sábado, 12 de enero de 2019

¿Y DESPUES DE LAS NUEVAS MEDIDAS SOBRE EL CUENTAPROPISMO QUE VIENE?


Esteban Morales

Se dijo que, con las medidas de rectificación recientes sobre el trabajo por cuenta propia(TCP), la idea es continuar, pero en realidad, apenas se ha comenzado; restan algunas cosas muy importantes.

De lo que se viene insistiendo y hablando, es de promover el desarrollo de las fuerzas productivas. Es decir, de hacer avanzar la relación dialéctica entre los medios de producción y la fuerza de trabajo. Y esas son palabras mayores. El país no se puede quedarse en el llamado cuentapropismo, pues nos amenaza el peligro de retroceder.

Las medidas adoptadas ahora con el trabajo por cuenta propia solo tocan la actividad comercial, productiva, de servicios menores y el empleo que se le asocian. Lo cual representa un avance, sin dudas, porque algunas de las medidas que entraban en vigor hoy, (7 de diciembre) parecían de locos, con el mayor respeto para los que las adoptaron.

Pero aun dentro de las propias medidas que se anunciaron, ¿Por qué se mantienen ahora dos cuotas de adelanto en el banco? ¿Es eso realmente necesario? Bastaría con que todas las operaciones a realizar se tuviesen que hacer por los medios bancarios que existen y no obligar a los cuentapropistas a tener parte de su dinero congelado en una cuenta bancaria y, además, hacer más eficiente el cobro de los impuestos. Púes lo que se les exige ahora, más bien parece una medida de desconfianza o para controlarles algo que solo a ellos pertenece. Que hagan con su dinero lo que deseen, pero que paguen los impuestos y cuando los incumplan, que los multen.

Si se fuera más eficientes en el cobro de los impuestos y se vieran obligados a utilizar el banco para cualquier operación que fuesen a realizar, ¿para qué se necesitan mantener en el banco las ahora 2 cuotas adelantadas?
           
Pero si de verdad lo que se quiere es desatar las fuerzas productivas, faltan medidas aún más importantes, que seguir dándole vueltas a la noria con el TCP.

Sin embargo, parece existir cierta incapacidad pragmática y una falta de visión de largo plazo, que se ha impregnado como una cultura política socialista. Un cierto rechazo visceral a la asimilación de los disensos. Cierta ineptitud para metabolizar en políticas, el pensamiento científico social, o todo eso y tal vez mucho más.

Se trata de una filosofía del socialismo que no se corresponde con la comprensión profunda de los fracasos reales, sus causas y el valor de la búsqueda de alternativas, qué tanto se necesitan.

Dar respuestas informadas, no es simplemente el resultado de un acto de voluntad de los decisores, sino algo que requiere también la asimilación de un cambio radical de mirada sobre la realidad económica actual en que vivimos, que ya casi se asemeja a las dificultades del llamado periodo especial. Por lo que no es casual, que mucha gente, esté pensando que hemos comenzado a vivir un periodo similar.

Fidel nos dejó para ello la definición provocadora del concepto de revolución, como expresión más acabada y verdadero colofón de la visión que inauguró primeramente en su discurso a los intelectuales de 1961, al cual todo el mundo se refiere, aunque no parece que todo el mundo comprende.

El trabajo por cuenta propia en particular, es algo que no acaba de ser aceptado por la clase política, engranado en el sistema económico integral, que supone un diseño socialista viable. Lo cual resulta una gran preocupación para todos los implicados en la actividad.

Por lo que se hace difícil que el gobierno de respuestas directas y claras, que son de política económica sobre el TCP, si en las instituciones del estado prevalece marcada resistencia a un verdadero redimensionamiento estructural de la propiedad y la gestión.

Aunque en el TCP, se acaba de producir un paso de avance, quedan aún asuntos por solucionar, que van mucho más allá y que son de la naturaleza siguiente:

  1. Hace falta que la empresa deje de ser estatal y sea de verdad socialista. Y para eso, es necesario que tenga las mayores prerrogativas posibles. Lo que significa liberarlas de un sistema de planificación, excesivamente centralizado, que las ahoga, les corta mucha iniciativa, les mantiene la presión burocrática y no deja que sean los propios trabajadores los que la dirijan. Propiedad estatal no es propiedad socialista. Propiedad socialista, es propiedad de los trabajadores, interesados y estimulados a producir, comportándose como dueños y con sentido de pertenencia.

  1. Hace falta liberar la posibilidad de que los cubanos puedan invertir, incluso, asociándose con el capital extranjero. Pues hay mucho dinero inmovilizado que pudiera producir, generar empleo y riqueza. ¿Seremos el único país que inmoviliza el dinero, por miedo a que la gente se enriquezca, cuando en realidad, la lucha debe ser contra la pobreza, que lamentablemente ha crecido?

