martes, 8 de enero de 2019

CHINA. REFORMAS Y CONQUISTAS SOCIALES


Jorge Gómez Barata

La China moderna que vivió intensamente la revolución nacionalista de Sun Yat-sen, lidió con el contradictorio desempeño del Kuomintang y Chiang Kai-shek, realizó la revolución socialista, fundó la Republica Popular (1949) y padeció la tormentosa relación con la Unión Soviética, Stalin, Kruzchov y Mao, fue de todos los países del socialismo real el que con más vehemencia se distanció del capitalismo.

Quien crea que, por auspiciar reformas que permiten utilizar los resortes del modo de producir y gestionar del capitalismo, China planea instalar ese modelo en el cual, por cierto, nunca vivió, no entiende nada.

Debido a que ha conservado el predominio del sector público de la economía, reforzado la estructura estatal y el sistema político encabezados por el Partido Comunista y realizado exitosas reformas económicas, China no solo ha preservado las conquistas sociales inherentes al socialismo, sino que las ha acrecentado. La combinación de propiedad estatal con elementos de mercado, capital extranjero y sector privado nacional, lejos de dañar al socialismo, lo han hecho viable.

El progreso de China no radica en la fidelidad a los dogmas, atribuidos a la Economía Política Marxista, sino a la ruptura con ellos, adoptando una práctica que trascendió la dicotomía de propiedad estatal versus privada y que, explotando el éxito, se adentra en la construcción de un modelo que, además de las empresas públicas y privadas, incluye una tercera estructura formada por las entidades mixtas en las cuales la propiedad se comparte entre privados nativos y el estado.

Como ocurrió en todos los países del socialismo real, en China predominan las empresas de propiedad estatal, con la diferencia que para lograr que sean eficientes y competitivas, se aplican diversas iniciativas, entre ellas la asociación con el capital nacional. A China le interesa más la eficiencia y la competitividad de su economía que la exclusividad de la propiedad que puede compartir sin dejar de ser lo que quiere ser.

Según Weng Jieming vicepresidente de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos de Propiedad Estatal del Consejo de Estado, el gobierno apoya el desarrollo de negocios privados en conjunto con empresas estatales. Según expertos chinos, la propiedad mixta mejora la eficiencia y la competitividad, tanto del sector privado como del estatal. El esquema incluye capital extranjero.

Al aportar capital y compartir la propiedad, obviamente los representantes del sector privado acceden a la gerencia. Varias grandes empresas chinas cuentan en su consejo de administración con representantes del capital privado que circunstancialmente, incluso siendo millonarios, también militan en el Partido Comunista. La otra noticia es que en ningún caso son mayoritarios.

No obstante, la doctrina económica china sigue considerando imprescindible el predominio del sector público de la economía, cuya presencia neutraliza los inevitables efectos negativos del sector privado.

El quid del asunto no radica en que unos pocos particulares posean riquezas superiores a la media, sino en su aporte a la prosperidad general. Lo importante es que las mayorías satisfagan sus necesidades básicas y que el país en su conjunto avance hacia la construcción de una sociedad socialista “moderadamente acomodada”.

Para Cuba que busca caminos, no se trata de imitar hechos y copiar estructuras o prácticas, sino apropiarse de una lógica pragmática que no es exclusivamente asiáticas. Allá nos vemos.

La Habana, 07 de enero de 2019

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Publicado por el diario ¡Por Esto!

TRUMP PRESIONADO A CANCELAR RETIRO DE SIRIA


Por Manuel E. Yepe

La retirada de las tropas estadounidense que han estado interviniendo en Siria contra Bashar el Assad y apoyando la guerra terrorista contra el gobierno legítimo de esa nación del Oriente Medio, parece haber sido revertida por decisión de lo que se conoce como el Estado Profundo estadounidense.

