lunes, 29 de abril de 2019

OTROS MODOS DE LUCHAR CONTRA EL BLOQUEO


Jorge Gómez Barata 

Al reconvertir la política hacia Cuba en rehén de la derecha miamense y ponerla en manos de funcionarios viscerales que, en lugar de velar por los intereses de Estados Unido procuran la restauración contrarrevolucionaria, la administración del presidente Donald Trump regresa a los enfoques de los años sesenta. Así lo evidencia la invocación al uso de la fuerza militar y el recrudecimiento del bloqueo con la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton. 

Quien no puede retroceder a aquel momento es Cuba para la cual el retorno al pasado no es opción. La época de confrontación extrema en la cual la Revolución devolvía golpe por golpe y se armaba hasta los dientes, está trascendida. Hay mutaciones en el plano interno, la doctrina militar vernácula, ha cambiado, es diferente el contexto internacional y el sistema de alianzas político-militares de entonces es ahora inexistente. Hoy la resistencia es acompañada de un esfuerzo proactivo basado en la batalla de ideas y se desenvuelve en los ámbitos políticos y diplomáticos.

La buena noticia es que, en cuanto a Estados Unidos, respeto a la situación pretérita, el país está varios pasos adelante. El alineamiento hemisférico a la política anticubana de Washington que hubo en el pasado, contrasta con el aislamiento internacional del imperio visibilizado, entre otras acciones, en las votaciones de la Asamblea General de la ONU.

Por otra parte, algunos avances alcanzados en el breve período en que los presidentes Obama y Raúl Castro trabajaron para normalizar los vínculos, incluidos el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la exclusión de la Isla de países que apoyan el terrorismo, parecen irreversibles.

En el plano interno, la conclusión del liderazgo nacional acerca de la necesidad de reformar el modelo económico, perfeccionar la institucionalidad  y actualizar el entorno jurídico, incluido la adopción de una nueva Constitución, son avances hacia el perfeccionamiento del sistema que progresa en dirección a la democratización, incluida la definición del país como “un estado socialista de derecho”, que acoge un importante sector privado.

En los primeros años del proceso revolucionario (1959-1962) período en que se realizó la Reforma Agraria que expropió los latifundios y se decretó la nacionalización de las empresas norteamericanas, la Revolución combatía a la riposta y, en la medida de lo posible, devolvía golpe por golpe. De alguna manera, las agresiones económicas de los Estados Unidos se saldaban con la nacionalización de sus propiedades.

En los siguientes treinta años la Revolución contó con el apoyo del Campo socialista que si bien no cubría todos los requerimientos, permitía aplicar una gama de políticas sociales y avanzar en el desarrollo del país. A partir del colapso soviético en 1991 la situación cambio. Al bloqueo estadounidense se sumó la ruptura de todo tipo de colaboración, no solo con la Unión Soviética sino con todos los países de Europa Oriental. Fidel Castro llamó a aquellos hechos: “Un doble bloqueo”. 

Desde entonces, con éxito relativo, Cuba trata de insertarse en los circuitos de la economía global, atraer inversión extranjera directa y obtener créditos, contra lo cual, a partir de ahora pretende levantarse la Ley Helms-Burton y su fatídico Capítulo III.

No obstante, no hay nada que indique que Cuba cederá en sus objetivos esenciales y es obvio que encontrará los modos adecuados para, desde la contemporaneidad, enfrentar la nueva embestida. Como ha dicho el Canciller Bruno Rodríguez “Cuba responderá a las agresiones con una mayor amplitud en sus vínculos con todos los sectores de la sociedad estadounidense…, utilizando todas las herramientas a su disposición…”.

Aun en las más adversas circunstancias, el jefe de la diplomacia cubana reitera la invariable disposición a la cooperación con Estados Unidos en terrenos de beneficio mutuo… incluso al diálogo en cualquier tema sobre bases de respeto a la independencia y soberanía. De cómo pudiera realizarse ese esfuerzo les contaré. Allá nos vemos.

La Habana, 28 de abril de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

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