jueves, 31 de octubre de 2019

"La burbuja ya explotó": Experto cree que la Reserva Federal solo 'maquilla' el desastre económico de EE.UU.


RT  -   31 oct 2019 05:38 GMT

Peter Schiff, director ejecutivo de Euro Pacific Capital, cree que la Fed trata de ocultar el mal estado de la economía estadounidense, con el único fin de conservar la confianza de los consumidores.

Melania Trump durante una visita a un hospital de Nashville (Tennessee, EE.UU.), el 24 de julio de 2018. Kevin Lamarque / Reuters

El director ejecutivo de la asesora de inversiones Euro Pacific Capital, Peter Schiff, cree que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) está tratando de evitar que explote una burbuja económica que, en realidad, ya lo ha hecho, según comentó este martes a RT durante el programa 'Boom Bust'.

"Simplemente, ignora lo que dicen y mira lo que hacen", dijo Schiff. Según explica, desde la Fed "están tratando desesperadamente de evitar que salga el aire de esta burbuja" con el objetivo conservar la confianza de los consumidores, valiéndose para ello de medidas como su plan de inyección de 60.000 millones mensuales en la economía o el recorte de tasas que estaría preparando para la semana que viene.
Sin embargo, el analista asegura que esto "no va a funcionar", porque "la burbuja ya explotó".

"El juego ha terminado"

En la misma línea, el experto asegura que "la única pregunta" que cabe hacerse es "lo rápido que va a salir ese aire y cuándo los mercados se darán cuenta de que el juego ha terminado", así como entender qué ha estado haciendo la Fed, además de "la verdadera naturaleza de esta economía de burbujas".

Schiff considera que los consumidores están seguros de que la economía es un desastre, pues no tienen dinero ni ahorros, sus trabajos son precarios y están cargados de deudas. "Pero mientras sigan pidiendo préstamos para comprar cosas que no pueden pagar con dinero que no tienen, por alguna razón seguirán optimistas", dijo. "La Fed juega con esto", concluye el director general de Euro Pacific Capital.

El Congreso de EE.UU. aprueba la resolución sobre el 'impeachment' que autoriza investigar a Trump


RT  -   31 oct 2019 17:11 GMT

La resolución establece los lineamientos para iniciar el juicio político al presidente de EE.UU.

Donald Trump. / Joshua Roberts / Reuters

La Cámara de Representantes de EE.UU. ha votado este jueves una resolución que establece formalmente los próximos pasos a dar en la investigación de juicio político contra el presidente del país, Donald Trump.

De esta manera, el Partido Demócrata finalmente logró formalizar la medida luego de que los republicanos criticaran esa enmienda "al estilo soviético" por falta de transparencia y debido proceso.

La iniciativa pone al presidente del Comité de Inteligencia, el demócrata Adam Schiff, a cargo del proceso de 'impeachment' y limita el acceso de congresistas republicanos y de los abogados de la Casa Blanca.

A su vez, el inquilino de la Casa Blanca ha reaccionado a la aprobación de la iniciativa publicando un mensaje en Twitter en el que la califica de "la caza de brujas más grande de la historia de EE.UU.".

Unos minutos antes, el mandatario expresó que "la farsa del 'impeachment' está haciendo daño al mercado de valores", pero "a los demócratas que se dedican a no hacer nada no les importa".

¿Qué pasos establece la resolución?

La medida autoriza a los comités a continuar sus investigaciones de juicio político y establece procedimientos y normas para las audiencias públicas, incluida la emisión de citaciones y el interrogatorio de testigos.

Por otro lado, la resolución sienta las bases para dos fases del proceso:

  • En la primera, el Comité de Inteligencia, que ha estado celebrando audiencias a puerta cerrada sobre las interacciones de Trump con Ucrania, llevará a cabo audiencias abiertas antes de emitir un informe y trasladar sus hallazgos al Comité Judicial.

  • En la segunda, el Comité Judicial podría buscar evidencias adicionales y celebrar sus propias audiencias, en las que el equipo legal de Trump podría participar. Al concluir su investigación, el comité podría recomendar uno o más artículos de juicio político.

¿Qué pasará después?

Si el Comité Judicial recomienda razones para la destitución, los así llamados artículos de juicio político ('articles of impeachment'), la Cámara en pleno votará sobre ellos. Si una mayoría aprueba alguno de los artículos, el presidente es acusado y el caso pasa al Senado para su juicio. Se necesita un voto de dos tercios del Senado para condenar y destituir a un presidente de su cargo.

¿Qué dice la Casa Blanca?

La Casa Blanca ha criticado la resolución, asegurando que pone de manifiesto que la investigación "ha sido una farsa ilegítima desde el principio".

La secretaria de prensa, Stephanie Grisham, denunció en un comunicado que la Casa Blanca "tiene prohibido participar en absoluto", hasta después de que el presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, "realice dos rondas de audiencias unilaterales para generar un informe parcial para el Comité Judicial". "Incluso entonces, los derechos de la Casa Blanca permanecen indefinidos, poco claros e inciertos, porque esas reglas aún no se han escrito", se lamentó la vocera.

Alberto Fernández en busca de rearmar la integración regional


Viaja a México para reunirse con López Obrador y convoca al Grupo de Puebla en Buenos Aires

En su primer viaje como presidente electo, Fernández mostrará su intención de apuntalar un armado progresista como en los tiempos de la Unasur. El Grupo de Puebla vuelve a reunirse en un momento de turbulencia regional.

