jueves, 18 de enero de 2018

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 19 DE ENERO DE 2018


Entre los diferentes escenarios de la actualidad salvadoreña destaca la campaña proselitista por las elecciones de diputados, programadas para el 4 de marzo próximo, y que está en marcha desde inicios de enero.

La propaganda resulta muy variada, pues se utilizan los medios convencionales de publicidad según posibilidades de cada competidor, y más que nunca las redes sociales que muchos candidatos utilizan para proyectarse.

La modalidad de visitas casa por casa se sigue empleando por los partidos políticos, aunque esta vez se observa que el colorido y acompañamiento de los diferentes prospectos se limita a sus propios militantes; notándose reducida presencia de la población en general, cuyo poco entusiasmo así corrobora lo que han proyectado los diferentes estudios de opinión ciudadana publicados.

Posiblemente este panorama cambie un poco al incorporarse la disputa por los concejos municipales, un mes antes de las elecciones; ya que los candidatos suelen ser más conocidos localmente y por ello crezca la participación. Es de esperarse hayan algunas concentraciones masivas al final de la campaña electoral, en ocasiones utilizando los conocidos acarreos y dádivas a los asistentes, patrocinados por los mismos partidos políticos.

Mientras, operan en otros planos las luchas políticas que también intentan influir en los resultados electorales, ya sea favoreciendo a unos, o contrarrestando a otros por medio de descalificaciones de todo tipo. Al parecer, nadie pierde tiempo en intentarlo.

Una variable más sutil se ha desarrollado luego que esta misma semana fuera publicado, en el portal institucional de Transparencia, la información de que la inversión extranjera en El Salvador es la que más creció en Centroamérica.

Para documentarla se trae a cuenta estadísticas del informe de coyuntura del Consejo Monetario Centroamericano, que indican que El Salvador ha registrado un incremento superior al 179 % en la inversión extrajera directa; proyectándose así como la que más aumentó en Centroamérica a junio del año pasado.

Los datos de dicha fuente también habían sido utilizadas previamente por la Asociación Salvadoreña de Industriales, con sus siglas ASI, y publicadas por La Prensa Gráfica, uno de los periódicos reconocidos por sus simpatías con los sectores conservadores y de derecha empresarial.

Dicho medio de comunicación habría publicado por su cuenta que la inversión extranjera directa recibida por el país es la menor de la región; eso sí, tomando en cuenta los valores absolutos.

Ciertamente el dato de 413,2 millones de dólares correspondientes al país es menor a lo recibido por Guatemala, 506,1 millones de dólares, siendo el país subsiguiente. En la región, Panamá es quien más captó en valor absoluto, 2,643,7 millones.

Pero lo que destaca el medio gubernamental es que el mayor crecimiento de dichas inversiones corresponden a El Salvador, con 179,2 % respecto al año anterior; Honduras sería el segundo en mayor crecimiento con 58,4 %. Panamá, para el caso, solo creció 1.0 % en ese mismo período.

Como se comprueba, la utilización a favor o en contra de las interpretaciones de datos o logros, según las conveniencias, también son utilizadas en el marco general de las luchas por el poder.

La derecha autóctona busca cada día por volver a controlar todos los sectores de dicho poder, afianzar lo que tiene y arrebatar lo demás; para ello los mensajes son diferentes pero con el mismo fin: convencer a los votantes, quizás menos que en otras elecciones, de que ellos son mejores para administrar el país, ignorando por completo su mismo pasado, involucrado en la corrupción e ineficiencia; acá se los recuerdan todos los días.

En general, en este país centroamericano es perceptible el desencanto de buena parte de la población referida a la acción de la llamada clase política y la de sus partidos; donde se incluye a unos y otros, lamentablemente.

Por ello se prevé el incremento del ausentismo, la abstención y la anulación de votos en las elecciones, todas acciones legales en este país que no obliga a votar. Veremos con sus resultados si todos los esfuerzos superan las predicciones.

Para los amigos oyentes de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para el programa El Club de la Pluma, por Radio Inédita, en Cosquín, Córdoba, Argentina, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.

¿Está loco el presidente de Estados Unidos?

Al parecer, los comentarios preocupan al propio mandatario norteamericano, quien decidió a última hora introducir una «prueba cognitiva» en su examen médico anual, una costumbre que existe en la Casa Blanca desde hace varias administraciones

17 de enero de 2018 21:01:20

Según declaraciones a la prensa de Ronny Jackson, el médico de la Casa Blanca, Trump tiene un «excelente» estado físico y mental. Foto: AP

Cada vez más personas, incluidos asesores cercanos, se cuestionan la salud mental del presidente Donald Trump. Incluso la más pequeña duda debería ser motivo de preocupación no solo para los estadounidenses, sino para el resto del mundo, que está a un botón de distancia de la destrucción nuclear.

Al parecer, los comentarios preocupan al propio mandatario norteamericano, quien decidió a última hora introducir una «prueba cognitiva» en su examen médico anual, una costumbre que existe en la Casa Blanca desde hace varias administraciones.

Según declaraciones a la prensa de Ronny Jackson, el médico de la Casa Blanca, Trump tiene un «excelente» estado físico y mental.

El Presidente habría superado con 30 puntos de 30 posibles un test conocido como «Evaluación Cognitiva de Montreal» (MOCA), que permite detectar problemas leves y se usa como método diagnóstico para determinar si son necesarias pruebas más exhaustivas.

«No veo ninguna razón en absoluto para pensar que el Presidente pueda tener ningún problema con su razonamiento. Su mente es muy aguda, está intacta», dijo Jackson.

Sin embargo, los especialistas apuntan que el test aplicado mide funciones básicas como la asociación, la memoria y la atención, que no tienen una relación directa con muchos padecimientos siquiátricos.

El tema de la capacidad de Trump para asumir la jefatura de Estado resurgió tras la publicación del polémico libro del periodista Michael Wolff, «Fuego y furia: en la Casa Blanca de Trump», que lo retrata como una persona caprichosa, infantil, incapaz de concentrarse o leer un simple informe.

En respuesta a la publicación, el Presidente se describió a sí mismo en Twitter como un «genio muy estable».

Pero algunos sicólogos y siquiatras han saltado las alarmas sobre algunos síntomas evidentes en el mandatario.

La doctora Bandy Lee, quien es profesora de Siquiatría en la Universidad de Yale, dijo recientemente frente al Congreso que Trump era inestable e «iba a desmoronarse» en la Casa Blanca. «Ya estamos viendo señales».

En su libro «El peligroso caso de Donald Trump: 27 siquiatras y expertos en salud mental examinan al presidente», Lee consultó a varios expertos y llegó a conclusiones similares: «debemos sacar a esta persona del poder y del acceso a las armas nucleares. Es una cuestión de seguridad».

Los legisladores demócratas que recurrieron a la doctora Lee son partidarios de la destitución del Presidente por «incapacidad».  En virtud de la enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos, si se considera que el Presidente es «incapaz de ejercer los derechos y obligaciones de su cargo», el Vicepresidente tomaría el puesto.

Sin embargo, para lograr que el procedimiento prospere necesitan un apoyo mayoritario en ambas cámaras del Congreso, que están en manos republicanas.

Otros especialistas han sugerido que Trump puede tener síntomas del Trastorno Narcisista de la Personalidad. Las personas aquejadas por esta afección a menudo muestran grandiosidad, una necesidad extrema de atención, se creen que son superiores o que merecen un trato especial y tienen conflictos para manejar la crítica o la derrota.

Sin embargo, ninguno de los doctores consultados ha tratado directamente al Presidente, como sí lo hizo Jackson.

Si nos guiamos por su diagnóstico, la «buena noticia» sería que el Presidente está sano y su salud no debe ser un problema para terminar este mandato e incluso aspirar a otro.  La mala, que el racismo, el desprecio por las mujeres y la ignorancia no se catalogan como enfermedades siquiátricas y difícilmente salgan a relucir en una «prueba cognitiva».


Deportación de salvadoreños

Claudio Lomnitz
La Jornada – 17 de enero de 2018

Llegada de deportados de Estados Unidos a El Salvador. Foto de internet

La semana pasada el presidente de Estados Unidos anunció que cortaría las visas, conocidas como Temporary Protected Status, que le fueron conferidas a alrededor de 200 mil salvadoreños en 2001, a raíz de la guerra civil y los terremotos que sufrió esa nación. La decisión no podría ser menos responsable ni más cruel.

Los artículos que se han publicado en defensa de los salvadoreños en la prensa estadunidense hacen hincapié en la separación de familias, y en la injusticia que hay en deportar personas que han llevado una vida de trabajo perfectamente honrada. No les falta razón, claro. Como se trata de migrantes que llevan 20 años en Estados Unidos, muchos tienen hijos que nacieron allí. Dadas las condiciones sociales y económicas en El Salvador, habrá muchos que prefieran dejar a sus hijos en Estados Unidos, aunque estén pequeños, que arriesgarlos a un regreso totalmente incierto a El Salvador. Se entiende bien el dilema, si consideramos un poco la situación a la que regresarán estos trabajadores, si en verdad consiguen echarlos.

El Salvador tiene una población aproximada de 6.3 millones de habitantes, de modo que una oleada de 200 mil repatriados representaría un aumento poblacional de más de 3 por ciento de la noche a la mañana. Para absorberlos, habría que crear un número de empleos proporcionalmente enorme: en términos relativos, sería como si a México llegaran de zopetón más de 3 millones de repatriados. ¿Dónde emplearlos? Oficialmente, El Salvador tiene una tasa de desempleo de alrededor de 7 por ciento, pero esa cifra no refleja correctamente la situación (recordemos que la tasa oficial de desempleo de México es alrededor de 3.9 por ciento). La realidad es que El Salvador es un país en que prevalece el subempleo, y el migrante repatriado se encontrará en una situación precaria ante el subempleo, porque tendrá que hacer gastos extraordinarios, como poner casa, encontrar un nicho social y económico, etcétera.

Luego, además, está el tema de las remesas. El Salvador es el segundo país de América más dependiente de las remesas (después de Haití), que representan 16.5 por ciento de su PIB. Doscientos mil migrantes vienen siendo alrededor de 10 por ciento del total de los salvadoreños que residen en Estados Unidos; su deportación significará una reducción del PIB de abajito de 2 por ciento, justo cuando la economía tendría que ofrecer empleo a los expulsados. La deportación provocará una contracción de la economía local y, por tanto, un aumento en el desempleo, exactamente en el momento en que tendría que absorber a los expatriados.

Todo esto indica que el decreto de Donald Trump –porque fue eso, un decreto– tendrá efectos sociales importantísimos en El Salvador, aunque sean difíciles de predecir en detalle. ¿Cómo serán recibidas esos miles de personas, que tienen 20 años de vivir fuera de sus pueblos y ciudades de origen? ¿Serán vistos como propios o como extraños? No lo sabemos. Esperemos que haya para ellos mucha solidaridad –imagino que la habrá–, pero tampoco faltará quienes vean en su llegada la oportunidad de venderles todo caro, y de quitarles lo que se pueda de lo que traigan ahorrado.

Vale recordar que un segmento importante del hampa en El Salvador, las famosas maras, nació justamente a partir del movimiento trasnacional entre Estados Unidos y El Salvador: los jóvenes que llegaron a Estados Unidos en el contexto de la guerra civil fueron enviados a secundarias y preparatorias de zonas urbanas muy pobres, donde sufrían ataques de las pandillas prexistentes, por lo que formaron las suyas propias, especialmente violentas por lo mucho que tenían que defenderse. El pandillerismo de las maras llevó a que sus jóvenes integrantes se hicieran luego blanco de las políticas de deportación, y muchos fueron repatriados. Al llegar a El Salvador no había trabajo para ellos ni programas robustos de reinserción social, por lo que los jóvenes se incrustaron como un elemento persistente del crimen organizado, donde han funcionado también de carne de cañón de los grandes cárteles mexicanos y colombianos. Los deportados que ahora regresen de Estados Unidos no son jóvenes, ni sería lógico que se incorporaran a las maras, pero muy posiblemente se conviertan en blancos para las extorsiones de grupos como esos.

A todo este desastre, hay que agregar el sabor amargo que deja la franca ingratitud del Estado ante la labor constante, legal, y honesta de esos 200 mil migrantes, que han entregado décadas de labor productiva, muy frecuentemente en trabajos duros y mal pagados: sólo 8 por ciento de los migrantes salvadoreños a Estados Unidos tiene título universitario, y apenas la mitad cubrió el equivalente a la preparatoria. Y es a esta gente trabajadora a la que van a echar del país, como quien avienta basura.

Hay, afortunadamente, una fuerte reacción en Estados Unidos contra el decreto de expatriación de Donald Trump. Incluso políticos republicanos, como Jeb Bush, han escrito y firmado contra la medida. Veremos si se les deporta o no. Mientras, el caso salvadoreño deja entrever otra tarea para el México actual. Importaría ordenar un poco nuestros asuntos, para poder comenzar a invertir seriamente en los países de América Central, que requieren de verdad de nuestro apoyo.


MANIPULAR EL DINERO

Jorge Gómez Barata

El dólar y la Reserva Federal de los Estados Unidos forman parte del núcleo del sistema financiero internacional. El proceso que condujo a esa arquitectura pasó por varias etapas, en las cuales hubo gigantescas manipulaciones financieras y monetarias, fracasadas unas, exitosas otras.

La Constitución de los Estados Unidos no estipuló la existencia de una moneda ni de un banco nacional, lo cual mantuvo en el nuevo estado el caos monetario existente en las 13 Colonias, en las cuales circulaban alrededor de 50 monedas y rudimentarios instrumentos de pagos.

En 1791 durante el primer gobierno de George Washington se creó un “Banco de los Estados Unidos”, una institución privada en la cual el gobierno se involucró mediante la compra de acciones y el depósito de sus magras reservas. El empeño fracasó, y tras 20 años de operaciones, la licencia no fue renovada. El segundo Banco Nacional fue fundado en 1816, y funcionó durante 17 años hasta ser disuelto por el presidente Andrew Jackson, quien consideraba que proveía de excesivo poder a las élites financieras. El país estuvo sin banco nacional o central durante más de 70 años. 

En ese período, ante la escasez de dinero para sufragar los gastos de la Guerra de Secesión, el presidente Lincoln ordenó imprimir dinero sin respaldo en oro ni plata. Así nacieron los greenback. La decisión funcionó, se cubrieron los gastos, y se evitó pagar los altos intereses que hubieran cobrado los bancos privados, pero al terminar la guerra, el país estaba inundado de papeles sin valor, a los cuales hubo que renunciar pagando un altísimo precio al comprar con oro papeles para incinerar.

A principios del siglo XX, de cara a la expansión de la economía, se renovó el debate en torno a la necesidad de un Banco Central. En noviembre de 1910 varios senadores y banqueros trabajaron en el proyecto para la instauración de un Banco Central. Tras intensos debates, el 23 de diciembre de 1913, el presidente Woodrow Wilson promulgó la Ley de la Reserva Federal.

La creación de la Reserva Federal constituyó la mayor maniobra financiera en la historia de la humanidad, en virtud de la cual se entregó a doce bancos privados la rectoría del sistema monetario estadounidense, dotándolos de la extraordinaria capacidad de “crear dinero de la nada”. Lo curioso es que resultó. Con luces y sombras, y con enormes críticas, la FED ha compatibilizado los intereses de la banca, el estado, y la ciudadanía

El primer éxito de la Reserva Federal fue proveer el dinero necesario para financiar la expansión económica previa y el involucramiento de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, y su mayor fracaso no actuar para prestar dinero a los bancos y evitar el crack bancario de 1929, que dio lugar a la mayor crisis económica en la historia de los Estados Unidos, la cual tuvo implicaciones mundiales. Bajo la dirección de Barack Obama, el error corregido al hacer frente a la crisis de principios del siglo XXI.

Según la Constitución de los Estados Unidos (artículo 1, sección 8) “El Congreso tendrá el poder de acuñar monedas… La Sección 9 establece que:  “No se podrá retirar cantidad alguna del Tesoro sino a virtud de asignaciones hechas por ley…”

Cada año el Congreso aprueba el presupuesto para el gobierno. En caso de que en la Tesorería no exista efectivo suficiente o surjan gastos extras, el Congreso aprueba asignaciones que son solicitadas a la Reserva Federal, la cual encarga la impresión de las cantidades solicitadas. De ese modo la FED crea dinero “de la nada”, el cual se presta al gobierno, quien lo paga con intereses, lo que obviamente hace con dinero de los contribuyentes.

Para evadir esa trampa que privilegia a los bancos de la FED, el presidente John F Kennedy se propuso “nacionalizar” la Reserva Federal, para lo cual emitió, en junio de 1963, la Orden Ejecutiva 11110, mediante la cual ordenó al Departamento del Tesoro asumir la función de emitir el dinero respaldándolo con las reservas de plata existentes en la Tesorería. Así nacieron los “billetes de Kennedy”. Para algunos la osadía le costó la vida. Muerto Kennedy, su sucesor Lyndon B. Johnson, anuló la orden ejecutiva.

La complejidad de los esquemas financieros y de las relaciones entre el dinero y la economía debieran excluir la improvisación y el aventurerismo. El dinero no es capitalista ni socialista, tampoco leal ni desleal, solo es dinero. Allá nos vemos.   

La Habana, 17 de enero de 2018

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El presente trabajo fue redactado para el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo citar la fuente.  


Cuba recibe premio como país más seguro en Feria de Turismo en Madrid

Editado por Martha Ríos

La Habana, uno de los destinos preferidos de los visitantes. Foto: Archivo


La Habana, 17 ene (RHC) Cuba se alzó este 17 de enero con el premio Excelencia como país más seguro para el turismo, en el contexto de la Feria Internacional del ramo, Fitur 2018, que se desarrollará hasta el 21 de enero en Madrid.

Manuel Marrero, ministro cubano del sector, quien encabeza nuestra delegación, recibió el reconocimiento, divulgó en su cuenta en Twitter Gustavo Machín, embajador de la mayor isla de las Antillas en España.

La delegación de país caribeño la integran directivos de las principales cadenas hoteleras, así como los asociados Meliá Hoteles, Iberostar, Blue Diamond, entre otros.

Añade la agencia Prensa Latina que en el encuentro participan, además, las organizaciones superiores de dirección empresarial Viajes Cuba y Cubasol.

En esta ocasión se cuenta con la presencia de Servicios Médicos Cubanos y de la cadena de tiendas Caracol, esta última representada por el torcedor José Castelar Cairo (Cueto), poseedor de varios récords Guinness por elaborar los habanos más largos del mundo.

En el contexto de la feria, inaugurada este miércoles por los reyes de España Felipe VI y Letizia, participan también los principales turoperadores europeos y canadienses.

LOS ATAQUES SÓNICOS DE MARCO RUBIO

Por Manuel E. Yepe

Observadores de la política estadounidense sostienen que el senador Marco Rubio viene desarrollando desde hace algún tiempo un proyecto encaminado a convertirse en el primer presidente hispano de Estados Unidos.

La lógica de quienes lo respaldan dentro del establishment republicano reside en que si el partido demócrata pudo hacerlo con un negro y casi lo logró con una mujer, puede ser la hora de que lo intente un hispano republicano que teóricamente disfruta de mayor favor del pentágono y de Wall Street.

