lunes, 10 de septiembre de 2018

REBELIÓN EN EL TRASPATIO


por Pedro Martínez Pírez

Desde Cuba, el primer país de América en reconocer a la República Popular China, expreso como periodista mi rechazo a las presiones yanquis sobre los gobiernos de tres naciones vecinas que decidieron romper sus relaciones diplomáticas con Taiwán y establecer los vínculos con China popular.

Con la prepotencia que caracteriza al gobierno de los Estados Unidos, vemos como desde Washington han llamado a consulta a sus diplomáticos acreditados en Panamá, El Salvador y República Dominicana, países que decidieron en los últimos meses reconocer a la República Popular China, convertida hoy en una gran potencia mundial.

Hasta el día de hoy –dijo el 12 de junio del pasado año el presidente Juan Carlos Varela— la República de Panamá carecía de relaciones diplomáticas con la República Popular de China, un Estado que por si sólo representa el 20 por ciento de la población mundial y constituye la segunda economía más grande del mundo.

Esta es una situación --agregó el Presidente de Panamá en una cadena nacional de radio y televisión-- que un mandatario responsable no podía seguir perpetuando.

Menos de un año después, el pasado mes de mayo, el gobierno de República Dominicana reconoció también a la República Popular China.

Y el 21 de agosto lo hizo la república de El Salvador a través de un anuncio de su Presidente, Salvador Sánchez Cerén.

El jefe de Estado salvadoreño dijo que, con este paso, su país se suma a otras 177 naciones del mundo que han aprobado la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, que reconoce la existencia de una sola China, y que Taiwán forma parte inalienable de China.

Y las tribulaciones yanquis también se hicieron sentir en días pasados cuando el nuevo Presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, decidió dar marcha atrás a lo acordado por su predecesor, Horacio Carles, y anunció que volvería a radicar en Tel Aviv la embajada paraguaya en Israel.

Son síntomas de rebelión en lo que los yanquis consideran su traspatio en América Latina.

Y Cuba, que apoya firmemente al pueblo Palestino y repudia las acciones genocidas del régimen sionista de Israel, aliado de Estados Unidos, recuerda con orgullo en estos días haber establecido relaciones diplomáticas con la República Popular China hace 58 años, el 28 de septiembre de 1960, con lo cual ejerció su derecho a la soberanía nacional.

La Habana, 10 de septiembre de 2018

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