Por Fernando Cibeira
Página 12  -  30 de octubre de 2019

Alberto Fernández viaja a México junto a Felipe Solá.

La semana que viene Alberto Fernández mostrará sus primeras cartas como presidente electo en materia internacional. Primero, el lunes, cuando se encuentre en el DF con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y la segunda oportunidad será a partir del viernes, cuando arrancará el segundo encuentro del Grupo de Puebla, un agrupamiento de líderes progresistas que se reunirá en Buenos Aires. En un momento de convulsión regional y de crisis de los modelos neoliberales, el presidente electo dará los pasos iniciales en su idea de recuperar aquella idea de integración que hace no mucho sirvió para crear organismos como la Unasur y la Celac, hoy abandonados.

Cuenta la leyenda que López Obrador no tiene pasaporte. Sus viajes al exterior en los últimos años se cuentan con los dedos de una mano. Recientemente, por ejemplo, no asistió ni a la asamblea de las Naciones Unidas ni a la cumbre del G20. Pero eso no quiere decir que no tenga posturas nítidas en materia de política exterior. Quienes lo conocen aseguran que esas posiciones son muy similares a las que sostiene Alberto Fernández. Por eso ambos desean encontrarse. Se iban a reunir durante la campaña, pero López Obrador prefirió retrasarlo para cuando Fernández fuera presidente electo para cuidar las formas diplomáticas.

En principio, Alberto Fernández viajará el viernes junto a quien todo indica que será su canciller, Felipe Solá, para ser recibidos por López Obrador el lunes en el Palacio Nacional. Será el primer viaje al exterior del presidente electo, con lo que enviará señales en diferentes direcciones. Una, obvia, a Brasil. Tradicional primer destino de los presidentes argentinos -y viceversa-, Fernández lo pasó por alto porque la relación con Jair Bolsonaro va de mal en peor. El brasileño fue de los pocos presidentes que no lo felicitó por el triunfo, furioso por su militancia a favor de la libertad de Lula. Ayer le dedicó un nuevo mensaje (ver recuadro). México y Brasil, por otro lado, son los países que se tradicionalmente se disputan el liderazgo en Latinoamérica. También será una señal para Estados Unidos: Alberto Fernández mostrará su intención de volver a fortalecer la integración regional y no apostar a los vínculos bilaterales, como es del gusto de Washington.

Como le pasa a Alberto Fernández, a López Obrador le disgusta la postura del Grupo de Lima sobre Venezuela. De hecho, México dejó de asistir a los encuentros de ese grupo desde enero pasado. AMLO, como se lo conoce en su país, defiende a rajatabla el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países y plantea el diálogo como la salida al entuerto venezolano. El presidente electo de Argentina coincide plenamente con esa idea. Ambos se niegan a calificar al gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura, como presiona el Departamento de Estado.

A la vuelta de su viaje, en Buenos Aires, se realizará el segundo encuentro del Grupo de Puebla. El primer capítulo en julio pasado, justamente en la ciudad mexicana de la que tomó el nombre. En aquella ocasión estuvieron Solá, Jorge Taiana y Carlos Tomada como representantes del peronismo. Ya hay confirmados unos 25 participantes para el evento que se realizará el 8, 9 y 10 de noviembre en el Hotel Emperador. Entre quienes viajarán habrá ex presidentes como Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Ernesto Samper y Leonel Fernández, y se espera que también pueda hacerlo el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera. Los integrantes del Grupo de Puebla mantienen un activo chat de WhatsApp en el que discuten todos los temas de política regional y les permite sacar comunicados sobre los temas de actualidad. Así, fueron de los primeros en salir a reconocer el triunfo electoral de Evo Morales. 

Desde el Grupo desmienten a quienes desde la derecha regional los acusan de buscar desestabilizar gobiernos promoviendo movilizaciones como las que ocurrieron en Ecuador y Chile. "No hay nada conspirativo ni nada oculto en el armado del Grupo de Puebla. Nuestro objetivo es ayudar a la unidad del progresismo en la región", explicó el ex senador chileno Marco Enriquez-Ominami, quien viene trabajando en la organización del encuentro y ayuda a Alberto Fernández en el armado de su agenda exterior.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Un testigo vincula a Bolsonaro con uno de los sospechosos de matar a la activista Marielle Franco


RT   -    30 oct 2019 16:48 GMT

La mención del presidente en el marco de la investigación obliga al Supremo Tribunal Federal brasileño a encargarse del caso.



La investigación sobre el asesinato de la concejala y activista Marielle Franco pasa a manos del más alto tribunal del Poder Judicial de Brasil, el Supremo Tribunal Federal, después de que un testigo haya relacionado a uno de los principales sospechosos del crimen con el presidente Jair Bolsonaro.

Según la pesquisa, que tiene en cuenta el testimonio de un empleado de seguridad del condominio donde residía Bolsonaro, uno de los acusados en el caso habría acudido allí horas antes del asesinato con la intención explícita de visitar la casa del actual mandatario brasileño, que por entonces era diputado federal.

La información ha sido revelada por el canal brasileño TV Globo una vez que la Policía Civil de Río de Janeiro confirmó que en el libro de visitas de la urbanización aparecía efectivamente uno de los principales sospechosos del asesinato, Élcio Vieira de Queiroz, junto a la matrícula de su vehículo, la hora de su llegada y el número de la vivienda a la que decía dirigirse, que al parecer era la de Bolsonaro. 

En cualquier caso, la propia información del medio brasileño aclara que Bolsonaro se encontraba ese día en Brasilia, tal como consta en los registros oficiales del plenario de la Cámara de los Diputados, que avalan su presencia en dos votaciones, a primera y a última hora de la tarde. No obstante, al aparecer citado el nombre del presidente en el curso de la investigación, esta debe pasar al Supremo Tribunal Federal por imperativo legal.

Detalles de la declaración del portero del condominio

El empleado que ocupaba la garita de seguridad durante el día de la sospechosa visita declaró que Vieira de Queiroz había indicado su intención de visitar la casa número 58, que pertenecía a Bolsonaro. Acto seguido, el portero llamó por teléfono a esa misma residencia para comprobar que la visita estaba autorizada, y afirma haber reconocido la voz del entonces diputado en esa breve comunicación.

Sin embargo, el seguimiento que el portero hizo entonces con las cámaras de seguridad a la trayectoria del coche del visitante reveló que el sospechoso se dirigió realmente a la vivienda número 66, en la que residía Ronnie Lessa, acusado de ser el autor de los disparos que terminaron con la vida de Marielle Franco. Al percatarse de ello, el empleado de la garita hizo otra supuesta llamada a la vivienda 58 para informar de esta circunstancia, y la persona que atendió esa llamada le indicó que ya estaba al corriente. La voz de esta persona volvió a ser identificada por el portero como la de "Don Jair". 

Airada reacción del presidente de Brasil

Bolsonaro pidió este miércoles al ministro de Justicia, Sergio Moro, que ordene a la Policía Federal investigar el testimonio del portero.

A través de un comunicado, Moro aseguró que existen La "inconsistencias que sugieren un posible malentendido en la investigación" o "un posible intento de involucrar el nombre del Presidente de la República en el crimen en cuestión, lo que puede configurar crímenes de obstrucción a la Justicia, falso testimonio o denuncia calumniosa".

Previamente, el mandatario brasileño reaccionó a la publicación de estas informaciones con un video grabado en la madrugada durante su visita a Arabia Saudita, en el que arremetió airadamente contra los periodistas de Globo, acusándoles de pretender menoscabar su imagen "durante las 24 horas del día" y refiriéndose a ellos como "bribones" y canallas".

"Esto es una mentira, un fraude, una farsa para atacar la imagen y la reputación del presidente de la república", indicó por su parte el abogado del presidente brasileño, Frederick Wassef, que insiste en señalar las pruebas documentales que sitúan a Bolsonaro en Brasilia durante esa jornada, y desafía "a cualquiera en todo Brasil a probar lo contrario".

Un asesinato que conmocionó a Brasil

Franco fue asesinada el 14 de marzo de 2018 mientras regresaba a casa en coche, tras haber participado en un evento llamado 'Mujeres negras moviendo estructuras". Cuando estaba adentrándose en el barrio de Estácio, próximo al centro de Río de Janeiro, otro vehículo se acercó y desde su interior le dispararon 13 tiros, cuatro de los cuales impactaron fatalmente en la concejala. Anderson Gomes, conductor del vehículo, también resultó muerto y la asistente de Franco, Fernanda Chaves, fue la única que sobrevivió al ataque.

La investigación sitúa a Vieira de Queiroz al volante del vehículo desde el que se cometió el crimen y a Ronnie Lessa como autor de los disparos. 

Lessa fue homenajeado como agente militar ejemplar en 1998, pero ya había levantado algunas sospechas sobre su posible implicación en actividades criminales. Un mes después del asesinato de Marielle sufrió un intento de homicidio, que la Policía interpretó como una supuesta destrucción de pruebas. En una investigación posterior le descubrieron además una mansión valorada muy por encima del poder adquisitivo medio de un agente policial retirado, que ingresa en torno a 1.600 euros por mes.

El supuesto conductor, Vieira de Queiroz, había sido expulsado del cuerpo de la Policía Militar en 2016 por prestar servicios de seguridad privados e ilegales. En 2011, además, estuvo implicado en la llamada Operación Guillotina, acusado junto a otros policías de corrupción y de asociación con grupos de tráfico de drogas.

Piñera suspende cumbres de APEC y la COP25 a celebrarse en Chile


Sebastián Piñera es cuestionado por líderes políticos debido al uso desproporcionado de la fuerza contra los manifestantes chilenos. | Foto: Gobierno de Chile

Telesur   -    30 octubre 2019

"Sentimos y lamentamos profundamente los problemas que va a significar para los miembros de la APEC y COP 25", dijo ante la prensa. 

El presidente Sebastián Piñera anunció este miércoles la suspensión de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019 (COP25) a celebrarse en Chile, por la crisis política y social que atraviesa la nación.

El mandatario argumentó que la decisión responde a las "circunstancias de las últimas semanas", haciendo alusión a las protestas de los chilenos que insisten en un cambio estructural en el país, con la creación de una nueva Constitución. 

"Como presidente de todos los chilenos tengo siempre que poner los problemas de los chilenos... primero en la fila", dijo el mandatario ante la prensa. 

Entretanto, los chilenos acusan a Piñera de no dar respuesta a las demandas de la población y de mantener su agenda política, que no beneficia a los sectores más vulnerables. 

Este miércoles suman ya 12 días de manifestaciones en la nación suramericana, 20 muertos y miles de detenidos, mientras que el respaldo popular a Piñera descendió a 14 por ciento.  || Foto: Reuters

En medio de esta crisis política y social, la nación se preparaba para recibir a los líderes que integran la APEC, en noviembre, y de la COP25, en diciembre. 

"Esta ha sido una decisión muy difícil, que nos causa mucho dolor. Hemos basado nuestra decisión en un sabio principio de sentido común", aseguró Piñera.

Agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina

Blog Atilio Boron   -   29 de octubre de 2019 


Por Atilio A. Boron

En las últimas semanas el neoliberalismo sufrió una serie de derrotas que aceleraron su agonía y en medio de aparatosas y violentas convulsiones desencadenaron su deceso. Tras casi medio siglo de pillajes, tropelías y crímenes de todo tipo contra la sociedad y el medio ambiente, la fórmula de gobernanza tan entusiastamente promovida por los gobiernos de los países del capitalismo avanzado, las instituciones como el FMI y el BM y acariciada por los intelectuales bienpensantes y los políticos del establishment yace en ruinas. La nave insignia de esa flotilla de saqueadores seriales, el Chile de Sebastián Piñera, se hundió bajo el formidable empuje de una protesta popular sin precedentes, indignada y enfurecida por décadas de engaños, artimañas leguleyas y manipulaciones mediáticas. A las masas chilenas se les había prometido el paraíso del consumismo capitalista, y durante mucho tiempo creyeron en esos embustes.  Cuando despertaron de su sonambulismo político cayeron en la cuenta que la pandilla que las gobernó bajo un manto fingidamente democrático las había despojado de todo: les arrebataron la salud y la educación públicas, fueron estafadas inescrupulosamente por las administradoras de fondos de pensión, se encontraban endeudadas hasta la coronilla y sin poder pagar sus deudas mientras contemplaban estupefactas como el 1 por ciento más opulento del país se apropiaba del  26,5 por ciento del ingreso nacional y el 50 por ciento más pobre sólo capturaba el 2.1 por ciento. Todo este despojo se produjo en medio de un ensordecedor concierto mediático que embotaba las conciencias, alimentaba con créditos indiscriminados esta bonanza artificial y hacía creer a unas y otros que el capitalismo cumplía con sus promesas y que todas y todos podían hacer lo que querían con sus vidas, sin que se inmiscuyera el estado y aprovechando las inmensas oportunidades que ofrecía el libre comercio. Pero ninguna utopía, aún la del mercado total, está a salvo de la acción de sus villanos. Y éstos aparecieron de súbito personificados en las figuras de unos adolescentes de escuela secundaria que, con ejemplar audacia y filial solidaridad, se rebelaron contra el aumento en las tarifas del metro que perjudicaba no a ellos sino a sus padres. Su osadía hizo trizas el hechizo y quienes habían caído en la trampa de resignar su ciudadanía política a cambio del consumismo se dieron cuenta que habían sido burlados y estafados, y salieron a las calles para expresar su descontento y su furia. Se convirtieron, de la noche a la mañana, en “vándalos”, “terroristas” o en una revoltosa banda de  “alienígenas” –para usar la elocuente descripción de la mujer del presidente Piñera- que avizoraron los límites infranqueables del consumismo y del endeudamiento infinito y el carácter farsesco del minué democrático que ocultaba, bajo prolijos ropajes y vacías formalidades, la implacable tiranía del capital. Comprobaron en ese violento despertar que una de las sociedades antaño más igualitarias de Latinoamérica ahora compartía, según el Banco Mundial, el dudoso honor de ser junto a Rwanda uno de los ocho países más desiguales del planeta. Como un relámpago advirtieron que habían sido condenados a sobrevivir endeudados de por vida, víctimas de una plutocracia -insaciable, intolerante y violenta- y de la corrupta partidocracia que era cómplice de aquélla y gestora del saqueo contra su propio pueblo y los recursos naturales del país. Por eso tomaron las calles y salieron en imponentes manifestaciones a luchar contra sus opresores y explotadores, y lo hicieron –y aún hoy lo hacen- con una valentía y heroísmo pocas veces vistos. Ya son por lo menos veinte los muertos por la represión de las fuerzas de seguridad y los desaparecidos reportados suman más de cien, amén de los centenares de heridos y torturados y los miles de detenidos que  marcan, con lúgubres tonalidades, los estertores finales del tan admirado modelo.

Después de esta espontánea insurrección popular ya nada volverá a ser igual, nada revivirá al neoliberalismo, nadie lo señalará como la vía regia hacia la democracia, la libertad y la justicia social. Eso aunque Piñera continúe en La Moneda y prosiga su brutal represión. Pese a lo cual ni la OEA, ni los gobiernos “democráticos” del continente -presididos por turbios personajes de frondosos prontuarios- ni tampoco los hipócritas custodios de los valores republicanos tendrán un átomo de decencia para caracterizar a su gobierno como una dictadura, calificación que sólo merece Nicolás Maduro aunque jamás haya habido en su gobierno una represión tan bestial y sanguinaria como la que quedó documentada en infinidad de videítos grabados en  Chile y que se viralizaron por internet. Para Donald Trump Piñera es amigo, vasallo y sicario político de la Casa Blanca, imprescindible para atacar a la Venezuela Bolivariana y esas son razones más que suficientes para defenderlo y protegerlo a cualquier precio. Obedientes, las ONGs del imperio y sus sucursales en Europa y Latinoamérica -inverosímiles defensoras de los derechos humanos, la democracia, la sociedad civil y el medio ambiente- mantendrán un silencio cómplice ante los crímenes que cometa el ocupante de La Moneda. Algunas expresarán otras opiniones, más no aquellas que son los tentáculos ocultos del imperialismo. Impertérritos, los publicistas del sistema seguirán señalando a Nicolás Maduro como el arquetipo de la dictadura y al chileno como la personificación misma de la democracia. Pero todo será inútil, y lo que murió –la receta neoliberal- bien muerta está.