El anheloso proyecto de Rubio entraña riesgos y muchos conflictos pero este joven senador parece dispuesto a arriesgar una carrera política convencional que parecía marchar de manera satisfactoria en aras de mantener al partido republicano en la Casa Blanca, en especial en la circunstancia de que la reelección de Trump se ve cada vez más dudosa a la luz de los constantes dislates de éste en el ejercicio de la Presidencia.

Recientemente a Marco Rubio se le ha visto arremeter furioso contra el actual Presidente en la puja por la candidatura republicana y luego aliarse con él desde una posición de chantaje en una comisión senatorial que podría llevarlo a un juicio político en relación con ciertos supuestos arreglos con Rusia una vez en la Casa Blanca.

En la actualidad, Rubio está involucrado profundamente en la arriesgada acusación contra Cuba por los supuestos ataques sónicos que podría prestigiarlo como político habilidoso, capaz de conseguir para Trump una victoria “de la nada” contra la isla rebelde que una docena de administraciones anteriores de los dos partidos no habían podido lograr, aunque ello sea al riesgo de un grotesco ridículo para sí y sus adláteres en la aventura.

División de Operaciones Tecnológicas del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) declaró oficialmente que no ha encontrado evidencia alguna de aquellos supuestos “ataques sónicos” contra personal diplomático de EEUU en La Habana, tras varios meses de investigaciones y cuatro viajes a Cuba con todas las facilidades y apoyo oficial de la máxima dirección del Gobierno cubano de la Isla.

Las conclusiones de los investigadores estadounidenses concordaron con las del Comité de Expertos cubanos que condujo una exhaustiva investigación sobre los supuestos incidentes.

Al borde de ser revelada la escandalosa mentira de Rubio contra Cuba, éste y sus patrocinadores han estado apelando a una patraña tras otra, la última de las cuales fue la de someter el caso a un  Comité investigador Congresional encabezado por el propio Senador por el Estado de Florida, Marco Rubio. Para evaluar los “ataques” testimoniaron varios congresistas y funcionarios del gobierno pero nuevamente no pudieron hacerlo los supuestos afectados por los pretendidos ataques porque a éstos se les disculpa porque son oficiales y agentes de la inteligencia y la contra-inteligencia de Estados Unidos acreditados en Cuba como diplomáticos y por ello sus identidades no revelarse.

Parece evidente que no ha habido forma de confirmar la existencia de los ataques sónicos que reclama el Senador Marco Rubio y que solo existen en la imaginación del Presidente Donald Trump y el Secretario de Estado Rex Wayne Tillerson.

Para Trump tal cosa revelaría apenas una extravagancia suya más, pero para Rubio pudiera ser su funeral en política.

En tal contexto, el senador elaboró su teoría acerca del origen de los ataques sónicos en desesperado esfuerzo por encontrar chivos expiatorios para una gran mentira.

Según Marco Rubio los ataques han sido tan sofisticados que no se puede siquiera describir cómo han ocurrido. “Podrían ser obra de a) Un grupo contrarios de Castro con el propósito de perjudicar las iniciativas cubanas de dialogar con Obama; b) Una fuerza discrepante dentro del gobierno cubano, o c) Tiene que haber sido un tercer país y la lógica apunta a Rusia y Vladimir Putin”.

En la gran farsa de los ataques sónicos, que ya tiene visos de comedia silente, no se identifican culpables y tampoco se conocen los supuestos perjudicados. Evidentemente, no han existido.

Como principal patrocinador del espectáculo se utilizó al Presidente, Donald Trump, de quien -como señala Michael Wolff en su libro Fuego Y Furia- se ha escrito muchísimo acerca de que “actúa como un niño, sufre de psicopatologías como delirios de grandeza y paranoia, es un ignorante que ni lee ni escucha y es totalmente incapaz de cumplir con los deberes de su cargo”.

Por eso es previsible que dentro de pocas semanas, nadie se acuerde de la farsa de los ataques sónicos de Trump que habrán engrosado la lista de sus “excentricidades”.

Rubio hará todo lo posible por salirse de la escena y pensará: “Perdí, pero fue un buen intento, culparán a Trump”.

La Habana, Enero 16 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.