viernes, 9 de marzo de 2018

EL SALVADOR: Cambio de color y poco más


Rodolfo Cardenal*
NOTICIAS UCA  -  08/03/2018

El cambio se ha producido. El rojo retrocede y el tricolor avanza. El FMLN ha sufrido una enorme derrota electoral. Algo anda muy mal en la conducción y en el gobierno de este partido para sufrir semejante humillación en las urnas. En realidad, la derrota se la ha infligido la ciudadanía más que Arena mismo. En efecto, el FMLN ha perdido alrededor de la mitad del voto que obtuvo en 2015. En otros lados, después de una debacle de esa envergadura, la dirección del partido presenta su renuncia inmediatamente. Sin ir más lejos, el mismo día hubo elecciones en Italia y el partido de gobierno también salió derrotado. La renuncia de su dirigencia no se hizo esperar. Eso no sucederá en el FMLN. Los resultados electorales no son suficientemente contundentes para la dirigencia actual, que prefiere “reflexionar”. El aura de la lucha popular se ha difuminado sin entregar los resultados esperados. Después de casi una década de gobierno, una porción importante de la ciudadanía ya no encuentra razones para votar por el FMLN. Ni siquiera a nivel local.

Ahora bien, Arena no ha hecho nada extraordinario para merecer un triunfo tan aplastante, excepto entorpecer la gestión del FMLN y así contribuir a su descalabro. La actuación política de Arena ha sido eminentemente negativa y el FMLN ha caído en la trampa, demostrando así falta de iniciativa, de imaginación y de voluntad política. La única responsable de la debacle es la dirección del partido. Más aún, los datos muestran que la victoria de Arena no es tan abrumadora como aparenta, pues no ha recibido más votos que en 2015. Incluso es probable que haya recibido un poco menos. Así, pues, no es Arena la que sube en las preferencias, sino que el FMLN se derrumba estrepitosamente y así crea un sector muy descontento, que podría decantarse por una tercera alternativa.

Arena tampoco ha cambiado. Algunos de los diputados y alcaldes reelegidos han sido acusados de enriquecimiento ilícito, de comprar votos a las pandillas y de adjudicar fondos municipales sin respaldo contable. El partido todavía no ha explicado el destino de los diez millones de dólares de Taiwán. Los acusados reelegidos desconocen las acusaciones, la débil institucionalidad no ha podido impedir su reelección y el partido los tolera. Prefiere “pasar la página” y olvidar estos “deslices”. Mucho más ahora, en la euforia del triunfo.

Arena dice recibir la victoria con humildad, una virtud desconocida en un partido que se ha caracterizado desde su fundación por la arrogancia y la prepotencia. Una cosa debiera tener claro. Si los cambios anunciados por los cuatro rincones del país como radicales, como nuevo comienzo, como nueva forma de hacer política, etc., no se traducen en una mejora palpable del nivel de vida de la mayoría empobrecida, más pronto que tarde sufrirá un revés notable, cuando las urnas vuelvan a estar a disposición de la ciudadanía. Sobre todo si existe una tercera alternativa.

En la euforia del triunfo, Arena ha reafirmado que ha llegado el momento de cambiar el rumbo del país. Pero es dudoso que ese cambio de dirección favorezca directamente a los intereses populares, aunque nunca es tarde para convertirse a la pobrería salvadoreña. La prioridad pertenece a los intereses de los grandes capitalistas que patrocinan el partido. El resto debe conformarse con lo que sobre. En este sentido, la dirección del FMLN carga sobre sus hombros la enorme responsabilidad de haber entregado el poder legislativo y municipal al capitalismo neoliberal.

El Salvador cambiará realmente de rumbo si, antes de que termine el año, la mayoría legislativa de Arena eleva el impuesto directo sobre las rentas más altas, restablece el impuesto sobre el patrimonio, introduce el impuesto predial y el impuesto diferenciado al valor agregado (la canasta básica y los medicamentos pagan el mínimo) y enfoca las exoneraciones en la actividades que dinamizan el empleo y el mercado interno. Entonces, el cambio será drástico y comenzará a haber recursos para educación y salud, y mejorará el nivel de vida de la mayoría de la población.

El FMLN queda reducido a la irrelevancia legislativa. El único recurso del que dispondrá es el veto presidencial, un instrumento muy socorrido por Arena en otro tiempo también adverso. Pero a diferencia de entonces, ahora será más fácil superarlo. Si hubiera fortalecido la institucionalidad, ahora dispondría de herramientas eficaces para controlar el poder de los nuevos legisladores. En vez de ello, se resistió y se resiste a la independencia de poderes, la rendición de cuentas (incluidos los militares) y la transparencia financiera. Probablemente, nunca se le ocurrió que podría pasar a la oposición tan pronto. Arena tampoco está libre de esa tentación. Como ninguno trabaja para mejorar la institucionalidad democrática (de la cual se confiesan fervorosos creyentes en tiempos electorales), sino para ejercer el poder de la manera más absoluta posible y así proteger el fraude y la corrupción, el control es un estorbo intolerable. Sin embargo, es una herramienta eficaz si se utiliza de manera inteligente.

* Director del Centro Monseñor Romero

NO SOLO ES CUESTION DE EDAD


Jorge Gómez Barata 

Hay en Cuba quienes expresan preocupación por el envejecimiento de los líderes y funcionarios de mayor jerarquía política y estatal, mientras otros se intranquilizan al percibir la ausencia de ideas renovadoras, actitudes innovadoras y planteamientos audaces en la proyección pública de aquellos cuadros jóvenes o relativamente jóvenes que operan en los niveles medios de las estructuras del gobierno, el partido, los parlamentos, el poder judicial, las organizaciones sindicales, juveniles, de masas, sociales y profesionales.

Al respecto varios destacados intelectuales, académicos y diplomáticos cubanos, entre ellos Aurelio Alonso, Carlos Alzugaray y Esteban Morales, casi con las mismas palabras, han comentado que los jóvenes dirigentes aluden constantemente a la continuidad del proceso revolucionario y raras veces al cambio. Otros como Rafael Hernández y el recién fallecido Desiderio Navarro, ofrecen tribunas y crean espacios de perfil teórico e ideológicos avanzados que son más disfrutados y aprovechados por gente de edad provecta que por los representantes de las nuevas generaciones y los líderes emergentes.

La preocupación proviene de la proyección pública de los cuadros jóvenes y de mediana edad, que son la mayoría entre los diputados y ministros, profesores y rectores de las universidades, directores de empresas instituciones de servicios, diplomáticos y directivos de los medios de difusión, en los cuales no se percibe un pensamiento renovador, un esfuerzo por operar con ideas avanzadas y acercarse a los asuntos contemporáneos con argumentos de calidad. Hay incluso quienes temen un empobrecimiento de la cultura política. 

En este segmento etario, es visible la tendencia a la repetición de conceptos establecidos, algunos de ellos, obviamente superados por la práctica y la teoría y otros francamente envejecidos y lo que es aún peor, a evadir el tratamiento de complicados problemas sociales, incluso algunos presentes en su radio de acción, a abusar de eufemismos y al debate fraterno con aquellos que se rezagan.

En ocasiones da la impresión de que, sobre todo, en los ámbitos políticos, teóricos, culturales e ideológicos, se colocan en una zona de confort desde la cual se elogia al pasado y se evita considerar las tensiones del presente, así como los desafíos y oportunidades del porvenir. 

Aunque hay excepciones, en muchos ejecutivos jóvenes que se aprestan a relevar a la generación histórica, así como entre los periodistas, comunicadores y expertos en asuntos de comunicación social, se extraña la energía, la vehemencia y la audacia de los emprendedores, cuya mejor cualidad es proponer iniciativas y cuya característica es la disposición para asumir los riesgos de pensar con cabeza propia y actuar con independencia.

No se trata de pedir a los jóvenes líderes que actúan en las estructuras del sistema, que se aparten de las políticas, el pensamiento y el discurso oficial que, dicho sea de paso, es el de la Revolución, sino de que lo realicen con creatividad e independencia, lo enriquezcan, lo modernicen y lo dinamicen y, en tiempo lugar y forma, lo critiquen y lo enriquezcan.

Ser innovador no significa ser opositor, hipercrítico ni hereje, pero tampoco ser fiel implica ser dogmático. Ser jóvenes responsables es también ser creadores, audaces y originales y, cuando sea necesario, valientes. El presidente Raúl Castro, educado en la escuela del Concepto de Revolución, es el más persistente defensor del socialismo y el más audaz de los renovadores. Fue él quien primero llamó a “Desempolvar el trabajo político y del Partido” y quien en los difíciles años noventa levantó la consigna de: “Sí, se puede” y fue provincia por provincia, renovando y entregando la bandera a cuadros jóvenes.

Es francamente extraño que en la retórica de los jóvenes dirigentes no se perciba respaldo explícito y entusiasta a la idea de “cambiar las mentalidades” y no se profundice en el contenido de la idea de “Cambiar todo lo que deba ser cambiado”. Al respecto Aurelio Alonso, Premio Nacional de Ciencias Sociales fue preciso al indicar que “Fidel no dejó dicho lo que era necesario cambiar”, cosa que le corresponde averiguar a los jóvenes con responsabilidades.      

Desde cualquier punto de vista, es preciso reconocer que las ideas, el diseño y el impulso renovador, plasmado en la actualización del modelo económico y social, provienen de la generación histórica, la cual no puede ser tildada de inmovilista, pero que tampoco puede hacerlo todo y a la cual no basta con elogiar, sino que es preciso apoyar, tanto en la idea de la resistencia como en la del cambio.

En los años ochenta, antes de que Gorbachov apareciera en la palestra pública, el Comandante Fidel Castro auspició el proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas y legó el Concepto de Revolución, síntesis del espíritu renovador que ha de caracterizar al discurso revolucionario en todas sus etapas.

En los últimos años, en medio de tensiones políticas y emocionales tremendas, desde la presidencia, Raúl Castro no solo avanzó en otras rectificaciones, sino que condujo el esfuerzo para encaminar la solución del diferendo con Estados Unidos, en lo cual los resultados están a la vista. Luego les cuento. Allá nos vemos.

La Habana, 09 de marzo de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo indicar la fuente.

LA DEMOCRACIA SOCIALISTA EN EJERCICIO


Por Manuel E. Yepe

Los cubanos acuden este domingo 11 de marzo a las urnas para elegir a los miembros de las Asambleas Provinciales del Poder Popular y a los diputados a la Asamblea Nacional de Cuba.

De este ejercicio democrático surgirá el nuevo parlamento cubano y su órgano superior, el nuevo Consejo de Estado, que a su vez, a elegirá al nuevo presidente de la República de Cuba, sucesor del General Raúl Castro Ruz quien ha estado al frente del gobierno de la nación desde 2008.

Inicialmente Raúl ocupó el cargo por sustitución reglamentaria al enfermar el Presidente Fidel Castro Ruz y corresponderle a él reemplazarlo en función de sus deberes de Primer Vicepresidente.

Durante los dos períodos presidenciales consecutivos que siguieron, fue electo por voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Pero en esta ocasión Raúl ha anunciado su decisión de no presentarse a una nueva reelección.

Raúl Castro ha sido, desde el inicio de la lucha insurreccional contra la tiranía de Batista, la segunda figura en la dirigencia de la revolución. Su actuación al frente del gobierno le ha granjeado un incremento en el prestigio que ya tenía por su desempeño al frente  de la defensa del país.

Nadie cuestiona su autoridad y la enorme popularidad en el seno del pueblo que lo capacitarían para continuar en el cargo presidencial en un nuevo período, pero el propio Raúl Castro ha propugnado la necesidad de trabajar por la renovación de los dirigentes de la revolución y el gobierno, lo que a los ojos del pueblo ha convertido el acatamiento de su decisión de no continuar en el cargo en el pago de una deuda de gratitud a su Presidente.

Cuba vive desde hace más de seis décadas en permanente guerra de resistencia con la superpotencia norteamericana en la que se ha forjado una extraordinaria confianza de la población de la isla en sus dirigentes históricos.

Ni Raúl ni alguna otra figura de gran ascendiente revolucionario en la población ha señalado su preferencia por algún individuo para el más alto cargo estatal, acatando principios que la dirigencia histórica de la revolución ha defendido y practicado de preferir la renovación progresiva de dirigentes y cuadros desde las raíces.

El diseño del sistema electoral cubano partió de los aportes de juristas constitucionalistas y otros especialistas comprometidos con la independencia y el respeto a la voluntad de los cubanos. No es copia de otros sistemas, aunque está basado en los resultados del análisis de textos elaborados por los independentistas fundadores de la nación cubana y el estudio por expertos cubanos de sistemas electorales de muchos países de América Latina y otras naciones del mundo. Todo ello, sistemáticamente enriquecido por la práctica de una población con nivel educativo y cultural incomparablemente superior al que tenía antes del triunfo revolucionario de 1959.

En Cuba existe, por mandato constitucional un único partido que sin embargo no es un partido electoral ni participa para nada en los procesos comiciales sino que actúa como autoridad aglutinante de todo el pueblo en función de defender la independencia de la nación e impedir su absorción por la superpotencia imperialista vecina, un peligro latente desde que Cuba dejó de ser colonia española tras cruentas guerras libertadoras desde 1868 hasta el inicio de siglo XIX, a base de mucho heroísmo y grandes sacrificios.

En la Isla hoy está prohibida la propaganda electoral. Los vecinos de las comunidades eligen de entre ellos mismos a sus delegados que integran las asambleas municipales, ejercicio que constituye la base esencial de la democracia total del sistema.

En las asambleas municipales constituidas por delegados de la base se eligen los candidatos a ser miembros de las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Esta última elige al Consejo de Estado, integrado por una veintena de miembros, y éstos a su presidente, el Jefe del Estado, quien es también presidente del Gobierno.

Todos los electos, desde los delegados de base hasta el Presidente  de la República, están obligados a rendir cuenta de su ejecutoria varias veces en el año a quienes los eligieron.

La inspiración inicial ha sido la democracia asamblearia griega, pero a diferencia de ésta, en la que los esclavos estaban excluidos, los electores son hombres y mujeres; blancos, negros y mestizos; civiles y militares: toda la gama de la sociedad cubana, sin otras limitaciones que aquellas que restringen los derechos de quienes cumplen alguna sanción jurídica que así lo determina, impuesta por las autoridades judiciales correspondientes.

El sistema es aún perfectible.  Pero sus estatutos exigen que toda modificación deba siempre encaminarse al acercamiento de la dirección política del país a la población, teniendo en cuenta el hecho esencial de que el poder hegemónico en Cuba esté siempre y únicamente en manos del pueblo cubano.

La Habana, Marzo 8 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

“IN ODIUM FIDEI”, POR ODIO A LA FE. CANONIZACION DEL BEATO OSCAR ROMERO


Chencho Alas

El pasado miércoles, 7 de marzo, el Papa Francisco nos dio la gran noticia que muchos de nosotros esperábamos: el beato Oscar Romero, el obispo de los pobres, va a ser elevado a la gloria de Bernini, va a ser canonizado.

