lunes, 9 de abril de 2018

CORRUPCION PLUS (I)


Jorge Gómez Barata 

El más horrible de los rostros de la corrupción es el que se asocia al poder y desde allí al ámbito de los negocios, la administración pública y otros escenarios. En el siglo XX y lo transcurrido del XXI, en los ámbitos social y político no existe un asunto más vasto y enrevesado que la corrupción.

La investigación pudiera comenzar por establecer una lista o ranking de líderes políticos corruptos, concentrándonos en presidentes y jefes de gobierno, electos más o menos democráticamente. Los dictadores no cuentan porque en sus casos no se trata de países que posean gobierno sino al revés. Tampoco interesan los que dilapidaron fortunas en proyectos fallidos, sino aquellos que lucraron en su beneficio. 

Galería de la ignominia pudiera denominarse a la larga lista de presidentes y expresidentes implicados judicialmente por corrupción. Entre ellos los hay de izquierda y derecha. La mayoría son hombres, pero también las hay mujeres. Todas las regiones están representadas, aunque las palmas son para América Latina que forma el primer artículo de esta serie.

En la última década se percibe lo que parece ser un desmesurado auge de la corrupción en América Latina que ha implicado a los líderes y funcionarios de mayor categoría, en especial a los presidentes que son tan poderosos que usualmente solo pueden ser denunciados, investigados, juzgados y a veces condenados cuando ya han dejado sus altos cargos.

No obstante, se han dado casos como los de Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, Fernando Collor de Melo en Brasil, Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez de Ecuador y Otto Pérez Molina de Guatemala y más recientemente Pedro Pablo Kuczynski en Perú que fueron cuestionados estando en el poder, obligados a renunciar y en algunos casos juzgados y condenados.

Entre los expresidentes recientemente implicados judicialmente por corrupción figuran: Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi de Venezuela, Carlos Menen y Cristina Fernández de Argentina, Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón, de Costa Rica, Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski de Perú, Mireya Moscoso, Juan Carlos Varela y Ricardo Martinelli de Panamá, Alfonso Portillo, Otto Pérez Molina y Álvaro Colom de Guatemala, Arnoldo Alemán y Henrique Bolaños en Nicaragua, Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y Jamil Mahuad de Ecuador, Federico Franco de Paraguay, Francisco Flores y Mauricio Funes de El Salvador, Rafael callejas de Honduras, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y Ernesto Samper de Colombia, Fernando Collor de Melo, Luis Ignacio Lula y Michel Temer de Brasil.

De esa lista, actualmente seis están presos. Algunos fueron absueltos, varias causas fueron sobreseídas, y por lo general merecieron penas reducidas. Los hubo que huyeron y se refugiaron en el extranjero donde algunos fueron detenidos y otros esperar a que sus delitos expiren.   

Es preferible dejar a los criterios del lector decidir si la explosiva manifestación de la corrupción en las altas esferas de la política latinoamericana se debe a un incremento de ese fenómeno respecto a épocas anteriores o si se trata de una mayor eficiencia de los órganos judiciales que han ganado en eficiencia y ahora existe menos impunidad. La trasparencia y la divulgación son factores importantes. 

Personalmente me inclino a creer que, aunque hay de todo, aunque lo principal es la consolidación de las instituciones y el desarrollo de la democracia que, aunque todavía es sumamente imperfecta, comienza a delinear contornos que permiten adoptar posiciones cercanas a la “tolerancia cero”.

El cualquier caso utilizar las palancas del poder y abusar de la confianza depositada por los pueblos que los eligen se ha vuelto peligroso. Luego les cuento de la corrupción en otras latitudes. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de abril de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo indicar la fuente

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