domingo, 16 de diciembre de 2018

APERTURA INFORMATIVA Y CONTROL SOCIAL


Jorge Gómez Barata

La aparición de los ministros cubanos en la Mesa Redonda se suma al estilo aperturista del presidente Miguel Díaz-Canel, que facilita una información actualizada de las actividades del gobierno y las suyas, lo cual hace bien al país, y beneficia de la gestión gubernamental, que con la transparencia, gana credibilidad y eficacia.

De ese modo, a la vez que se integra a los mecanismos de control social del poder, las informaciones de la prensa y las evaluaciones de los ministros muestran el rostro de un gobierno competente y comprometido con el bienestar del pueblo. Como es normal en todo colectivo de dirección, entre esos ejecutivos aparecen matices, algunos referidos al respaldo al trabajo por cuenta propia y las cooperativas que son el rostro de las reformas que desde hace diez años impulsa el presidente Raúl Castro.

El hecho es relevante porque se trata de elementos sustantivos de la apertura económica, que necesariamente ha de marchar en dirección a la ampliación del sector no estatal de la economía, el estímulo a los emprendedores, el fomento de pequeñas y medianas empresas, el relajamiento del monopolio del comercio exterior, y la flexibilización de las restricciones aduaneras. Todo ello bajo un ordenamiento legal apropiado, y la fiscalización del gobierno por intermedio de ministros y altos funcionarios.

En conjunto los ministros (23), directores de institutos centrales (4) el Presidente del Banco Central, y el Fiscal General de la República, interactúan con los cuentapropistas, cooperativistas, y pequeños empresarios, respecto a los cuales desempeñan una función rectora. Los ministros ejecutan las políticas aprobadas por el partido y el gobierno en cuyo diseño participan, operan la totalidad de la economía nacional y la administración pública, rigen la educación, la cultura, la ciencia, la información, y el entretenimiento, administran presupuestos multimillonarios, y dirigen un ejército de cientos de miles de funcionarios y empleados estatales. 

Por sus amplias potestades y la verticalidad del sistema, los ministros son cuadros sumamente influyentes, y su disposición es decisiva para el éxito de cualquier tarea o política. Sin su apoyo el sector no estatal tiene pocas posibilidades de ampliar su radio de acción, o profundizar su papel en la economía nacional. Sin esa condición las reformas no van a ningún lado.
 
Como eje del gobierno, el Consejo de Ministros participa de los esfuerzos para el perfeccionamiento institucional direccionado hacia la democratización, la instalación del estado de derecho, acciones que unidas a las reformas económicas contribuyen al bienestar popular, relajan tensiones internas, y mejoran la imagen internacional del país, fortaleciendo su capacidad negociadora y reforzando la lucha contra el bloqueo. Por el contrario, en todas estas áreas la parálisis, la ralentización, y las marchas atrás producen efectos contrarios. Se trata de algo que es preciso evitar.  

Aunque no lo hizo con ese objetivo, la apertura promovida por el presidente Raúl Castro ofreció al presidente Barack Obama argumentos para ejecutar sus reformas que, en ciertos asuntos nodales, modificaron aristas de la política estadounidense hacia Cuba, en especial en referido al bloqueo. Obviamente los avances en esta dirección darán argumentos a quienes, al margen de situaciones circunstanciales, favorecen esa estrategia.

La apertura informativa impulsada por el presidente Díaz-Canel, ahora con participación de su gabinete, es un notable avance. Bienaventurados los que se identifican con la idea de que son servidores del pueblo al cual deben explicaciones. Todos ellos, investidos de altas jerarquías, son mandatarios, no porque mandan, sino porque cumplen un mandato. Éxitos. Allá nos vemos.

La Habana, 15 de diciembre de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto!