martes, 6 de noviembre de 2018

Justicia brasileña prohíbe concierto de Caetano Veloso


Editado por María Candela

S. Paulo, 6 nov (RHC) La jueza Ida Inés del Cid aceptó la solicitud de la Fiscalía de Sao Paulo, para prohibir la celebración de un concierto del célebre músico Caetano Veloso, con el argumento de carencia de estructura para acoger la actividad.

El evento tendría lugar en un terreno abandonado hace 40 años por una constructora y ocupado desde el pasado septiembre por más de seis mil familias que reclaman una vivienda digna.

La magistrada ordenó una multa de 500.000 reales -cerca de 150 mil dólares- en caso de que el dictamen no fuera obedecido y ordenó la intervención de la policía en caso de ser necesario.

Es la primera vez que estoy impedido de cantar en el período democrático, declaró a la Globo el músico, quien consideró además, que argumentar seguridad como justificación es mala voluntad.

Pese a la cancelación, Veloso se hizo presente en el terreno junto a otros artistas.

Por su parte, la productora señaló que no van a incumplir las órdenes judiciales y que el concierto será reagendado para realizarlo con todas las garantías de seguridad.

La ocupación es liderada por el emblemático Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), una organización que ha protagonizado diversas tomas en numerosos puntos de Brasil.

El objetivo del evento era precisamente apoyar las demandas de las familias, que pretenden marchar hasta la sede del Gobierno de Sao Paulo para manifestar sus exigencias.

Diario de EE.UU. ataca mensaje de Trump



Washington, 4 nov (PL) El diario The Washington Post destacó hoy la importancia de la elección del 6 de noviembre en Estados Unidos en un claro ataque contra la división y la deshonestidad que promueve el presidente Donald Trump.

Un artículo que suscribe la Junta Editorial del Post 'Why this election matters so much' (¿Por qué esta elección importa tanto?), plantea que la pregunta fundamental de este noviembre es si el electorado estadounidense recompensará una campaña basada en la división y la deshonestidad.

El presidente de Estados Unidos, que hace campaña en nombre del Partido Republicano, está apostando fuertemente porque los votantes puedan ser influenciados por apelaciones a sus peores instintos: ira, odio y miedo, subraya.

Contrariamente a la práctica de todos los ocupantes anteriores de la Casa Blanca, incluidos aquellos que podrían haber incursionado en políticas similares pero, al menos, emplearon eufemismos e intermediarios, Trump pronunció este mensaje divisivo en su propia voz desde su propio púlpito, sostiene el Post.

Según el diario eso se evidencia en la caracterización de una caravana de migrantes centroamericanos que se desplazan a través de México hacia Estados Unidos como 'una invasión'.

Otro mensaje citado por el rotativo se refiere a que en su cuenta de Twitter, el presidente publicó un anuncio de video que muestra a un mexicano que asesinó ilegalmente a dos policías de Estados Unidos mientras se encontraban en el país y afirma que 'los demócratas lo dejaron entrar a nuestro país. Los demócratas lo dejaron quedarse.

Subraya el texto que el mensaje de este anuncio sería inflamatorio y repugnante incluso si fuera estrictamente cierto, y no lo es.

Estas apelaciones fueron transmitidas luego de la masacre de judíos en Pittsburgh y una serie de amenazas de bomba contra los demócratas más importantes por parte de un hombre de Florida que adornó su camioneta con calcomanías y carteles a favor de Trump.

Acentúa la Junta Editorial del influyente diario que Trump, por lo tanto, busca no calmar a una población preocupada, sino explotar su ansiedad.

Ciertamente, añade, es una táctica audaz que persigue impulsar a los republicanos mostrando que su política incendiaria funciona, y la inversa, agrega, su segundo y más amplio objetivo es demostrar que la insistencia de sus oponentes en un discurso político más decente no funciona.

Subraya que 'ahí es donde entran los votantes y su sentido de integridad. Tienen la oportunidad de rechazar a aquellos políticos que apoyan, o incluso aceptan, la campaña profundamente cínica de Trump. Tienen la oportunidad de recompensar a quienes, de cualquiera de las partes, se oponen'.

Trump fue criticado en las últimas semanas por su mensaje incendiario y divisivo, incluso, Al Cárdenas, expresidente del partido en la Florida emitió un mordaz reproche contra el mandatario llamándolo 'despreciable' y 'veneno social'.

mem/lb

¿Por qué son tan importantes las elecciones de hoy en EEUU?


Donald Trump se juega el futuro de su presidencia en estas legislativas, en las que se decidirá el control del Congreso. Si los demócratas ganan en la Cámara baja, pueden poner en marcha el 'impeachment'

EL PERIÓDICO  -  Ricardo Mir de Francia
Washington - Martes, 06/11/2018 | Actualizado a las 13:44 CET

Votación en Fairfax, Virginia. / ANDREW CABALLERO-REYNOLDS (AFP)

La campaña más cara en la historia de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos tiene las horas contadas. Millones de estadounidenses acudirán este martes a las urnas para renovar el Congreso de la nación, pero también la gran mayoría de los parlamentos estatales, una treintena de cargos de gobernador y numerosos ayuntamientos.

