sábado, 6 de enero de 2018

Más de 1,1 millones estadounidenses visitaron Cuba en 2107

Editado por Pedro Manuel Otero


La Habana, 6 ene (RHC/EFE).- Poco  más de 1,17 estadounidenses, visitaron Cuba en 2017,  lo que supone casi el triple (un crecimiento del 191 %) respecto al año anterior, anunció la directora general para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal.

De estos viajeros, 453.905 son cubanos residentes en EE.UU., lo que representa un 137,8 % de incremento (más del doble), especificó en su cuenta de Twitter la funcionaria.

El año pasado también llegaron a la isla 619.523 visitantes del país norteño, para una subida del 217 % (más del triple), informó Vidal.

Este incremento, con respecto a los más de 94.000 viajeros estadounidenses que llegaron a Cuba en 2016, se produce a pesar de las restricciones que impone el bloqueo de EE.UU. a sus habitantes, que no pueden viajar libremente al cercano país.

Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones en julio de 2015, tras lo cual  entraron en una nueva etapa de normalización dentro de la que se reanudaron los vuelos comerciales, los trayectos en crucero y se aprobaron medidas de flexibilización a los viajes.

Este acercamiento bilateral favoreció un 'boom' en las visitas, que en 2017 registró un récord histórico de 4,7 millones de turistas extranjeros.

Actualmente ambos países viven un clima de tensión renovada en sus relaciones, debido al repentino viraje en la política del país norteamericano impulsado por la Administración del presidente Donald Trump.

Trump ordenó en septiembre la retirada de casi la totalidad de los diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en La Habana debido al peligro que suponían los supuestos ataques sónicos dirigidos al personal estadounidense.

El viernes el canciller cubano, Bruno Rodríguez, recibió en la capital cubana al senador republicano Jeff Flake, uno de los principales promotores ante el Congreso de un proyecto de ley que propone la eliminación de las restricciones a los viajes de los estadounidenses a Cuba.


Prohíben teléfonos celulares personales en la Casa Blanca

Cubasí   -   PL   -   Sábado, 06 Enero 2018 11:25

Las autoridades de seguridad de la Casa Blanca prohibieron desde hoy el uso de los teléfonos celulares personales de los empleados e invitados en el ala oeste de la residencia presidencial estadounidense.

El anuncio se produjo apenas unos días después de la publicación de extractos del libro 'Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump', de Michael Wolff, que revelaron una disfunción generalizada y luchas internas dentro de la administración.

Un texto que tiene como eje fundamental las acusaciones de "traición" y "acto antipatriótico" realizadas por el exestratega y exdirector de la campaña electoral republicana en 2016, Steve Bannon, sobre la participación del hijo y yerno de Trump en conversaciones con funcionarios rusos.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, explicó en un comunicado que la seguridad e integridad de los sistemas de tecnología de la residencia oficial es una prioridad para Trump.

Desde el pasado mes de noviembre medidas similares estaban puestas en consideración, en medio de la ira del presidente estadounidense por las filtraciones a los medios de comunicación de sucesos dentro de su presidencia.


Nueva operación de la CIA contra Irán

Por Arthur González*

Hermes -  06/01/18


El mundo observa a diario como Estados Unidos manipula a su antojo el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando desean condenar a gobiernos que no se le arrodillan, ni cumplen con sus órdenes. Ahora toca nuevamente el turno a la República de Irán.

Es notaria la animadversión de la Casa Blanca contra el gobierno iraní por no someterse a sus dictados, como hacia el Sha Mohammad Reza Pahlaví, quien gobernó bajo los hilos conductores de Washington desde que fuera impuesto tras el golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, organizado en 1953 por la CIA, con apoyo del MI-6 británico, en la Operación Ajax.

Desde el 28 de diciembre de 2017 y en los primeros días de 2018, se produjeron manifestaciones en Irán contra el gobierno electo legítimamente por el pueblo, sufragadas con dinero de Estados Unidos. Es la misma receta que emplearon el 19/08/1953, cuando la CIA gastó millones de dólares en el reclutamiento de personas que se manifestasen en las calles y otras acciones, dirigidas a derrocar a Mosaddeq.

Como parte del plan diseñado por especialistas en acciones encubiertas de la CIA, estaba concebida la medida de convocar al Consejero de Seguridad de las Naciones Unidas, una vez que fueran divulgadas las manifestaciones por la prensa internacional, con el fin de crear una falsa imagen de desestabilización en el país. Una vez más Washington se inmiscuyen en los asuntos internos de otros países y en este caso con el marcado interés de incrementarle sanciones para estrangular su economía.

Rusia declaró que los manifestantes iraníes no amenazan la paz y la seguridad internacional, por lo que esa situación no debería de ser tratada en el Consejo de Seguridad, pero el presidente Donald Trump, afirmó que las protestas iraníes “le preocupan y, pero esa razón su Gobierno estaba siguiendo de cerca la situación”.

