martes, 5 de febrero de 2019

LA VELETA MARCO RUBIO AL SERVICIO DE TRUMP


Por Manuel E. Yepe

Es razonable deducir que a Marco Rubio no le agrada Trump. Durante las primarias republicanas de 2016, el senador de Florida, a quien Trump burlonamente llamaba Pequeño Marco o el Robot Rubio y calificaba al más tarde nominado candidato del partido republicano a la presidencia como “un estafador y un corrupto demasiado errático para que le sean confiados los códigos nucleares de Estados Unidos”. Rubio entonces se burlaba de cuánto peinado cómico lucía Trump y en ocasiones sugería que Trump se orinaba en los pantalones al subir al escenario.

Por supuesto, desde que Donald Trump asumió la Oficina Oval, Rubio ha cambiado su tono, como muchos otros críticos del hoy Presidente. Ahora defiende agresivamente a Trump en una serie de asuntos, incluyendo la investigación de supuestos  vínculos de su campaña con Rusia, su cruzada para construir un muro en la frontera de México con Estados Unidos, y la separar los hijos de sus padres como parte de su política migratoria.

Pocos senadores estadounidenses se enfocan tanto en política latinoamericana como Rubio, particularmente en lo referido a su proyección hacia Cuba, de donde son sus padres, y Venezuela, un aliado ideológico inconmovible de la isla revolucionaria. Por su parte, fuera de los asuntos migratorios, Trump ha manifestado poco interés por América Latina durante su candidatura y llegó a brindar un leve apoyo a la apertura diplomática de Obama con Cuba. Pero, como presidente, ha hecho retroceder gran parte de esa apertura mínima y ha adoptado una línea dura inesperada hacia  Venezuela.

La revista The Newyorker ha informado que después de asumir el cargo presidencial, Trump "ofreció a su personal del Consejo de Seguridad Nacional (C.N.S.) muy poca orientación acerca de lo que sería su política hacia Cuba, salvo de la destinada a “hacer feliz a Rubio”.

Se sabe que fueron Rubio y el vicepresidente Pence, los que recientemente instaron a Trump a reconocer a un supuesto líder de la oposición venezolana nombrado Juan Guaidó como presidente impuesto al país por el fallido golpe de Estados Unidos. Según el periódico Washington Post, él y su compatriota y correligionario Mario Díaz-Balart estuvieron negociando con funcionarios de la Casa Blanca las políticas a imponer en Latinoamérica.

A veces, Rubio parece adelantarse a decisiones de la Casa Blanca, como cuando declaró por Twitter que los diplomáticos estadounidenses en Caracas debían ignorar una orden de Maduro de abandonar el país antes de que el Secretario de Estado Mike Pompeo convirtiera esa ilegal disposición en directiva. Según el Post, es difícil imaginar que esto habría sido una prioridad para Washington sin la insistencia de Rubio.

Rubio ha cuidado de no atribuirse méritos por los desatinos de Trump pero, independientemente de ello la política actual de Estados Unidos se parece mucho a la que pudiera esperarse de una administración de Rubio.

No es sorprendente que políticos republicanos llamados a jugar un papel importante el la conducción del país eviten la confrontación directa con Trump. Particularmente porque éste es impulsivo y a menudo mal informado y, en cambio, someterse a él suele ganarles un papel de liderazgo temporal en el establishment en los temas que más les interesan.

Se dice que fueron Marco Rubio y el vicepresidente Mike Pence quienes instaron a Trump a reconocer al farsante líder de la oposición venezolana Juan Guaidó como fallido presidente provisional del país hace pocos días. Según el Washington Post, Rubio y su correligionario Mario Díaz-Balart habían estado "acurrucándose con funcionarios de la Casa Blanca... para negociar las políticas latinoamericanas". A veces, Rubio parece situarse un poco por delante de la política de la Casa Blanca, como cuando declaró en Twitter hace dos semanas que los diplomáticos estadounidenses en Venezuela deberían ignorar una orden del Presidente legítimo Nicolás Maduro de abandonar el país, antes de que el Secretario de Estado Mike Pompeo convirtiera ese insólito mandato en una ilegal directiva de gobierno estadounidense.

Rubio ha tenido cuidado de no atribuirse demasiados méritos por las frecuentes burradas de Trump. Según el Post, sin embargo, Trump tenía poco ánimo para tomar la absurda decisión de desconocer una orden del Primer Mandatario de país con el que existen relaciones normales, pero es difícil imaginar que no medió en ello una gran insistencia de Rubio.

Independientemente de lo que el senador piense de Trump en privado, la política actual de Estados Unidos sobre Venezuela es básicamente la que podríamos esperar de una administración de Rubio. Probablemente no hubiera sido así si Rubio no hubiera pasado los últimos dos años entrenándose con Trump en técnicas de gobierno por Twitter y de “fake news” (noticias falsas).

La Habana, Enero 31 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

¿Quién es Nayib Bukele, el nuevo presidente electo de El Salvador?


Publicado en Cubadebate el 4 febrero 2019

El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele. Foto: Europa Press

El exalcalde de la capital salvadoreña, Nayib Bukele, se impuso este domingo en los comicios presidenciales con más del 53 % de los votos válidos.

Pese a que el recuento de votos no alcanzaba todavía el 100 %, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Julio Olivo, reconoció que el triunfo de Bukele es “definitivo’ e ‘irreversible”, cuando faltaban por escrutar poco más del 10 % de los sufragios.

El gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se hizo con menos del 15 % de los sufragios tras ocho años de gobierno continuada, mientras la derecha tradicional se ubicó en segundo puesto con cerca del 32 %.

La opción ganadora fue la integración de Bukele, antiguo militante del frente, con la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), que aglutina a fuerzas de derecha.

“Es una victoria del pueblo salvadoreño, hoy ganamos en primera vuelta y hemos hecho historia”, expresó Bukele, quien llegó a la votación como favorito en todas las encuestas.

Su victoria supone el fin del bipartidismo desde el regreso de la democracia en El Salvador, que había alternado entre Arena (1989-2009) y el FMLN (desde el 2009 al presente).

Hugo Martínez, el candidato del Frente, reconoció su derrota  y anunció que su partido hará una oposición “férrea”.

Martínez dijo sentirse satisfecho por el trabajo realizado con su compañera de fórmula Karina Sosa, candidata a la vicepresidencia, pese a que el resultado en los comicios no les sea favorable.

“Esperamos que hagan un gobierno de acuerdo a las expectativas que este gobierno ha cifrado, porque hay unas expectativas muy grandes y esperamos que sean cumplidas. Nosotros seguiremos luchando para garantizar que a este pueblo se le cumpla para que haya más justicia social en El Salvador”, dijo Martínez.



¿Quién es Bukele?

El joven empresario de publicidad de 37 años tendrá a su cargo un país marcado por la violencia y la corrupción, dos de los temas en el que centró su campaña.

De origen palestino, Bukele comenzó su carrera política en el FMLN, que lo llevó a gobernar la capital salvadoreña (2015-2018), aunque su carrera política arrancó en 2012 como alcalde de una pequeña localidad, Nuevo Cuscatlán (2012-2015).

En cuanto a su formación académica, tiene estudios en Derecho en la Universidad Centro Americana (UCA), pero su trayectoria ha sido principalmente como empresario desde los 18 años. Está casado desde 2014 y a la espera de su hijo.

La trayectoria política de Bukele tiene su origen en su familia, ya que su padre, el doctor en Química Industrial, Armando Bukele Kattán, es reconocido por el apoyo que brindó al FMLN mientras esta formación era guerrilla en el conflicto armado del país en la década de 1980, señala Xinhua.

De esta simpatía derivó que Nayib militara en el FMLN que se constituyó en partido político tras los acuerdos de paz de 1992 y fue con esta agrupación con la que alcanzó la alcaldía de Nuevo Cuscatlán en 2012.

Su buena gestión en ese municipio cercano a la capital salvadoreña, le valió el que el FMLN lo impulsara como candidato a la Alcaldía de San Salvador, donde, en coalición con el Partido Salvadoreño Progresista, ganó la gobernatura de la ciudad hasta el 2018.

Como alcalde de El Salvador, Bukele impuso su estilo juvenil y renovador, con proyectos de rescate del centro histórico e iluminación de la ciudad y de rescate de espacios públicos, que le valieron altos niveles de aprobación de la ciudadanía durante su gestión.

En 2017, un enfrentamiento con una concejal de San Salvador hizo que el Tribunal de Ética del FMLN lo acusara de violentar los principios del partido y lo expulsó de la agrupación el día 10 de octubre.

Solo 15 días después de su expulsión, Bukele anunció en redes sociales la creación del partido Nuevas Ideas, cuya formación no pudo inscribirse formalmente en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hasta agosto del 2018, lo que le obligó a emprender la carrera presidencial bajo otra bandera.

Para esta campaña electoral, Bukele asumió un estilo frontal y de confrontación ante el bipartidismo que se ha alternado el poder en El Salvador en las últimas tres décadas, 20 años de ARENA y 10 del FMLN.

“Nos dijeron que era imposible mejorar nuestras comunidades, nos dijeron que era imposible revitalizar el corazón del Centro Histórico. Ahora están intentado decir que es imposible tener un mejor país para cada uno de nosotros, ¿y saben qué?, siguen equivocados”, dijo en el acto de cierre de su campaña en San Salvador.

Asimismo, fue frontal en su crítica a la corrupción en el país. Bukele basó su campaña y su plataforma en el slogan “El dinero alcanza cuando nadie roba”.

El dinero alcanza cuando nadie roba

El ganador de los comicios presidenciales está a la espera de dos juicios en los tribunales por cargos de violencia machista y calumnia.

(Con información de agencias y Cubadebate)