viernes, 12 de octubre de 2018

A 526 años del inicio del holocausto en Abya Yala


Ollantay Itzamná

Holocausto es un término de origen hebreo que significa sacrificio, matanza masiva de personas por motivos raciales, políticos o religiosos. Después de la Segunda Guerra Mundial se popularizó este término para denunciar la desaparición forzosa de “seis millones” de judíos en campos de concentración nazi alemán.

En 1492, cuando los “misioneros” del Rey de España, bajo la conducción de Cristóbal Colon, fueron recibidos amigablemente por los habitantes de las islas caribeñas de Abya Yala, en este continente convivían, según cálculos generales, cerca de 80 millones habitantes. De esta cantidad, para mediados del siglo XVII, sólo quedaban apenas un promedio de 5 millones de habitantes, según crónicas de ese entonces.

En las minas de plata de Potosí, Bolivia, fueron aniquilados cerca de 10 millones de indígenas, incluso provenientes de Centroamérica. Sucesos como la matanza de decenas de miles de indígenas en Tóxcatl, México, el 20 de mayo de 1520 (como venganza española por una derrota militar), grafican a brocha gorda el invisibilizado holocausto en Abya Yala. O la matanza de  miles de indígenas, junto al Inca Athahuallpa, en Cajamarca, Perú, en mayo de 1533.

Masacres por venganzas, trabajos forzados, virus europeo, guerras, entre otras, fueron las razones del innombrado holocausto indígena en Abya Yala.

¿Cómo estamos los indígenas después de cinco siglos del inicio de aquel holocausto?

El holocausto implicó, no sólo la aniquilación física de decenas de millones de indígenas, sino también el despojo de la condición humana del ser indígena. Es decir, la constitución “ontológica” del indígena como “agente de obligaciones”, más nunca como sujeto de derechos, es la mayor evidencia del holocausto continuado.

Esta negación de la condición antropológica del indígena se constituyó en la Colonia europea, y se afianzó durante los dos siglos de colonialismo interno republicano. Al grado de configurarnos psicológicamente a los indígenas como seres “cuasi humanos”, “cuasi piezas de museo”. Psicológica y políticamente casi imposibilitados para ejercer y exigir el cumplimiento de nuestros derechos, establecidos en el derecho internacional. En especial los derechos políticos.

El holocausto psicológico/cultural que sobrevino al holocausto físico hizo que de los cerca de 50 millones de indígenas que cohabitamos en Abaya Yala actualmente, casi la totalidad estemos en situación de empobrecimiento y de desnutrición. Arrinconados y, ahora, asediados por agentes empresariales. Sin mayor posibilidad de defendernos porque legalmente (al no habérsenos restituido aún nuestros territorios) subsistimos en estas repúblicas ajenas como extranjeros en nuestros propios territorios.

Los históricos esfuerzos por ampliar las oportunidades para ejercer y disfrutar de nuestros derechos colectivos, emprendidos en Bolivia, Nicaragua (más del 30% del territorio nacional ha sido restituido a los pueblos indígenas), ahora, son flagrantemente saboteadas por las oligarquías nacionales e internacional que históricamente jamás quisieron admitir nuestra condición de seres humanos. Sujetos colectivos con historia.

Por nuestra tendencia de apertura hacia la “trascendencia” (espiritualidad) acogimos las creencias cristianas. Obedientes a dichas creencias subsistimos por 526 años. Pero, los mercenarios de la fe cristiana, ahora, Biblia en mano emprenden procesos de resubordinación de resistencias indígenas. Allí tenemos Honduras, Guatemala, Brasil, cuyos predicadores gobernantes, con Dios en los labios, continúan imponiéndonos el sistema neoliberal anti indígena, como lo hacían Pizarro y el cura Valverde allá, cuando en Cajamarca era mayo de 1533.

Pero, las creativas resistencias individuales, comunitarias y territoriales indígenas ante este holocausto también fueron, son y serán permanentes hasta conseguir nuestras autodeterminaciones como pueblos, y hacer florecer el buen convivir entre todas y todos, como hijos e hijas de nuestra Madre Tierra.

Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

Facebook elimina cientos de cuentas con contenido político de cara a las elecciones en EE.UU.


RT  -   12 octubre 2018 12:25 GMT

Algunas de las cuentas damnificadas habían existido durante años, habían acumulado millones de seguidores y profesaban apoyo a ideas conservadoras o liberales.



Facebook anunció este jueves que ha eliminado 559 páginas y 251 cuentas por "violar sistemáticamente las reglas contra el correo no deseado" al inundar la red social de 'spam' orientado a la política, una decisión que reavivó las acusaciones de censura política y toma de decisiones arbitrarias de las que ha sido blanco la empresa.

La compañía afirmó en un comunicado que la decisión busca evitar que su plataforma interfiera negativamente en las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Según ha explicado, estas cuentas difundían "contenido político espectacular" diseñado para llevar a los usuarios a sitios web cargados de publicidad fuera de la red social y otras eran "granjas de anuncios" que usaban la plataforma para "engañar y hacer creer que eran foros de un debate político legítimo".

Facebook no acusó expresamente a las páginas de difundir noticias falsas ni proporcionó una lista de nombres o ejemplos de publicaciones, manifestando que no analiza el contenido de las publicaciones o las fotos que se están difundiendo, sino el "comportamiento" de las cuentas. Si bien la credibilidad de algunas de estas es cuestionable, otras habían existido durante años, habían acumulado millones de seguidores y profesaban apoyo a ideas políticas variadas de izquierda o de derecha, recoge The Washington Post.

Según la publicación, algunos afectados eran activistas políticos legítimos y no operadores con ánimo de lucro; ellos aún no saben qué reglas de Facebook han violado o por qué se ha puesto en duda su comportamiento.

Facebook ha intentado durante años eliminar el 'spam' y el 'clickbait' aplicando castigos más suaves sin llegar a cerrar páginas. No obstante, tras los informes sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de EE.UU. en 2016, la compañía inició una cruzada para demostrar que su plataforma no se usará para interrumpir procesos democráticos.

El experto en derecho y comunicación digital, Borja Adsuara Varela, opina que la censura debe existir solo en casos relacionados con delitos o con amenazas a la seguridad nacional. En otras situaciones, señala, los usuarios deben encargarse de filtrar el contenido ellos mismos.

APERTURA CONTRA BLOQUEO


Jorge Gómez Barata

Durante más de medio siglo la lucha contra el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba se libra en tres frentes: la resistencia interna en la cual participa todo el pueblo y la totalidad de las instituciones, la denuncia internacional liderada por un eficaz cuerpo diplomático, y las reformas económicas y políticas que conducen al perfeccionamiento y la democratización de la sociedad cubana.

El bloqueo, económico, comercial, y financiero a Cuba constituye el paquete de sanciones más crueles, férreas, y multilaterales aplicados contra cualquier país, las que más tiempo se han mantenido y que literalmente convirtieron a Isla en una plaza sitiada, cuya resistencia llegó a ser calificada por Felipe González, expresidente de España, como “numantina”.

Mientras las sanciones económicas aplicadas a Irán y Rusia, por ejemplo, afectan a determinadas áreas de la economía, empresas, e individuos, las impuestas a Cuba dañan a todo el pueblo, a la totalidad de la economía, el sistema financiero, la cultura, y los intercambios académicos. 

Según confesión de políticos estadounidenses, el bloqueo no opera solo contra el gobierno, sino que castiga al país para provocar descontento en la población, empujándola a movilizarse para cambiar el régimen social, modificar las estructuras políticas, y liquidar a los dirigentes. Estados Unidos trata de provocar necesidades y pobreza para socavar el apoyo popular al proceso revolucionario, en lo cual el fracaso ha sido rotundo. 

Una peculiaridad del bloqueo norteamericano es su carácter extraterritorial, que durante una larga etapa contó con el apoyo de sus aliados europeos, y se impuso a los países dependientes, especialmente latinoamericanos que, con la excepción de México, se sumaron a las medidas anticubanas que incluyeron a las empresas estadounidenses en cualquier parte del mundo. Este entramado confirió a las sanciones contra Cuba un carácter prácticamente universal.

Durante los primeros treinta años (1960-1990), la ejemplar resistencia del pueblo cubano, que sacrificó sus niveles de consumo y confort, y asumió el más largo racionamiento que haya existido nunca, la Isla estuvo asistida por la colaboración y la ayuda de la Unión Soviética, que además de las conveniencias políticas y el mutuo beneficio económico, se comportó con generosidad y espíritu solidario. El fin del socialismo real, y en algunos casos la desaparición de esos países, sumió a Cuba en una crisis total que Fidel Castro llegó a considerar como un doble bloqueo, y cuyas consecuencias están vigentes. 

La batalla internacional conducida por la diplomacia cubana ha sido sumamente exitosa, logrando que el país mantenga relaciones diplomáticas con unos 180 países, comercio regular con casi ochenta, y en más de veinte ocasiones ha propiciado debates en la ONU, cuya Asamblea General, de modo prácticamente unánime, cada año condena el bloqueo.

El mayor logro de la resistencia del pueblo y la diplomacia cubana se consumó cuando liderada por el expresidente Raúl Castro, aprovechó las posibilidades creadas por la posición del presidente Barack Obama, estableció el diálogo y restableció las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, logrando la ampliación de los viajes, el comercio, y los intercambios académicos, todo lo cual abrió importantes fisuras en el bloqueo.

Aunque no fueran introducidas con ese propósito, no caben dudas de que las reformas en Cuba proporcionaron al presidente Barack Obama argumentos para su apertura hacia la Isla.

En mi opinión la profundización de esas reformas incluido el Proyecto de Constitución actualmente en debate, contribuirán a la ruptura del bloqueo económico norteamericano, y favorecerán tanto la resistencia interna como la batalla que se libra en el exterior. Se trata también de una confrontación entre bloqueo y apertura. Allá nos vemos.

