martes, 31 de julio de 2018

TRUMP DESCARTA A EUROPA COMO ALIADO


Por Manuel E. Yepe

Muchos observadores y aliados de Estados Unidos calcularon que el Presidente Trump tenía la intención de lograr en Helsinki que se restableciera una triangulación entre los Estados Unidos, Rusia y China. Y había buenas razones para tal hipótesis.

En una conferencia de prensa en 2015, Trump abogó por la línea Kissinger - consistente en mantener a Rusia y China divididas para que nunca se alíen contra Washington.

En esa ocasión Trump dijo: "...Una de las peores cosas que le puede pasar a EEUU es que Rusia se acerque a China. Los hemos conducido a unirse con los grandes acuerdos petroleros que se están haciendo. Eso es algo horrible para nuestro país. Los hemos hecho amigos debido a un liderazgo incompetente”.

En un ensayo publicado por la  Strategic Culture Foundation el 23 de julio último con la firma de Alastair Crooke, ex agente del M16 y diplomático británico, se especula que tal vez, en Helsinki, Trump estaba haciendo algo un poco menos estratégico y más realista - algo más en línea con el arte de negociar (Art of the Deal).

Según Crooke, “a lo largo de las décadas, hemos desarrollado un modelo mental bastante preciso de cómo "se supone que deben comportarse los presidentes y cómo se supone que se lleva a cabo el proceso de formulación de políticas. Bush y Obama estaban totalmente impulsados por ese proceso. Pero, obviamente, Trump no se ajusta a ese modelo. El proceso de Trump sigue el orden siguiente:

1)        Identificar un gran objetivo (recortes de impuestos, comercio equilibrado, un muro, etc.).

2)        Identificar los puntos de influencia frente a cualquiera que se interponga en su camino (elecciones, tarifas, empleos, etc.).

3)        Anunciar alguna amenaza extrema contra su oponente.

4)        Si el oponente retrocede, mitigar la amenaza, declarar la victoria y regresar a casa con una victoria.

5)        Si el oponente responde, aplica el principio de doble o nada.

6)        Eventualmente, la escalada debe llevar a negociaciones con la percepción de una victoria para Trump – aunque esta sea más visual que real.

Si enmarcamos la reunión de Helsinki en esta percepción del Art of the Deal obtenemos que las divergencias de visión entre Rusia y EEUU son tan sustanciales que el terreno común es reducido y hay muy pocas perspectivas de un "acuerdo estratégico global". De hecho, el presidente Trump tiene poco que ofrecer a Rusia: el alivio de las sanciones no está en su poder (sino del Congreso), y no podría renunciar a Ucrania, “incluso si Trump entendiera que EEUU y Europa hicieron una mala compra con su golpe de estado”.

Según el periodista ruso especializado en el conflicto en Ucrania, Rostislav Ishchenko, "Tenemos una situación en la que ambas partes, incluso antes de negociar, sabían que no podrían llegar a acuerdo y ni siquiera se prepararon para tal cosa (no estaba prevista la firma de un documento tras las negociaciones). Al mismo tiempo, ambas partes necesitaban que el evento resultara exitoso. Trump, obviamente, chantajea a la Unión Europea con un posible acuerdo con Rusia. Pero Putin también necesita mostrarle a Europa que hay otros peces en el mar además de ellos".

La posición de Europa es clara. No por casualidad Trump, al enumerar los enemigos de Washington (la UE, China y Rusia), dejó claro que considera a Rusia como un problema menor que la UE dado que prácticamente no hay contradicciones económicas con Moscú. El principal "enemigo" de Estados Unidos no es China, con quien EEUU tiene la mayor balanza comercial negativa, sino la Unión Europea, a la que Trump definió como el principal competidor comercial y que obtiene de la relación con EEUU muchos beneficios económicos injustificados mediante acuerdos políticos.

Con ello, Trump resuelve sus contradicciones político-militares con Rusia y, en consecuencia, reduce a cero el valor de la UE como aliado de Washington.

Recientemente, tras la cumbre de la OTAN, Merkel, empezó a hablar claramente acerca de la hostilidad de Trump hacia Europa considerándola injustificada por lo mucho que Europa ha luchado contra Rusia para beneficio de los intereses de Estados Unidos.

Europa, que a diferencia de China no se ha dedicado a la diversificación de sus lazos económicos en el mundo y parecía depender cada vez en mayor medida del acceso al mercado estadounidense, no está preparada para una fuerte confrontación con Estados Unidos.

Sin haber corrido el riesgo de adelantarse a Trump en la cuestión de la normalización de las relaciones con Rusia, los líderes de la UE temían fatalmente que Trump y Putin, a pesar de las dificultades, hicieran lo imposible y llegaran a un acuerdo, porque ambos demostraron estar preparados para decisiones que cambien el destino del mundo en instantes.

La Habana, Julio 30 de 2018

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

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