lunes, 16 de julio de 2018

SOCIALISMO. ¿DE QUÉ SE TRATA?


Jorge Gómez Barata

El modelo socialista propuesto por los bolcheviques basado en el establecimiento de la dictadura del proletariado, la supresión del capitalismo y la construcción de una sociedad enteramente nueva, incorporaron a la cultura política y plantearon a las luchas populares objetivos y metas que por su desmesura resultaron inalcanzables.

Los dogmas doctrinarios derivados de la lectura marxista realizada en la Unión Soviética, fuertemente matizada por acciones practicas desarrollados en tiempos del estalinismo y trasladados como un credo al movimiento obrero y comunista internacional; restaron posibilidades a la izquierda en Europa, donde si bien las ideas de Marx fueron extraordinariamente populares, no consiguieron que el proyecto político propuesto arraigara, y tuviera el impacto calculado en la clase obrera, en las élites políticas, y en los sectores progresistas del viejo continente.

No obstante, debido a la certidumbre del marxismo y a que las ideas socialistas son esencialmente justas y sirven a los intereses de la lucha de liberación social y nacional, el pensamiento de izquierda sobrevivió al colapso de los modelos políticos y económicos instalados en la Unión Soviética y los países de Europa Oriental, lo cual unido al fracaso de la propuesta neoliberal, propició el nacimiento de una nueva izquierda, que en la pasada década, por vía electoral alcanzó el poder en más de diez países latinoamericanos. 

Ese proceso, sin embargo, no logró consolidarse, entre otras cosas porque no se liberó de atavismos que inspiraron un discurso anticapitalista que, en el terreno ideológico, político y en el de las transformaciones económicas, distanció la propuesta de importantes segmentos de la sociedad, que no aspiran a cambiar el sistema, sino a mejorar sus condiciones de existencia dentro del mismo. 

A diferencia de la izquierda europea que asume programas de reformas válidos y paulatinamente introduce elementos de justicia social, algunos procesos como el de Venezuela llegan a proclamar la intención de construir el socialismo, con lo cual, en lugar de lograr un consenso nacional y articular alianzas, generan rechazos y entronizan divisiones. En su accionar la izquierda latinoamericana debe distinguir entre el cometido de gobernar sociedades de matriz capitalista con criterios y enfoques socialistas, y la intención de convertir las sociedades y sus estructuras al socialismo.

La idea de que el socialismo no puede convivir con ninguna manifestación de capitalismo conduce a un enfoque que provoca tensiones sociales difíciles de administrar, y conllevan a confrontaciones que la izquierda no puede administrar.

En pocos días tendrá lugar en la Habana el Foro de Sao Paulo, el mayor encuentro de la izquierda a escala continental, que aunque históricamente se ha caracterizado por tendencias a la retórica, tal vez ahora, llevado por las urgencias de los avatares políticos en Brasil, Argentina, Ecuador, Nicaragua y la conflictiva situación de Venezuela, abra reflexiones de mayor calado en la búsqueda de fórmulas políticas pertinentes para estos tiempos. Allá nos vemos.

La Habana, 15 de julio de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo citar la fuente

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