Claro que la historia no comienza ni termina en Chile. Poco antes del estallido social todavía en curso, el Ecuador del traidor y corrupto presidente Moreno había sido convulsionado por inmensas protestas populares. El detonante, la chispa que incendió la pradera fue la quita de los subsidios a los combustibles. Pero el factor determinante fue la implementación del “paquetazo” ordenado por el FMI al servil agente instalado en el Palacio de Carondelet. La reacción popular, iniciada primero entre los transportistas y sectores populares urbanos y luego potenciada por la multitudinaria irrupción de las poblaciones originarias en las principales ciudades del país se extendió poco más de una semana y obligó al cobarde presidente a trasladar la sede del Ejecutivo a Guayaquil. Poco después tuvo que suspender la cruel represión con que había respondido al desafío y abrir una fraudulenta negociación con los autoproclamados líderes de la revuelta indígena. Astuto, pactó una tregua con la desprestigiada y también ingenua dirigencia de la CONAIE y derogó el decreto relativo al subsidio a los combustibles, prometiendo revisar lo actuado. Nada de eso ha ocurrido, pero logró desarticular la protesta, por ahora. Como le cuadra a un traidor serial como Moreno el jefe de los negociadores indígenas, Jaime Vargas, está siendo judicialmente perseguido por el gobierno. El “paquetazo” será puesto en práctica porque el mandato del FMI es inapelable y Moreno es un peón más que obediente: es obsecuente.  Es sabido que estos programas del Fondo sólo son factibles si se los gestiona con una mezcla -variable según los casos- de engaños y represión. Pero ahora la pasividad ciudadana tiene mecha corta y en pocos meses más, en cuanto se dejen sentir los rigores del ajuste salvaje, no sería extraño que estalle una nueva rebelión plebeya que esperemos no caiga en las trampas de Moreno y sus compinches y culmine exitosamente con la destitución del presidente y la refundación de la democracia en el Ecuador. El presidente está entrampado: si aplica el programa del FMI la poblada popular probablemente acabe con su gobierno; si no lo hace, el imperio puede decidir que llegó la hora de prescindir de sus servicios por inútil. Y como la Casa Blanca “sabe demasiado” de las trapisondas y los negocios sucios de Moreno no tendrá más remedio que aceptar el úkase imperial y acogerse a un “desempleo involuntario”, como decía Keynes.  Pero, pese a su inutilidad y a los crímenes perpetrados durante la represión de las protestas populares Washington se encargará de esconderlo y protegerlo. Como lo hizo con otro asesino, Gonzalo Sánchez de Lozada y con tantos otros.  En poco tiempo sabremos cual será el desenlace.

El neoliberalismo sufrió otra derrota en Bolivia, cuando el presidente Evo Morales fue reelecto  con el 47,08 por ciento de los votos contra el 36,51 por ciento obtenido por Carlos Mesa, el candidato de Comunidad Ciudadana. Pese a que el presidente le sacó una ventaja de 10.57 por ciento de los votos a su contrincante (más del 10 % que señala la legislación boliviana para declararlo ganador en primera vuelta) y que no hubo ninguna denuncia concreta de fraude sino tan sólo gritos y aullidos de la oposición ésta exige que se proceda a convocar al balotaje. Quienes manejan desde Estados Unidos a los enemigos de Evo en Bolivia cuentan con la previsible connivencia de la OEA y algunos desastrados gobiernos de la región como los de Argentina, Brasil, Chile, Colombia. Dicen que las irregularidades habidas en la transmisión y difusión del escrutinio (explicada convincentemente por las autoridades bolivianas) unido lo exiguo de la diferencia obtenida por Evo (pero por encima del 10 %, por supuesto) obliga a proceder de tal manera. Si este fuera el caso estos virtuosos vestales de la democracia deberían ordenar sin más dilaciones la anulación de la elección presidencial de 1960 en Estados Unidos cuando John F. Kennedy aventajó a Richard Nixon por 0.17 centésimos (49.72 versus 49.55 %) y fue investido como presidente sin enfrentar reclamo alguno. Mesa que perdió por una diferencia de 10.57 por ciento haría bien en llamarse a silencio. No lo hará, porque en un prodigio de adivinación (que, por supuesto, le salió mal) había anticipado su victoria y que desconocería otro resultado que no fuera ese, como corresponde a un demócrata “made in the US”. Si gano, la elección fue limpia; si pierdo, hubo fraude. Nada nuevo: la derecha jamás creyó en la democracia, mucho menos en estas latitudes, y está de modo irresponsable llamando a la desobediencia civil y promoviendo desmanes para “corregir” el resultado que le fuera negado por las urnas. Evo, en un gesto que lo enaltece, desafió a la OEA a que realice un peritaje íntegro del proceso y que si encuentra  evidencia de fraude convocaría de inmediato al balotaje. Será inútil, pero igual el capataz Almagro enviará una misión a Bolivia para agitar el avispero y entorpecer la labor del gobierno. Desgraciadamente habrá gente que morirá o sufrirá graves heridas a causa de los disturbios que ocasionará esa misión. Claro está que los movimientos sociales de Bolivia no van a permitir que una derrota de más de diez puntos obligue a un balotaje o empine como ganador al perdedor. Además,  no es un dato menor que ya los gobiernos de México y el nuevo de Argentina reconocieron el triunfo de Evo, al igual que los de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela. En suma: la restauración del neoliberalismo en Bolivia parece haberse frustrado de nueva cuenta, por más esfuerzos que hagan el imperio y sus lugartenientes locales.

