sábado, 19 de mayo de 2018

INCONTINENCIA VERBAL


Jorge Gómez Barata

John Bolton, asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, ha sumado confusión con la provocadora declaración de que “Estados Unidos pudiera aplicar el modelo libio en la desnuclearización de Corea del Norte…”

La extemporánea alusión de Bolton al proceso llevado a cabo en Libia en 2003, cuando aquel país decidió poner fin a su programa nuclear, provocó la reacción de Pyongyang, y más recientemente la del presidente Donald Trump, quien se desmarcó al afirmar: “El modelo de Libia no es un modelo que tengamos en mente en absoluto cuando pensamos en Corea del Norte...”

Al respecto algunos comentaristas han añadido datos erróneos al señalar que Libia “Entregó su arsenal nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones…”, lo cual, en una relación de causa efecto, asocian al trágico final de Muhammad al-Gadafi, brutalmente asesinado en 2011.

Por arsenal nuclear se entiende la existencia de ojivas o bombas atómicas, y usualmente de medios portadores capaces de trasladarlas. La verdad es que tras dos décadas de gestiones clandestinas iniciadas en los años ochenta del pasado siglo, Libia nunca llegó a disponer de un arsenal nuclear, y al abandonar ese plan estaba muy lejos de poder fabricar una bomba atómica. Cualquier analogía con Corea del Norte es forzada.

Lo que por diversas razones ocurrió fue una visible mutación política e ideológica de Gadafi, que primero acudió a dudosas prácticas para impulsar sus ideas, y luego de reconocer sus culpas, se sometió a las exigencias de Gran Bretaña y Francia, a las cuales pagó voluminosas indemnizaciones.

Probablemente en la decisión de abandonar el programa nuclear influyó la necesidad de lograr el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa, y quizás el reconocimiento de la inviabilidad de desarrollar un programa de armas nucleares en un país tribal, sin potencial científico ni desarrollo industrial.

Aparte de alguna información técnica y asesoramiento extranjero, en materia nuclear Libia había avanzado muy poco, y apenas poseía algunos kilogramos de uranio y plutonio, adquiridos mediante peligrosas relaciones con redes de traficantes internacionales, y 400 centrifugas que fueron entregadas a Estados Unidos sin ser estrenadas. Para operar esos equipos destinados a enriquecer uranio, el país no disponía de instalaciones ni personal capacitado.

Por otra parte, desde que en 2003 Libia accediera a descontinuar su incipiente programa nuclear y deshacerse de algunas rampas de cohetes soviéticos Scud-C y los sucesos de 2011, transcurrieron ocho años, por lo cual es difícil establecer relación directa entre unos hechos y otros.

En realidad, no existe ningún “modelo libio de desnuclearización”, porque Libia no llegó a poseer armas nucleares. La confusión es resultado de la incontinencia verbal de John Bolton, cuyos antecedentes en la materia son nefastos.

Bolton estuvo entre los que dijeron poseer evidencias de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, y en 2002 intentó involucrar a Cuba en la producción de armas biologías, lo cual fue desmentido entre otros por el presidente Jimmy Carter, quien visitó a la isla para informarse al respecto.

Lo ocurrido es una muestra de las dificultades que afrontan los esfuerzos por asegurar la paz en la península coreana y en todo el mundo. La retórica y la incontinencia verbal son de los mayores obstáculos. Allá nos vemos.

La Habana, 19 de mayo de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo, citar la fuente

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