La Habana, 11 de octubre de 2018

El presente artículo fue publicado por el diario ¡por Esto!

EEUU JUSTIFICA INJERENCIA ELECTORAL EN OTROS


Por Manuel E. Yepe

"Cuando intentamos manipular o influir en las elecciones de otras naciones, o incluso cuando hemos querido derrocar sus gobiernos, lo hemos hecho pensando en los mejores intereses de la gente de esos países”.

Esa filosofía tan tierna fue la que declaró ante un comité judicial en Washington, D.C., el 8 de mayo de 2018, con toda naturalidad, James Robert Clapper Jr, ex jefe de la Agencia de Seguridad Nacional  (NSA) pretendiendo justificar la injerencia electoral de Washington en más de ochenta países.

En igual sentido se manifestó este señor cuando promocionaba su libro Facts and Fears (Hechos y Temores), donde aborda temas como la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y en el conflicto de Siria, donde Estados Unidos ha sido el principal soporte de los terroristas que buscan derrocar al gobierno legítimo de ese país del Medio Oriente.

La interferencia en los procesos electorales de más de ochenta países a lo largo de la historia se hizo pensando "en los mejores intereses de la gente" de estas naciones, es reiterada igualmente por Clapper en una entrevista concedida a Bloomberg, al hablar del historial estadounidense de injerencia en los comicios de otras naciones.

Clapper es recordado en su país por haber ocultado la verdad sobre el programa de vigilancia masiva desarrollado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) antes de que lo sacara a la luz Edward Snowden.

Ciertamente, la intervención en procesos electorales ajenos ha sido durante mucho tiempo un componente muy reiterado de la política exterior de Washington.

En América Latina se considera la expulsión del poder de un mandatario legítimamente electo la intervención más condenable aunque abundan, prácticamente, en la historia de todos los países en la región. Jacobo Árbenz, en Guatemala; Salvador Allende, en Chile, o Joao Goulart, en Brasil, son solo algunos ejemplos que han antecedido en el tiempo a los recientes de Manuel Zelaya en Honduras; Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff  en Brasil.

A escala mundial, se conoce que, en 1947, EE.UU. obligó al gobierno italiano a excluir a todos los comunistas y socialistas que integraban el primer gabinete de la posguerra a cambio de la ayuda económica estadounidense para reconstruir a Europa destruida por la Guerra Mundial. A partir de entonces, la CIA (Agencia Central de Inteligencia

estadounidense) hizo todo lo que estuvo a su alcance, legal o ilegalmente, para evitar la llegada de comunistas al gobierno italiano, al tiempo que financió de manera encubierta a candidatos democristianos en ese país y en los demás de Europa occidental.

Las elecciones italianas de abril de 1948 fueron las primeras en las que se hizo sentir la intervención de la CIA en los asuntos de otro país. Sin la CIA, el Partido Comunista Italiano habría ganado con amplitud esas elecciones de 1948. A partir de entonces, y durante décadas, cada vez que los comunistas, ya fuera en alianza con los socialistas o por su cuenta, amenazaban con un triunfo electoral Estados Unidos alzaba la amenaza de exclusión del Plan Marshal para impedirlo.

El ya retirado funcionario de Inteligencia explica que escribió el libro para informar al público de las amenazas "tanto internas como externas" que enfrenta Estados Unidos, y explicar que el presidente Donald Trump, no es el problema del país norteamericano, sino sólo símbolo de un problema más amplio porque "la verdad es relativa".

El 13 de febrero, los directores estadounidenses de inteligencia advirtieron al Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos que “Rusia parece estar preparándose para repetir las artimañas que desató en 2016 ahora que se aproximan las elecciones de mitad de periodo de 2018: ciberatacar, filtrar, manipular las redes sociales y quizá otras.

Días después, el fiscal especial Robert Mueller utilizó las redes sociales para formular imputaciones contra 13 rusos y 3 empresas dirigidas por un empresario vinculado al Kremlin con el fin de atacar a Hillary Clinton, apoyar a Donald Trump y sembrar discordia.

La mayoría de los estadounidenses fueron comprensiblemente impactados por lo que consideraron un ataque sin precedentes contra su sistema político. Sin embargo, los veteranos de inteligencia y académicos que han estudiado las operaciones encubiertas tienen una opinión distinta y bastante reveladora.

Si algún gobierno del mundo carece totalmente de autoridad y moral para condenar la intromisión de una nación cualquiera, poderosa o débil, grande o pequeña, rica o pobre, en los asuntos internos de otra, esa nación es Estados Unidos por su largo historial de abusos contra sus enemigos y también contra sus aliados.

Pero que salga Washington a denunciar o a protestar por la intromisión de cualquier nación en sus asuntos electorales es sencillamente un insulto a la inteligencia colectiva de la Humanidad; una vergüenza inaceptable desde cualquier punto de vista.

La Habana, Octubre 11 de 2018

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.