  1. Hace falta acabar de reconocer jurídicamente a la mediana y pequeña empresa, también al llamado cuentapropista, que, en muchos casos, no es más que un eufemismo. Allanar el camino al cooperativismo, empujándolo, pues aún no ha generado ni cercano a lo que puede dar.

¿Por qué un campesino que tiene dinero, en lugar de gastarlo en “pacotilla”, no puede importar un tractor o una maquinaria para industrializar su producción? Ello generaría más empleo, más producción y contribuiría a bajar el precio de los alimentos, que se incrementan continuamente. De lo contrario, ¿Se pretende industrializar la producción agrícola, como estamos cansados de ver, llenando laticas a mano?

  1. ¿Por qué no puede haber productores de ganado menor, o mayor, que cuenten con las facilidades para incrementar su producción? También industrializarla. Lo cual evitaría que una libra de puerco o de carnero valga 50 pesos. Y que la carne de vacuno, sólo sea consumible en los restoranes.

  1. Hace falta para todo ello, hacerle, aunque sea un pequeño hueco, al monopolio del comercio exterior. Monopolio que ya no se corresponde con la etapa económica que estamos viviendo.


  1. Además de todas las medidas antes propuestas, hace falta, darles, aunque sea un pellizco, a la moneda y sus tasas de cambio. ¿A qué se espera? Si estamos más que conscientes del daño que nos hace.

  1. La existencia del mercado al por mayor no depende de que desde arriba alguien lo cree, sino de una escala de la relación mercantil que imponga un hito en la formación de los precios. Entonces, más que crear un mercado mayorista, de lo que se trata es de hacerle espacio al mercado, a las relaciones mercantiles, dentro de un sistema, para que forme un eslabón mayorista debidamente.

  1. El tema del debate económico carece de repercusión en nuestra prensa escrita, radial y televisiva y en los discursos políticos. Aunque a ello se agrega el triunfalismo y la falta de objetividad con que a veces se divulgan los temas de la economía.

Todo lo aquí expuesto representaría mayor empleo, más producciones y potenciales rebajas de los precios. Es eso a lo que le llamamos   desatar las fuerzas productivas. Es decir, utilizar todas las potencialidades que existen para que la economía logre crecer y desarrollarse.

Fíjense que no estoy pensando en las inversiones extranjeras. Pues esas llegaran, algún día, en la magnitud en que las necesitamos. Ahora, la prioridad es salir del hoyo en que estamos. Para lo cual no tenemos mucho tiempo.

Porque me parece que la gente no puede esperar más. Es la variable política, de la que tanto hemos hablado.

¿Lograremos con medidas como las expuestas entrar en el capitalismo?

Que, en nuestra opinión, es el temor que nos está paralizando.

Creo que no. Pero si seguimos como vamos, podemos caer exhaustos en los brazos del capitalismo y no en el de Suecia, sino en el que nos corresponde como país pobre y subdesarrollado, lo que ocurrirá si el país no se mueve rápidamente hacia adelante. Pues no es posible continuar con un crecimiento tan magro del PIB, como el que se ha alcanzado en los últimos años y el que nos espera en el 2019.

La Habana, Diciembre 7 del 2018

CHINA, DEL CAOS A LAS ESTRELLAS


Jorge Gómez Barata 

Las reformas económicas en China partieron del caos provocado por el estancamiento económico, se anticiparon a lo que pudo ser un desastre político, y catapultaron al país a la condición de segunda potencia económica mundial; todo ello en apenas cuarenta años. Deng Xiaoping no descubrió el camino, que estaba allí antes de que él naciera, sino que decidió transitarlo.

En uno de los países más aislados, pobres, poblados, y atrasados de la tierra, en 1949 Mao Zedong y el Partido Comunista proclamaron la República Popular China, y avanzando sobre la huella trazada por la Unión Soviética, establecieron un modelo de sociedad basada en la dictadura del proletariado y el monopolio económico estatal.

Aunque al estatizar la industria, colectivizar la tierra, e implementar políticas sociales avanzadas, la Revolución China obtuvo resultados a corto plazo, como mismo ocurrió en otros países, incorporó defectos estructurales que hicieron disfuncional el modelo, cosa que la ayuda soviética, la compulsión, los apremios, y las apelaciones ideológicas, incluso la represión, no pudieron resolver.