En línea con este marco regional signado por un generalizado clima ideológico de repulsa al neoliberalismo imperante, en la Argentina la experiencia neoliberal de Mauricio Macri fue repudiada en las urnas. Ampliamente porque lo que hubo el 27 de Octubre no fue la primera vuelta de una elección presidencial. Ésta, en realidad, tuvo lugar el 11 de Agosto, en las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) y allí las distintas alianzas políticas midieron sus fuerzas. Dado que en esa ocasión quedó demostrado que sólo Mauricio Macri poseía los votos como para desafiar el poderío electoral del Frente de Todos el presidente atrajo las preferencias de electores de derecha que en las PASO habían optado por otras candidaturas (Juan José Gómez Centurión o José Luis Espert, y algunos de Roberto Lavagna) y probablemente con un segmento mayoritario de la mayor afluencia ciudadana que concurrió a los comicios este domingo. De todos modos quedan algunas incógnitas de difícil resolución y que despiertan cada vez más fundadas suspicacias sobre el genuino  veredicto de las urnas. Por ejemplo, el hecho de que la fórmula Fernández-Fernández sólo hubiera acrecentado su caudal electoral en unos 250.000 votos, disminuyendo su gravitación porcentual con relación a las PASO en casi un uno y medio por ciento es difícil de entender. Sí que su rival lo acrecentase, pero que lo hiciera en 2.350.000 votos y casi siete y medio por ciento provoca por lo menos una cierta curiosidad. Es obvio que el macrismo se benefició con la fuga de votos hacia su candidatura, pero su crecimiento luce como excesivo al igual que el muy poco que experimentó el Frente de Todos en un contexto de profundización de la crisis económica como la vivida por la Argentina en los últimos dos meses. Otro misterio de la aritmética electoral lo ofrece el paradero de los 900.000 votos obtenidos en las PASO por las dos candidaturas presidenciales del trotskismo y que se redujeron a poco más de 550.000 el domingo pasado. Qué ocurrió con esos 350.000 votos faltantes: ¿se evaporaron, votaron a Macri? Son demasiadas interrogantes que no podremos resolver aquí pero que alimentan la sospecha de que pudo haber habido un muy sofisticado fraude informático que seguramente será descubierto en cuanto se termine el escrutinio definitivo del comicio. De todos modos, más allá de estas disquisiciones, los casi ocho puntos porcentuales que separan a Fernández de Macri   (que pueden acrecentarse cuando se conozcan los datos definitivos) son, para un balotaje, una diferencia muy significativa. Recuérdese que en la segunda vuelta de la elección presidencial del 2015 Macri se impuso a Daniel Scioli por dos puntos y medio, 2,68 % según el escrutinio definitivo. Lo cierto es que la ardua tarea de reconstruir a la economía y sanar las profundas heridas que el macrismo dejó en el tejido social sólo será posible abandonando las recetas del neoliberalismo. Éste ocasionó en la Argentina la crisis más grave de su historia, peor aún que el traumático desplome de la Convertibilidad en el 2001. Será como remontar una empinada cuesta, porque Macri deja al país en profunda recesión, acribillado por la inflación y un desempleo de dos dígitos,  con casi cuarenta  por ciento de gente en la pobreza y una deuda descomunal, y a corto plazo, nada menos que con el FMI. Pero los estallidos sociales de Chile y Ecuador son un elocuente disuasivo para desalentar a quien quiera aconsejar al nuevo presidente que lo que hay que hacer es emular los logros del neoliberalismo tal cual se conocieran en Chile.

No podría concluir esta mirada panorámica sobre la agonía del neoliberalismo en Latinoamérica sin mencionar el serio revés sufrido el domingo pasado por esta corriente ideológica en las elecciones regionales de Colombia. En este país el autodenominado Centro Democrático (que no es ni lo uno ni lo otro, sino una derecha radical y visceralmente antidemocrática), partido al que pertenecen Álvaro Uribe y el actual presidente Iván Duque, sufrió una dura derrota en la disputa librada en las dos principales ciudades del país, Bogotá y Medellín. En ambas se impuso la oposición de centro izquierda y el uribismo sólo prevaleció en dos de las  32 gobernaciones de Colombia. Si bien es prematuro anticipar previsión alguna acerca de lo que podría acontecer en las elecciones presidenciales del 2022 lo cierto es que si algo no se esperaba en Colombia era un tropiezo tan contundente de la derecha ultraneoliberal en aquellas ciudades. Una señal muy positiva, sin dudas.

Tampoco podría poner fin a estas líneas sin compartir en este caso la preocupación que genera el proceso electoral en el Uruguay, en cuya primera vuelta el candidato del Frente Amplio y ex intendente de Montevideo, Daniel Martínez, obtuvo un 39,2 % de los votos contra el 28,6 % de Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional. Esto pronostica una reñida contienda en el balotaje que tendrá lugar el próximo 24 de Noviembre porque las restantes fuerzas políticas de la derecha han comprometido su apoyo a Lacalle Pou, incluyendo a la desgraciada novedad de la política uruguaya: el “bolsonarismo” encarnado en el partido Cabildo Abierto liderado por el ex Comandante del Ejército Nacional Guido Manini Ríos, ardiente opositor a cualquier pretensión de revisar los casos de violación de los derechos humanos perpetrados por la dictadura en Uruguay y duro crítico de toda la legislación progresista aprobada por el Frente Amplio a lo largo de quince años de gobierno. No está todo perdido, pero quedan sólo cuatro semanas para persuadir al electorado del Uruguay que elegir un gobierno neoliberal en momentos en que esa corriente se desbarranca en medio de tremendas convulsiones sociales -en Chile, en Ecuador, en Haití y antes en México, con el triunfo de López Obrador- condenaría a  ese país a internarse en un sendero que terminó en un rotundo fracaso en todos los países de la región. Sería ingenuo pensar que lo que produjo un holocausto social sin precedentes en México, luego de 36 años (1982-2018) de co-gobierno FMI-PRI-PAN; o la gravísima crisis que azota a la Argentina y la debacle que devora a Chile y Ecuador pueda dar nacimiento a un resultado virtuoso en la nación rioplatense. Mucho tendrá que trabajar el Frente Amplio para hacer que sus compatriotas observen con cuidado a la escena regional y extraigan sus propias consecuencias.

