jueves, 21 de diciembre de 2017

Ciudadanos ganaría las elecciones en Cataluña pero los independentistas lograrían la mayoría

RT  -   21 dic 2017 20:07 GMT

A la espera de los resultados definitivos y con una participación récord, los primeros sondeos dan la victoria a la formación de Inés Arrimadas.

Un hombre vota en las elecciones regionales de Cataluña. Barcelona, España, 21 de diciembre de 2017. / Albert Gea / Reuters

Terminan las votaciones en Cataluña. Las urnas se han cerrado a las 20:00 (hora local), tras una jornada sin incidentes reseñables y con unos datos de participación que, por el momento, apuntan a ser históricos debido a la gran afluencia de votantes que han acudido a las urnas este jueves.

Según los últimos datos de participación, revelados a las 18:00 (hora local), un 68,33% del censo acudió a votar, lo que supone algo más de un 5% de aumento con respecto al 63,12% registrado a esta hora en los comicios de 2015.

Los resultados de un sondeo publicado por el diario La Vanguardia indican que Ciudadanos (C's) ganaría estas elecciones, aunque las tres fuerzas independentistas –Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Junts per Catalunya (JuntsxCat) y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP)–podrían obtener mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña. Todo ello en un contexto de participación récord, que alcanzaría el 84% del electorado catalán.

Un total de 5.554.394 catalanes han sido convocados a participar en estas elecciones, en las que está en juego mucho más que un simple reparto de escaños o una correlación de fuerzas políticas en el Parlamento autonómico: los resultados pondrán fin o darán continuación al proceso independentista catalán, que en los últimos meses ha protagonizado la crisis territorial más importante de la historia de la democracia española. 

Unas elecciones especiales y atípicas

Las elecciones autonómicas de 2017 han sido una cita electoral especial por varias razones. Han sido convocadas por el Gobierno de España tras aplicar, por primera vez en la historia del país, el artículo 155 de la Constitución, como respuesta a la declaración unilateral de independencia que tuvo lugar en el Parlamento de Cataluña.

Otro aspecto atípico es la situación de algunos líderes independentistas: el expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont, se encuentra en Bruselas (Bélgica) y el exvicepresidente de esa comunidad autónoma, Oriol Junqueras, en prisión. Ambos están acusados de los delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos, por participar en la tramitación de la mencionada declaración de independencia. 

Dos bloques y un partido "con la llave"

Las fuerzas políticas que han concurrido a estas elecciones se agrupan en dos bloques.

De un lado, los partidos independentistas, que en esta ocasión no se han presentado en listas conjuntas: Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Junts per Catalunya (JuntsxCat) y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP).

De otro lado, concurre el denominado bloque constitucionalista, cuyo objetivo en estos comicios es obtener la mayoría absoluta en el Parlamento catalán y frustrar así el proceso independentista. Lo conforman el Partido Popular (PP), el Partido Socialista de Cataluña (PSC) y Ciudadanos (C's).



En este contexto marcadamente polarizado entre independentistas y constitucionalistas hay una posición política que no se asimila a ninguna de estas opciones: Catalunya En Comú Podem, que aglutina al partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; Podemos; Esquerra Unida; Iniciativa per Catalunya-Verds y Equo.

Esta formación aboga por una solución dialogada, y rechaza tanto la actuación del Gobierno central como la vía unilateral de los independentistas. Si los resultados se parecen a las últimas encuestas publicadas, ninguno de los dos "bloques" obtendrá mayoría absoluta, y esta formación tendrá en sus manos la llave de la gobernabilidad en Cataluña.


La Asamblea General de la ONU adopta una resolución contra la decisión de EE.UU. sobre Jerusalén

RT  -  21 dic 2017 17:17 GMT

El órgano de Naciones Unidas ha sostenido una reunión de emergencia en torno al reconocimiento por parte de Washington de la Ciudad Santa como capital israelí.

Panorama de la ciudad de Jerusalén. Ammar Awad / Reuters

La Asamblea General de la ONU ha aprobado una resolución para rechazar el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel. La decisión, tomada este jueves durante una sesión de emergencia, reitera que todo fallo sobre el estatus de la Ciudad Santa queda sin efecto y debe ser revocado.

La resolución de Naciones Unidas contraría la decisión tomada por el presidente estadounidense Donald Trump a inicios de mes, que involucra el futuro traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Sin embargo, la postura de la ONU no tendrá influencia alguna en los planes de Washington, según afirmó la embajadora de EE.UU ante ese órgano, Nikki Haley. 

"Cuando hacemos contribuciones generosas a la ONU, también tenemos expectativas legítimas de que nuestra buena voluntad sea reconocida y respetada", declaró Haley. La diplomática agregó que la votación será "recordada" por EE.UU. y "marcará una diferencia sobre lo que los estadounidenses piensan de la ONU".

Haley había señalado este martes que Washington "apuntará los nombres" de los que criticaran la postura de su país durante esta votación. Trump, por su parte, amenazó ayer con suspender la ayuda financiera a los países que votaran a favor de la resolución.


Canadá: voto en ONU sobre Jerusalén, un complejo dilema para Trudeau

Ottawa, 21 dic (PL) La votación prevista para hoy en Naciones Unidas sobre el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos, pone al Gobierno del primer ministro Justin Trudeau ante un complejo dilema, estiman expertos.

Pocos debates en la Asamblea General en años recientes tuvieron una atmósfera tan dramática y tensa como la de este jueves, debido entre otras razones a que Washington se enfrenta a lo que pudiera ser un rechazo casi unánime de esa política a favor de Tel Aviv, señala la cadena CBC News.

Estados Unidos dio un paso altamente anti-diplomático de advertir a otras naciones que no apoyen la resolución que se debate esta mañana, añade el comentario.

La embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, envió recientemente una carta a docenas de delegaciones, incluyendo a la de Canadá, en la que dijo que el Presidente Donald Trump observará este voto de forma cuidadosa 'y pidió que yo le informe acerca de aquellos países que estuvieron contra nosotros', advirtió.

Al respecto, Paul Heinbecker, exembajador canadiense ante Naciones Unidas considera que esta amenaza es el tipo de provocación 'que lleva a las personas a mandarte al infierno', y auguró que la decisión de Trump sobre Jerusalén será condenada por una mayoría muy significativa.

No sé cuáles serán los números finales, pero Estados Unidos pondrá mucha presión sobre sus aliados, y pienso que se autoaislarán frente a la comunidad internacional, añadió Heinbecker, quien sirvió como representante permanente de Canadá en ONU bajo la administración del primer ministro Jean Chretien (1993-2003).

En referencia a Trump, el exdiplomático añadió que la carta de Haley no ayudará, porque habla a nombre de un Presidente cuya reputación internacional pone a Estados Unidos en un nivel de rechazo nunca visto hasta ahora.

Pero la decisión de Trudeau sobre este tema puede afectar sus proyecciones de lograr un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, una meta que no pudo alcanzar su predecesor, Stephen Harper (2006-2015), por su apoyo incondicional al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Según dijo Heinbecker a CBC, cualquier país que se aisle de un bloque de aproximadamente 50 naciones de mayoría musulmana, tiene pocas posibilidades de obtener los 129 sufragios que generalmente se necesitan para obtener un puesto en el Consejo de Seguridad.

El Gobierno de Trudeau ha votado habitualmente junto a Estados Unidos, Israel y pequeñas naciones del océano Pacífico en temas relacionados con el Gobierno de Tel Aviv.

Así ocurrió en diciembre de 2016, cuando Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Rusia, Japón, China y otras 162 naciones aprobaron una resolución sobre la protección de los civiles palestinos en los territorios ilegalmente ocupados por el régimen sionista.

Ottawa también votó contra los textos que llaman a Israel a respetar el régimen especial internacional que Jerusalén disfruta desde 1947, a pesar de que las autoridades canadienses apoyaron la creación de ese estatus y lo mantienen como parte de su política oficial.

Hace dos semanas, Canadá emitió su sufragio junto a Estados Unidos, la isla de Nauru e Israel, en contra de una resolución de la ONU que llamaba a detener la construcción de asentamientos ilegales israelíes en Jerusalén Oriental.

lma/rgh