miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mayas tan cerca del Estado, tan lejos de la modernidad


Ollantay Itzamná

Imagen tomada de internet

A 380 Km, al nororiente, de la ciudad de Guatemala. A 85 Km de la ciudad de Cobán, por camino de terracería agujereado igual o peor que los caminos bombardeados de Afganistán, se encuentra la comunidad indígena maya q’echí La Cresta, en el Municipio de Cahabón, Departamento de Alta Verapaz. Un mundo desconocido por la modernidad.

Aunque unos kilómetros más abajo, pasamos muy cerca de una de las hidroeléctricas privadas más ambiciosas de Guatemala en el Río Cahabón, La Cresta, al igual que otras comunidades de la zona, no cuenta con el servicio de energía eléctrica.

La oscuridad es radiante. Y el silencio, estridente. No cuentan tampoco con ninguna señal de telefonía o de internet. “Para hablar por teléfono tenemos que ir hasta allá, al cerro para buscar señal”, señala con el dedo hacia la oscuridad infinita, Eliodoro, nuestro acompañante.

El único medio de transporte utilizado para acceder al lugar son los camiones cardamomeros, que suben a la zona dos veces por semana a comprar cardamomo.  Entre abril y agosto, el transporte escasea porque no hay cardamomo.

Eso sí. La hospitalidad y comensalía de las familias maya q’echís suplen cualquier “incomodad” a los recién llegados. Ellos ofrecen todo cuanto tienen al visitante. Nos ofrecieron hasta su propia cama, hecha de palos y tejidas de lazos de plástico.

El promedio común de guatemaltecos, en especial de la ciudad capital, desconocen o no se imaginan que existan comunidades inéditas y contrastantes como La Cresta. Pero, también para las y los maya q’echís de estas comunidades, la modernidad o semi modernidad guatemalteca es casi completamente desconocida. Ambos son mundos diferentes que conviven en el mismo “país” sin conocerse, ni encontrarse entre sí.

Obligaron al terrateniente a venderles la tierra baldía

“Cuando era patojo, salía de la comunidad a las 5 de la mañana a pie, y llegaba a Cahabón a las 6 de la tarde. Todo el día viajando entre lodo y bajo el sol”,  nos describe Eliot, mientras el carro se hamaquea entre piedras y hoyos de la carretera.

La comunidad La Cresta está conformada por ex mozos colonos de fincas vecinas, que en su totalidad conforman 137 familias.

Cuando corría la década de los 60 del pasado siglo, en esos territorios mayas regía la voluntad y el capricho del patrón como única Ley. Hasta que durante el gobierno de Alfonso Portillo las familias maya q’echís lograron ocupar y comparar, mediante Fondo de Tierras, las 32 caballerías (1,429 Ha) de tierras acaparadas y baldías, al terrateniente cervecero Gustavo Herrera Castillo, por el precio de cerca de un millón de dólares.

Y, desde hace 2 años atrás, por decisión comunitaria, definieron parcelar las tierras en títulos privados individuales. Desde entonces, cada familia posee 19 manzanas de tierra (13.3 Ha).

En la comunidad existen cuatro madres solteras, igual ellas son propietarias, en las mismas condiciones que los jefes de familia. Está prohibida la venta de la tierra a foráneos, únicamente se puede transferir la propiedad a los vecinos. Cuentan con predios comunales para la crianza del agua, bosque.

Cultivan un producto que no consumen, ni conocen su destino final

“Esta finca no estaba cultivada cuando la ocupamos. Ahora, tenemos sembrado cardamomo. Pero, por la falta de caminos y mercados no logramos cultivar tampoco la totalidad de la tierra”, indica Don Arturo.

Efectivamente, los inconvenientes para la agricultores de la zona son la ausencia de servicios públicos básicos, el mercado insuficiente para el cardamomo, y la falta de diversificación de productos. Los mayas del lugar desconocen el destino y uso final del producto que cultivan, el cardamomo. Este producto exógeno no tiene mercado interno, ni regional. Viaja para Medio Oriente.

Los coyotes (compradores) acopian el producto en cerezo y en seco, en el lugar, al precio y peso definido por ellos. En la actualidad el precio del cardamomo casi triplica al del café, pero es muy volátil. “Hubo una época en que el cardamomo costaba 2 quetzales… luego, los compradores ya no querían comprar… Entonces tirábamos al monte toda la producción”, recuerda con lamento Eliodoro.

Cuentan hasta con un Consejo de Vigilancia para sus autoridades electas

Esta pequeña comunidad maya q’echí, reconstruida luego de la emancipación del colonaje de la finca, cuenta con un entramado organizativo envidiable para propios y extraños.

Existe y funciona un Comité de Tierras, cuya función es el cuidado de los predios comunitarios, y el saneamiento de la propiedad y tenencia de la tierra. Cuentan con un Consejo de Desarrollo Comunitario (COCODE) cuya función es gestionar proyectos de desarrollo ante el gobierno municipal y ante otras instancias. Funciona un Comité de Mujeres que fortalece y transfiere conocimientos y prácticas de cuidado de abuelas a madres e hijas. Además, existe un consejo de ancianos conformado por 18 mayas longevos.

La comunidad cuenta con un Consejo de Vigilancia que controla/fiscaliza el funcionamiento y el cumplimiento de las obligaciones asumidas por todas las autoridades y representantes electos en la comunidad. Todos los y las representantes son electos en asambleas.

Ejercen y aplican su sistema judicial, según sus normas

La comunidad reunida en asamblea, bajo la dirección de sus autoridades, ejerce justicia y sanciona a los culpables que infringen las normas de convivencia comunitaria.

La máxima pena aplicada al culpable es la expulsión de la comunidad bajo acta firmada. La pena intermedia es la multa pecuniaria. La sanción elemental, la reprimenda pública bajo acta.

Por ejemplo, quien faltare a las reuniones o asambleas comunitarias pagará Q. 50 de multa. Quien vendiere alcohol en la comunidad será sancionado con multa de Q. 2 mil. El ladrón habitual, será expulsado de la comunidad.

Repelieron el conflicto armado interno sin disparar un solo tiro

“Recuerdo yo cuando era patojo, la comunidad se organizaba para evitar que gente armada entrara a nuestra comunidad. 20 a 30 personas salían a vigilar. Así fue cómo la violencia no entró aquí”, narra Eliodoro.  Y añade, “simplemente no se obedecía la orden militar que venía desde Cahabón para organizar las patrullas de auto defensa civil”.

Y, efectivamente, la violencia armada del Ejército tuvo su frontera en la comunidad Xebas, a 8 Km de distancia de La Cresta. Hasta allí los militares irradiaron y sembraron violencia, miedo y zozobra. Al grado que aquella comunidad maya q’echí, carece de estructuras organizadas y autoridad propia como consecuencia de la violencia.

“Ellos no salen a manifestar, a protestar contra las hidroeléctricas, ni contra el Alcalde, por miedo a ser calificados como guerrilleros”, comenta uno de los presentes.

Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

NEOFASCISMO GLOBAL O FIN DEL CAPITALISMO


Por Manuel E. Yepe

En pocos años, ha hecho metástasis en todos los continentes. Sus fervientes defensores y partidarios mal informados lo llaman populismo o nacionalismo. En Italia, Alemania o España de los años 1930, lo llamaron por su nombre: fascismo. Mussolini en Italia, Hitler en Alemania y Franco en España fueron tenores sanguinarios de la orquesta sinfónica del capitalismo. Cuando en 1945 Rusia y los aliados occidentales pusieron fin a la psicosis colectiva inducida por el fascismo, entre 68 y 80 millones de personas habían sido asesinadas en todo el mundo.

Así lo relata el periodista, analista y cineasta francés Gilbert Mercier, en un trabajo que publica el sitio web News Junkie Post dedicado al análisis de un sorprendente fenómeno político que se ha estado extendiendo por varios países del planeta para pavor y vergüenza de la humanidad.

“Los neofascistas se han envuelto en la bandera del populismo y el nacionalismo y han convencido falsamente a sus partidarios de que son los campeones de la lucha contra el globalismo, el elitismo y la corrupción del sistema político neoliberal. Sin embargo, son feroces defensores de la pelea de perros capitalista, y su abyecta explotación sistemática de los obreros. Apoyan con entusiasmo al complejo militar-industrial global, así como la explotación sin sentido de los recursos del capitalismo a través de la deforestación y la minería.

Para los neofascistas, al igual que para los capitalistas, la riqueza tiene que concentrarse en menos manos, y el dinero debe circular a través de las fronteras sin restricciones, aunque que la gente común no puede hacerlo”.

Algunos de sus dirigentes, como Trump y Bolsonaro, fueron elegidos en gran medida sobre la falsa premisa y la noción racista de las guerras culturales y el choque de civilizaciones: la amenaza mítica de que, en un mundo ya multiétnico, los inmigrantes, los forasteros -a menudo con pieles más oscuras o con otra religión-, representan un peligro existencial para los países de acogida. Los neofascistas se han levantado construyendo muros mentales de odio en Europa y América. La proliferación mundial del neofascismo constituye una novedosa forma de globalización ideológica, y el capitalismo global cuenta con ello. Por ejemplo, una vez que se hizo evidente que Bolsonaro sería elegido presidente de Brasil, la bolsa de valores de ese país subió un 13 % en dos semanas, mientras los principales mercados internacionales cayeron.

El asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, ya ha puesto en el punto de mira neofascista de su agenda a Venezuela, Cuba y Nicaragua, a los que llamó la "troika de la tiranía". Bolton cuenta con Colombia y Brasil como nuevos cómplices regionales fascistas del imperialismo estadounidense para hacer cumplir una Doctrina Monroe resucitada.

En Estados Unidos y Brasil, el voto evangélico cristiano fue un factor primordial en las elecciones de Trump y Bolsonaro. "Los fundamentalistas cristianos renacidos en Estados Unidos se  concentran principalmente en los antiguos estados confederados del sur en la Guerra Civil. Las comunidades fundamentalistas evangélicas rechazan en gran medida la evolución, el secularismo y la realidad de que el cambio climático es obra del hombre. Muchos en estas comunidades creen que Estados Unidos debería ser un estado cristiano. Estos fundamentalistas cristianos son el bloque de votación más confiable para Trump, tal como lo fueron para George W. Bush.

Grupos de reflexión fundamentalistas de extrema derecha bien financiados, como The Heritage Foundation, han estado moviendo los hilos desde principios de la década de 1970, en segundo plano.

Bosonaro en Brasil fue criado como católico, pero se convirtió  en evangélico, lo que podría interpretarse como un cálculo cínico en política. Fue el bloque de votación evangélico lo que le dio ventaja sobre su oponente durante las elecciones presidenciales de octubre de 2018.

El surgimiento del fascismo global ofrece una perspectiva más sombría para la supervivencia de la humanidad. Como Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, los neofascistas niegan el cambio climático. Este último podría diseñar una estrategia para el Amazonas, que se considera el pulmón de la tierra debido a su capacidad de absorber CO2. Los super-ricos que controlan el capitalismo global darán carta blanca a sus sustitutos fascistas para que crezcan y usen un aparato militar-policial masivo para reprimir a los miles de millones de refugiados del cambio climático y a las víctimas del colapso ecológico.

A pesar de sus suposiciones -manejadas discretamente por el Pentágono- de que el cambio climático se está convirtiendo en un problema de seguridad nacional, el cambio climático será el juego final del capitalismo. Todo el oro y los diamantes del mundo no detendrán las tormentas ni protegerán la atmósfera de los rayos mortales de un sol abrasador.

La Habana, Diciembre 10 de 2018

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

EE.UU. en 2018, más pasos contrarios al acercamiento a Cuba


Por Martha Andrés Román*

Washington (PL) La administración de Donald Trump mantuvo en 2018 una postura de hostilidad hacia Cuba y dio nuevos pasos contrarios a la normalización de las relaciones bilaterales, pese a los sectores estadounidenses interesados en mejorar los vínculos.

El recrudecimiento del bloqueo impuesto por Washington a la nación caribeña hace más de 55 años, la decisión de seguir con poco personal en las respectivas embajadas, la continua paralización de la entrega de visas en La Habana y los ataques contra la isla en diferentes espacios fueron expresiones de la posición del Gobierno norteamericano.

A principios de marzo pasado, el Departamento de Estado norteamericano anunció que mantendría de forma indefinida la reducción del personal de su embajada en La Habana.

En un comunicado difundido ese día, se precisó que el número de empleados que quedarían en la legación era similar al mantenido tras la orden de partida del 29 de septiembre de 2017, cuando Washington retiró a más de la mitad de sus funcionarios con el argumento de incidentes de salud reportados por estos.

Tal anuncio se dio a pesar de que el propio documento sostuvo que no existían respuestas definitivas sobre la fuente de los problemas de salud informados por los diplomáticos, a los que la administración Trump ha tildado de ataques aun cuando hoy se desconocen causas o responsables.

La coalición Engage Cuba, que busca el fin del bloque contra la nación caribeña, calificó esa decisión de profundamente decepcionante y lamentó su negativo impacto.

Según indicó entonces, los mayores perdedores en ese asunto eran los cientos de miles de cubanos y cubanoamericanos que viajan de ida y vuelta para ver a su familia, por la imposibilidad de procesar adecuadamente sus visas.

Esta decisión del Departamento de Estado socava los años de progreso hacia la normalización de las relaciones con Cuba. Nuestros diplomáticos deberían poder hacer su trabajo y regresar a sus puestos, expresó al respecto la congresista demócrata Barbara Lee.

Al mismo tiempo, la agencia federal dijo el propio 2 de marzo que mantendría en un criticado nivel tres (de un máximo de cuatro) su advertencia de viajes a Cuba, aun cuando una encuesta realizada entre viajeros norteamericanos arrojó a la isla como uno de los destinos más seguros del mundo.