Todo indica que Trump está sucumbiendo una vez más ante la presión política del Estado Profundo, dice la senadora republicana por Carolina del Sur Lindsey Graham quien visitó la Casa Blanca el 30 de diciembre y luego informó a los periodistas que había hablado con el Presidente y éste le aclaró que sus planes de retiro solo se están "ralentizando de una manera inteligente", según dijo Graham a NBC News. Por su parte, el Washington Post describió la decisión de Trump como una situación de pausa, no una retirada.

Según dijo la senadora a la prensa, “el presidente prometió destruir al ISIS y va a mantener esa promesa. Sólo que aún no se ha llegado a ese punto. Pero, como ya estamos dentro de lo que en futbol se llama la línea de 10 yardas, el presidente entiende que es necesario terminar el trabajo".

Para el Senador estadual republicano de Virginia, (Distrito 13) Richard Black “los principales medios de comunicación se niegan a reconocer que la lucha más dura contra ISIS y Al Qaeda ha sido llevada a cabo todo el tiempo por Siria y sus aliados. De hecho, en Estados Unidos se califica la lucha de Irán contra los terroristas sirios de "actividad maligna" y se pretende ignorar el hecho de que Al Qaeda en Siria es al Nusra, que es progenie de la fuerza de Al Qaeda que secuestró jets y los lanzó contra las Torres Gemelas y el Pentágono, matando a 3.000 estadounidenses el 11 de septiembre de 2001.

El autor ganador del Premio Pulitzer, Seymour Hersh, escribió que una revisión de la política siria realizada por la Agencia de Inteligencia de Defensa en 2013 reveló que el programa secreto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) llamado Timber Sycamore para el suministro de  armas y entrenamiento, apoyado por servicios de inteligencia árabes como el Servicio de Seguridad de Arabia Saudí había desempeñado un papel de peso en la guerra estadounidense contra Siria.

Lanzado en 2012-13, Timber Sycamose suministró dinero, armamento y entrenamiento a las fuerzas terroristas que lucharon contra el presidente sirio Bashar al-Assad en la Guerra Civil Siria que, según funcionarios estadounidenses, ha entrenado y armado a miles de terroristas incluyendo específicamente los de ISIS y a Al Qaeda.

El presidente Barack Obama autorizó secretamente a la CIA a comenzar a armar a los “rebeldes” de Siria en 2013. Hay pruebas sólidas de que Estados Unidos planeó derrocar a Siria en 2001; la Embajada de Estados Unidos en Damasco publicó una estrategia detallada para desestabilizar a Siria en 2006, mucho antes de la llamada "Primavera Árabe", cuyo enfoque sistemáticamente ha sido derrocar a su gobierno constitucionalmente electo, reconocido por la ONU.

“Es repugnante escuchar decir repetidamente que " Bashar al-Assad asesinó a 500.000 habitantes de su país", como si los terroristas apoyados por Estados Unidos no hubieran jugado ningún papel en los asesinatos. He visto cientos de decapitaciones y crucifixiones en fila, pero ninguna cometida por las tropas sirias. Los principales crímenes de guerra, como la decapitación de 250 soldados sirios después de correr por el desierto en paños menores, apenas fueron mencionados por la Hermandad Siria Musulmana.

“Durante un viaje de cinco horas a través de la Siria liberada este septiembre, hablé con mucha gente, desde pastores del desierto hasta monjas y religiosos musulmanes.  Hubo expresiones palpables de alegría porque las fuerzas armadas sirias les habían liberado de los terroristas, sumado a ello el amplio apoyo popular e inequívoco al Presidente Bashar al Assad y a las Fuerzas Armadas sirias”.

Esta desastrosa guerra nunca habría ocurrido sin planificación y ejecución estadounidenses. Habría terminado hace años y cientos de miles de bajas se hubieran evitado si hubiéramos cerrado nuestras bases de entrenamiento y logística en Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Qatar.  La guerra de Siria tuvo poco que ver con la "Primavera Árabe" y mucho que ver con las acciones clandestinas de la CIA, el MI-6, el Mossad israelí, el MIT turco, la DGSE francesa, el GID saudí y otros que trabajaban con la Hermandad Musulmana Siria.  Entrenamos y reclutamos a muchos más terroristas de los que matamos, y volveremos a chocar con esos supervivientes en otros momentos y lugares.

