miércoles, 7 de noviembre de 2018

Renuncia el fiscal general de EE.UU. Jeff Sessions


RT  -   7 nov 2018 21:27 GMT

El jefe de personal de Sessions, Matthew Whitaker, se convertirá en el fiscal general en funciones.

Toma de pantalla RT

El fiscal general de EE.UU., Jeff Sessions, ha presentado su renuncia en una carta al presidente Donald Trump, informa la agencia AP. "A su solicitud, presento mi renuncia", escribió Sessions al jefe de Estado este miércoles.

"Nos complace anunciar que Matthew G. Whitaker, jefe de personal del fiscal general Jeff Sessions en el Departamento de Justicia, se convertirá en nuestro nuevo fiscal general interino de Estados Unidos. Servirá bien a nuestro país", ha escrito el inquilino de la Casa Blanca.

"¡Agradecemos al fiscal general, Jeff Sessions, su servicio y le deseamos lo mejor! Un reemplazo permanente será designado próximamente", ha añadido Trump.

DISMINUIR TENSIONES Y AVANZAR


Jorge Gómez Barata

La hostilidad, incluida la amenaza militar, el bloqueo económico, y las acciones subversivas, durante casi sesenta años han constituido la política oficial de los Estados Unidos contra Cuba que, con notable asimetría, resiste y proclama su disposición para el diálogo y la normalización de las relaciones.

De los 12 presidentes estadounidenses que desde 1959 a la fecha han encabezado 18 administraciones (seis han sido reelectos), solo James Carter, (1977-1981), y Barack Obama, (2009-2017), asumieron posiciones relativamente receptivas que fueron correspondidas por el liderazgo cubano, y permitieron avanzar en la dirección de la normalización.

En 1977, con James Carter, mediante rápidas negociaciones se dio un importante paso al establecerse secciones de intereses en Washington y La Habana. El que más avanzó fue Barack Obama, único presidente estadounidense que ha tratado con respecto al gobierno cubano y sus líderes, conversó con el presidente Raúl Castro, restableció las relaciones diplomáticas, visitó la isla, y se declaró partidario de levantar el bloqueo.

Consecuente con sus puntos de vista, aun sin respaldo del Congreso de su país, en 2016, ante la tradicional y legítima acción de Cuba que anualmente presenta ante la Asamblea General de la ONU una resolución que insta a Estados Unidos a poner fin al bloqueo, el presidente Obama instruyó a la representación de su país a abstenerse, con lo cual evitó la polémica con la Isla, e implícitamente reconoció la validez de su gestión.

Como es conocido, al ser electo presidente, Donald Trump, en una actitud inconsecuente ante políticas de estado y compromisos oficiales contraídos por su país, dio marcha atrás a algunos de los avances en la normalización de las relaciones con Cuba alcanzados bajo la administración de Barack Obama, entre ellos algunas medidas que significaban el aflojamiento del bloqueo.

Existen comentaristas que atribuyen estos retrocesos a concesiones a sectores de la ultraderecha en la política de Miami, tradicional bastión de la contrarrevolución cubana, que ahora encabeza el senador Marcos Rubio, que han desplazado al Departamento de Estado y secuestrado la política de la administración hacia Cuba. Ese sector cuenta con el apoyo del ultra reaccionario asesor de seguridad nacional John Bolton. 

En el presente año, la tradicional y justificada acción cubana de acudir a la Asamblea General de Naciones Unidas para promover un pronunciamiento de la comunidad internacional sobre la base del apoyo a la resolución referida puntualmente a la “Necesidad de poner fin al bloqueo de Estados Unidos a Cuba”, el Departamento de Estado concibió una extraña maniobra basada en tratar de introducir ocho enmiendas a la resolución cubana, lo que dio lugar a otras tantas votaciones, todas las cuales fueron rechazadas por abrumadoras mayorías.

La idea de las enmiendas, algunas de ellas francamente irrelevantes, y otras alejadas del objetivo de la resolución, fue la de crear confusiones, y mediante espurias formulaciones, alterar la naturaleza de un documento apoyado por casi ciento noventa países, el cual solo se refiere a la necesidad de poner fin al bloqueo, que constituye una política ilegal, injusta, y criminal. 

En todo caso, el absurdo ejercicio que no aportó absolutamente nada a la política de los Estados Unidos, dio lugar a un incremento de la retórica ejercida por decenas de países, grupos regionales, y organizaciones internacionales, que como el Movimiento de Países no Alineados, el Grupo de los 77+China, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELEAC), y la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que, a pesar de las presiones, instaron a Estados Unidos a por poner fin a tan absurda e inhuman práctica.

Entre tanto Cuba disfruta de su victoria, aunque, como han expresado Fidel y Raúl Castro, así como el actual presidente Miguel Díaz-Canel, preferirían dialogar para construir una nueva relación bilateral. El próximo año habrá que volver a la ONU, para por vigésima octava vez, repetir el ejercicio. ¡Ojalá no sea necesario! 

Falta un año, tiempo suficiente para que la parte razonable de la administración, que debe haberla, se percate de que la actual política, especialmente la persistencia del bloqueo, aísla a Estados Unidos, alejándolos de una solución del caso cubano, y enajena al presidente de una parte de la comunidad cubana en Florida y del pueblo estadounidense que no apoya las políticas extremas. Cuba resiste, aunque prefiere avanzar. Allá nos vemos.

