martes, 20 de febrero de 2018

LA PRINCESA HIZO LA TAREA


Jorge Gómez Barata

Del líder norcoreano Kim Jong-un podía esperarse un misil o una amenaza, no una exquisita operación de seducción, montada para impactar a la opinión pública mundial en el escenario de los juegos olímpicos de invierno en los cuales presentó a una magnifica delegación deportiva y lanzó al ruedo a su joven hermana Kim Yo-jong, una presentable coreana, que sin pronunciar una palabra ni comparecer antes los medios de difusión, se anotó un impresionante éxito de relaciones públicas.

La princesa que emergió de entre las brumas del hermetismo norcoreano, fue portadora de la propuesta de su hermano a su homólogo surcoreano para efectuar una Cumbre entre ambos, es la mujer más poderosa de Corea del Norte, colocada en la cúspide de la nomenclatura, y de hecho en línea de sucesión, al ser promovida al Buró Político del partido gobernante, del cual forman parte solo nueve personas.

Así, de un modo inesperado e inteligente, el líder coreano trascendió la retórica habitual para promover el diálogo con Corea del Sur, y eventualmente con Estados Unidos, de un modo original y creíble.

Avisadas de antemano o sin motivos para la sorpresa, las autoridades surcoreanas, incluido el presidente Moon Ja-in, halagaron a la emisaria asumiendo con naturalidad su gestión como alta representante del liderazgo norcoreano, tratándola como correspondía a su rango y parentesco. El Líder, tercero en la dinastía iniciada por su abuelo Kim Il Sung y continuada por su padre, Kim Jong-il, agradeció al gobierno de Corea del Sur las atenciones prodigadas a su hermana y emisaria.

Tal vez por haber llegado joven al cargo de máxima jerarquía en Corea del Norte, y por haber sido educado en occidente, el actual líder norcoreano tiene hacia las mujeres de su entorno una deferencia que no caracterizó a sus mayores y antecesores, ninguno de los cuales mostró en público a sus esposas, ni a los miembros femeninos de la familia.

Junto con su poderosa aunque asequible cuñada, Ri Sol-ju, la esposa del líder, de unos treinta años, rostro agradable y atractiva figura, buen vestir a la moda de occidente, sutil al andar y sonreír, de maneras refinadas y cultura manifiesta, aporta un glamour que la jerarquía norcoreana nunca tuvo. La Primera Dama, única mujer en exhibir esa condición, se ha vuelto habitual en la actividad social de su marido, que al llevarla del brazo, ha roto con una hermética tradición. 

Kim Il-sung, fundador de la dinastía se casó dos veces, la primera con Kim Jong-suk, madre de sus dos primeros hijos, entre ellos Kim Jong-il padre del actual mandatario, el cual a su vez tuvo tres matrimonios, del último con Ko Young-hee nacieron sus tres hijos, uno de ellos es el actual mandatario. Aunque bajo otro nombre, Ko tuvo una conocida vida artística, pero no la oportunidad de brillar como ahora lo hace su nuera.

Aunque Lenin, casado con Nadezhda Krupskaia, una destacada revolucionaria, alternó en público con su esposa, sus sucesores forjaron una extraña tradición de mantener en la sombra a sus mujeres. Entre las reformas realizadas por Gorbachov estuvo rescatar del ostracismo a la suya, Raiza Gorbachova, que lo acompañó en la prometedora y fallida aventura de relanzar el socialismo.

¿Vestirá el tercero de los Kim con faldas su nueva diplomacia? ¿Será también un comienzo? Ojalá lo sea. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de febrero de 2018

……………………………………………………………………..
El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo citar la fuente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario