sábado, 6 de octubre de 2018

DIARIO DE CANADA POR PROLONGAR COMEDIA


Por Manuel E. Yepe

El gobierno canadiense se ha asociado, con sus expertos en lesiones cerebrales, a la investigación de las causas y efectos de los supuestos problemas de salud que han afectado a diplomáticos canadienses y estadounidenses acreditados en La Habana.

Así dice en titulares un artículo del periódico The Star, de Ottawa, con la firma de Bruce Campion-Smith, su reportero para asuntos políticos locales.

Global Affairs, la cancillería de Canadá, ha dispuesto que el Centro de Reparación de Cerebros, afiliado a la Universidad de Dalhousie, así como la Autoridad Sanitaria y el Centro de Salud IWK de Nueva Escocia, investiguen las causas potenciales y síntomas misteriosos que supuestamente afectaron a una docena de diplomáticos y miembros de sus familias acreditados en Cuba.

Un alto funcionario del gobierno federal dijo a The Star que una investigación liderada por la RCMP (Policía Montada Real de Canadá) realizada con la cooperación de las autoridades cubanas, que se ha prolongado por más de un año, no parece haberse acercado siquiera a determinar lo que pudo haber ocurrido y si de veras sucedió algo .

Desde 2016, cuando varios diplomáticos estadounidenses a los  que se sumaron poco después algunos canadienses, se han visto envueltos en una serie de misteriosos incidentes que les dejaron sufriendo síntomas tales como mareos, náuseas, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse, similares a los de una conmoción cerebral pero sin traumatismo craneal que explique la causa, expone el diario canadiense.

"A pesar de todas las investigaciones realizadas, la causa o causas de los incidentes de salud experimentado por nuestro personal son todavía desconocidas. Básicamente seguimos en la búsqueda, investigando y trabajando con nuestros homólogos", dijo el funcionario, que habló con la condición de que su testimonio se mantuviera en el anonimato, según The Star.

Las investigaciones han sido desde el inicio entorpecidas por circunstancias misteriosas. Primero porque la parte estadounidense no permitió a peritos acreditados de cualquier nacionalidad acceso clínico a los afectados ni a los médicos militares estadounidenses que pudieron verlos dentro de un espacio de tiempo próximo a la afectación, aduciendo que los pacientes eran personal que laboraba en tareas de inteligencia, obligado a respetar estrictas reglas de secretismo por el perfil de sus tareas.

Adicionalmente, muchos medios de prensa han dado vuelo a la imaginación de su público con versiones de ciencia ficción sobre armas ultrasónicas que pudieran ser de microondas; especulación acerca del tamaño de tales armas y las capacidades de esos probables dispositivos.

Pero quizás el principal obstáculo ha estado en que el tema fue convertido en denuncia contra Cuba por el Senador republicano del estado de Florida Marco Rubio quien, aunque no es cubano y jamás ha visitado la isla, pretende aprovechar su ascendencia cubana en beneficio de sus aspiraciones políticas al cargo presidencial, en el contexto de las tensas relaciones entre Washington y La Habana.

Rubio gestionó y obtuvo apoyo del presidente Trump para dar al asunto resonancia mundial. Para estimularlo, le aseguró al Presidente norteamericano, manejando datos falsos, que en los condados de Florida con abundante población cubana, Trump había obtenido la mayoría de los votos sobre Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de 2018, algo que demostró ser falso y evidenció la escasa base política de Rubio entre los cubanos.

El Dr. Michael Hoffer, especialista en lesiones cerebrales de la Universidad de Miami que atendió a varios de los estadounidenses que han presentado síntomas, ratificó que la causa se desconoce.

Al igual que los estadounidenses, los canadienses también experimentaron incidentes en sus casas o en hoteles y en su lugar trabajo. Todos revelaron anomalías en los órganos que ayudan al cuerpo a determinar la gravedad y el equilibrio. Estadounidenses y canadienses coinciden igualmente en la experiencia de haber sufrido problemas vestibulares del oído y en el equilibrio.

Es interesante constatar cómo el curso de las investigaciones gira siempre en torno a la búsqueda de un autor o autores de los ataques, su motivación y sus métodos pero se pasa por alto la posibilidad de que la responsabilidad por los perjuicios a personal estadounidense o canadiense no sea  de países enemigos de Estados Unidos o Canadá, ni provocado por misteriosos ataques acústicos sino por acciones llevadas a cabo por las autoridades de la comunidad de inteligencia estadounidense en la ejecución de ensayos de algún tipo de programa clandestino o de arma secreta, a costa del sacrificio ingenuo de sus propios soldados y aliados.

Por ahora parece una comedia sin final predecible.

