sábado, 24 de febrero de 2018

ZIMBADWE: RECETA PARA EL DESASTRE


Jorge Gómez Barata

Si alguien cree imposible arruinar una mina de oro que mire para Zimbadwe, un país inmensamente rico que es escenario de la mayor crisis económica y financiera de los tiempos modernos.

Entre las causas de la debacle económica de Zimbadwe figuran las condiciones impuestas por la minoría blanca para ceder espacios a la mayoría negra, circunstancia codificada por los acuerdos de Lancaster House (1979) en los cuales se establecieron condicionales que limitaban la acción del gobierno nacido de las elecciones de 1980, entre ellas una moratoria a la confiscación de propiedades, en especial de las tierras en poder de los blancos. 

A las limitaciones económicas se añadieron las dificultades de las organizaciones africanas para asumir la dirección del estado, ejercer el gobierno, conducir una sociedad relativamente desarrollada, y pagar las deudas adquiridas por la minoría blanca. El cuadro se amplió por los intensos conflictos internos asociados al tribalismo, ambiciones políticas y regateos económicos. El ambiente se enrareció aún más por las sanciones que, invocando violaciones de los derechos humanos, impusieron Estados Unidos y la Unión Europea.

Uno de los elementos más dañinos fueron las pugnas internas provocadas principalmente por el estilo despótico de Mugabe, que durante 30 años encabezó un gobierno que dilapidó un enorme capital político y mostró incapacidad para administrar la victoria, conducir la transición y lidiar con las sucesivas crisis que llevaron al país a la ruina y finalmente a su destitución.

La guinda del pastel llegó en el año 2000 cuando Mugabe dispuso la confiscación de las tierras en poder de la minoría blanca. Unos tres mil propietarios poseedores de las dos terceras partes de la mejor tierra, en las cuales se cultivaba sobre todo tabaco.

Como resultado de la evicción que acompañó a la “reforma agraria” los blancos perdieron las tierras, los negros el trabajo y el país los ingresos. Nadie ganó excepto aquellos que en virtud del nepotismo y la corrupción las recibieron como dadivas para no hacer nada con ellas porque no saben cómo.

CRONOLOGIA DEL DESASTRE

En 1980 Robert Mugabe fue elegido presidente de Zimbadwe. Entonces se creó el dólar zimbawense que fluctuaba alrededor de 1.50 respecto al de Estados Unidos. Alrededor de 1990 la economía nacional comenzó a deslizarse por un plano inclinado, la inflación se disparó y en 2008 era de 89.700 trillones por ciento. El gobierno dejó de imprimir su propia moneda y el rand de Sudáfrica, el Pula de Bostwana y el dólar de Estados Unidos ocuparon el mercado nacional. Entonces el desempleo rondaba el 80 por ciento de la población. 

En 2006 se aumentaron los salarios al ejército y los empleados públicos en alrededor del 300 por ciento. Para asumir esas y otras obligaciones el gobierno imprimió 60 billones de dólares zimbabuenses. En 2007 la inflación alcanzó el 11 000 %. Se acuñaron billetes de 200 000 dólares zimbabuenses. El siguiente año de 10 millones y luego de 50 000 000 millones.

Cuando la inflación llegó al 26 470,8 % se pusieron en circulación billetes de 100 000 y 250 000 millones de dólares. Entonces una cerveza costaba 100 mil millones de dólares zimbabuenses y una hora después su precio podía ser el doble. Aquel año se agotaron las reservas de papel moneda y la inflación sobrepasó los 2.2 millones por ciento.

​En 2009 se autorizó el libre uso de monedas extranjeras y en 2011 se anunció la emisión de billetes de 100 billones de dólares zimbabuenses que equivalían a unos 30 dólares de Estados Unidos. En febrero de aquel año se revaluó la moneda. Un dólar nuevo de Zimbadwe equivalía a un billón de los antiguos.

En 2015 finalmente el dólar de Zimbadwe fue retirado de la circulación y fueron cambiados por dólares de Estados Unidos a una tasa de treinta y cinco mil millones de (35.000 000 000) dólares zimbawense por un dólar de Estados Unidos.

Zimbadwe es un país inmensamente rico, productor agrícola de excelencia con explotaciones de diamantes, oro y otros minerales donde, la combinación de despotismo, aventurerismo político e incompetencia económica frustraron lo que pudo ser la consumación de un magnifico esfuerzo revolucionario. Los hechos están a la vista. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de febrero de 2018

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El presente trabajo fue publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo citar la fuente. 

Informe: La actividad militar de EE.UU. en Latinoamérica pretende "cambiar de régimen" en Venezuela


RT  -   23 feb 2018 22:09 GMT

Un centro de análisis geopolítico considera que no son casuales las diversas maniobras de Washington en el continente.

Un miembro de la Fuerza Aérea de EE. UU. durante la operación AmazonLog, en Tabatinga, Brasil el 11 de noviembre de 2017. Leonardo Benassatto / Reuters

La Administración de Donald Trump adelanta una guerra de amplio espectro contra Venezuela, asegura un informe publicado por el  Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag)

El texto, titulado 'Fuerzas Armadas en América Latina: armas, capacitación y el cerco a Venezuela', precisa que esta acción implica la conformación de una fuerza multilateral para intervenir la nación gobernada por Nicolás Maduro, "en lo económico y político, también en lo militar".

Según el documento, los recientes movimientos militares registrados en Panamá y Colombia; las bases militares con las que EE.UU. cuenta en Colombia, Perú y Honduras; los ejercicios militares denominados AmazonLog, y, por si fuera poco, los acuerdos con las fuerzas armadas argentinas suponen una "demostración de fuerza" para el "cambio de régimen" en Caracas.

Para el Celag, no es coincidente que tropas estadounidenses aterrizaran el pasado mes de enero en Panamá para la realización de los ejercicios denominados Nuevos Horizontes. Estas maniobras, organizadas por el Comando Sur, durarán hasta mediados de 2018, un período "que abarca las elecciones presidenciales venezolanas establecidas para abril", resalta la publicación.

Este tipo de operativos, agrega el documento "forman parte de escenarios que [aparentemente] requieren una intervención humanitaria, en países con 'desorden interno'".

Por último, y luego de detallar las millonarias compras de armamento realizadas durante 2016 por los gobiernos de Colombia, México, Brasil y Argentina, el Celag recuerda que el Ministerio de Defensa de Perú también informó sobre la ejecución del llamado Ejercicio Fuerzas Aliadas Humanitarias entre los días 16 y 27 de abril de 2018.

"La realización del ejercicio también coincide con el período en el que se llevarán a cabo las elecciones en Venezuela", finaliza el texto.

Con los yanquis no hay arreglos


Por Arthur González*

Martianos  -  24/02/18


A pesar de la voluntad expresada y demostrada por el gobierno cubano, de mantener un diálogo respetuoso y equitativo con Estados Unidos, la Casa Blanca persiste en no aceptar que su vecino del Sur tenga un sistema diferente y se declare independiente de toda dominación estadounidense, como le fue impuesta a la Isla desde 1898 hasta 1958.

Las frágiles relaciones diplomáticas que estableció el presidente Barack Obama, con la ilusión de desmontar el socialismo desde adentro, a partir de su táctica de los golpes suaves, no dieron el resultado que esperaban obtener, de ahí que su sucesor Donald Trump decidiera volver a la hostilidad que ha caracterizado las relaciones entre los dos países, desde 1959.

Nunca se puede olvidar que antes del triunfo del ejército rebelde sobre el de Fulgencio Batista, tanto el presidente Dwight Eisenhower, como el director de las CIA Allen Dulles, habían manifestado en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, celebrada el 23 de diciembre de 1958, que había que evitar la victoria de Fidel Castro.

Por tanto, no fue la Reforma Agriaría, ni la nacionalización de sus propiedades en la Isla la causante del empeoramiento de relaciones entre ambas naciones, sencillamente sabían que Fidel no era un político similar a los que gobernaron la república mediatizada, aquellos que eran fieles cumplidores de las órdenes de Washington.

La CIA lo plasmó sin tapujos en su primer Plan de Acciones Encubiertas, aprobado el 17 de marzo de 1960 por el Presidente de Estados Unidos:

“El propósito del programa expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”.

Muy firme es el propósito yanqui, mientras en Cuba exista un gobierno anti imperialista no habrá jamás arreglo, lo demás es fantasía, la historia de más de medio siglo así lo avala.

Esa es la razón por la que no existe un diálogo respetuoso, debido a que los Estados Unidos es el máximo violador de todas las normas internacionales y conserva intactas todas las sanciones contra la Revolución cubana, incluso bajo la presidencia de Obama, quien además fue el presidente que más dinero aprobó para las acciones subversivas y estableció récord de multas multimillonarias a la banca internacional que se atrevió a realizar transacciones con Cuba.

El 22 de febrero 2018 Donald Trump, emitió una proclama para continuar la denominada “emergencia nacional” con respecto a Cuba, que sostiene la regulación del anclaje y el movimiento de embarcaciones, algo aprobado por William Clinton en marzo de 1996, y ratificado por Barack Obama dos veces más, en febrero del 2004 y febrero del 2016.

El presidente Donald Trump, entre los ocho argumentos expuestos para esa aprobación, mencionó el impacto de la emigración cubana y la situación de la economía de la Isla, recordó el bloqueo que Estados Unidos sostiene contra Cuba y trajo nuevamente a colación los objetivos del denominado Memorando Presidencial de Seguridad Nacional, sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba, el cual decretó el 16 de junio de 2017, ante la mafia terrorista anticubana de Miami.

Trump y las fuerzas ultraconservadoras que lo rodean, se oponen al cambio de táctica aplicado por Obama para destruir a la Revolución socialista, al preferir las acciones abiertas y directas que ha seguido Estados Unidos desde 1959, lo que explicó detalladamente el 11/11/2017, Carlos Díaz-Rosillo, asesor del Presidente para la política hacia Cuba, cuando aseguró:

“El motivo del viraje de la política de Estados Unidos hacia Cuba, establecida por el gobierno de Obama, es que el actual Presidente expresó que no estaba de acuerdo con la misma, porque esas negociaciones no dieron resultados adecuados, porque ni el pueblo norteamericano ni el cubano se han beneficiado, solo el gobierno de La Habana”.

Esa es la verdad que deben conocer todos los cubanos y los que están por nacer, para que nunca se equivoque con ese poderoso vecino que siempre ha soñado con anexarse a la Mayor de las Antillas.

Por suerte José Martí nos dejó su legado cuando afirmó:

“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”.

* Cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano