jueves, 31 de enero de 2019

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 01 DE FEBRERO DE 2019



Este jueves ha iniciado en todo El Salvador el período conocido acá como silencio electoral, consistente en la veda a cualquier tipo de propaganda proselitista, y el cual incluye el domingo 3 de febrero, día de las esperadas elecciones a presidente y vicepresidente de la república.

Mientras tanto, la institución rectora del proceso, el tribunal supremo electoral, afianza las medidas para garantizar el envío y recepción de los paquetes electorales que contienen las boletas para la elección, papelería y demás insumos necesarios para que cada junta electoral desempeñe su función.

A ella han sido convocados previamente ciudadanos aparentemente no ligados a los partidos contendientes, a pesar que los listados en su mayoría provienen de ellos; y a los que se les habría instruido para la ocasión a través de capacitaciones. Su presencia el día de la elección en sus puestos asignados es de carácter obligatorio, so pena de multa al infringir tal disposición.

El tribunal electoral asegura estar listo para que el domingo próximo a eso de las 7 de la mañana abran los centros de elección dispersos en todo el país, los que cerrarían a las 5 de la tarde; a menos que aún haya electores asistiendo a sufragar. La mayoría de dichos locales son prestados por el ministerio de educación, quien entregaría entre jueves y viernes las escuelas y centros escolares designados, unos 1460 en su total, los que deberán ser retornados en las mismas condiciones el próximo martes.

De igual manera se ha anunciado que está listo el mecanismo de comunicación de resultados de la votación, a pesar que en pruebas previas se mostraron dificultades y deficiencias, en especial por la ausencia de comunicación en algunos sitios del país, cuestión que magistrados del tribunal han asegurado se ha de superar. Ellos se han esmerado en asegurar que no hay posibilidad alguna de fraude en estos comicios.

Junto a la veda o silencio electoral también se incluye la llamada ley seca, que consiste en la prohibición de compra, venta y consumo de bebidas alcohólicas en todo el país, que inicia un día antes de la elección y concluye un día después.

Tal medida ancestral es herencia de la tradición y supuestamente pretende evitar la mezcla de la embriaguez con posibles desórdenes al calor del proceso y del alcohol, intentando curar en salud la eventualidad. Se sabe que hay muchos países en que dicha disposición no rige, pero acá resulta como medida obligada y no muy bien recibida por muchos.

Además, los diferentes partidos políticos y coaliciones contendientes también ajustan sus logísticas internas y mecanismos de traslado y asistencia de sus potenciales votantes; así como la vigilancia del proceso y del conteo de votos, al culminar este largo período electorero de 4 meses, tratándose de elecciones a la presidencia.

De igual manera que las estructuras partidarias dejan la etapa de propaganda y movilización, también los ciudadanos descansan de lo que han soportado esos meses, con todos los spots televisivos, cuñas de radio y promociones en la prensa, donde ya no es permitida.

Lo que aún continúa es la febril batalla en las redes digitales y sociales entre militantes y simpatizantes que aún se enfrasca, defendiendo o atacando a sus candidatos y proyectos. Aunque el mandato esencial es no pedir el voto, continúa cierto tipo de proselitismo muy poco constructivo y a veces poco civilizado; al momento no existe legislación precisa que pudiera regir esta nueva faceta incorporada a la contienda, y que, para muchos, tendrá impacto en esta y las futuras elecciones.

Por de pronto todo puede suceder, aunque las tendencias estén perfiladas según las variadas muestras de estudios de opinión que, en este proceso, ninguna se ha desviado de las proyecciones; al contrario de anteriores comicios en los que existió siempre diversidad y contradicción entre las diferentes casas o instituciones encuestadoras.

Por definir todo deberá decidirse este 3 de febrero entre la candidatura de Hugo Martínez y Karina Sosa por el partido de gobierno, el Fmln; Carlos Calleja y Carmen Lazo, por la coalición derechista de los partidos Arena, Pcn, Pdc y Democracia salvadoreña; Josué Alvarado y Roberto Rivera, por el partido Vamos; y Nayib Bukele con Félix Ulloa por la coalición Nuevas Ideas, Cambio democrático y Gana.