A pesar de la firme directiva del Presidente Donald Trump sobre una retirada rápida de Siria, ningún soldado o infante de marina ha salido de Siria. El argumento de que están retenidos por la lucha contra el Estado Islámico no se sostiene.

La Habana, Enero 7 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

El caso Huawei y la guerra por espiarnos


RT  -   8 ene 2019 15:02 GMT

Luis Gonzalo Segura

Una bomba mediática estalló por los aires el pasado 1 de diciembre cuando Meng Wanzhou, vicepresidenta e hija del fundador de Huawei y hoy mundialmente reconocible, fue detenida en el aeropuerto de Vancouver a resultas de la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China. Se puede decir que, hasta entonces, la guerra se movía en la oscuridad de los expertos económicos y tecnológicos y hoy se combate casi en prime time. La situación no está para remilgos.

Más allá del conflicto diplomático que generó la detención de Meng y la contundente respuesta de China (dos canadienses detenidos) o los obvios intereses económicos existentes (Huawei se situado como segundo vendedor mundial de smartphones superando a Apple), lo que acontece es una guerra por espiarnos. Una guerra en la que todo vale.

Aunque la detención de Meng se cimienta aparentemente en la acusación de la Fiscalía estadounidense por vulnerar Huawei (a través de SkyCom Tech con sede en Hong Kong) las sanciones norteamericanas a Irán, la motivación real es bien distinta: Huawei está ganando la batalla de la tecnología 5G. China está ganando la guerra tecnológica. Y ganar la carrera del 5G supone obtener dos bastiones claves en esta guerra sin cuartel: espionaje e información.

La importancia de la tecnología 5G

Un informe del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos equiparaba la tecnología 5G al invento de la imprenta de Gutemberg y asevera que Estados Unidos, Occidente al fin y al cabo, estaba perdiendo. "Estamos perdiendo". Estados Unidos está perdiendo porque las únicas empresas con la infraestructura 5G completa son Huawei y ZTE (China); Ericsson y Nokia (Suecia y Finlandia); y NEC (Japón). Y de todas ellas, Huawei es la más avanzada. Y de todos los país, China es el más avanzado: según Deloitte, el gigante asiático posee un total de dos millones de antenas de telefonía móvil, diez veces más que EE.UU.

Dominar la tecnología 5G supondrá todo, pues en el futuro todo estará conectado a la tecnología 5G: electrodomésticos, vehículos autónomos, drones, cadenas de montaje, autobuses, equipos informáticos o fotográficos, sistemas de riego. Todo. Dominar la tecnología 5G supondrá dominar el futuro. ¿Por qué? Básicamente, las redes 5G reducirán la velocidad de conexión de los dispositivos y, sobre todo, la latencia de las redes. Esto es, las conexiones será a una velocidad jamás vista hasta ahora. Casi instantánea. Tal es la importancia de esta tecnología que no son pocos los que la califican como la Cuarta Revolución Industrial.

La presión norteamericana

En esta situación y ante la enorme importancia de la tecnología 5G, la presión norteamericana con la excusa de la (ciber)seguridad ha conseguido grandes réditos entre los países anglosajones, tradicionalmente aliados norteamericanos. Y también en un país tan aliado suyo como enemigo y rival chino (Japón). Así, han conseguido que Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Japón hayan excluido a las dos grandes empresas tecnológicas chinas, Huawei y ZTE, de la implementación de la tecnología 5G (incluso en algunos casos se llegó a retirar toda la tecnología china de las redes 3G y 4G). Canadá, en cambio, todavía duda seriamente al respecto.

Sin embargo, las presiones han fracasado de momento en la India y en Europa (Francia y Alemania), países que han rechazado las acusaciones de riesgo que Huawei o ZTE pudieran ocasionar a su (ciber)seguridad. No obstante, Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión Europea, acusó a Huawei de instalar puertas traseras (backdoors) para espiar a los usuarios.
¿Están cometiendo los alemanes y los franceses una gravísima negligencia en cuanto a ciberseguridad o las decisiones de EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Japón nada tienen que ver con la ciberseguridad?