El presidente Donald Trump no estará en ninguna de las papeletas, pero estos comicios serán también un juicio a su gestión y determinarán su capacidad para legislar en los dos próximos años. Todos los indicios apuntan a una elevada participación, superior al 37% del electorado que votó en las legislativas del 2014. Los demócratas aspiran a darle la vuelta al mapa político, aprovechando el rechazo visceral que Trump genera entre sus bases.

La batalla por el Congreso

El plato fuerte de estas elecciones se dirime en el Congreso. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y algo más de un tercio en el Senado, 35 de los 100 escaños, dado que se disputan también dos elecciones especiales por la renuncia antes de tiempo de los senadores que los ocupaban.

Los republicanos tienen actualmente mayoría en las dos cámaras: 51-49 en el Senado y 235-193 en la Cámara de Representantes, donde hay siete escaños vacantes. El control del Capitolio les ha permitido legislar sin buscar consensos, aunque las disensiones internas dentro del partido y la pírrica mayoría que ostentan en la Cámara alta les ha impedido aprobado demasiadas leyes de calado.


El control de los estados

En un sistema federal como el estadounidense, las decisiones adoptadas en los parlamentos estatales son casi más importantes para la vida del ciudadano que las que llegan del Congreso federal. Pero también tienen mucha influencia para determinar el resultado en las elecciones nacionales por su capacidad para redefinir los contornos de las circunscripciones electorales, una práctica que se conoce como ‘gerrymandering'. Consiste esencialmente en modificar las fronteras de la circunscripción en función del perfil demográfico de su población para beneficiar las opciones electorales del partido que manda.

Los conservadores controlan actualmente 33 de los 50 estados, además de dos tercios de los escaños en los parlamentos estatales. En estas elecciones se renueva 36 cargos de gobernador, 23 de ellos ocupados actualmente por republicanos. Las batallas en Florida, Ohio, Michigan o Pensilvania se seguirán muy de cerca porque todo ellos son estados sin un color político definido, de modo que el resultado podría servir para predecir lo que sucederá en las presidenciales del 2020.  

La predicción de las encuestas

Los demócratas confían en una ola azul para darle la vuelta al mapa político, pero las encuestas no son del todo concluyentes. Tienen un 85% de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes, según la media de los sondeos de ‘FiveThirtyEight’. La última encuesta de la CBS les da 225 escaños, siete más de los que necesitan para la mayoría, aunque en 13 de los distritos el margen de error es amplio.

En el Senado, sin embargo, sus probabilidades no pasan del 14%. En gran medida porque sus representantes defienden la gran mayoría de escaños en juego y 10 de ellos se libran en estados donde Trump ganó en 2016. La campaña del presidente en los últimos días ha estado más centrada en asegurar el Senado que en darle la vuelta a los sondeos en la Cámara de Representantes.


El futuro de la presidencia de Trump

Si los demócratas recuperan la Cámara baja, se acabará el rodillo republicano en el Congreso. Los conservadores tendrán que pactar para legislar, un escenario complicado dadas las posiciones maximalistas que imperan en el Capitolio. Igual de importante para los demócratas será el poder que tendrán para lanzar comisiones de investigación. Sus líderes ya han dicho que pretenden investigar las finanzas del presidente, la trama rusa o la presunta corrupción en la Administración. También podrían poner en marcha el ‘impeachment’, el juicio político para apartar a Trump de la Casa Blanca.

Aun así, el presidente mantendrá mucho poder sobre la judicatura y la política exterior si su partido mantiene el control del Senado. La Cámara alta tiene potestad sobre los tratados internacionales y es también la encargada de ratificar los nombramientos de jueces federales. Trump ha nombrado a más jueces conservadores que ninguno de sus predecesores en la historia reciente. También ha gobernado más por decreto que pasando por el Congreso, de ahí que no necesariamente vaya a cambiar demasiado su presidencia. Su política inmigratoria, sus ataques al cambio climático, los aranceles o la desregulación son fruto de sus órdenes ejecutivas.

Argumentos finales

Trump ha planteado estas elecciones como un referéndum sobre su presidencia y ha hecho campaña de forma infatigable. En los últimos seis días, 11 mítines en ocho estados. Ha hablado de economía, pero mucho menos de lo que su buena marcha hubiera aconsejado. Mucho más ha apostado por azuzar el miedo hacia los demócratas y la inmigración con un discurso demagógico y repleto de falsedades. "No vamos a dejar que esa gente invada nuestro país"”, dijo el domingo en Georgia refiriéndose a la caravana de inmigrantes que avanza por México. A estas alturas de mandato, Trump es el presidente más impopular desde los años cincuenta del siglo pasado, según las encuestas de Gallup.

Los demócratas no han tenido un discurso demasiado unificado en esta campaña y su mensaje ha oscilado en función del perfil político del candidato. Algunos son socialistas, otros tan moderados que podrían pasar por cualquier republicano de la vieja escuela. La condena a las políticas de Trump, a su retórica incendiaria y al clima de odio que fomenta ha sido uno de los elementos que han articulado su campaña. El otro ha sido principalmente la Sanidad, que es el tema que más preocupa al electorado en estas elecciones.