidad de las estadísticas sociales, que aun recogemos y que no las aportan...

[12] Han pasado  solo  51  años desde que una revolución  radical decidió atacar  las desigualdades  generadas por  la sociedad cubana, provenientes de un régimen colonial esclavista, primero y de una república neocolonial después,  que  no impidieron que avanzara   la modernidad, pero solo para un porciento muy bajo de la población. El resto, la formaban  un pequeño grupo de potentados,  una exigua  clase media y una gran masa de trabajadores asalariados  y campesinos pobres,  blancos,  mestizos y negros,  junto a una gran  masa de negros y mestizos,  que salvo poquísimas  excepciones, nunca tuvieron acceso a la riqueza. La pobreza fue  también  masivamente  blanca en  la Cuba anterior a 1959, pero la riqueza nunca fue negra. Negar esa realidad, aun  no superada, por demás, agravada entonces  por la discriminación racial, llevaría  a una falta de realismo político, que terminaría  afectando, no solo el proyecto social de la revolución, sino incluso la estabilidad  política de toda  la nación. Fidel castro se percato de ello a tiempo  y oriento actuar en consecuencia. (Nota del Autor).

[13] Hay que decir además que la historia de Cuba como parte del Caribe tuvo sus peculiaridades. Para ampliar ver: Orbita de  Moreno Fraginals, capitulo “Peculiaridades de la esclavitud en Cuba”, Edición Alfredo Prieto, Ediciones UNION, UNEAC, La Habana, pp.154-167.

[14] Ver del Autor. Estadísticas  y Color de la Piel. Jiribilla, 2010.No es tan importante que detrás  de un color negro  se esconda un componente genético mayoritariamente blanco o a la inversa. Eso es importante desde el punto de vista ético, moral, cultural, antropológico,  pero no se ve y es como sino existiera. Lo que se ve es el color de afuera  y la discriminación en Cuba no es un problema de componente genético ni sanguíneo, sino de color Lo predominante en Cuba es la llamada “línea del color” .Se discrimina por el color, a simple observación. Ni siquiera por otros rasgos. En Cuaba se pueden tener los ojos azules, pero si el color es negro o mestizo,   ello  basta para ser discriminado.

[15] En el Informe al VI Congreso del PCC Raúl castro Ruz,  dice: que “… la dirección del Partido, a todos los niveles, debe hacerse una severa autocritican  Y adoptar  las medidas necesarias para evitar  la reaparición de tales tendencias. Ello a su vez es aplicable a la insuficiente sistematicidad  y voluntad política para asegurar  la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del merito y las condiciones personales. No haber  resuelto este último  problema  en más de medio siglo es una verdadera vergüenza que cargaremos sobre nuestras conciencias durante muchos años, porque sencillamente no hemos sido consecuentes con las incontables orientaciones que desde  los primeros días del triunfo revolucionario y a lo largo de los años nos impartió  el compañero Fidel… Porque además, la solución de esta desproporción formo parte de los acuerdos adoptados por el Trascendental Primer Congreso del Partido y los  cuatro que le sucedieron   no aseguramos su cumplimiento. Asuntos como estos, que definen el futuro,  jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsión y la más  firme intencionalidad  política de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba”.
El propio Congreso y sus resultados,  han  sido   una expresión clara, a partir de una considerable presencia de negros, mestizos y  jóvenes en todos   sus órganos de dirección al máximo nivel .Periódico Granma, domingo 17 de abril del 2011, p. 6 del Informe Central al VI Congreso del Partido.

[16] Ver del Autor: Cuba Acción Afirmativa: ¿Invitación al Debate? , Jiribilla, enero, 2011.

[17] La sociedad civil, tiene sus propios mecanismos de auto movimiento, pudiera decirse de auto empoderamiento,  al margen de las instituciones establecidas  y siempre está buscando como expresar sus necesidades, que brotan de una dinámica propia que no necesariamente esta siempre  bajo el control de quienes la lideran. Esa dinámica es permanente,  por tratarse de un organismo vivo en continuo movimiento. No hay cuerpo más vivo y dinámico que la sociedad.( El Autor ).

[18] Aun y cuando nuestros principales líderes, Fidel y Raúl, lo han mencionado en múltiples ocasiones. Ver, Discurso de Raúl, Clausura VIII Congreso de la UJC, Periódico Granma, p.02.

[19] Ver Informe Central al VI Congreso del PCC, periódico Granma, abril 17, p. 6.Recientemente el Cro, Ricardo Alarcón ofreció una entrevista al Cro. Heriberto Feraudy,  en la que expresa claramente que el tema racial será objeto de debate por los mecanismos de trabajo de la Asamblea Nacional. Ver: Periódico Cubarte, 23-8-2011.

[20] Recientemente, al calor del Año de los Afro descendientes, el tema ha comenzado a tomar una fuerte presencia en los medios del País. Existiendo todo un Programa Nacional para impulsarlo.

[21]  Fidel Castro y Raúl Castro, se han referido abiertamente  al  tema en múltiples ocasiones, habiendo mostrado su preocupación, por  impulsar  las soluciones. Recientemente el Cro. Ricardo Alarcón, presidente de la asamblea nacional dl  Poder Popular, concedió una entrevista  al Presidente de la Comisión Aponte de la UNEAC, donde deja establecido que el tema será objeto de trabajo del  poder popular a nivel   nacional  y  que formara parte del debate en la próxima Conferencia del  Partido en enero del 2012.

[22] Ver: Declaración del CIR, posted, 24 de febrero del 2011, en Negra Cubana tenía  que ser. Donde aparecen   documentos y  pronunciamientos en solidaridad  con  Orlando  Zapata, Guillermo fariñas y Oscar Elías Bicet, que al ser negros,  se les trata de categorizar como luchadores  raciales y por los derechos humanos en Cuba. Pretendiendo desviar la lucha verdadera por la solución del problema racial,  hacia una cuestión  antigubernamental que está  conectada a la  actual política  subversiva de Estados Unidos contra Cuba.

[23] Sin duda, el  tema ha estado presente en los debates del congreso y según las orientaciones que se desprenden del Informe Central  al VI Congreso del Partido, presentado por el Cro. Raúl castro Ruz, el 17 de abril del 2011,  este asunto  será tema de seguimiento en cada chequeo que se  haga de la marcha del trabajo del partido en cada una de las reuniones de su Comité Central. Como parte del chequeo de la Política de Cuadros.

[24] Suponemos que lo orientado por el Cro. Raúl Castro,  también es válido para  las sesiones de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Recientemente, en entrevista para  periódico Cubarte, el Cro. Ricardo Alarcón se refirió ampliamente al tema, agosto 23 del 2011.