En medio de situaciones económicas desesperadas, sin reconocer los defectos del sistema, el liderazgo chino realizó esfuerzos tan dramáticos como infructuosos para progresar económicamente, entre ellos estuvieron la promoción de un “un gran salto adelante” en la economía, lo cual, en realidad condujo a un notable retroceso económico, que trató de zanjarse mediante la  Revolución Cultural Proletaria, intento de radicalizar el proceso y suprimir la ideología burguesa que generó masivas e intensas purgas y ocasionaron la ruptura con los intelectuales, y el debilitamiento del estado y del  partido.

Una de las víctimas de aquel proceso fue Deng Xiaoping, que luego de intensas luchas internas, en 1975 fue rehabilitado y convertido en la segunda figura del gobierno y del partido. Esos movimientos no pudieron evitar que, a la muerte de Mao en 1976, adquiriera preponderancia la llamada “Banda de los cuatro”, de la que participaba Jiang Qing, viuda del líder, proceso en el cual Deng fue nuevamente apartado del poder, para en 1977 ser una vez más rehabilitado.

Asumiendo tensiones, riesgos, y costos sociales, las reformas impulsadas por Deng Xiaoping contribuyeron al impetuoso desarrollo que colocó a China en una posición económica, científica, tecnológica, e incluso militar   cimera.

Hay quienes creen que China se apartó del socialismo, critican la entrada masiva de capital extranjero y el acento colocado en la exportación en detrimento del mercado interno, alegando la existencia de cientos de millones de pobres. Otros la critican por los déficits existentes en materia de derechos humanos y democracia, en todo lo cual existen elementos de la verdad.

No obstante, quienes culpan a las reformas por las tensiones sociales y los costos ecológicos que inevitablemente genera la aceleración del desarrollo económico en un país con los antecedentes de China, omiten que luego de la muerte de Mao, una vez estabilizado el proceso, cuatro generaciones de líderes nacionales encabezados por Deng Xiaoping (1978-1997), Jiang Zemin (1998-2002), Hu Jintao (2002-2012) y Xi Jinping (2013----) han  administrado los cambios de modo que, además de asegurar un ininterrumpido crecimiento económico y desarrollo social, han contribuido a consolidar el sistema.

China no es un modelo del socialismo válido para otros países y épocas históricas, aunque si un referente. Entre las muchas conclusiones del proceso que en 40 años llevó a ese país del caos al estrellato, ninguno es más elocuente que la vitalidad del socialismo, cuyas esencias asociadas la justicia social, le permiten sobrevivir a las más adversas circunstancias.

De ese canon forma parte Cuba que por su resistencia a la agresividad de Estados Unidos, y capacidad para sobrevivir a la crisis derivada del colapso de la Unión Soviética, está en condiciones de adelantar cambios esenciales en su modelo económico que hagan viable el proyecto socialista. Nadie ha dicho que será fácil, ni que las sendas están expeditas, sino que por ellas se puede transitar. Las reformas son un camino, el socialismo un destino. Allá nos vemos.

La Habana, 12 de enero de 2019

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        *Al redactar estas líneas, me he limitado a reflexionar sobre la pertinencia de las reformas económicas en China, haciendo abstracción de multitud de procesos e incidencias políticas e ideológicas, internas y externas presentes en ese proceso revolucionario.

El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

Policía lanza gases lacrimógenos contra los 'chalecos amarillos' en París


RT  -   12 ene 2019 15:05 GMT

Se espera que alrededor de 80.000 policías sean desplegados en todo el país ante el aumento del número de manifestantes previsto para esta jornada.

Christian Hartmann / Reuters

El movimiento de los 'chalecos amarillos' sale este sábado a las calles de Francia por novena semana consecutiva desde que las protestas estallaron el pasado 17 de noviembre.

En el trancurso de las protestas en París, la Policía ha lanzado gases lacrimógenos y ha utilizado cañones de agua contra los manifestantes.

Según informa BFMTV, que cita una fuente policial, alrededor de 32.000 manifestantes participan en las concentraciones de este sábado en toda Francia, mientras que unas 8.000 lo hacen en París. La semana pasada las protestas reunieron a 26.000 participantes en toda Francia y solo 2.000 en París.

Se informa que las autoridades francesas planean desplegar alrededor de 80.000 policías en todo el país —5.000 de ellos en París— ante el aumento del número de manifestantes previsto para esta jornada en comparación con la movilización anterior.

Entretanto, la Policía ya ha detenido a 59 personas en la capital francesa por "portar armas prohibidas" y "participar en un grupo para cometer actos de violencia", informan medios locales.



El origen del movimiento

Las protestas de los 'chalecos amarillos' surgieron originalmente como una reacción ante el aumento planificado del impuesto sobre el combustible. Sin embargo, pese a que el Gobierno de Macron anuló dicho aumento de impuestos, las protestas se han convertido en un movimiento más amplio dirigido contra las políticas oficiales y sus reformas económicas.