La idea que se tiene es que el mártir sufre la muerte por defender una religión o creencia. En mayo del 2015, dos años después de su elección, el Papa Francisco reconoció la condición de mártir de Romero “por odio a la fe” y abrió el camino para su beatificación y posteriormente su canonización.

La mayoría de nosotros salvadoreños somos cristianos, ya sea católicos o evangelistas. Muy pocos confiesan ser ateos y un número muy pequeño manifiesta odio a la fe. ¿Cómo se puede entonces interpretar la afirmación del Papa de que San Oscar Romero murió “por odio a la fe”? Creo que para responder a esta pregunta tenemos que ir a la Biblia y de manera particular a los evangelios, al mensaje de Jesús.

Leemos en el evangelio de San Mateo 22, 35-38, que los fariseos querían a toda costa hacer caer en contradicción a Jesús y restarle el aprecio de las masas. Un doctor de la ley, fariseo, le hizo la siguiente pregunta para tentarle: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley? Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el gran mandamiento, el primero. Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos.” Estos dos mandamientos son inseparables, constituyen la esencia de la fe. No se puede amar a  Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El Papa Benedicto XVI lo explica magistralmente: “La misma Persona de Jesús y todo su misterio encarnan la unidad del amor de Dios y del prójimo, como dos brazos de la Cruz, vertical y horizontal”.

San Oscar Romero amó al prójimo siempre, pero de una manera particular lo manifestó en sus últimos tres años y medio de servicio en San Salvador. Como todos los profetas, su arma favorita fue la palabra ya sea desde el púlpito o desde la radio denunciando las opresiones, las injusticias que sufrían los más pobres, particularmente los campesinos y los habitantes de barriadas. No le fue fácil comprometerse con el destino de los pobres. De antemano sabía, al igual que Jesús, que una decisión semejante le iba a llevar a enfrentar a los ricos, a los militares, al gobierno del país y lo peor de todo, a la mayoría de sus hermanos obispos.

El 20 de marzo de 1977, con ocasión de la misa única en catedral para celebrar el martirio del P. Rutilio Grande, Mons. Romero, frente a cien mil y más feligreses, se comprometió a ser el profeta que necesitaba el pueblo. “El profeta es como el alma del pueblo, conoce sus angustias y presiones y lleva la esperanza de Jesús muerto y resucitado a todos (Iglesia, Tierra y Lucha Campesina, José Inocencio Alas, p. 266).” “Aceptó algo más que el martirio. Desde entonces comenzó a vivir las angustias y las esperanzas de El Salvador. Hizo suyo el llanto de la viuda, el pan que pide el huérfano, la libertad que busca el joven, la lucha de una nación, y le dio la trascendencia que le viene del Reino (ibídem, p. 266). Mons. Romero se bañó en el pueblo, se hizo pueblo, fue como su segundo bautismo (ibídem p. 267).

Tiene razón el Papa Francisco, la muerte de Mons. Romero, 24 de marzo de 1980, se debió a su respuesta al evangelio que nos exige el amor al otro, al prójimo, a todos los prójimos. En su caso, el amor a los pobres, a los oprimidos lo llevó a enfrentarse a los poderosos de su tiempo.

Este año, Mons. Romero va a ser elevado a la gloria de Bernini. Me pregunto: ¿En cuánto ha cambiado El Salvador? La respuesta la tenemos en las elecciones del domingo pasado, día en que ganó el partido político fundado por D’Abuisson, el autor intelectual del asesinato de nuestro santo.

Iglesia, Tierra y Lucha Campesina lo encuentra a la venta en el Diario C-Latino. 23 Avenida Sur No. 225, San Salvador. Teléfonos:2222-1009. 2271-0671. Fax:  2271-0822

Kim Jong-un invita a una reunión al presidente Donald Trump


RT  -   9 mar 2018 11:11 GMT

El mandatario estadounidense recibió el mensaje verbal a través de una delegación surcoreana que visitó la Casa Blanca.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, durante un desfile militar en Pionyang. 15 de abril de 2017. / Damir Sagolj / Reuters

La Casa Blanca anunció este jueves que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha aceptado la propuesta de una reunión con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

La invitación de Kim llegó al mandatario norteamericano en forma de un mensaje verbal, transmitido a través de una delegación surcoreana que visitó la Casa Blanca, de acuerdo al testimonio de un alto funcionario estadounidense, refiere Reuters. Inicialmente, los medios habían reportado que se trataba de una carta.

Unos días antes también se conoció que los líderes de Corea del Sur y Corea del Norte, Moon Jae-in y Kim Jong-un, mantendrán una reunión a finales de abril en la zona desmilitarizada.

Este jueves, una delegación procedente de Corea del Sur asistió a la Casa Blanca para entregar el mensaje del líder norcoreano, quien ya había asomado la posibilidad de sentarse a negociar con EE.UU.

Trump, por su parte, confirmó la tarde de este jueves que Corea del Sur hará una "gran declaración" sobre Corea del Norte, luego de sostener un encuentro con la delegación surcoreana, informa ABC News.

Pionyang se abstendrá de hacer pruebas nucleares

Esta tarde, el consejero de seguridad nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, ofreció una rueda de prensa en la Casa Blanca para anunciar la disposición de Corea del Norte de unirse a un plan de desnuclearización permanente.

Según el vocero, las autoridades de Pionyang entienden que los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y EE.UU. continuarán, aunque ratificaron que se abstendrán de hacer pruebas nucleares.

De igual forma, aseguró que tanto Seúl como Washington y el resto de los negociadores están "completamente comprometidos" en la desnuclearización de la península de Corea, y expresaron su "optimismo" en el proceso diplomático para una resolución pacífica de controversias.

"Un gran avance"

Por su parte, el presidente Trump anunció que el encuentro con el líder norcoreano podría producirse en el mes de mayo y consideró que este jueves se ha hecho "un gran avance".

Aunque el mandatario norteamericano se mostró dispuesto a reunirse con Kim, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, ratificó que para EE.UU. es necesario mantener "todas las sanciones y la presión máxima" contra Corea del Norte.

Sanders precisó que aún no ha sido determinado el lugar ni la fecha precisa del encuentro.

Trump declara la guerra comercial del acero y el aluminio


El presidente de EE UU toma la decisión a pesar de las advertencias su partido, los inversores y buena parte de la industria

Ricardo Mir de Francia
EL PERIÓDICO  -  Washington - Jueves, 08/03/2018 | Actualizado el 09/03/2018 a las 08:55 CET

Trump tras firmar las medidas arancelarias sobre el acero y el aluminio. / AP / MANDEL NGAN

Más de un centenar de congresistas republicanos enviaron el miércoles una carta al presidente Donald Trump para pedirle que diera marcha atrás en sus planes para imponer elevados aranceles a las importaciones de acero y aluminio. La carta se sumó al aluvión de advertencias expresadas estos días desde dentro y fuera de Estados Unidos contra las medidas proteccionistas anunciadas por la Casa Blanca, un giro hacia el nacionalismo económico que amenaza con desatar una guerra comercial con China o la Unión Europea. Una vez más, sin embargo, Trump ha desoído las advertencias. Este jueves ha firmado el decreto que oficializa las barreras a la importación de productos metalúrgicos. Canadá y México quedan por el momento exentos y otros países podrían también escaparse si la Casa Blanca considera que han tratado comercialmente y militarmente con justicia a EE UU.