Ponemos punto final a esta mirada panorámica sobre las vicisitudes de la agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina. Lo muerto muerto está, pero lo que brotará de sus cenizas no es fácil de discernir. Será dictado, como todos los procesos sociales, por los avatares de la lucha de clases, por la clarividencia de las fuerzas dirigentes del proceso de reconstrucción económica y social; por su audacia para hacer frente a toda clase de contingencias y preservar la preciosa unidad de las fuerzas políticas y sociales democráticas y de izquierda; por su valentía para desbaratar los planes y las iniciativas de los personeros del pasado, de los guardianes del viejo orden; por la eficacia con que se organice y concientice al heteróclito y tumultuoso campo popular para enfrentar a sus enemigos de clase, al imperio y sus aliados, al capitalismo como sistema, que cuenta con enormes recursos a su disposición para conservar sus privilegios y continuar con sus exacciones.  Será una tarea hercúlea, pero no imposible. Se avecinan “tiempos interesantes” y preñados de grandes potencialidades de cambio. La incertidumbre domina la escena, como invariablemente sucede en todos los puntos de inflexión de la historia. Pero donde hay una certeza absoluta es que ya más nadie en Latinoamérica podrá engañar a nuestros pueblos, o pretender ganar elecciones, diciendo que “hay que imitar al modelo chileno”, o seguir los pasos del “mejor alumno” del Consenso de Washington. Esto fue lo que por décadas recomendaron -en vano, visto el inapelable veredicto de la historia- el antes locuaz y ahora silente Mario Vargas Llosa junto a la pléyade de publicistas del neoliberalismo que imponían con prepotencia sus falacias y sofismas gracias a su privilegiada inserción en los oligopolios mediáticos y aparatos de propaganda de la derecha. Pero esto ya es pasado.  Y no cometeremos la imbecilidad de pretender hacer gala de una inverosímil “neutralidad” o de buenos modales a la hora de despedir a esta corriente ideológica en sus exequias deseándole que “descanse en paz”, como se hace con quienes dejaron una huella virtuosa en su paso por este mundo. Lo que diremos en cambio es: “¡vete al infierno, maldita, a purgar por los crímenes que tú y tus mentores han perpetrado!”

martes, 29 de octubre de 2019

¿Si Evo Morales fuese blanco?


Ollantay Itzamná

Tomado de internet

Las reacciones simbólicas y materiales, incluso antes de los resultados finales del reciente proceso electoral boliviano, evidencian que las condiciones ontológicas de la “bolivianidad plurinacional” aún continúan presas del atavismo racista.

Los 13 años del “proceso de cambio” hacia el Estado Plurinacional, muy aplaudido en el exterior, al parecer, fue un barnizado muy delgado que a la primera “arenga contra el indio” se descascara mostrando las convicciones racistas más despreciables en distintos nichos sociales. Y lo más irrisorio es que justamente esta enfermedad social supura desde bolsones sociales de la clase media, y sectores urbanos, rotulados con sendos títulos académicos.

¿Si Evo fuese blanco?

Si bien en las cortes de Cádiz (1810), y en la Constitución Política de España (1812), se había debatido y aprobado que “todos los habitantes de las Américas, en igualdad de condición, podían ser electos representantes políticos”. Más sin embargo, los registros documentales indican que cuando los representantes indígenas ganaban curules o gobiernos locales (ayuntamientos), los españoles y/o los criollos, mediante impugnaciones legales (o anulación de procesos electorales) impedían que los indígenas electos asumiesen sus funciones. Casos como los de Arequipa, Perú, son ilustrativos de estas prácticas.

El 20 de octubre pasado, mediante una jornada electoral participativa, tranquila y transparente, Evo Morales ganó las elecciones presidenciales en Bolivia por cuarta vez consecutiva. Pero, los actores políticos opositores (la gran mayoría provenientes de la vieja clase media), sin presentar prueba alguna de fraude que reclamaban, difundieron y difunden sendos mensajes racistas contra Morales y sectores indígenas.

La Reina Isabel II de Inglaterra puede estar en el poder 65 años consecutivos (sin que medie elección popular alguna), pero un indígena no puede ser reelecto Presidente de forma indefinida.

Ángela Merkel, Canciller de Alemania, puede gobernar su país democráticamente por más de 14 años consecutivos, o los franceses pueden reelegir de forma indefinida a sus gobernantes, pero si los indígenas de Bolivia lo hacen, es considerado antidemocrático, dictatorial. Mucho más si el Presidente es indígena.

El Jefe de Gobierno del Estado del Vaticano puede ser electo de forma vitalicia (de por vida) como gobernante, pero, si los pueblos indígenas reeligen a uno de los suyos como su gobernante, hasta los obispos y cardenales convocan a su feligresía a la desobediencia civil.