Doble moral de Estados Unidos para esconder sus verdaderos objetivos, pues en otros países de América Latina se producen manifestaciones muy superiores a las de Irán, reprimidas salvajemente por gobiernos aliados de la Casa Blanca y esta hace silencio cómplice.

Ejemplos convincentes son las protestas masivas en Argentina y Honduras, las que parecen no importarles al presidente yanqui, a pesar de los muertos y heridos, que deja la represión policial contra el pueblo, en franca violación de los derechos humanos.

Los trabajadores argentinos iniciaron el 2018 con la continuación de sus protestas contra el presidente neoliberal Mauricio Macri, el cual tiene el respaldo total de Estados Unidos, expuesto durante la visita del presidente Barack Obama.

La Asociación de Trabajadores del Estado de Argentina, confirmó que el 05/01/18 tendrá lugar un paro nacional de 24 horas, contra los despidos que se han registrado y multiplicado desde hace más de dos años, en el sector público.

A Trump no le preocupa el despido de 15 mil trabajadores argentinos, solo en el primer año del gobierno de Macri, ni el de los mil 200 trabajadores de empresas estatales, entre las que se cuentan las de Fabricaciones Militares, Televisión Digital, Radio Nacional y el Senasa, o el cierre de periódicos con recortan la libertad de prensa.

A diferencia de las manifestaciones financiadas por la CIA en Irán, las de Argentina son espontáneas contra las medidas del gobierno, que afectan a la clase obrera. Esas protestas populares se efectúan desde inicio del 2017 y Estados Unidos jamás ha llevado el tema a las Naciones Unidas, a pesar de que decenas de organizaciones sociales, gremiales y sindicales permanecieron todo el año 2017 exigiendo el respeto de sus derechos laborales.

Tal parece que Trump no lee las noticias que, si deben preocuparle, pues el 13/03/17 los trabajadores argentinos de la educación, ejecutaron un paro general y una masiva movilización callejera, seguida de otro paro nacional de 24 horas, llevado a cabo el 06/04/17, por trabajadores de las escuelas, bancos y el transporte público.

El 14/06/17 hubo huelga general, donde cientos de miles de trabajadores estatales, médicos y del sistema judicial, protestaron para exigir un aumento salarial y la pronta activación de la ley de Emergencia Social. El 18/12/17 se produjo otra paralización nacional contra la reforma provisional, la que propone una rebaja en los haberes de jubilados y sectores más vulnerables de la sociedad del país sur americano.

Tampoco al mandatario yanqui le mueven a preocupación los sucesos en Honduras, donde se violan nuevamente los derechos del pueblo, al pisotear su voluntad expresada en las recientes elecciones del 26/11/17 y el fraude escandaloso para mantener en el poder a un presidente que si se somete a Estados Unidos.

Ante eso, ni Estados Unidos, la Unión Europea ni la OEA han decretado sanciones, como le hacen a Venezuela.

Las protestas en toda Honduras son constantes y fuertemente reprimidas por el ejército, que llena las calles de tanques de guerra para dispararle al pueblo, causando decenas de muertos, cientos de detenidos, desaparecidos y miles de heridos, de los que la prensa internacional poco habla.

Las llamadas Guarimbas venezolanas, organizadas y sufragadas por Estados Unidos, fueron permanentemente divulgadas por la prensa internacional, desinformando a los usuarios del mundo sobre la verdad de lo que sucedía.

Parece que esos muertos y heridos no son seres humanos que merecen respeto y apoyo de los organismos internacionales.

En Honduras las fuerzas policiales asesinan a mansalva, e incluso prohíben la asistencia médica de los heridos. Sin embargo, para ellos no hay solidaridad de organizaciones que se suman a las campañas mediáticas contra Cuba, Venezuela e Irán.

Esa es la democracia que desea imponerle Estados Unidos al mundo, algo que los pueblos ya no admiten, porque como dijera José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.

* Cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano

Ser "idiota" en la Casa Blanca: Todo lo que se debe saber sobre el libro que estremece a EE.UU.

RT  -  6 ene 2018 02:24 GMT

Tras conocer fragmentos de 'Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump', el mandatario declaró que su autor miente y sus abogados exigieron al editor que no lo ponga a la venta y se disculpe.

Jonathan Ernst / Reuters

El tema principal de los medios estadounidenses en los últimos días es el libro 'Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump' ('Fire and Fury: Inside the Trump White House'). Escrito por el periodista Michael Wolff, es una detallada crónica de lo que sucedió en la Casa Blanca durante el primer año de la presidencia del multimillonario.

Wolff, quien afirma haber pasado muchos meses en la Casa Blanca y entrevistado a varios cientos de personas, describe a la administración Trump como una organización caótica, no sistemática, en la que todos compiten entre sí por su influencia sobre el presidente y, para más, nadie lo respeta.

¿Por qué es tan escandaloso?

Tras conocer algunos fragmentos del libro –ya difundidos por varios medios–, Trump no sólo ha declarado que el autor del libro está mintiendo, sino que pidió a sus propios abogados que le exigieran al editor que no lo ponga a la venta y se disculpe, informa 'The New York Times'. Pero ¿que es lo que enfureció tanto al mandatario?

En su libro, Woolf afirma que los mismos partidarios del presidente creían que su equipo no iba a ganar las elecciones presidenciales y se sorprendieron cuando resultó claro que Trump había triunfado. Además, dice, ninguno de ellos tenía idea de cómo manejar el país, y realmente no pensaban en cómo hacerlo.

Los consejeros, subordinados e incluso amigos de Trump, asevera el autor, no respetan al presidente. Todavía más, muchos de ellos lo llaman directamente "tonto", "idiota" y "gilipollas", asegura, refiere The New York Times. Para sustentarlo, Wolff cita varios episodios en los que Trump luce realmente incompetente: por ejemplo, su exconsejero, Sam Nanberg, cuenta que cuando trató de explicarle la Constitución de EE.UU., el jefe de Estado dejó de escucharlo después de la cuarta enmienda.

En la administración de Trump, de hecho, no había ninguna estructura, afirma Wolff. De acuerdo con el libro, el jefe formal de la administración, Rins Pribus, al igual que el exestratega  principal, Steve Bannon, la hija de Trump, Ivanka, y su esposo, Jared Kushner, tenían acceso directo al presidente y le daban órdenes, que a menudo se contradecían unas con otras. Bannon, al principio, incluso pensaba que era él quien controlaba el país.

La fuente de las filtraciones de la administración es a menudo el mismo Trump. De acuerdo con Wolff, cada noche el presidente hablaba durante horas por teléfono con sus amigos y conocidos, y compartía con ellos las noticias y las emociones de su vida en el gabinete oval. Muchos de los interlocutores del presidente, por su parte, no tenían ninguna razón para mantener en secreto aquello de lo que se enteraban.

El autor cita a Bannon, quien describe una reunión realizada en 2016, en Trump Tower, entre una abogada rusa, el hijo del mandatario y su yerno, Jared Kushner, y la califica como "traidora".

Sostiene que Kushner e Ivanka Trump ya planean que la propia hija del mandatario en algún momento intente convertirse en presidenta.
Woolff insinúa también que Trump tiene problemas de salud mental. Por ejemplo, el periodista afirma que el presidente tiende a repetir varias veces las mismas historias en una conversación de apenas media hora.

¿Es posible creerlo?

No obstante, no está claro si es posible caracterizar toda la información presentada en el libro como confiable, ya que hace poca referencia a fuentes específicas. Además, durante varias décadas de su carrera el periodista fue acusado repetidamente por malinterpretar a sus entrevistados.

Así, varias personas que figuran en el libro niegan  que alguna vez hubiesen dicho lo que les atribuye Wolff. El exprimer ministro británico, Tony Blair, por ejemplo, manifestó que nunca habló con el yerno de Trump acerca de que la inteligencia británica pudiera haber espiado en la sede de la campaña presidencial de Trump. "Esto es una falsificación completa de principio a fin", cita el periódico 'The Guardian' a Blair.

La ex subjefa de la administración de Trump, Katie Walsh, aseguró a un periodista de Yahoo News que nunca comparó a Trump con un niño, en ninguna conversación con Wolff. La esposa del presidente, Melania Trump, por su parte, dijo a través de su portavoz que no estuvo decepcionada en absoluto cuando su marido ganó las elecciones, según informa Washington Examiner. Los representantes de dos consejeros de Trump y un portavoz del Tesoro de EE.UU. también han asegurado que aquellos nunca dijeron las palabras que se les atribuyen.

Además, la historia de Trump y la Constitución fue narrada por un hombre que con anterioridad se había jactado ante la prensa de inventar noticias falsas.

Wolff reconoce en el prefacio de su libro que a menudo fue difícil para él distinguir la verdad de la ficción, ya que algunos de sus interlocutores decían cosas directamente contrarias a otros, y muchos simplemente mintieron. El autor incluso argumenta que, en algunos casos, dejó en el texto explicaciones contradictorias para que el mismo lector pueda decidir cuál toma por confiable.

La editorial Henry Holt and Co., por su parte, reportó que el libro saldrá a la venta no el 9 de enero, como estaba previsto, sino el día 5. Desde los últimos días, 'Fuego y Furia' ya ocupa el primer lugar en la lista de éxitos de ventas de la plataforma de compras en línea Amazon.