La Habana, 05 de noviembre de 2018

El muro de Trump se agrieta con la pérdida de la mitad del Congreso


Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes y los republicanos aumentan su mayoría en el Senado

EL PERIÓDICO  -  Ricardo Mir de Francia / Idoya Noain
Washington / Nueva York - Miércoles, 07/11/2018

El presidente de EEUU, Donald Trump.  / ANDREW HARNIK (AP)

Cuando despierten mañana los dos partidos que monopolizan la vida política estadounidense, todos habrán ganado. Las grandes cadenas de televisión dan por hecho que los demócratas recuperarán la Cámara de Representantes y los republicanos aumentarán su mayoría en el Senado.

A falta de conocerse el resultado definitivo, ese desenlace dibuja un Congreso bloqueado, dos años de parálisis legislativa, a tenor del escaso espíritu pactista que impera en el Capitolio.

Pero ese resultado confirma también que la ola azul que presagiaban los demócratas solo ha conseguido agrietar el muro de Donald Trump. Dos años de furia y caos no han bastado para cortarle las dos alas al presidente.


El vuelco masivo al mapa político tendrá que esperar. El resultado arroja un país dividido en dos mitades, tal como anticipaban las encuestas, que perfilaban un camino franco para los demócratas en la cámara baja, pero muchas dificultades en el Senado, donde defendían la mayoría de escaños en juego, 10 de ellos en estados donde Trump ganó cómodamente en 2016. La repulsión que el presidente que despierta en una parte significativa del país, avergonzada de sus arrebatos tuiteros y alarmada por su nacionalismo xenófobo, debía de impulsar el cambio como aquel que dejó en pañales a Bill Clinton en 1994 o humilló a Barack Obama en 2010, cuando el Tea Party irrumpió en Washington.

Pero el tsunami demócrata ha acabado siendo una marejadilla, importante pero insuficiente para dejar sin mandato al presidente. Los suburbios y las grandes metrópolis le han dado la espalda, pero las zonas rurales y los bastiones republicanos apenas se han movido. Trump ha demostrado que mantiene la fidelidad de una parte importante del país y que ha transformado al partido conservador. Con algunas excepciones, sus mejores discípulos son los que mejor han aguantado el tipo. Así ha sido en la carrera al Senado por Tennessee o en la pelea por el cargo de gobernador en Florida, donde el trumpista Ron DeSantis ha impedido a Andrew Gillum convertirse en el primer gobernador negro del estado.


Como se esperaba, ambos partidos han cantado victoria antes de que se conozca el recuento final en las dos cámaras. “Tremendo éxito esta noche. Gracias a todos”, ha tuiteado el presidente. Desde el bando demócrata, su líder en la cámara baja, la cuestionada Nancy Pelosi, anticipó una nueva era para el país. “Mañana será un nuevo día en América. Hemos recuperado la Cámara de Representantes para el pueblo”.

Los sueños demócratas de arrebatar el Senado, una cámara clave para ponerle trabas a la política exterior del presidente y frenar sus nombramientos en el poder judicial, se desvanecieron a medida que sus candidatos perdían en Indiana, Dakota del Norte, Tejas o Tennessee, los estados llamados a decidir el color de la cámara. Beto O’Rourke, la gran estrella emergente del Partido Demócrata, el hombre que por primera vez desde 1988 puso Tejas a su alcance, rozó la victoria pero acabó perdiendo ante Ted Cruz, quizás el político más odioso del país.

Este desenlace anticipa dos años todavía más broncos en Washington. Acostumbrado a gobernar sin cortapisas, Trump perderá el control del Congreso y su vida se complicará substancialmente. Los demócratas podrán impulsar proyectos de ley, pero sobre todo podrán lanzar comisiones de investigación para escrutar sus finanzas, sus conflictos de interés o los nexos de su entorno con la trama rusa. A su alcance quedará también poner en marcha el 'impeachment', un escenario que paralizaría la vida política del país. Pelosi ha dicho que, por el momento, no entra en los planes de su partido. 







'Palacio celestial': China presenta en público su nueva estación espacial Tiangong


RT  -   7 nov 2018 14:15 GMT

El módulo Tiangong será puesto en órbita en el 2019.

La réplica del módulo básico de la estación espacial china Tiangong expuesta en el salón aeroespacial de Zhuhai, 6 de noviembre de 2018. Wang Zhao / AFP

China ha presentado por primera vez una réplica a tamaño natural de su nueva estación espacial en el salón aeronáutico internacional Airshow China–2018, que se celebra estos días en Zhuhai, informa TASS.

El módulo Tiangong ('Palacio celestial', en chino) de 17 metros de largo y de 60 toneladas de peso, se exhibe en el estand de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China.

En total, la estación constará de tres módulos: uno básico y dos de laboratorio. Cada uno ellos pesará unas 20 toneladas.

Wang Zhao / AFP

Se espera que el lanzamiento del módulo base a la órbita se lleve a cabo en el 2019 desde el cosmódromo de Wenchang, utilizando el vehículo de lanzamiento de clase pesada Changzheng-5B. La puesta en servicio de la estación está prevista para el 2022 y se espera que esté en funcionamiento durante al menos 10 años.

El nuevo módulo central de la estación, competencia de la Estación Espacial Internacional (EEI), puede albergar a tres astronautas. De hecho, es bastante más pequeño que el de la EEI, pero se prevé que la nueva estación permita a los astronautas realizar investigaciones en los campos de la biología y la microgravedad, según Phys.org.

Kin Cheung / AP

La nueva estación china abrirá sus puertas a todos los países de la ONU.

Además, Pekín pretende realizar los primeros lanzamientos de propulsores de combustible líquido de clase media en el 2020: se trata de los cohetes Changzheng-6A, Changzheng-7A y Changzheng-8, que posiblemente serán usados para lanzamientos comerciales y proporcionarían diversos servicios a clientes extranjeros.

Kin Cheung / AP