En el plano general, los manifestantes se quejan de los impuestos exorbitantes, de los bajos salarios y de la imposibilidad de encontrar un trabajo bien remunerado, al tiempo que acusan a las autoridades de alejarse de la gente y trabajar en beneficio de las personas más ricas del país.

El personaje de 'Los Soprano' que podría acabar con Trump


Michael Cohen, el exabogado personal del presidente, declarará ante el Congreso el próximo 7 de febrero

EL PERIÓDICO  -  Ricardo Mir de Francia
Washington - Viernes, 11/01/2019 | Actualizado a las 20:57 CET

Michael Cohen, el pasado mes de junio en Nueva York. / AFP / TIMOTHY A CLARY

En sus contadas comparecencias públicas de los últimos meses, Michael Cohen se ha presentado como un hombre arrepentido, cansado de mentir y liberado del peso asfixiante de la omertà desde que empezó a cantar como un jilguero ante la justicia. Aquel “pitbull” de Donald Trump, que iba en Porsche a la universidad y sacaba la llave inglesa sin contemplaciones cuando urgía cerrar en seco la última fuga en la Torre Trump, es ahora un personaje marchito y ojeroso, como un viejo don de ‘Los Soprano’ que ha roto con su pasado y busca la redención entre botes de pastillas y confidencias a las autoridades. “He terminado con las mentiras, he terminado con la lealtad a Donald Trump. Mi lealtad pertenece ahora a mi mujer, mis hijos y mi país”, dijo el mes pasado en una entrevista a ABC News. 

Cohen se ha convertido en uno de los problemas realmente serios del presidente de Estados Unidos, más que la batalla política del Muro o muchas de las polémicas vacuas que cada día aparecen en su Twitter. Quien fuera su abogado personal durante una década, su mano derecha y ‘fixer’ para todo, ha aceptado una invitación para declarar bajo juramento en el Congreso, donde pretende aportar una “explicación completa y creíble” de su trabajo para el magnate. Esa comparecencia, prevista para el próximo 7 de febrero, ha despertado una enorme expectación en Washington, donde se conocen las ganas de Cohen de ajustar cuentas con su antiguo patrón, por el que llegó a decir que estaría dispuesto a encajar una bala para protegerlo. 

Pago a un actriz porno

Todo aquello es historia, como quedó patente en agosto, cuando Cohen se declaró culpable ante un tribunal federal de fraude fiscal, falso testimonio y violación de la ley electoral. En su caída implicó directamente al presidente, tras sostener que actuaba a instancias suyas cuando pagó cientos de miles de dólares a la actriz porno Stormy Daniels y la modelo Karen McDougal para silenciar en plena campaña los presuntos affaires extramatrimoniales que el magnate habría tenido con ellas. “Sentí que era mi obligación cubrir sus sucias obras”, dijo ante el juez refiriéndose a Trump. 

Cohen fue condenado a tres años de prisión, aunque podrían ser más, porque en una causa paralela admitió haber mentido ante el Congreso sobre sus gestiones en plena campaña para construir un rascacielos Trump en Moscú, misión que se puso en contacto con varios allegados de Vladímir Putin. Desde entonces ha pasado más de 70 horas declarando ante los fiscales de Manhattan y el equipo de Robert Mueller, el hombre que investiga los lazos de la campaña del republicano con la trama rusa para interferir en las últimas presidenciales de EE UU. 

De ahí el interés de su próxima comparecencia en el Congreso. Algunos ven un paralelismo con lo que sucedió en 1973, cuando John Dean, el antiguo consejero de Richard Nixon y figura clave en el encubrimiento del 'caso Watergate', dejó boquiabierto al país al implicarse a sí mismo y al presidente en un delito de obstrucción a la justicia. Un año después Nixon presentó su dimisión.

La diferencia entre uno y otro es que Dean mantenía por entonces su credibilidad, mientras la de Cohen lleva meses arrastrándose por el barro. “Si Cohen testifica en abierto ante un tribunal, su credibilidad será despedazada”, ha escrito David Dorsen, uno de los consejeros del Comité del Senado que investigó el Watergate. A su favor Cogen tiene documentos y cintas de sus conversaciones con el magnate, pero la campaña de para presentarle como un mentiroso patológico que solo busca salvar el pellejo lleva meses arreciando. Tanto Trump como Rudolph Giuliani, su abogado, han dicho que es un “pedazo de mierda”, “una rata” y una “persona débil”, la misma jerga mafiosa de los personajes de ‘Los Soprano’.