lunes, 11 de febrero de 2019

VENEZUELA PLAN “B” DEL IMPERIO


Jorge Gómez Barata

Tras veinte años de conspiración, acoso económico y maniobras financieras contra los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Estados Unidos presenta un plan “B” y parece dispuesto aplicar contra Venezuela una especie de “solución final” basada en un trípode formado por:

(1)-Desconocimiento de la legitimidad de Nicolás Maduro e instalación de un “presidente encargado”, maniobra que el gobierno no ha podido frenar y que introduce confusiones en el pueblo y socava la autoridad de los líderes y las instituciones legítimas. El reconocimiento oficial por alrededor de 50 países ha dotado a la oposición de una considerable capacidad de maniobra internacional.

2-Bajo la amenazante formulación de que “todas las opciones están sobre la mesa”, se mantiene latente la amenaza militar cuyo detonante pudiera ser la imposición de la “ayuda humanitaria” que para ingresar al país, principalmente desde Colombia, deberá violar por la fuerza las fronteras terrestres de Venezuela, lo cual pudiera ocasionar confrontaciones militares de impredecibles consecuencias.

(3)- Mediante una inesperada y extraña maniobra, Estados Unidos activó la opción petrolera de modo que las refinerías estadounidenses reciben petróleo de PDVSA y pagan a la oposición que además se nutre con los lucros de la empresa CITGO. Las medidas resta cuantiosos recursos millonarios al gobierno de Maduro y financia a Guaidó.

El embargo petrolero se extiende a los precursores que la industria petrolera venezolana necesita y amenaza a los países y empresas que comercian con crudo de ese país. En la medida que el tiempo transcurra los efectos de tales medidas se harán sentir.  

La presión y el carácter de las maniobras de Estados Unidos, que sumó el apoyo de la Unión Europea y el Grupo de Lima integrado por 14 estados latinoamericanos y la hostilidad de países fronterizos configuran un peligroso escenario que ha llevado a los gobernantes de Uruguay, México, Bolivia y algunos caribeños a la búsqueda de soluciones políticas internas y a maniobras en el exterior, una de ellas es el Mecanismo de Montevideo”.

Aunque actúan de buena fe, al sumarse a la demanda de celebración de elecciones presidenciales anticipadas, los integrantes del Mecanismo de Montevideo, menos México y Bolivia se aproximan más a las posiciones de la oposición que a las del gobierno que está dispuesto a arriesgarse a la convocatoria de comicios parlamentarios, pero difícilmente ceda respecto a las presidenciales.     

El hecho de que los gobernantes promotores del Mecanismo de Montevideo eviten la confrontación con Estados Unidos y no cuenten con posibilidades para influir en el gobierno o la oposición venezolana, los ha llevado a incorporar a varios países europeos, algunos de los cuales formaron parte del ultimátum a Maduro. Obviamente se trata de “Caballos de Troya” con capacidad para anular el esfuerzo.

Aunque los esfuerzos internacionales, tanto el Mecanismo de Montevideo como el Grupo de Contacto se inclinan a las demandas de la oposición centrada en la exigencia de elecciones adelantadas, tienen el mérito de entronizar la moderación y dar tiempo a la diplomacia. Los aliados del proceso bolivariano saludan esa gestión porque comprenden que las guerras que se ganan son aquellas que se evitan. Allá nos vemos.

La Habana, 10 de febrero de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

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