La trascendencia del evento que también ha llamado la atención de muchos medios de prensa internacional, podría representar una variable al interior de las fuerzas políticas del país; situación que varía a los que esperan que todo siga igual con 2 partidos más fuertes alternándose el poder; o los que propugnan y esperan con romper ese binomio integrado por Arena y el Fmln, con el surgimiento de una tercera fuerza igual o más fuerte que ambas.

En dicho caso, se develaría lo que muchos anuncian como la ruptura del bipartidismo en El Salvador, con lo que representa formas y maneras diferentes de hacer política, algunas de ellas nunca vividas en este país centroamericano. A ello se refieren muchos esta vez al hablar de elecciones históricas en el Pulgarcito de América.

Para los amigos oyentes de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para el programa El Club de la Pluma, desde la provincia de Córdoba, Argentina, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


DESDE MÉXICO: Sánchez rebaja el tono con Maduro y pide "diálogo" en Venezuela


"España no quiere poner o quitar gobiernos", señala el presidente. Borrell aboga por "diferenciarse claramente de EEUU" en esta crisis

Madrid - Miércoles, 30/01/2019 | Actualizado a las 23:18 CET

Pedro Sánchez y Antonio Manuel López Obrador, este miércoles en México.  / REUTERS / CARLOS JASSO

Pedro Sánchez extremó el tono contra Nicolás Maduro el pasado martes. En Santo Domingo, primer destino de su viaje latinoamericano, durante un encuentro de la Internacional Socialista, el presidente del Gobierno llamó "tirano" a su homólogo venezolano. Este miércoles, en México, el foro era muy distinto: una comparecencia institucional, no de partido, junto al jefe del Ejecutivo de este país, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el único de los grandes líderes latinoamericanos que no ha reconocido a Juan Guaidó como presidente. Sánchez optó por bajar el tono. En lugar de cargar contra Maduro, abogó por el "diálogo" entre las partes.

Aun así, las diferencias entre España y México quedaron claras. Sánchez pidió "diálogo", pero para celebrar elecciones presidenciales. El líder socialista dio el sábado a Maduro ocho días para convocar los comicios. Si no lo hace, en una posición respaldada por Francia, Reino Unido y Alemania, entre otros, Sánchez reconocerá a Guaidó como presidente. El plazo expira el domingo. AMLO no está en eso. El presidente mexicano solo se ofreció como mediador. "No nos corresponde el papel de reconocer a gobiernos. No intervenimos en asuntos de otros países para que otros países no intervengan en nuestra política interna", dijo AMLO.

"España no quiere poner o quitar gobiernos. Lo que quiere es que por métodos democráticos la sociedad venezolana encuentre una salida a la crisis que está viviendo –señaló Sánchez-. Lo que está haciendo España es salvaguardar una posición común en la UE, para un diálogo que sirva para celebrar unas elecciones justas y transparentes".

Aquí el jefe del Ejecutivo pasó a la escena nacional, donde la crisis de Venezuela forma casi parte de la política doméstica. "En Europa nos hemos puesto de acuerdo. ¿Por qué no es posible en España? –se preguntó-. Pido a la oposición que seamos conscientes de que la política exterior es una política de Estado".

La oposición, en contra

Poco antes, en el Congreso de los Diputados, se volvió a plasmar la imposibilidad de un consenso entre los partidos españoles. Frente al PP y Ciudadanos, que reclaman al Ejecutivo más dureza, y frente a Podemos, que critica el alineamiento de Sánchez con la oposición 'antichavista', el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, defendió una salida "pacífica y democrática", que pasa, continuó, por diferenciarse "claramente" de EEUU.

"EEUU ha dicho que todas las soluciones están sobre la mesa. Nosotros no. Trabajamos para que no haya una salida militar", dijo Borrell, quien, como Sánchez, dejó claro que España "no está pidiendo un cambio de régimen", porque "no quiere colocar en el Gobierno de Venezuela a unos u a otros, sino que los venezolanos puedan elegir a sus propios representantes". Para el PP y Ciudadanos, el titular de Exteriores cayó en la "equidistancia moral". Para Podemos, se situó en contra de los "principios del derecho internacional", como el de "no injerencia".