En los 13 años de gobierno, Evo Morales legó grandes transformaciones materiales a Bolivia y evitó que este país se convirtiese en la Honduras o Guatemala de América del Sur. Pero, como es indígena, la esquizofrénica clase media boliviana asume que dichos cambios no son cambios positivos. Al “indio” no se le reconoce ningún mérito.

Uno de los legados morales del Presidente Morales es la ética del trabajo. No existió en América Latina otro dignatario que haya trabajado un promedio de 18 horas diarias como Morales. Pero, como para los “patrones y sus caporales” de América Latina el indio es haragán por naturaleza, entonces la laboriosidad de Morales no es ninguna virtud.

Sectores clasemedieros, encabezados por el triste y pusilánime historiador Carlos Mesa, presumen (sin prueba alguna) que Evo Morales hizo fraude en las recientes elecciones porque para ellos el indígena por natura es delincuente. En el imaginario de ellos, no existe un indígena honesto. Es más, su certeza de la natura delictiva de Evo se afianza en que quien Preside el Organismo Electoral Plurinacional de Bolivia es una mujer indígena con pollera. “Entre indios se socapan”, es la convicción que habita a “los mistis”, al parecer.

Lecciones de las reacciones al resultado electoral

Bolivia, en 13 años de proceso de cambio, evolucionó materialmente, pero moralmente continúa atávica a sus taras fundacionales. El país, a nivel general, aparenta transitar por los senderos de la democracia liberal, pero en el fondo se encuentra atascada en la repugnante estratificación social castiza. Se constata que las diferentes protestas sociales contra el “supuesto fraude electoral” expresan más la convicción racista que la vocación democrática.

La estructura estructurante de la colonialidad republicana que subsiste incólume en la Bolivia Plurinacional no puede continuar siendo “la postergada tarea” durante el proceso de cambio boliviano. Urge desmontar los mitos de la modernidad racista que se afianzaron aún más en estos últimos años.

No es suficiente con distribuir dinero a los empobrecidos para afianzarles en el sueño del “desarrollo” suicida. No es suficiente con abrir escuelas y entregar títulos universitarios que a  su vez afianzan el “orgullo individual” racista del boliviano.

Quienes habitamos en Bolivia podremos tener dinero, títulos, carreteras, satélites… pero, si continuamos escupiendo a lo que en esencia somos (plurinacionales), la esquizofrenia identitaria y cultural jamás nos permitirá despegar del lastre en el que nos encontramos como sociedad (en especial en los sectores de la clase media).

Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

Advierten sobre creciente brecha de desigualdad en EE.UU.


Cubasí   -   PL  -  Martes, 29 Octubre 2019 10:48


Mientras la clase trabajadora y las familias estadounidenses empobrecidas tienen hoy menos riqueza real que hace 20 años, el uno por ciento más rico del país duplicó su fortuna en una generación, advirtió MarketWatch.

El sitio digital de información financiera, que difundió datos recientemente publicados por la Reserva Federal, explicó la situación del siguiente modo: la mitad de los estadounidenses no tiene casi nada, en tanto una pequeña fracción posee casi todo el capital. Y la brecha entre unos y otros crece cada año.

Una sociedad que permite que unos pocos capturen la mayor parte de la riqueza no es justa ni eficiente. Nadie puede afirmar que la economía de Estados Unidos está funcionando mejor ahora que cuando uno por ciento más rico solo tenía la mitad de sus posesiones actuales, señaló un artículo de opinión del portal.

Según el texto, podría ser diferente si los ricos realmente estuvieran invirtiendo su fortuna en la economía futura, pero no lo hacen, al menos, no lo suficiente.

Un uno por ciento de los hogares norteamericanos, aproximadamente 1,2 millones de familias, tiene un patrimonio neto de 35 billones (millones de millones) de dólares, equivalente al 32 por ciento del total del país y un incremento desde el 27 por ciento que acumulaban en 2009.

Al mismo tiempo, un 10 por ciento de la población estadounidense posee un patrimonio de 74 billones de dólares, el 69 por ciento de toda la riqueza de la nación, mientras la mitad más pobre, unos 60 millones de hogares, cuenta solo con un dos por ciento de la fortuna nacional, alrededor de dos billones de dólares.

Este último dato está por debajo de los 2,4 billones de dólares que, según ajustes por la inflación, tenían esos hogares en 1999.

Cuando se cumplen 10 años de la expansión económica que comenzó tras la llamada Gran Recesión de 2008, la riqueza está creciendo para cada grupo demográfico, 'pero los pocos siguen obteniendo el máximo, mientras que muchos reciben migajas', señaló MarketWatch.

De acuerdo con el medio, en los tres años transcurridos desde que se realizó la más reciente Encuesta de Finanzas del Consumidor, el uno por ciento más rico incrementó su riqueza en 7,1 billones de dólares.

El siguiente nueve por ciento más acaudalado sumó a su fortuna 5,8 billones de dólares, y, por debajo de ellos, un 40 por ciento de la población norteamericana aumentó su patrimonio en 5,2 billones.

Pero la mitad inferior de los habitantes del país agregó solamente 680 millones de dólares en la misma etapa, a pesar de toda la retórica sobre cómo la creación de riqueza se ha 'democratizado'.

'Una pequeña porción de la sociedad estadounidense está obteniendo cada vez más partes de la recompensa mientras un número creciente de familias se están quedando atrás', remarcó el sitio web.