La guerra del espionaje

La guerra por el espionaje hasta ahora había estado en poder de Estados Unidos, país que ha espiado a los usuarios y también a los países. Incluso a sus aliados. Porque el Tío Sam ha protagonizado en las últimas décadas los mayores escándalos relacionados con el espionaje, tanto a usuarios como a países, tanto con intereses económicos y comerciales como políticos: Edward Snowden (2013) o Cambridge Analytica (2018).

Gracias a Edward Snowden se supo que Estados Unidos había estado espiando a 35 líderes políticos, entre ellos, la canciller alemana, Angela Merkel, y a distintos países aliados como Italia, Francia o Alemania. Y, por supuesto, la Unión Europea y la ONU también fueron espiadas, tanto en territorio europeo como en su sede en Nueva York. Tras el escándalo, Obama prometió que la situación sería subsanada, pero a principios de 2018 el programa que permitía espiar a cualquier persona, país o ente en cualquier parte del mundo fue renovado.

Edificio de Cambridge Analytica en Londres, Reino Unido, marzo de 2018. / Hannah McKay / Reuters

Estados Unidos no estaba y ni está en disposición de renunciar a una posición tan amoral e intrusa como privilegiada. Por ello, solo un mes después de renovar el programa de espionaje que en el año 2013, gracias a Edward Snowden, supimos que permitió espiar centenares de números de teléfono, incluyendo los de decenas de países y líderes políticos, alertaba del aumento del riesgo de injerencia rusa en las elecciones que tenían que celebrarse en Estados Unidos y Europa. ¿Los mismos que habían espiado incluso a sus aliados alertando de injerencias? Sí, así es.

En el caso de Cambridge Analytica supimos, aunque hay versiones contradictorias, que esta empresa habría recolectado datos personales a través de Facebook y estos habrían servido para manipular psicológicamente a los votantes en las elecciones norteamericanas en las que Donald Trump resultó elegido presidente.

Resulta sorprendente que todos supiéramos que Facebook nos espiaba y que los datos que conseguía sobre nosotros fueran vendidos a las empresas para que estas nos enviaran mensajes que influenciaran en nuestras compras, pero nadie pensara que algún día esa información pudiera ser usada con otros fines. Incluso que llevara siendo utilizada durante años con otros fines. Realmente, ¿el problema de Cambridge Analytica es lo que ha hecho (si es que lo ha hecho) o para quién lo ha hecho? Porque sin ir más lejos, las prácticas de Cambridge Analytica fueron legalizadas en España en noviembre de 2018 en la Ley de Protección de Datos, por lo que los partidos políticos podrán recolectar información sobre la ciudadanía y usarla como les plazca.

Más allá de la controversia, lo cierto es que a día de hoy las empresas tecnológicas son poseedoras de una gran cantidad de datos que pueden tener un valor enorme y que pueden ser usadas para espiarnos. Por ejemplo, en el año 2013 se publicó un estudio sobre la capacidad de predicción de Facebook en base únicamente a los 'me gusta' de un usuario: distinguía al 95% a blancos y negros, 93% a hombres y mujeres, 88% entre homosexuales y heterosexuales y 85% entre republicanos y los demócratas. El Gran Hermano nos conoce.

Y Facebook no es la única fuente de información, ya que absolutamente todas las aplicaciones almacenan o pueden almacenar información (Google espía y hasta escucha conversaciones), y aunque en los últimos tiempos se han aplicado una serie de herramientas de control, sobre todo las distintas legislaciones para la protección de datos, lo cierto es que esos datos existen y en un momento dado pueden ser usados por cualquiera. Y en caso de conflicto, en caso de emergencia de una nueva potencia mundial como es China, los norteamericanos aplican la máxima 'mejor nosotros que ellos'.

La guerra es económica, sí; la guerra es bélica (a nivel periférico y sin un choque frontal), sí; pero la guerra también es por espiarnos, controlarnos y dirigirnos.