La Habana, Octubre 3 de 2018

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

Fidel y Díaz-Canel en Estados Unidos


Jorge Gómez Barata

Por su perfil, amplitud y espectaculares repercusiones mediáticas, internas y externas, la visita del flamante presidente cubano Miguel Díaz-Canel a Estados Unidos, recuerda la realizada en abril de 1959 por Fidel Castro. Entre las analogías figuran que ninguno de los dos fue oficialmente invitado. Ahora, como entonces lo hiciera el presidente Eisenhower, Trump se mostró descortés.

Entre las diferencias, figura que Fidel dio varias conferencias de prensa, compareció ante un programa de la cadena de televisión NBC y tuvo cinco accesos a los círculos oficiales, oportunidades de la cual el actual mandatario no ha disfrutado y, como entonces lo hizo, Raúl Castro, no voló a Norteamérica para hacer precisiones. Tampoco Díaz-Canel viajó en tren como lo hizo Fidel.

El 15 abril de 1959, partiendo de La Habana, invitado por la Asociación Americana de Editores de Periódicos, Fidel Castro desembarcó en Washington. Era la cuarta vez que pisaba territorio estadounidense. Las anteriores fueron en 1948 cuando en luna de miel, viajó a Miami y Nueva York, ocasión en la cual adquirió un auto de segunda mano, regalo de su padre. Al timón del Lincoln Continental de 1947, condujo de regresó de la “Gran Manzana” a Miami donde, con el auto, en el ferry embarcó a Cuba.    

Aunque existen referencias de una visita a Miami en 1949, la cual no he podido confirmar, en 1955, desde México, Fidel volvió a Estados Unidos en viaje dedicado a la recaudación de fondos para para el futuro desembarco del Granma. En esa oportunidad habló en el Flagler Theater. En otra ocasión, en calidad de indocumentado, es decir sin visa, viajó hasta la ciudad de MacAllen Texas, según se afirma cruzando a nado el Río Grande, donde se entrevistó con el ex presidente Carlos Prío.

A diferencia de Díaz-Canel, en su viaje en 1959, Fidel tuvo cinco contactos oficiales: con Christian Herter, secretario de estado interino que excusó al titular de la cartera John Foster Dulles, quien se encontraba gravemente enfermo, con el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fue recibido por el alcalde de Nueva York y estuvo en casa del gobernador de Nueva Jersey, el día 19 se entrevistó con el vicepresidente Richard Nixon en el Capitolio, no en la Casa Blanca.

Como hizo ahora Díaz-Canel, Fidel procuró el mayor número de contactos con sectores sociales y personalidades. Con ese fin estuvo en las universidades de Princeton y Harvard e intercambió con estudiantes del Clayton High School y habló ante la Sociedad Americana de Editores de Periódicos. Las mujeres lo invitaron a la Sociedad Femenina de Abogados, participó de un mitin en el Parque Central y se encontró con Bobby Maduro, empresario del deporte profesional, con quien trató sobre la crisis económica que padecía el equipo beisbolero Cuban Sugar Kings.

Especial trascendencia tiene la visita de Díaz-Canel al sitio donde estuvieron las Torres Gemelas que el 9 / 11 de 2001 fueron objeto del más brutal atentado terrorista de todos los tiempos. Ante el estremecedor hecho, Fidel Castro ofreció a Estados Unidos toda la colaboración necesaria, incluso el acceso expedito a los aeropuertos cubanos a decenas de aviones norteamericanos que se encontraban en el aire.

En dramáticas circunstancias, con la altura de estadista que lo caracterizó, Fidel no se detuvo a considerar que el gobierno que era atacado, mantenía a Cuba en la lista de países que apoyaban el terrorismo. Esa capacidad de soslayar lo coyuntural y accesorio y rescatar las esencias, guio los pasos del nuevo presidente que, en gesto respetuoso y solidario, acudió a homenajear las víctimas y a condenar a los autores.

Ello fue posible porque también Raúl pasó por encima de la hostilidad y el bloqueo para avanzar en la normalización de las relaciones entre ambos países. Se trata de lecciones que es preciso incorporar a la cultura política revolucionaria y de evidencias de que el pragmatismo no desmiente a la firmeza. La exitosa visita del presidente de Cuba a Estados Unidos y su feliz desempeño tendrán repercusiones positivas y duraderas.

Es extraordinariamente provechoso que el nuevo líder cubano haya descubierto la América amable y culta, y que los Estados Unidos hayan visualizado el rostro de la Cuba de hoy lista, como subrayó el presidente, para acercamientos que hablen de paz, comercio, cultura y amistad. La nueva era sigue, ahora con un nuevo impulso. Allá nos vemos.

La Habana 01 de octubre de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!