El presidente se ha rodeado de trabajadores de la siderurgia para firmar los nuevos aranceles: un 25% para las importaciones de acero y un 10% para el aluminio. “Si no tenemos acero, no tenemos país”, ha dicho Trump antes de recrearse en cómo la industria pesada estadounidense ha ido menguando en las últimas décadas, un declive que ha atribuido a las “prácticas comerciales injustas” de algunos países, a los que ha acusado de subsidiar su producción e inundar los mercados de acero y aluminio barato. “Las acciones que estamos adoptando no son una elección, sino una necesidad para nuestra seguridad nacional”, ha añadido el presidente.

Unión Europea

Más allá de México y Canadá, con los que Washington está tratando de renegociar los términos del Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (NAFTA), Trump no ha precisado qué otros países podrían quedar eximidos de los nuevos aranceles. Aunque sí ha dicho que la lista podría crecer en las próximas semanas para incluir a otras naciones amigas que cooperan con EE UU en el terreno militar y comercial. “Vamos a ver quién nos ha tratado con justicia y quién no. Quién ha pagado sus contribuciones y quién no”. No está claro qué va a pasar con la Unión Europea, que ya ha puesto sobre la mesa una batería de contramedidas para tasar con aranceles diversas importaciones estadounidenses por valor de 3.500 millones de dólares, desde los pantalones Levi’s a las motos Harley.

Nada bueno se presagia porque antes de firmar el decreto Trump volvió a quejarse de las contribuciones deficitarias a la OTAN de muchos países del Viejo Continente y presentó a la Alianza Atlántica como un mal negocio en el que EE UU paga y los europeos se benefician de su protección. “Tenemos unos cuantos amigos y enemigos que se han aprovechado de nosotros durante muchos años”, dijo antes de poner a Alemania como ejemplo de esa supuesta relación desigual.

En la capital estadounidense hay miedo a una guerra comercial. Pero no solo. Numerosos economistas han advertido de que los aranceles provocarán un encarecimiento generalizado de los costes de producción de la industria estadounidense, que se ha beneficiado del acero y el aluminio barato del exterior, cuyos precios se han depreciado por la sobreproducción de países como China. “Los aranceles son impuestos que hacen las empresas estadounidenses menos competitivas y empobrecen a los consumidores”, dice la carta firmada por 107 congresistas republicanos. “Le imploramos que reconsidere los aranceles generalizados para evitar involuntarias consecuencias negativas”.

Giro proteccionista

El giro proteccionista de Trump ha soliviantado a su partido, que ha sido durante décadas el principal exponente del libre comercio. Pero también ha despertado la oposición frontal del grueso de la gran industria y de los inversores de Wall Street. El presidente ha desoído a sus militares, que le han advertido de las consecuencias que la guerra arancelaria podría tener para la seguridad nacional, y al presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Gary Cohn, que dimitió esta semana al ver como su opinión era ignorada. Si algo puede extraerse de esta batalla es que han ganado los nacionalistas económicos en el seno de su Administración.

Pero el mundo no se para con las decisiones de Trump. Este mismo jueves, 11 países de Asia, Oceanía y América han firmado el tratado comercial Transpacífico, un tratado que negoció la Administración de Barack Obama y del que Trump se salió antes de que fuera rubricado. La lectura que deja es evidente: EE UU pierde influencia en el mundo con su repliegue nacionalista.    

Florida aprueba medidas modestas para el control de armas

Tres semanas después de un joven matara a 17 estudiantes y profesores en el instituto de Parkland, el parlamento de Florida ha aprobado una serie de medidas para endurecer la regulación de armas. Las medidas son a todas luces modestas, pero no deja de ser una victoria significativa para los alumnos de Parkland y los partidarios de una mayor regulación, ya que el proyecto de ley contaba con la oposición del lobi de las armas y se ha firmado en un estado que había servido de laboratorio para la NRA. La ley eleva de 18 a 21 años la edad mínima para adquirir una pistola, impone una moratoria de tres días para formalizar las compras y prohíbe los accesorios que sirven para transformar los rifles semiautomáticos en ametralladoras. Más conflictiva es la cláusula que permitirá armar a parte del personal de los colegios.