lunes, 5 de febrero de 2018

MILITARES Y POLÍTICOS

Jorge Gómez Barata

La función social de las fuerzas armadas es la defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial, para lo cual se entrenan y arman constantemente. Los imperios y algunos grandes estados les asignan tareas en el extranjero.

Las mayores aberraciones ocurren cuando las tropas son manipuladas políticamente, empleadas en el mantenimiento del orden público o en la represión, y cuando sus altos mandos se mezclan en la política en calidad de deliberantes. Salvo tareas de importancia social, desastres naturales, u otras eventualidades, el lugar de los militares son los campamentos, los polígonos, o los campos de batalla.

Entre los peores resultados de la violación de estas reglas, que proceden de la doctrina de la separación de los poderes, figuran el auge del militarismo, que conlleva a una desmedida influencia de los círculos castrenses en la política, y como corolario el establecimiento de regímenes militares o encabezados por ellos. Al respecto fueron trágicas las experiencias de Alemania que condujeron a dos guerras mundiales, así como las del Imperio Otomano y el Japón.

En ese orden de cosas, las palmas son para Iberoamérica, donde durante cuatro siglos de ocupación colonial los países fueron regidos por gobernadores militares, y donde la independencia tuvo que ser conquistada mediante prolongadas guerras, todo lo cual dotó al estamento militar de una desmesurada influencia.

El empoderamiento de los militares dio lugar al caudillismo y al hábito de gobernar por la fuerza, lo cual determinó una debilidad endémica de las instituciones civiles y cerró el paso a las prácticas democráticas, lo que determinó que hasta no hace mucho prevalecieron los regímenes y las dictaduras militares, especialmente nefastas en Sudamérica.

No obstante, experiencias pasadas y el presente prueban que no basta con alejar a los militares de la política, porque las tendencias bélicas y la propensión al uso de las fuerzas militares en las relaciones internacionales no emana de ellos, sino de círculos políticos que favorecen el auge de los armamentos e instrumentalizan a los aforados, que atados a la obediencia debida se convierten en ciegos ejecutores de agresivas políticas.     

De hecho, en ninguna de las grandes potencias de hoy, especialmente en Estados Unidos, Europa Occidental, Rusia y China y ni siquiera en Corea del Norte, los estamentos militares y los altos mandos tienen una influencia decisiva.

Las tensiones militares en Europa, resultado de la ruptura de los equilibrios que establecía la presencia soviética, se derivan de fenómenos políticos como son la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas, la anexión de Crimea, la hostilidad hacia China, los intentos de someter a Irán, y el conflicto con Corea del Norte que por momentos parece crítico.       

A estas circunstancias acaban de sumarse dos graves hechos. A niveles globales la definición por Estados Unidos de una estrategia nuclear que favorece el armamentismo y generará respuestas obvias, y la insólita observación del secretario de estado Red Tillerson que prácticamente exhorta a los militares venezolanos a inmiscuirse en la política interna.

Cuando los políticos negocian y se entienden, los militares no tienen nada que hacer, vivaquean, se entrenan, y en los polígonos juegan a la guerra, y aunque consumen enormes recursos, no causan daño. Es mejor que sea así. Allá nos vemos.

La Habana, 05 de febrero de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo citar la fuente.


Senador ruso denuncia doble moral de Tillerson sobre América Latina

Konstantín Kosachov, aseguró que Washington pretende con su política vulnerar los derechos soberanos de los Estados

CCS  -  AVN  -  2 febrero, 2018

El senador ruso, Konstantín Kosachov, calificó de doble moral las declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, quien aseguró que la creciente influencia de Rusia y China en América Latina representa una amenaza.

El 1 de febrero el jefe de la diplomacia de Washington, que emprendió una gira por Suramérica, aseguró que América Latina “no necesita de nuevos poderes imperiales que solo miran por sus intereses”, y dijo que EEUU “es distinto”, ya que no busca acuerdos “a corto plazo con ganancias asimétricas” y comparte los valores de los latinoamericanos.

Ante estas declaraciones, Kosachov recordó en su cuenta de Facebook que para EEUU Latinoamérica siempre representó su patio trasero, y en este caso el imperio estadounidense “ha superado los ejemplos más evidentes de doble moral estadounidense, al declarar que EEUU” supuestamente solo busca socios en esa región.

“Resulta evidente que, cuando EEUU se preocupa por la creciente influencia de Rusia y China (…) en sus vecinos del sur, solo confirma la evidente idea de que Washington rechaza categóricamente todo aquello que propone de palabra: los principios democráticos en las relaciones, los derechos soberanos de los Estados a desarrollar relaciones con otros países a su antojo, el ‘mercado’ abierto y libre”, destacó Kosachov, cita este viernes Sputnik.

El senador agregó que, evidentemente, América Latina es otra región en la cual la idea de un mundo unipolar lucha contra los principios de la multipolaridad.


FIESTA DEL LIBRO EN CUBA

Por Pedro Martínez Pírez

La Feria Internacional del Libro, que se inició en La Habana el primero de febrero y concluirá el 13 de mayo próximo en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, constituye una verdadera fiesta cultural, y en esta vigésimo séptima edición está dedicada al prestigioso historiador de la Ciudad Eusebio Leal y tiene como país invitado a la República Popular China.

Cuba fue, el 28 de septiembre de 1960, el primer país que en América Latina y el Caribe reconoció a la República Popular China, que es ahora una gran potencia mundial y está ampliamente representada en este gran evento cultural al cual asisten cerca de quinientas personalidades de más de cuarenta países.

Este año serán más de seiscientas novedades literarias las que se presentarán en la Feria, con más de cuatro mil títulos y cuatro millones de ejemplares, haciendo realidad el pensamiento de José Martí, quien hace más de un siglo aseguró que “un libro nuevo es siempre un motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera, la eternidad que se nos adelanta, una ráfaga divina que viene a posarse en nuestra frente”.

Y Cuba, primer país que en América erradicó el analfabetismo, disfruta a lo largo y ancho del archipiélago, este gran evento cultural que se realiza cada año y tiene como sede principal la hermosa Fortaleza San Carlos de la Cabaña, en el entorno del centro histórico de La Habana, reconocido por la UNESCO como patrimonio cultural de la Humanidad.

La Habana, 05 de febrero de 2018


Cuba rechaza el retorno de la Doctrina Monroe

El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe

5 de febrero de 2018 02:02:20

El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe.

En vísperas de su viaje, el jueves 1ro. de febrero, el secretario de Estado Rex Tillerson, en una comparecencia en la Universidad de Texas en Austin,  realizó declaraciones alarmantes e injerencistas que instigan abiertamente al derrocamiento, por cualquier vía, del Gobierno legítimo de Venezuela y están dirigidas también a socavar el repudio unánime de la región a las medidas de retroceso y endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que tienen como propósito dañar a la economía y al pueblo cubanos para tratar de doblegar al país.

 Sus declaraciones se ajustan claramente a los esquemas de cambio de régimen, que han cobrado millones de víctimas inocentes en varias partes del mundo y promovido la violencia, la guerra, las crisis humanitarias y la inestabilidad, demostrando su fracaso. El Gobierno de Estados Unidos desconoce que esta es una región comprometida con la defensa de la paz, tal como quedó consagrado en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana el 29 de enero del 2014, durante la II Cumbre de la Celac.

Al decir del secretario Tillerson, «En la historia de Venezuela y de hecho en la historia de otros países latinoamericanos y sudamericanos, frecuentemente son los militares (los) que se ocupan de esto,  cuando las cosas se ponen tan malas que los líderes militares se dan cuenta que ya no pueden responder más a los ciudadanos y ellos conducen una transición pacífica. Si este es el caso o no, yo no lo sé». Anteriormente, defendió los postulados de la tristemente célebre doctrina que estableció como política que América es el traspatio de Estados Unidos, al declarar que «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

 Sus palabras son claramente una instigación al «cambio de régimen». En sus instrucciones para la región, Tillerson llegó tan lejos como sugerir que el presidente Nicolás Maduro debería abandonar su puesto de Jefe de Estado democráticamente electo por una indiscutible mayoría de votos. En su discurso, también vuelve con los fracasados condicionamientos a Cuba y, sin autoridad moral alguna, se entromete en los asuntos internos cubanos, al reclamar de nuestro próximo proceso electoral, cambios que sean del agrado de  Estados Unidos.

 Con sus declaraciones, el alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos, añade un nuevo acto a lo que ha sido un patrón de sucesivos atropellos en la historia de dominación de nuestra región y ratifica el sostenido desprecio con que el Gobierno del presidente Donald Trump se ha referido inequívocamente a las naciones de Latinoamérica y el Caribe, a cuyos pueblos descalifica cada vez que tiene oportunidad.

 El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba condena esta nueva agresión contra Cuba y Venezuela, que sucede a las recientes declaraciones irrespetuosas del presidente Trump en el discurso sobre el Estado de la Unión.

 Antes de partir a su gira imperialista, el Secretario de Estado anuncia que el 2018 será el año de las Américas y deja claro que buscará incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos latinoamericanos. Al hacerlo, tropezará con el repudio que inspiran sus anuncios y con la dignidad de los pueblos de la región, quienes cargan con la memoria de los cientos de miles de muertos y desaparecidos por las dictaduras militares auspiciadas por Estados Unidos y que el secretario Tillerson hoy incita a reeditar.    

Resulta indignante e inaceptable que el Secretario de Estado de Estados Unidos llame abiertamente a un golpe militar en Venezuela, alentando la inestabilidad, el derrocamiento de Gobiernos democráticamente electos y la violencia.

Es obvio y lamentable que ni el Presidente de Estados Unidos ni su Secretario de Estado conocen a América Latina y al Caribe. El nuestro ha sido un continente sometido al dominio humillante de EE. UU., interesado solo en extraer sus recursos en una relación desigual. Pero Nuestra América ha despertado y ya no será tan fácil doblegarla.