Tal categoría, que aconsejaba reconsiderar algún plan de visitar la nación caribeña bajo el argumento de los incidentes de salud, perjudicó los viajes de los estadounidenses a la mayor de las Antillas, a donde tienen prohibido ir como turistas.

Debieron pasar más de cinco meses para que el 23 de agosto el Departamento de Estado rebajara del nivel tres al dos (tomar precauciones adicionales), el tipo de aviso sobre las visitas a la nación vecina.

Tras la noticia, Kate Simpson, presidenta de Viajes Académicos al Extranjero, con sede en Washington DC, celebró el cambio que ubica ahora a Cuba en la misma categoría que la mayor parte de Europa, y 'debe asegurar a los ciudadanos estadounidenses que es legal y seguro viajar a este destino único y atractivo'.

La cuestión de los incidentes de salud fue abordada en esta capital por un equipo multidisciplinario de nueve especialistas cubanos que el 13 de septiembre último se reunió con personal médico del Departamento de Estado.

En su estancia en Washington DC, durante la cual también dialogaron con miembros de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los especialistas de la isla caribeña lamentaron la falta de acceso a datos sobre el tema.

La ciencia no se basa en especulaciones, sino en datos, hemos recibido muy pocos, expresó Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba, durante una conferencia de prensa celebrada en la embajada del país antillano aquí.

No encontramos ninguna evidencia de que haya habido un daño cerebral, declaró a Prensa Latina Alexis Lorenzo, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Tanto él como los demás miembros del grupo enfatizaron en que no recibieron información nueva sobre el caso que ha marcado considerablemente las relaciones bilaterales durante la administración Trump, el cual muchas fuentes sostienen que ha sido politizado por Washington.

A ello se une el continuo uso del tema de los derechos humanos por parte del Gobierno norteamericano para justificar criticadas políticas contra Cuba como el bloqueo.

El 16 de octubre, la misión estadounidense ante la ONU realizó un evento en la sala del Consejo Económico y Social del organismo con el objetivo de atacar a la isla por asuntos de ese tipo.

Bajo el argumento de hablar sobre supuestos presos políticos, los participantes en la acción repitieron argumentos que suele emplear la nación norteamericana para tratar de justificar el bloqueo contra la isla, rechazado prácticamente por todo el mundo.

Por su parte, diplomáticos del país antillano señalaron a ese cerco como la mayor violación de los derechos humanos de su pueblo, y señalaron que Estados unidos debería pedir perdón al mundo por sus crímenes cometidos contra la humanidad.

Unos días después, el 1 de noviembre, el ejecutivo norteamericano recibió nuevamente una abrumadora condena en la ONU cuando casi la totalidad de la comunidad internacional (189 de los 193 Estados miembros) volvió a votar contra el bloqueo.

La derrota de Estados Unidos fue mucho mayor porque también resultaron rechazadas las ocho enmiendas que la parte norteamericana pretendió añadir a la resolución presentada por Cuba contra el cerco económico, comercial y financiero.

Pese a que casi todo el mundo criticó la política de Washington, ese mismo día, en un discurso pronunciado en el sureño estado de Florida, el consejero de seguridad nacional de Trump, John Bolton, incrementó la hostilidad tanto contra Cuba como contra Venezuela y Nicaragua.

Durante ese discurso, el asesor anunció que Washington ampliaría la lista anunciada un año antes de entidades cubanas con las que ciudadanos de este país tienen prohibido realizar transacciones, lo cual se confirmó el 14 de noviembre con el anuncio de que se sumaban 26 subentidades.

Las adiciones consistieron fundamentalmente en hoteles localizados en importantes destinos turísticos cubanos como La Habana, Varadero y cayos de la central provincia de Villa Clara, así como tiendas y centros comerciales, entre otros.

A partir de esta ampliación, la lista contiene ahora unas 205 entidades y subentidades cubanas restringidas para los norteamericanos, y el Departamento de Estado sostuvo que continuará actualizándola de forma periódica.

Cuba ha calificado de arbitrario ese listado, integrado por una diversidad de entidades supuestamente vinculadas al sector de la defensa y la seguridad nacional.

En medio de todo ese panorama, no cesaron los esfuerzos de grupos y personas que en esta capital y en diferentes estados del país consideran importante continuar con el acercamiento que iniciaron ambos países en diciembre de 2014, con el objetivo de avanzar hacia una normalización de las relaciones.

Según diversas fuentes consultadas por Prensa Latina, el retroceso bajo la administración Trump representa un obstáculo significativo, pero no podrá echar atrás el camino abierto entonces, el cual es deseado por la mayoría del pueblo de ambas naciones.

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en EE.UU.

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